CÁRCEL Y HOSPITAL PSIQUIATRICO

Por Rubén Loscri

El objetivo del presente artículo es el de presentar ciertas ideas relacionadas con el control social y cómo se manifiesta éste, a través de las instituciones carcelarias y psiquiátricas. Por otra parte, trataré de dar cuenta de la finalidad de estas instituciones, como influyen dentro del imaginario colectivo, y como las sociedades utilizan las mismas, para mantener y reproducir un sistema de poder.

Desde los inicios de la humanidad existen conflictos relacionados con el mantenimiento de la ley y el orden. El individuo no está predeterminado genéticamente, razón por la cual necesita de "otros" para su desarrollo. Estos "otros", que actúan como significantes para el individuo, lo introducen progresivamente dentro de una comunidad poseedora de una cultura y normas específicas.

Pero formar parte de ella no es gratuito. Ciertamente, el sujeto debe renunciar a una parte de sí mismo, produciendo una dosis de malestar en el pasaje del sujeto a la comunidad. Según Freud 1, el hombre civilizado ha trocado una parte de felicidad por una parte de seguridad y de esta manera logra cierto estado de armonía.

¿Puede pensarse esto como un proceso acabado?

Por supuesto que no es así. Tanto la cultura como la sociedad utilizan mecanismos externos o internos, para controlar y debilitar la agresividad humana.

Estos mecanismos de control son necesarios para mantener y legitimar un universo simbólico y, de esta manera, afirma su poder. Toda estructura social tiende a perpetuarse y a reproducir un orden social establecido. De esta manera surgen las instituciones como medio necesario para que se ejerza dicho control.

Varios autores, como por ejemplo Hobbes, sostienen que todo conflicto debe ser regulado ya que este lleva a la desintegración social y, para ello, es necesario que exista una ley, una norma que evite esta fragmentación. 2

Así, el estar sujeto a una norma trae implicado un sentimiento de pertenencia a un orden social, un sentimiento de reconocimiento y de aprobación por parte de los otros.

Las instituciones surgen con la idea de integrar al sujeto a la sociedad, adaptarlo y contenerlo dentro del orden social vigente. Las instituciones tales como la escuela, la cárcel y el hospital son las más relevantes para el propósito de dicha integración. La primera es la que introduce al sujeto en un orden social, la segunda y la tercera tienden a resocializar al sujeto, a transformarlo para que vuelva a formar parte de un orden social.

Pero, estas instituciones ¿cumplen realmente esta función?, ¿actúan con efectividad acorde a su fin?. Muchas veces la finalidad efectiva de los institutos de rehabilitación es siempre la supresión de quien debiera ser reeducado y/o curado. Tanto la locura como la delincuencia reflejan una parte del hombre que no es acorde a un orden social, es algo que debe ser eliminado, escondido y desterrado.

Entonces, cárcel y manicomio conservan la función de tutela y de defensa de la norma. La primera basa su fundamento en la justicia haciendo una clasificación de lo que está bien y lo que está mal, la segunda se fundamenta a través de la clasificación de lo que es anormal o enfermo y lo que no lo es. Foucault, en su texto "vigilar y castigar" 3, plantea que en ciertos momentos de la historia, especialmente con el surgimiento de las cárceles, fue necesario elaborar teorías que definan los límites entre razón y locura. Dichas teorías tienden a separar lo que se considera desviado para el orden público.

En lo que respecta a esta desviación, las sociedades, por medio de sus instituciones, han creado lo que se denomina castigo o pena que actúa como reguladora, como patrón de medida en relación con un mal causado. Hablar de pena es hablar de privación o restricción de un bien jurídico, conforme a una ley impuesta y, por medio de esta intenta corregir, segregar o eliminar todo lo que escapa a la norma.

La pena tiene su historia. En la misma forma que se ha pasado de una sociedad servil a una sociedad comercial, la pena ha sufrido un desplazamiento que va desde la pena como castigo físico a la pena dentro del plano de nuestras representaciones haciendo más efectivos los mecanismos de control y de poder.4 Esto sucede desde el momento en que se descubre que el sujeto no sirve muerto o mutilado, sino que este posee energía, que produce, y es a partir de este hecho que el delincuente paga su pena con un trabajo, como por ejemplo en la antigüedad lo que se denominaba trabajo de galera (los delincuentes eran usados para la navegación ya que su energía era utilizada para mover los barcos).

Por otra parte, la expansión de Occidente le permitió tanto un progreso económico como una monopolización de una forma de pensamiento. La revolución industrial significó el pasaje de la sociedad feudal a la sociedad mercantil; de una forma de producción agrícola a una producción manufacturera; y de una relación siervo – señor a una relación dueño del capital - obrero. Otra cuestión asociada a este proceso fue el abandono de la actividad agrícola y la concentración masiva de población en las ciudades.

Esto último implicó un aumento de la oferta mano de obra, una baja en los salarios y, a la vez, una distribución desigual de las riquezas permitiendo que ciertos grupos tuvieran más poder sobre otros.

Por otra parte, cabe destacar que tanto en el orden político como en el económico, los sectores más pobres luchaban por escapar al control social que ejercían los sectores privilegiados, tratando de alcanzar una mejor posición en el reparto de bienes.

La consecuencia de estos cambios fue un aumento de la transgresión y del crimen y, también, del Control Social. De esta manera esos grupos conservan su poder y lo hacen por medio de diversos mecanismos, como por ejemplo la contención y la represión y luego por medio de lo que se denomina Contrato Social que considera a la sociedad como integrada por iguales. Así se generó un Derecho Penal fundado en este contrato.

La ideología en la que se sustentaba este contrato era que, por medio de este, se solucionarían la mayoría de estos conflictos. Las penas deberían ser proporcionales al delito pero no para reformar al delincuente, sino para reparar el mal causado. Cada sujeto era responsable de sus actos y todos eran iguales ante la ley. Esta postura creía en el consenso entre los hombres, considerándolos como seres racionales, por lo tanto toda conducta ilegal es considerada como irracional o patológico.

Por ende todo sujeto que no se adapta a la norma es considerado como no propietario, como primitivo, como peligroso.

Mientras que en la Antigüedad y en la Edad Media, el loco y el delincuente eran quemados en la hoguera (se los eliminaba), ahora la idea es resocializarlo; y para ello es necesaria la existencia de ciertas instituciones, como por ejemplo la cárcel y los psiquiátricos.

Los conceptos de resocialización o readaptación a la norma provienen de algunas corrientes sociológicas que consideran que el hombre es un ser social, que su conducta esta determinada por variables contextuales. Los mismos fueron tomados por ciertas corrientes psicológicas, sobre todo por la psicología americana, bajo la forma de socialización.5 Tales corrientes consideran que el sujeto, primeramente, adquiere las normas sociales, valores, tradiciones, etc.; en el seno de su familia. Aquí el sujeto no solamente aprende los valores sino que también se apodera tanto de un lenguaje, como de una identidad.

Una vez incorporados los valores y normas del seno familiar existe un segundo proceso que se caracteriza por la incorporación de valores y normas institucionales.

Podría pensarse que la resocialización, para estas corrientes, sería un proceso de ajuste a la realidad, considerando a ésta última como el producto de determinantes sociales.

Entonces, cabría preguntarse, ¿la realidad social es la única realidad?; ¿acaso no conviven diferentes visiones de la realidad en un mismo contexto?. Detrás de este concepto, quizás, se esconde una postura ideológica que tiende a la universalidad, que no contempla las diferencias, que determina la percepción de los sujetos. Entonces, el concepto de resocialización encubre, indirectamente, una ideología, una única forma válida de ver el mundo, una forma de tratamiento; en la cual todo sujeto que no se adapte a una norma es marginado. De estas ideologías se desprenden los conceptos de rehabilitación y regeneración. Ambos conceptos dan cuenta de una suerte de "restitución" a un estado anterior; suponiendo que dicho estado fue mejor. De esta manera podríamos suponer que existen factores externos que determinan el devenir de la vida de los sujetos y estos a su vez condicionan la posibilidad de transgredir o no una norma establecida. Con el objetivo de restituir al sujeto desviado es, como dijimos anteriormente, es que nacieron las prisiones como los psiquiátricos, instituciones que tienen como finalidad la reinserción del sujeto en la sociedad.

Aunque ambas instituciones trabajan con métodos diferentes, comparten la idea de que los sujetos allí alojados son considerados socialmente como "desviados", hayan cometido un delito, como los considerados delincuentes, o no, como en el caso de los vulgarmente llamados locos.

Las sociedades tienen otros mecanismos como, por ejemplo las denominados "Medidas de Seguridad". Estas son medidas de control y defensa social o de protección, educación y tratamiento. Estas medidas son preventivas y no corresponden al campo penal. Nuestro Código Penal las clasifica en: Curativas que consisten en la realización de tratamientos adecuados a los sujetos que son considerados inimputables por razones mentales. Aquí lo dispuesto es que la internación se prolongue hasta que el peligro de que el enfermo se dañe a sí mismo o a terceros desaparezca. Esto puede apreciarse en los Servicios Penitenciarios que existen en Hospitales Psiquiátricos de nuestro país como el del Hospital Borda y el Hospital Moyano.

Otra de las medidas son las Educativas y Tutelares que son aplicadas a los menores de edad para readaptarlos a un orden social. Estas medidas pueden ser de educación, de coerción o de curación.

Por último las Medidas Eliminatorias que se caracterizan en la reclusión por tiempo indeterminado de lo que se suele llamar delincuentes habituales. Es una medida de aseguramiento para inadaptables para prevenir que no vuelvan a cometer nuevos delitos. Estas medidas de seguridad presuponen la transgresión en el sujeto que pudiese caer en ciertas cuestiones de peligrosidad postdelictiva; pero a su vez tienden a prevenir la peligrosidad social antes de que un delito sea cometido. Se determina a un sujeto como peligroso antes de que este cometa un delito.

¿Cómo funciona realmente esta forma de prevención?. Podría pensarse que esta forma de control social tiende a la segregación más que a la resocialización, debido a que trata de mantener encerrado y aislado a todo lo que le molesta. La ubicación geográfico-espacial de estas instituciones, en las grandes urbes, son prueba material de esa segregación. Ciertamente, podemos observar que en la mayoría de las grandes ciudades modernas industriales, cárceles y manicomios fueron construidos en los límites de ellas.

En nuestro país, cuando fueron marcados los limites de la Ciudad de Buenos Aires quedaron dentro de ella las instituciones que otrora se encontraba en sus márgenes; como por ejemplo: la antigua cárcel de mujeres que estaba ubicada en el actual Parque Las Heras, hoy centro de la Ciudad y antes formaba parte de los confines de la misma. Lo mismo pasa con los psiquiátricos y con los cementerios. Para dar cuenta de esto, podría hacerse un recorrido histórico de lo que fueron las migraciones urbanas a principios de siglo. La mayor concentración de población estaba ubicada alrededor del puerto de la Boca y San Telmo y su cementerio estaba ubicado en los límites de la ciudad (Recoleta). Cuando surge la epidemia de fiebre amarilla, de mediados del siglo XIX, se produce una migración hacia los que eran considerados límites de la ciudad y, de esta manera surgieron nuevos barrios como los de Palermo, Almagro, Balvanera, etc.

El nuevo límite de la ciudad es, ahora, la zona de Chacarita, creándose un nuevo cementerio. Lo mismo pasó con los Hospitales Neuropsiquiátricos como por ejemplo el Borda, Tobar García y Moyano. En el momento de su fundación fueron ubicados en los límites de la ciudad, ya que esta terminaba detrás de la actual Estación Terminal de Constitución.

En la actualidad, esta zona sigue siendo considerada como una de las más marginales, por más que tenga una gran cantidad de medios de transporte, no es una zona demandada para la vivienda; en cambio no sucede lo mismo con la zona de la Recoleta. Parece ser que nos cuesta menos convivir con los muertos que con los enfermos mentales y delincuentes.

Hoy en día existe un proyecto de trasladar las cárceles que han quedado ubicadas dentro de los márgenes actuales de la ciudad hacia fuera del Conurbano Bonaerense. Este proyecto lo están discutiendo el Gobierno Nacional, el actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Penitenciaria Nacional y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

Esta es sólo una de las formas en que la sociedad no se reconoce como productora de locos y de delincuentes, sino que se basa en los mecanismos de control social para influir en la conciencia colectiva y de esta manera hace que la comunidad en su conjunto reclame el castigo hacia los desviados; sin llegar a investigar cómo un determinado sujeto ha llegado a cometer un delito, generalizando la pena no individualizándola.

Todas estas razones dan cuenta de la necesidad de un trabajo multidisciplinario en el ámbito de la justicia, ya que de esta forma la resocialización puede hacerse más efectiva.

NUEVAS MODALIDADES

Nuevas corrientes de pensamiento han planteado frescas alternativas; entre ellas puede observarse el proyecto de rehabilitación de la Universidad de Buenos Aires que intenta formar a los presos en una carrera universitaria. Según los datos proporcionados por la Consultora para el Abordaje de la Problemática Penal y el Centro Universitario Devoto, un 20% de la población carcelaria de la cárcel de Caseros está estudiando una carrera de grado. Las carreras que los detenidos tienden a elegir con mayor frecuencia son Sociología y Abogacía. La finalidad de este programa es la de medir la reincidencia de los detenidos a partir del proceso educativo. Según los datos proporcionados por la Secretaría Académica de la Facultad de Psicología, el índice de reincidencia disminuye en los casos de los detenidos que han estudiado una carrera de grado; no así con los que han realizado otros tipos de estudio.

No pasa lo mismo en la Cárcel de Devoto ya que sólo un 10% se encuentra estudiando. La opinión que tienen los profesionales a cargo de este proyecto es que, dentro de la cárcel, son segregados por los mismos presos los que estudian una carrera profesional. Las razones por las cuales esto sucede son muchas, entre ellas puede pensarse las relacionadas con un cambio de vida. Es como que el detenido no conoce otra forma de vida, es como que se siente segregado de antes.

Otra medida alternativa es el sistema denominado PROBATION o régimen de prueba en la que trabajan profesionales psicólogos. Este sistema consiste en la suspensión del proceso o la condena para aquellos sujetos que son considerados delincuentes primarios y que se considera que puede intentarse su readaptación sin necesidad de ser institucionalizados. Esta tiene dos modalidades: Probation, Presentencia (suspensión del proceso a prueba) y la Postsentencia (que implica la suspensión de la condena). Esta medida se explica debido al impacto de ciertos factores que hace que las instituciones se conviertan en algo anacrónico. Dichos factores pueden ser las nueva modadlidades de inserción social, como prácticas terapéuticas, la aparición de nuevos delitos y las infaltables variables económicas consecuentemente con el corrimiento del Estado de las antiguas funciones, dejando a los individuos condenados cada vez más lejos de alcanzar la rehabilitación y reinserción en la comunidad. A esto se le suman las penurias del encierro, la estigmatización social y el alejamiento del sujeto de sus vínculos afectivos. La Probation intenta evitar lo traumático de la vivencia carcelaria; ajustando al sujeto a programas supervisados por profesionales especializados. Entonces, el fin de este sistema es el de que el sujeto pueda demostrar o probar, tanto a sí mismos como a la sociedad que, debidamente ayudados, pueden reintegrarse a la sociedad sin restricciones. La Probation tiene un objetivo utilitarista ya que trata de reformar al delincuente reduciendo sus índices de criminalidad, impidiendo que los infractores pudieran reincidir en un delito.

¿Hasta que punto la sociedad permite que el delincuente se reintegre, si la estigmatización que posee un delincuente no da la posibilidad de reinserción?. Haber estado preso, muchas veces, genera desconfianza, tanto como para emplearlo como para integrarlo a un grupo. Tampoco, dentro de la prisión, se le enseña ningún oficio que le permita reinsertarse. Es más, dentro de la prisión perfeccionan su oficio de delincuente. Estas, entre otras razones, podrían ser los motivos por los cuales un sujeto tiende a reincidir en un delito, ya que la necesidad de castigo que demanda la sociedad al delincuente sigue operando en el plano de nuestras representaciones, a tal punto que no existe la posibilidad de perdón haciendo que la condena fuera perpetua. Esta podría ser una de las razones en la que un modelo social, tanto desde un modelo económico como jurídico, no se reconoce como productora de criminales, se aliena, se desresponsabiliza.

A nivel de las instituciones psiquiátricas surgieron proyectos de desmanicomialización como el de la Provincia de Río Negro. La idea de este proyecto fue la de integrar al loco a la comunidad; rompiendo con la figura del internado y tratando de que este se integre, se reinserte dentro de la comuna, para que el mismo no padezca cuestiones relacionadas con el desarraigo y con la marginación. Esta propuesta es el fruto de un conjunto de profesionales que consiguieron, luego de mucho esfuerzo, de muchos errores y aciertos; legalizar una forma de trabajo que se fue legitimando por medio de las prácticas (Ley 2440 de 1991).

Por medio de esta ley queda prohibida la habilitación y funcionamiento de cualquier manicomio, neuropsiquiátrico que no se adecue a dicha norma.

Aquí, la internación se percibe como el último recurso terapéutico, su utiliza en caso de que esta sea imprescindible; pera la finalidad siempre es la recuperación y resocialización de la persona.

Podría pensarse que los recursos terapéuticos que se utilizan no se realizan en instituciones, sino que se realizan en el lugar de residencia de la persona, ya sean amigos, vecinos, familias sustitutas, etc.; estableciendo estrategias para cada caso en particular. De esta forma la comunidad actuaría como parte activa en la recuperación. Pero detrás de todo esto existen razones económicas que dan cuenta del bajo presupuesto en salud.

Cabe recordar que nadie está al margen de esta forma de poder, ya que cuando se comete un delito o una injusticia reclamamos castigo a los culpables, sin reconocernos nosotros mismos como productores y como cómplices de un modelo.

La idea es replantear un modelo vigente por uno que rescate la diversidad de pensamiento, de culturas, y así apuntar a la igualdad de condiciones y derechos ya que un modelo que no tiende a rescatar los particularismos tiende a la fragmentación y a la aniquiliación de lo que considera diferente.

CITAS

1.- Freud, Sigmund. El malestar en la cultura. Cap VI. Amorrortu. Buenos Aires, 1978

2.- Hobbes Thomas, El Leviatán. Fondo de Cultura Económica, México 1948.

3.- Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. Cap. II. Ed. Siglo XXI, Madrid, 1982

4.- Foucault Michel, Op. Cit.

5.- Algunos de los representantes más importantes de esta escuela son Peter L.Berger y Thomas Luckman, y sus ideas se plasmaron en el libro Social Construction of Reality. (1967)


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