|
Poema
al
atardecer

Como
quien
nada
espera
tú
escurridiza
sobre
la
luna
rota
Escuchando
el
violín
de
la
noche
vienes
revienes
y
vuelves
a
venir
no
te
alcanzo
Te
renuevas
una
tras
otra
-notas-
todas
diferentes
Rostro
azul
celeste
digo
verde
A
veces
el
halo
gris
desnuda
y
exaspera
melancolía
Y
a
mi
botella-mensaje
le
buscas
destinatario
¡No
te
alcanzo!
Te
me
derramas
¡Es
tan
inmensa
la
soledad!
Ocaso
caricia
tus
pies
¿O
son
mis
manos?
¡Oh
Mujer-Espuma-Sueño
o
Mar!
Inmersa
siempre
en
ti
misma
estremeciéndome
Profundizando
encontrándome
todo
lo
perdido

...Porque
te
desnudabas
en
la
penumbra
y,
con
dedos
de
mariposa
sobre
tu
pubis,
quisiste
retener
aquella
imagen
tornándose
ficticia
tras
el
orgasmo.
Que
el
olor
a
semen
mojado
se
convirtió
en
orín
de
esquina
tras
la
ausencia
traidora.
Era
necesario
morder
muchos
sexos
antes
de
descubrir
la
virginidad.
Y
sabías
que
el
espectardor
pasivo
jamás
alcanzaría
su
mirada.
Porque
en
la
continuidad
todo
se
confunde:
¡hasta
las
lágrimas!;
como
alas
de
gaviotas
en
otra
playa,
...de
otra
playa.
Porque
la
lluvia
ha
enmohecido
de
azul
cobalto
el
mar
mientras
dormíamos.
Porque
he
confundido
tus
gritos
deshilachados
con
el
canto
de
una
caracola
en
el
asfalto.
Porque
aún
quedan
horas
mojadas
y
delfines
-del
fin-
muertos
en
la
orilla;
y
cúmulos
de
besos
estrangulando
la
negación
de
un
silvante
monosílabo:
como
esos
gigantes
que
todo
lo
grande
lo
empequeñecían.
porque
si
nos
escondemos
o
protegemos,
..quizá
sea
para
morir.
Pero
el
invierno
confunde
nuestra
leyenda
de
agua:
como
alas
desfallecidas
cuando
agoniza
el
pájaro.
Porque
aquel
papel
mojado
-lluvia
de
septiembre-
quedó
esparcido
en
un
instante.
Porque,
irremediables,
descendimos
en
las
alas
de
Ícaro.
Porque
he
pretendido
resbalarme,
perderme...
ocultarme
en
tu
sexo
para
protegerme
entre
tu
placenta
de
los
fríos
de
ésta
vida.
Pero
retornar
al
origen
-de
un
vientre-,
sentirse
mecido
por
un
óvulo
-de
nuevo-,
parece
a
veces
tan
incierto
que
apenas
quedan
pretextos.
-Juraría
que
he
nacido
-

|