Del amor y la amistad

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Poemas de Evalina
Selección de Poemas de amor (Evalina, Cuba)
Estrella
Estrella (Jesús Ramiro, México)
Amor
Amor (María Cristina Aliaga Luna, Chile)
Sin ti
Sin ti (Alfredo Orihuela, Perú)
Amistad
Mi amistad es tuya para siempre (Antonio Marín, España)
para mi amigo Antonio
Antonio (Sara Neiret, Argentina)

Un regalito
Un regalo para tu web (de Sara Neiret)
  * y un saludo de María Cristina Aliaga Luna *

 

ESTRELLA


Ella, la que me sedujo,
la que me produjo,
las ansias de amar;
Ella, la de lindos ojos,
la de labios rojos,
de ardiente besar,
Ella, mi más linda estrella,
la mujer más bella,
nunca la podré olvidar;
Ella, que se entrega toda,
en cualquier momento,
en cualquier lugar,
con una sonrisa,
con una mirada,
con una palabra...
¡Con ansias de amar!

Jesús Ramiro, México

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AMOR

Tan extenso como el olvido
tan profundo como una confidencia velada
va trepando sobre los huesos y la carne trémula
y arrastra en sus hombros de gigante
caracolas, fuego, lava, sombras y tiempo.
No perdona creencia ni ideologías
y nos lleva sin remedio
al tórrido vendaval de increíbles sensaciones
que no sabemos dónde han germinado.

Pudo ser en la indómita palabra
que no supimos atrapar
cuando se nos fue de las manos
y que damos a merced de sus garras.

Y se hace llaga, viva herida
en la sangre que se agita sin remedio
en el túnel de fuego que construimos
sin saberlo.

Es un rito de vida y muerte
de alegría y sal, de miseria y esperanza,
es casi una angustia encendida
que nos devora sin piedad.

Hecho sólo de palabras y pálidas esperas,
hecho de carne y de sed
de beso y labio, de misterio y armonía,
de súplica y lamento
que no quisimos contener,
de miedo, de ese miedo incontrolable
que nos incendia hasta las aristas
de los sueños más profundos.

Y quedamos a merced de sus intensas raíces
y perdemos las palabras y las ideas
y nos quedamos a oscuras
casi sin luces, heridos en nuestra propia
batalla, en nuestra guerra interior.
Y nos asombramos que el pequeño beso
que llegó a nuestros labios
haya poblado sin reparos
el espacio escondido que no supimos proteger.

Es el amor que ha llegado,
que nos estremece
Y que sin palabras, nos deja atónitos,
sin defensa
solos frente a sus dedos de enredadera
que nos envuelve estremeciendo sin pausas
toda, toda nuestra salvaje y carnal geografía.

María Cristina Aliaga Luna, Curicó, Chile

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SIN TI


Sin ti los días ya no son como antes,
transcurren banales y rutinarios
como vaivenes de péndulos solitarios;

Sin ti la distancia es infinita,
el camino largo y agreste,
difícil de llegar a la meta;

Sin ti pierdo mi orientación y mi credo,
como un gorrión que ha perdido su nido;

Sin ti la lluvia atenúa su caída,
el rocío se desliza sobre las hojas,
no se impregna, cae por inercia;

Sin ti el sol se opaca y el cielo se torna gris,
mi alma pierde su euforia por tu ausencia;

Sin ti mis poemas caducan,
mi inspiración se apaga,
como una llama aplacado por el viento;

Sin ti todo ha terminado,
pero queda mi esperanza
y pido a Dios para que algún día regreses.



Alfredo Orihuela, Lima, Perú

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MI AMISTAD ES TUYA PARA SIEMPRE

Con algunos verdaderos amigos
se puede hablar de cualquier cosa,
se está tan a gusto uno con el otro,
dos almas que se susurran
y mantienen la fe cuando
el camino tiene espinas...

Cuando tienes amigos como éstos
no importa
por cuánto tiempo los conociste
pues ya sabes
que siempre te comprenderán
no importa la distancia,
pues la amistad verdadera
no tiene frontera.

Si el tiempo o la distancia
hubieran de separarnos
hoy, mañana, o en los días venideros
nuestra amistad perdurará
en lo más profundo de mi conciencia,
de mi corazón,
y de mi alma.

(Desconozco el autor)

"No importa donde estés, no dudes que mi amistad es tuya...para siempre"

Antonio Marín, Valencia, España

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Amor en cada olvido, generoso amor inmaculado
Nadie como vos me lo ha ofrecido...
Tu frescura de lluvia reverdece el campo de mis atardeceres
Onírica precencia que cubre mi piel de alas.
Ni las flores, ni las aves, ni los ángeles del cielo
Iluminan como el brillo de tus ojos
O destilan miel más dulce que tu alma.

Para mi amigo Antonio Marín
Sara Neiret, Buenos Aires, Argentina

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14 de febrero de 2003

 

 

 

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