No
tengo ni piedras ni nubes
en mis bolsillos
pero puedo caminar
y pensar
y abrazarme a los árboles
desnudos
y bañarme desnudo
en tu regazo
y sentir que soy el paso
que mis ojos ven.
No tengo monedas de oro
en mi cartera
pero puedo sonreír
y alimentarme de los frutos
y de los sueños
y creer en la luz que
acaricia mi cuerpo
y renacer en las caricias
que tu boca me regala.
No tengo silencios que
compartir
ni tristezas que pintar
pero puedo vivir entero
y respirar colores invisibles
aunque nadie pueda sentir
mi alegría
aunque nadie pueda comprender
mis miradas.
No tengo palabras
ni tengo la sabiduría
extensa de los Licenciados
y la capacidad laberíntica
e interminable de los
Magos
pero puedo sentir que
la tierra
y el humo
y el agua
y las estrellas
y los amaneceres
son mi carne y mis deseos
.
Toda una eternidad amable
que
se dibuja y se abre certera
y plural
en mi caminar...

Es
posible que nunca
los espejos y las sombras
puedan descubrir
nuestros secretos
nuestros anhelos
pero el fuego de tus ojos
y ese mar que duerme en
tu voz
siempre conocen
y viven en todo lo que
es bueno
nacen siempre en lo necesario
en todo lo amable y mínimo.
Siempre
tú vives en las
risas
y en los abrazos te vistes
de fuegos y montañas
por eso el futuro no tiene
caminos
y el presente no usa nombres
ni pueden ser dibujados
los silencios
por los que no saben desnudarse.
Vive la lentitud y el
goce
en lo que es limpio
y único.
Nunca
sombras pueden romper
tu voz llena de misterio
y nubes

Todo
lo que nos hace amigos
es mayor que las palabras
mayor que los silencios
es todo
lo que nos hace libres
enteros
limpios
para el amor
no hay nada tan grande
o necesario
como olvidarse dentro
de tus sueños
para que el amor sea eternidad
y lecho de risas y fiestas
hay que volar en los besos
sentir mares creciendo
en nuestros ojos
para ser mayor que vida
hay que romperse en fuegos
que nuestros abrazos dibujan
algo mayor que amor
es conocer tu nombre
al saber el sabor de tus
sueños
cuando amanezco en tu
pecho
y no hay olvido ni dolor
cuando no tenemos palabras
y esquinas
la eternidad es ventana
o montaña
una sonrisa tímida
que sentimos cuando nada
pedimos
hay
que romperse en fuegos
y
que nuestros abrazos dibujen
besos y risas