| |
PARIS
(Especial) Luego del éxito alcanzado con la
ópera de Alejandro Dolina, "Lo que me
costó el amor de Laura", el joven pianista
y compositor Federico Mizrahi, aterrizó primero
en Sevilla, para actuar junto al actor y
bandoneonista Luis Longhi, en lo que fue uno de
los festivales más grandes realizados en Europa,
en homenaje a Bertolt Brecht y Jorge Luis Borges.
Músico y actor
se cruzaron por primera vez en Buenos Aires, en
1996, en ocasión de la obra teatral "Tres
mañanas" de Mario Cura con dirección de
Manuel Iedvabni.
En 1998 junto con
Suárez Marzal crearon "Brecht Tango",
show concert presentado con éxito de público, y
a partir del cual gestaron
"Borges-Brecht-Tango" estrenado este
año en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.
Posteriormente a
España, tanto Federico como Luis, hicieron
escala en París donde se presentaron con el
espectáculo "Tango Tchekovien" y
"Demoliendo Tangos", que combinó
textos de Jorge Luis Borges y música de grandes
como Piazzolla, Arolas, Fresedo, Troilo y del
propio Mizrahi.
Un recital poético
modesto, que para nada pretendió ser más de lo
que fue, y del que los franceses, sin embargo,
hablaron maravillas. Eso es
"Demoliendo", un acercamiento a la
nueva idiosincrasia del tango y de la que beben
jóvenes valores a los que también les pertenece
este género "tan atribuido desde siempre a
los viejos", como expresara el escritor
Horacio Ferrer.
"Hay una especie de
resentimiento en mi generación", señala
Longhi, "y es ese gusto que nos dejó el
tango que pertenecía al ghetto de los adultos,
del hombre serio y al que sólo podía
atribuísele la posibilidad de escuchar tangos.
Recién ahora los pibes si quieren van y bailan
en una milonga con zapatillas y nadie les va a
decir nada. Y en otros lugares, sigue reinando
esa ortodoxia que le hace tanto mal al tango.
Con 33 años, mi
resentimiento, a veces, pasa por ese lado; por el
apropiamiento que se hizo de una música y de una
danza que tranquilamente le corresponde a todo el
que quiera acercársele".
Para Mizrahi, pianista
que tiene una basta trayectoria como compositor,
arreglador e intérprete dentro del circuito
artístico porteño, cree que su amor hacia este
género llegó también por "haberle faltado
el respeto. Dejé de pensar al tango como algo
ceremonioso. En aquel entonces, cuando nos
largamos con Andrea Tenuta a investigar en él,
comprobé que me encantaba, y que yo también
podía escribir con ese lenguaje que, en
realidad, yo ya había mamado desde chiquito.
Porque, ¿quién no creció escuchando tangos, en
alguna casa?".
A los 16 años, Federico
compuso su primer tango. Casi veinte años
después, "Cielita Linda", dedicado
ahora a su mujer, integra el repertorio de
"Demoliendo"
Mizrahi, quien ejecutó
e hizo los arreglos de la música de "La
Pequeña Mahagonny" hacia fines de los
ochenta, también con dirección de Suárez
Marzal, se vislumbra hoy como uno de los más
talentosos compositores argentinos "de la
nueva generación".
Mizrahi posee el acento,
la suavidad, la agresividad y el
"recelo"que necesita el tango. Todos
los elementos con los que durante tanto tiempo lo
protegieron los que ahora se alegran de que la
juventud lo haga también suyo. (O. S.)
|