A Sara, la luna

 

 

A SARA, LA LUNA

A Sara Neiret


Amiga, llegaste a mi vida
en el vaivén quieto de las horas,
en la locura de letras incansables
que nos ata la memoria y los límites
inexistentes que cruzan nuestros senderos.

 

En larga cabellera y ojos adormilados
has sido música, trueno y palabra amiga,
hechicera de pinceles que no veo
pero imagino volando en el azul de tu cielo.

 

Sara, La luna y Sara, la Luna mezclando
aromas y colores de diferentes orígenes,
escombros, ciclones, amores y miserias
en el manto oscuro de su eterna noche y
Sara, la dulce Sara
que sabe que es esencia y candil,
en la filigrana de seda de sus versos dormidos,
y a la vez es
como una nave que se espera a la vera del camino.


Sara, los lirios azules de tu alma de poeta
atraviesan montañas, congelan lágrimas
y van lanzando al aire el canto alado
de miles de golondrinas errantes.


La Luna, tu luna, esa que en su propio templo
teje nostalgias, ansiedades y dolores
y a la vez, va armando un castillo de ensueños
que no termina jamás en el último esbozo
de un poema naciente.

 

Sara, la Luna, está titilando en el más
escondido resquicio de tu alma,
y palidece y se sonroja ante el génesis
loco de la palabra poesía,
y le nacen dos lirios azules en la frente
que aplacan las distancias y el arco iris
detrás de las montañas.
Por eso, nunca dejes la pluma, amiga Sara,
porque olvidarla, ya sabes, es como
oscurecer los pétalos blancos
que llevamos grabados
entre nuestras propias ventiscas,
entre nuestras propias súplicas,
entre nuestras propias esperas,
entre nuestras propias lloviznas
y entre todos esas locas ideas
y esos locos amores
que inundan cálidamente el alma
de todos los poetas.

 

 

María Cristina Aliaga Luna
Curicó, Chile

24 de Enero de 2003

 


Mi amorosa y dulce Cristina, luna que me alumbra con amor desde el otro lado de la cordillera, no tengo palabras para agradecer toda la calidez y el apoyo que siempre me brindaste... sólo me queda decirte TE QUIERO

Sara, tu lunita

 

 

 

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