Eres tan grande que
nadie puede verte
Ni sentirte entera
Sin creerse nuevo sol
o nueva mano
Por eso doy gracias
por haber encontrado
tu huella
Por ser el río
que nace en tu mirada
todas las mañanas
Y por eso casi no puedo
hablar
Ni puedo mirar si no
me acompaña tu
mirada
La lluvia escribe nuestro
nombre
Para que el futuro sea
igual al fuego
Que tus labios y tus
pasos dibujan
Quiero atarme a todo
lo que eres
Y nunca sabremos decir
Con nuestras desnudas
manos
Voy a robar interminables
besos al mar
Para que tu boca sea
siempre mi confusión
Y mi adorada sombra
Voy a dejar de pensar
cuando me despierte
Para que tu respiración
sea más alta
Que todas las voces
Que toda la luz
Voy a perderme en el
perfume
Que alimenta nuestro
amanecer
Para que nunca las montañas
puedan olvidarnos
Un desorden de risas
corona nuestros sueños
Y por eso aprendemos
sin dificultad ni demora
Que para vivir no hace
falta entregarse a nadie
Ni es bueno o necesario
ser refugio de oros
O mano victoriosa en
las mañanas de
mayo
Para vivir en tu pecho
y ser entero
O casi eterno como son
los fuegos del verano
No conviene ser espejo
desnudo
Sembrado de cielos y
paraísos sin
palabras
Para ser algo mejor
que vida
Tampoco necesitamos
crecer dentro
De esa humanidad sin
dioses ni mentiras
Que no tiene tiempo
nunca
De morir en una risa
Sí
Querida dama y compañera
Para ser fuego o limpia
mirada de mar
Tenemos suficiente con
encerrar nuestro dolor
En la cima de una montaña
Y olvidar todas las
fiestas y sus juegos
Mientras aprendemos
a besarnos
Mientras aprendemos
a olvidar cenizas y
lamentos
Bailemos ahora juntos
Con la noble exactitud
que concede la bandera
De los que no queremos
ser nada
De los que no queremos
tener mirada
De los que siempre deseamos
ser niños
Que corren
y ríen
y sueñan
y gritan
Bailemos hasta que las
noches devoren
Nuestras bocas infantiles
Bailemos para que toda
la lluvia futura
Deje de mirarnos con
miedo
Mientras aprendemos
a ser piel de mar
Y tormento incansable
Tan perfectos somos
ahora y siempre
Como el placer que duele
Y nos multiplica
Y nos hace infinitos

Qué
alegría ser matrimonio
de montañas
O cielos sin grietas
Y ser el dibujo que
brota de los sueños
sin deudas
Ni finales
No mires mis cenizas
nunca
No hables con mi olvido
nunca
Frutal mirada sin antaño
ni cadenas
Procura andar unida
e indiferente
A esa pasión
arrebatada e infantil
Que hemos engendrado
ambos
Nuestro hijo es una
tarde de otoño
o ángel
Trenzado y nacido en
las palabras y en los
tejados
Con la ayuda perfectas
de la distancia
Que desde el oro nos
ve desnudos
Para que crezca la risa
En la complicidad de
todos
Los silencios posibles
Las tardes en otoño
pueden morir
Lejos de los que desean
ser eternos
O rosas sin fiebre ser
Siempre te veo
Aunque no pueda mirarte
Siempre escucho tu voz
Llena de pájaros
Olas y abrazos
No puedo dormir
Sin antes sentir tus
manos
Y tu boca
Y tus silencios
Puedo romperme
Caer
Llorar
Y salir de todas las
mentiras
Venenos y naufragios
Y huir de todos los
templos e iglesias
Y escapar de todas las
moradas y familias
Puedo renunciar a ser
tan grande e interminable
Como ese dios que tolera
y aplaude
A los que mueren y a
los que matan
Puedo renunciar a ser
libre y entero
Pero no quiero renunciar
a seguir
Siendo un trozo de tu
alma
Es una alegría
Una locura necesaria
ser esa fuerza
Que alimenta y llena
de músicas
Tu paso y tu sonrisa
Eres mi cárcel
Y mi libertad
Y tu mirada nace sin
miedos
Ni dueños
En las rosas trenzadas
de lluvia
En los sueños
dibujados en nuestros
besos
Para crecer
Creamos los abrazos
Dentro de las voces
que deseamos
Así podremos
vivir juntos
Aunque no veamos nunca
como el mar
Y sus soldados nos roban
El dolor y las mentiras
Tan perfecto es lo que
nos rompe y nos desborda
Como ese placer que
nos duele
Y nos multiplica y nos
hace infinitos
Como una isla llena
de niños y ángeles

Qué
alegría ser matrimonio
de montañas
O cielos sin grietas
Y ser el dibujo que
brota de los sueños
sin deudas
Ni finales
No nos perderemos en
la tristeza
Cuando el mar y los
naranjos se desnuden
Con desesperada y torpe
lentitud
En uno de tus extranjeros
besos
No nos olvidaremos del
silencio
Pues no hay sombras
Ni exilios
Ni paraísos
Ni espejos jugando con
el futuro
Cuando siento tu piel
y tus suspiros
Resucitar en mis sueños
No quiero hablar nunca
más el lenguaje
de los ríos
No
No quiero ser fuego
derrotado
Ni deseado sabor
Para no manchar los
caminos
Incendiados
Por nuestros cuerpos
Ni quiero romper nuestros
abrazos
Con la sangre sonriente
de los ángeles
En primavera
Todo es mentira
Todo lo que nos dicen
Y todo lo que callan
Sabemos bien que todo
es piedra
Humo viejo
Cansado mar
Por eso necesitan vender
mentiras
Para que nuestros ojos
No puedan ver el fuego
La luz primera
La dulce desnudez
Del cuerpo que amanece
A mi lado todas las
mañanas
Bien sabemos que todo
es mentira
Menos esos ojos
Que saben romper
Los miedos y sus esquinas
Por tus manos
Por tu voz
Puedo seguir andando
Puedo seguir riendo
¿Qué nombre
tendrá nuestra
locura
Cuando nuestras miradas
se encuentren
Y se aten para siempre?
Dentro del árbol
Y en el silencio de
la nieve
Crece
Sin prisa
El sueño infinito
Y los espejos que nos
abrazan
Cada vez que reímos
Es la eternidad o la
guerra
El alimento de tus labios
Y el adorno de tus deseos
Cuando besas
Cuando callas
No hay caricia que pueda
romper tu risa
Ni verano que olvide
tus ojos
Dentro del mar se inventa
todo
Todo lo que no tiene
destino
Lo que es corazón
de luz
Verdad sin dueño
Ahora
Ya podemos dormir tranquilos
Dentro de la tempestad
Ser sin nombre
Cuerpo habitable
Hijo del fin
Hermano del espejo
Ser distancia
Y belleza inacabable
Perfume de la duda
Sonrisa del mar
Ser el adiós
Y hacerse centro
En la raíz de
tu boca
En el vuelo de tus pupilas
En el fuego de tus silencios
Lejos
Lejos del pensamiento
Siempre más desnudos
que un río
Y más extensos
que el sueño
Hemos desaparecido dentro
de las piedras
Y en la lentitud de
los caminos
Para ser los hijos inocentes
De las lluvias y las
noches
Pulso y caricia de los
abrazos y los espejos
Olvida las palabras
y los sueños
Nada te pertenece
Ni la muerte ni el olvido
Eres toda la desnudez
Que ilumina lo imposible
Para que tu cuerpo se
extienda
En oro o laberinto