Antigallinas.com

Un click para  maximinizar


 

 El 25 de mayo de 1940 se inauguró oficialmente el nuevo estadio de Boca Juniors. Su nombre oficial homenajearía al doctor Camilo Cichero, presidente de la institución. Pero su bautismo popular, por la forma rectangular y elevada de su edificación, sería "la Bombonera". El día inaugural Boca batió a San Lorenzo por 1 a 0, con gol de Ricardo Alarcón. Su particular arquitectura le dio una ventaja deportiva extra: una acústica singular, que hace temblar a propios y visitantes cuando su hinchada, "el jugador número 12" comienza a alentar en un coro envolvente. Así, el coro fue protagonista de los muchos triunfos celebrados en esta cancha. Sin embargo, el emplazamiento fue una complicación para las ansias de expansión del escenario (uno de los mejores para ver el fútbol "de cerca", como gustan los aficionados) ya que la concurrencia de Boca fue en aumento año tras año. Así, muchas veces se habló de su traslado o remodelación. Ambas cosas fueron, por una razón u otra, imposibles, más allá de las meras reformas. El presidente Alberto J. Armando logró consenso para una prometida aunque finalmente inalcanzable mudanza a un moderno estadio proyectado en lo que sería la Ciudad Deportiva, en la Costanera Sur, y que se inauguraría el 25 de mayo de 1975. La realidad económica del país, entre otras circunstancias, hizo trizas ese sueño. Parte importante de la identidad del barrio de La Boca, a principios de siglo habitado mayormente por la colectividad de inmigrantes genoveses (de allí su apelativo de "xeneizes"), el hincha y el vecino ha sido tradicionalmente renuente a aceptar mudanzas. El último intento lo hizo el presidente Mauricio Macri, quien modernizó parcialmente la Bombonera, otorgándole 4.900 lugares nuevos (palcos comunes, palcos VIP como el que ocupa Diego Armando Maradona, y plateas preferenciales sobre el lateral de la calle Del Valle Iberlucea), que aumentaron la capacidad a 55.000 espectadores. Dada la cercanía con las casas y calles vecinas, pensar en una ampliación de sus tribunas ha sido siempre un dilema que arquitectos y proyectistas no han logrado resolver.