CULTURA

Domingo 4 abril 1999

 

Dos músicos que ponen el 2 x 4 en París

  PARIS (Especial) Luego del éxito alcanzado con la ópera de Alejandro Dolina, "Lo que me costó el amor de Laura", el joven pianista y compositor Federico Mizrahi, aterrizó primero en Sevilla, para actuar junto al actor y bandoneonista Luis Longhi, en lo que fue uno de los festivales más grandes realizados en Europa, en homenaje a Bertolt Brecht y Jorge Luis Borges.

Músico y actor se cruzaron por primera vez en Buenos Aires, en 1996, en ocasión de la obra teatral "Tres mañanas" de Mario Cura con dirección de Manuel Iedvabni.

En 1998 junto con Suárez Marzal crearon "Brecht Tango", show concert presentado con éxito de público, y a partir del cual gestaron "Borges-Brecht-Tango" estrenado este año en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Posteriormente a España, tanto Federico como Luis, hicieron escala en París donde se presentaron con el espectáculo "Tango Tchekovien" y "Demoliendo Tangos", que combinó textos de Jorge Luis Borges y música de grandes como Piazzolla, Arolas, Fresedo, Troilo y del propio Mizrahi.

Un recital poético modesto, que para nada pretendió ser más de lo que fue, y del que los franceses, sin embargo, hablaron maravillas. Eso es "Demoliendo", un acercamiento a la nueva idiosincrasia del tango y de la que beben jóvenes valores a los que también les pertenece este género "tan atribuido desde siempre a los viejos", como expresara el escritor Horacio Ferrer.

"Hay una especie de resentimiento en mi generación", señala Longhi, "y es ese gusto que nos dejó el tango que pertenecía al ghetto de los adultos, del hombre serio y al que sólo podía atribuísele la posibilidad de escuchar tangos. Recién ahora los pibes si quieren van y bailan en una milonga con zapatillas y nadie les va a decir nada. Y en otros lugares, sigue reinando esa ortodoxia que le hace tanto mal al tango.

Con 33 años, mi resentimiento, a veces, pasa por ese lado; por el apropiamiento que se hizo de una música y de una danza que tranquilamente le corresponde a todo el que quiera acercársele".

Para Mizrahi, pianista que tiene una basta trayectoria como compositor, arreglador e intérprete dentro del circuito artístico porteño, cree que su amor hacia este género llegó también por "haberle faltado el respeto. Dejé de pensar al tango como algo ceremonioso. En aquel entonces, cuando nos largamos con Andrea Tenuta a investigar en él, comprobé que me encantaba, y que yo también podía escribir con ese lenguaje que, en realidad, yo ya había mamado desde chiquito. Porque, ¿quién no creció escuchando tangos, en alguna casa?".

A los 16 años, Federico compuso su primer tango. Casi veinte años después, "Cielita Linda", dedicado ahora a su mujer, integra el repertorio de "Demoliendo"

Mizrahi, quien ejecutó e hizo los arreglos de la música de "La Pequeña Mahagonny" hacia fines de los ochenta, también con dirección de Suárez Marzal, se vislumbra hoy como uno de los más talentosos compositores argentinos "de la nueva generación".

Mizrahi posee el acento, la suavidad, la agresividad y el "recelo"que necesita el tango. Todos los elementos con los que durante tanto tiempo lo protegieron los que ahora se alegran de que la juventud lo haga también suyo. (O. S.)

     

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