Te extraño en las noches de luna, en cada amanecer, extraño tus besos, tus caricias, extraño tus ojos que con sólo mirarlos sabía cuánto me amabas. No sé qué pasó, de repente todo se terminó, quizás no te supe demostrar cuánto te amaba, o quizás otra supo darte más que yo; pero a pesar de todo podés contar conmigo.
Te extraño cada mañana; por las tardes y por las noches, pero por más que hago el intento no te puedo dejar de amar. Pero si de algo estoy segura es de que nadie te va a amar como te amé yo, porque ese amor que sentí por ti aún sigue en mí. Te extraño y sé que jamás te podré olvidar, siempre en dónde esté te voy a extrañar.
Hoy el mundo se terminaba a mis pies, al saber que algo descuidé, que algo postergué para el mañana.
Sin saber que el mañana se iba a presentar, pero algo me señala que nunca es tarde para volver a empezar.
Comenzar… palabra fácil para pronunciar, pero difícil para realizar.
Por eso yo quisiera que hoy leyeras en mis ojos todas las respuestas que nunca supe dar. Yo quisiera que encontraras dentro de mí, todo lo que hasta ahora no has podido encontrar.
Yo quisiera, nunca decir una palabra y que comprendieras todos mis pensamientos, que tengas la seguridad de que siempre estaré a tu lado, que el amor es realmente algo hermoso que Dios nos supo dar.
Yo quisiera saber si lo que descuidé puede volver a renacer, que no es tarde, que todavía no ha llegado el "mañana"…
Rebeca Vega Neiret, 15 años
San Nicolás, Buenos Aires, Argentina
