~ Carol Wilard ~


rosa roja Salto a la comba


Yo de pequeña saltaba a la comba. Como todas las niñas.
Yo de pequeña cantaba canciones. Como todas las niñas.
Sólo, ahora de mayor, recuerdo lo que no recuerdan esas niñas. La infancia. ¿Recuerdan todo aquello con melancolía? Todas en fila esperando nuestro turno. Dos niñas agarrando la cuerda en cada extremo y dándole vueltas. Todas cantábamos hasta que la que saltaba fallaba. Entonces le llegaba el turno a otra. Nos reíamos a carcajadas. Brillo en los ojos. Inocencia pura. No había maldad, no podía haberla.
Yo de pequeña era buena. Nada me impedía lo contrario.
Yo de pequeña ayudaba a los demás. Daba lo mejor de mi misma. Nunca le negué nada a nadie. Yo y mi maldito espíritu altruista.
Yo siendo mayor salto a la comba de la vida. Canto canciones de tristeza. Como todo el mundo. Me pongo en fila esperando mi hora. Agarro la cuerda de la esperanza. Procuro no fallar. Río a carcajadas, pero solo a veces. Soy mala porque todo me impide lo contrario. Ayudo a los demás sin esperar agradecimiento. Y nunca le niego nada a nadie. Sólo mis secretos.
Yo de pequeña solía hacer tantas cosas. Alegrarme cuando hacía sol, por ejemplo. Mojarme cuando llovía. Oler la hierba mojada. Ahora me he muerto.


28 de octubre de 2001



rosa roja

La búsqueda


A lo lejos oigo tu voz. Y me siento temblorosa y distante. Porque tan solo basta una respiración ausente del olvido. Dejar que el recuerdo vuele esquivo y doloroso. A lo lejos me parece sentirte. Me llamas a gritos desesperados. No te oigo y me gustaría hacerlo. Siento una punzada que me ahoga sin remedio ¿Dónde estas que no puedo verte?¿Dónde caminas que no oigo tus pasos? Saber que un día sentí tus besos. Entender que ahora forman parte del pasado. Un pasado congelado en el tiempo. Un presente más bien. Algo que jamás podré entender. Y me doy cuenta de que nunca lo he comprendido. Y que sigo esperando lo imposible. Me marchito sin darme cuenta. Esperanzas diluidas en un tiempo presente.
A veces el dolor penetra en mi alma para quedarse. Los días sin tu presencia son efímeros. Te busco pero nunca te encuentro. Es un viaje sin retorno, una despedida sin adios. Mi alma no se contenta con tu recuerdo. Sigue buscándote a pesar de todo.
Hasta que no te encuentre no seré yo misma. Somos dos piezas del mismo patrón. Separadas en cada parte del mundo. Siento que me falta esa mitad. Mi otro yo, mi descanso, mi paz. Cuando de con tu presencia alcanzaré la libertad.
Finalizaré mi viaje tan cansado.

No sé cuando llegará ese momento.¿Habrán de pasar todavía más trenes? Besos y caricias siempre equivocados. Confusión de deseos y utopías. Materia disipada.
Poeta a pesar de todo. Creadora de nuevas palabras y sentimientos. Cuanto más escribo más lloro tu ausencia. Pero estoy dichosa. Al menos sé que existes. No sé dónde estás. Pero permaneces en algún lugar secreto. En días cómo éste te necesito. Si cierro los ojos imagino la densidad de la marea. Entre medio de los altos edificios y el cielo gris. Entramos deseosos en el agua y hacemos el amor. Nadando entre nuestros cuerpos mojados y temblorosos. Ha pasado demasiado tiempo y al final nos hemos encontrado. Investigas el océano de mis profundidades y me embistes con fuerza reprimida. Quiero seguir amándote hasta sentirme perdida en el deseo.

Me despierto al lado de un desconocido. Desnuda entre las sábanas. Sucia de deseo ¿Dónde estas? Necesito que me ayudes a salir de mi misma. Purifica mi alma y mi decencia perturbada. Ese desconocido me besa una vez más. Han sido demasiado veces esta noche. He imaginado tu supuesto rostro, tus besos imaginarios. Y luego, la soledad.
Sola, sola y sola. Dejo que me bese y me toque. Llenando mi alma de sexo lujurioso. Como si todo ese juego erótico pudiera llenar mi gran vacío. Pero no encontré la poesía en su cuerpo.
A tu lado las palabras serían más fáciles. Inventaría rimas con cada parte de tí. Y tu me sonreirías. Dónde estás triste poeta del recuerdo.

No sé cuando llegará ese momento. Pero ya te echo de menos. No te conozco. Pero noto que estás conmigo en cada uno de mis actos ¿Habrán de pasar todavía más trenes? No importa, tengo toda la vida para esperarte.


02 de septiembre de 2001



Correo: carolb@menta.net
Página personal: Carolīs poetist
http://www.geocities.com/c_wilard



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