Es el máximo
artillero boquense de todas las épocas con 181 goles en 209 partidos.
Fue el gol personificado en un jugador de fútbol. Goleador nato de un equipo
que siempre tenía pretensiones de campeón. Un romperredes por naturaleza. No
era sutil, ni técnico en el manejo de la pelota, pero certero y espectacular
cuando la situación le era favorable.Nació en La Plata el día 5 de febrero de
1910 e inició su carrera futbolística en Gimnasia y Esgrima de La Plata, donde
debutó a los 18 años.
Con rapidez, se fue convirtiendo en el goleador del cuadro platense y su fama
fue aumentando paulatinamente con el paso del tiempo. En 1929 fue la carta de
triunfo del equipo platense que se consagró campeón venciendo, nada menos, que
a Boca en la final.
Poco después de haberse disputado el campeonato mundial de 1930, Boca Juniors
lo contrató. Jugó en el equipo de la Ribera desde 1931 hasta 1939,
conquistando los campeonatos de 1931, 1934, 1935, y el subcampeonato de 1933,
todos ellos, dirigidos técnicamente por Mario Fortunato.
Su carrera exitosa continuó hasta el día 2 de diciembre de 1939, cuando decidió
retirarse. Tenía tan sólo 29 años.
Para la historia del fútbol argentino, Francisco Varallo, fue el romperredes de
la Boca. Para la Número 12, fue y será por siempre Don Pancho.