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Actualizado el 17/07/02 |
Hermenéutica.
Índice:
| Primera parte: |
| 1. Cualidades
del intérprete 2. Métodos de interpretación 3. La hermenéutica en general 4. El punto de vista histórico |
Introducción:
La hermenéutica es la ciencia de la
interpretación. Dicho nombre se aplica, generalmente, a la
explicación de documentos escritos y, por este motivo, puede
definirse más particularmente a la hermenéutica como la ciencia
de interpretación del lenguaje de los autores. La hermenéutica
tiene por oficio hacer desaparecer las probables diferencias que
puedan existir entre un escritor y sus lectores, de modo que el
lector pueda comprender con exactitud lo que lee.
La hermenéutica bíblica, o sagrada, en la ciencia de
interpretación del Antiguo y Nuevo Testamento. Es muy importante
tener en cuenta que, desde el punto de vista cristiano, el
Antiguo Testamento no puede ser plenamente comprendido sin la
ayuda del Nuevo Testamento. Por otra parte, también es cierto
que sin un amplio conocimiento del Antiguo Testamento es difícil
interpretar equilibradamente el Nuevo Testamento.
En fin, la Biblia, en su conjunto, es una unidad de hechura
divina y existe el peligro de que al estudiar una parte de ella
descuidando, relativamente, otra parte, caigamos en métodos
equivocados de interpretación. Las Santas Escrituras deben
estudiarse como un conjunto, porque sus diversas partes nos
fueron dadas de muchas maneras (Heb. 1:1) y, tomadas en conjunto
constituyen un volumen que, se interpreta a sí mismo.
La hermenéutica tiende a establecer los principios, métodos y
reglas que son necesarios para revelar el sentido de lo que ha
escrito. Su objeto es aclarar todo lo que está oscuro para
interpretar, de manera que todo lector pueda entender exactamente
lo escrito por el autor.
El mismo apóstol Pedro halló en las epístolas de Pablo cosas
difíciles de entender (2 Pedro 3:16). La interpretación y
aplicación de las escrituras puede lograrse en mayor modo con la
ayuda de la hermenéutica.
Capítulo 1
Cualidades
del Intérprete
· -En primer lugar, el Estudiante de las escrituras debe poseer
una mente sana y bien equilibrada, esta es una condición
indispensable, pues la dificultad de comprensión, el
razonamiento defectuoso y la extravagancia de la imaginación,
son cosas que pervierten la mente y conducen a ideas vanas y
necias. Todos estos defectos inutiliza al que los sufre para ser
intérprete de la palabra de Dios.
· -Un requisito especial del Estudiante es la rapidez de
percepción. A esa rapidez de percepción debe ir unida una
amplitud de vistas y claridad de entendimiento para comprender
las escrituras.
· -El Estudiante debe ser capaz de percibir rápidamente lo que
un pasaje no enseña, así como de entender lo que enseña.
· -Pero, sobre toda otra cosa, un Estudiante de las escrituras
necesita un criterio sano y sobrio. No debe jamás dar por
sentado lo que sea de carácter dudoso o esté en tela de juicio.
· -El Estudiante debe ser apto para enseñar (2 Tim.2:24). No
sólo debe ser capaz de entender las escrituras sino también de
exponer a otros en forma viva y clara lo que él entiende.
Cualidades Espirituales:
· -Ante todo, el Estudiante necesita una disposición para
buscar y conocer la verdad. Nadie puede emprender correctamente
el estudio y exposición de lo que pretende ser la relación de
Dios, estando su corazón cargado de pensamientos contrarios a la
Palabra de Dios.
· -El Estudiante debe tener un deseo sincero de alcanzar el
conocimiento de la verdad y de aceptarla cordialmente una vez
alcanzada.
· -El amor a la verdad debe ser ferviente y ardiente, de modo
que engendre en el alma entusiasmo por la palabra de Dios.
· -El estudiante hábil y profundo es aquel cuyo espíritu Dios
ha tocado y cuya alma está avivada por las revelaciones del
cielo.
· -El fervor santificado debe ser disciplinado y controlado por
una verdadera reverencia (Proverbios 1:7).
· -Tiene que existir un estado de devoción de la mente al mismo
tiempo que el puro deseo de conocer la verdad
· -Finalmente el estudiante necesita gozar de una comunión viva
con el espíritu santo. De modo que quien quiera conocer y
explicar a otros "los misterios del reino de los
cielos" (Mateos 13:11) debe entrar en bendita comunión con
el Espíritu Santo.
· -El estudiante nunca debe dejar de orar (Efesios 1:17-18).
Capítulo 2:
La mayor parte de los métodos de explicación
erróneos y absurdos tienen su origen en falsas ideas acerca de
la Biblia misma. Los prejuicios y suposiciones hostiles a las
escrituras han engendrado métodos de interpretación que
pervierten, y a menudo contradicen, las declaraciones más claras
de las escrituras.
Veremos algunos métodos de estudio o interpretación que pueden
ser muy útiles y a veces también pueden ser abusados y algunos
muchas veces no adecuados.
1- El Método Alegórico (Representativo):
El Método Alegórico de interpretación fue muy usado, desde
temprano, entre los judíos de Alejandría. Se basa en una
profunda reverencia por las escrituras y en un deseo de vivir las
profundidades de su sabiduría. Se puede usar este método para
bien, aún que no abusando de el. Pero se notará inmediatamente
que su costumbre es desatender el significado común de las
palabras y dar alas, muchas veces, a toda clase de ideas
fantásticas. No extrae el significado legítimo de la escritura
sino que introduce en el todo lo que el lector interpreta. Por
ejemplo: en la antigüedad, Clemente de Alejandría comentando
sobre la prohibición mosaica de comer cerdo, el halcón, el
águila y el cuervo, hace la siguiente observación: "el
cerdo es el emblema de la codicia voluptuosa y sucia, de
alimentos... el águila indica el hábito de robar, el halcón
injusticia y el cuervo voracidad".
2- El Método Místico:
Según el Método Místico deben buscarse significados distintos
en una misma frase o palabra en la Biblia, y se cae, a menudo, en
opiniones teóricas que carecen de firmeza. Por ejemplo: Emmanuel
Swedenborg, quien sostenía la existencia de un triple sentido de
las escrituras explicaba el mandamiento: "No matarás"
(Éxodo 20:13), primeramente en sentido natural, como prohibiendo
el asesinato y también el acariciar pensamientos de odio y de
venganza; el segundo lugar, en sentido espiritual, como
prohibiendo "portarse como diablo y destruir el alma de un
hombre"; y, en tercer lugar, en el sentido celestial Los
Ángeles entienden por matar, el aborrecer al Señor y la
Palabra.
3- El método Pietista:
Según el Método Pietista el estudiante pretende ser guiado por
"una luz interna", recibida como "una unción del
Santo" (1 Juan 2:20), cuando está siendo guiado por una
mente carnal o por espíritus de error. Las reglas de la
gramática, el significado y el uso común se abandonan,
sosteniéndose que la luz interna del espíritu es el revelador
permanente e infalible. Pero cuando en verdad el guía es el
Espíritu Santo, la interpretación de un versículo no
contradice al resto de la Biblia.
4- El Método del Acomodamiento:
J. S. Semler fue su fundador. Según el método del acomodamiento
las enseñanzas bíblicas acerca de los milagros, el sacrificio
vicario y expiatorio, la resurrección, el juicio eterno y la
existencia de ángeles y demonios, deben considerarse como
acomodamientos a inventos supersticiosos, a las preocupaciones y
a la ignorancia de la época. De esta manera se engendra
incredulidad en el poder de Dios para realizar milagros,
pretendiendo modificar lo que no parezca creíble en la Palabra
de Dios.
5- El método de interpretación moral:
Debe su origen al célebre filósofo Kant. Según el cual son
importantes los pasajes bíblicos que contengan alguna enseñanza
o lección moral, desechando como poco importantes lo restante de
Las Escrituras.
6- El Método Naturalista:
El Método Naturalista acepta la verdad histórica de las
narraciones de los evangelios pero sostiene que la manera de
explicarlas es asunto de opinión. Por ejemplo: en el Comentario
del Nuevo Testamento, por Paulus, el camino de Jesús sobre las
aguas, era simplemente una caminata por la playa; el bote estuvo
todo el tiempo tan cerca de la orilla, que cuando Pedro saltó al
agua, Jesús pudo alcanzarle y salvarle desde la playa. La
emoción fue tan grande, que les pareció que Jesús,
milagrosamente, había caminado sobre las aguas e ido en su
auxilio.
La falla del método consiste en tratar de explicar un milagro
como si fuese un hecho natural y normal.
7- El método Mítico (mito, fábula):
La Teoría Mítica, tal como Strauss la desarrolló y la aplicó,
pregona que la idea de Dios y del absoluto no brota
milagrosamente ni se revela en el individuo, sino que se
desarrolla en la conciencia de la humanidad, dando lugar a la
fábula. Por ejemplo: las profecías del antiguo testamento que
predecían la venida del Mesías eran invento humano que
reflejaban el anhelo humano de un salvador. Cuando nació Jesús
demostró su belleza y fuerza de carácter. Luego de su muerte,
decía Strauss, la devoción popular le atribuyó falsamente el
cumplimiento de las profecías.
8- El método Apologético (Defensa):
Se propone defender, a toda costa, la autenticidad, genuinidad, y
credibilidad del sagrado canon. La correcta apología defiende
los libros sagrados contra la crítica desenfrenada y mal
intencionada y presenta sus derechos a ser considerados como la
relación de Dios. La apología es mal aplicada cuando se
pretende defender una herejía basándose en versículos fuera de
su contexto. Por ejemplo: defender la poligamia tomando el
ejemplo de Abraham (Génesis 16:2).
9- El Método Recomendado: Histórico-Gramático:
Distinguiéndose de todos los métodos de interpretación
mencionados podemos referirnos al Histórico-Gramático como el
método que más se recomienda al criterio y a la conciencia de
los estudiantes cristianos. Su principio fundamental consiste en
conseguir de las escrituras mismas el significado preciso que los
escritores quisieron dar. El estudiante aceptará las demandas de
la Biblia sin prejuicios o prevenciones; se posesionará del
idioma del escritor, averiguará las circunstancias en que
escribió, las maneras y costumbres de su época y el motivo un
objeto que tuvo en vista al escribir. Ninguna estudiante en su
sano juicio será irresponsable en lo que aprende y también en
lo que enseña.
CAPÍTULO III
* Las palabras tienen su significado y uso
definido; por consiguiente, si uno entiende los pensamientos
escritos de otros, debe conocer el significado y uso de sus
palabras. (Usar el Diccionario).
* Una comparación amplia de todos los libros que tratan un tema
determinado, es de sumo valor; de ahí que, con frecuencia, la
comparación de un pasaje con otro sea suficiente para aclararlo
todo. (Contexto).
* Debemos trasladarnos mentalmente a la época de un escritor
antiguo, estudiar las circunstancias que le rodeaban al escribir
y, entonces, mirar al mundo desde el punto de vista del escritor.
(Manual de Usos y Costumbres).
* La aceptación de un falso principio es suficiente para
pervertir todo su proceso explicativo. (Mateo 4:6).
* Cuando en la interpretación de ciertas partes de las
Escrituras no hay dos intérpretes que concuerden, algún error
fatal anda escondido en el método de estudio. (Esto causa
herejías).
* No se preparó un lenguaje nuevo para los autores de las
Escrituras; ellos se conformaron al lenguaje corriente del país
y de la época. De otra manera no se podría entender el
significado de las escrituras. (Hebreo, Griego, Arameo).
* El sujeto, el predicado y todos los elementos deben analizarse
cuidadosamente y todo el documento, libro o epístola, tiene que
ser considerado, en cuanto sea posible, desde el punto de vista
histórico del autor. (Gramática).
* Las palabras o no pueden tener más que un solo significado en
una misma frase. Aquel significado de una frase que más pronta y
naturalmente se le ocurra al que lee o escucha, es el que debe
recibirse como el verdadero significado, -ese y ningún otro. Por
ejemplo, Daniel capítulo, el niño más sencillo entiende
fácilmente el significado. Deben ser aceptadas como un registro
de hechos digno de confianza. (Literalmente).
* Los milagros de la Biblia se registran como hechos,
acontecimientos reales, presenciados por pocos o muchos testigos,
en Josué 5: 13, es posible que aquello pudo ocurrir en un
sueño, o visión sin estar dormido Josué; pero la
interpretación más sencilla de este pasaje es que el ángel de
Jehová apareció realmente a Josué y que las narraciones son
hechos externos y reales, y no son visiones o ensueños.
* Los relatos de la resurrección de Jesús son un hecho
verídico: Jesús predijo su propia muerte y resurrección, pero
sus discípulos no le entendían, no aceptaron sus declaraciones.
Después de la crucifixión los discípulos estaban dominados por
el abatimiento y el temor; pero después del tercer día todos
habían visto al Señor y daban minuciosos detalles de sus
apariciones. Le vieron ascender al cielo y poco después se les
encuentra predicando a "Jesús y la resurrección" en
las calles de Jerusalén, en toda la Palestina y otras regiones
más allá. Muchos años más tarde, Pablo declara que Jesús
apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayor parte
de los cuales aún vivían cuando él escribió. (1 Cor. 15:6).
* El sentido histórico-gramatical se desarrolla por el estudio
del contexto y el tema del autor. La palabra "contexto"
(en latín "con" significa junto y "textus"
quiere decir tejido) denota algo que está tejido.
* El contexto inmediato es el que inmediatamente precede o sigue
a una palabra o sentencia dadas, (Juan 3:16 = amor. Contexto
remoto es aquel cuya conexión no es tan cercana y puede abarcar
todo un párrafo o sección, (Génesis = comienzos). Por otra
parte, el objeto (tema) es el fin o propósito que el autor tiene
en vista.
* Por consiguiente, el contexto, el objeto y el plan de un
escrito deben estudiarse juntos; y, quizá, en orden lógico el
objeto debiera ser lo primero a determinarse.
* El objeto o tema de varios de los libros de la Biblia ha sido
declarado por sus autores. El objeto de Proverbios está
anunciado en los primeros seis versículos de su primer
capítulo. Eclesiastés se indica en sus primeras palabras
"Vanidad de vanidades". En San Juan 20, "Estas
cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo...
Judas en los versículos 3 y 4.
* El objeto de algunos libros tiene que determinarse por un
examen diligente de su contenido. Así, por ejemplo, hallamos que
el libro del Génesis consta de diez secciones, cada una de las
cuales comienza con el encabezamiento "Estas son las
generaciones..." Esta décuple historia de generaciones
está precedida e introducida por el registro de la creación, en
los capítulos 1: 1 a 2: 3. (cap. 2:4). (4:25-26) (6:9); (10:1);
(11:10-26) (11:27, (25:12), (25:19), (36:1) (37:2).
* Un rápido examen del libro del Éxodo nos demuestra que su
gran objeto es el de recordar la historia del éxodo de Egipto y
la legislación del Monte Sinaí y que con toda facilidad se
divide en dos partes (1) caps. 1-18 (2) 19-40, las que
corresponden a estos dos grandes acontecimientos. Estas diversas
secciones del Éxodo no se hallan designadas por encabezamientos
especiales como los del Génesis, pero las distingue fácilmente
como tantas otras porciones subsidiarias del conjunto, al cual
cada una contribuye su parte y en la luz del cual se ve que cada
una tiene especial significado.
* Muchos se han propuesto poner en orden el curso de pensamiento
de la Epístola a los Romanos. Para los que han estudiado
cuidadosamente esta epístola, no cabe duda que, después de su
salutación introductoria y palabras personales, el apóstol
anuncia su gran tema en el verso 16 de su primer capítulo. Este
es: el Evangelio considerado como poder de Dios para salvación,
a todo aquel que cree; al judío primeramente pero también al
griego. Esto no está anunciado formalmente como la tesis; pero
manifiestamente expresa, de una manera personal feliz, el objeto
de toda la epístola.
* El contexto, como ya hemos dicho, puede ser inmediato o remoto,
según que busquemos su conexión inmediata o una más lejana,
con la palabra o frase que nos ocupe. Puede extenderse por unos
cuantos versos o por toda una sección. Los últimos veintisiete
capítulos de Isaías exhiben una notable unidad de pensamiento y
de estilo; sin embargo, son susceptibles de varias divisiones. La
célebre profecía mesiánica en los capítulos 52:13 al 53:12 es
un período completo en sí, aunque truncado de la manera más
desgraciada por la división de los capítulos. Pero aunque por
sí mismos estos quince versículos forman una sección
claramente definida, no debe separárseles del contexto o
tratárseles como si no tuviesen conexión vital con lo que les
precede y lo que les sigue.
* El libro de Isaías tiene sus divisiones más o menos
claramente definidas, pero se adhieren unas a otras y están
entretejidas entre sí, formando un todo viviente. Hermosamente,
"los capítulos 49-57 son como una guirnalda de gloriosas
flores entrelazadas con cinta negra. O como un cántico de
triunfo por cuyos tonos amortiguados corre la melodía de una
endecha, pero esto en una forma tal que, gradualmente, las
cuerdas lúgubres se funden en la melodía del cántico triunfal
y al mismo tiempo, el discurso del profeta está arreglado con
tanto arte que la cinta enlutada viene a formar exactamente en su
centro un gran moño, pues el capítulo 53 constituye el centro
de todo el ciclo profético de los capítulos 40-56".
* Es necesario estudiar el contexto de Gálatas 5:4, para darse
cuenta de la fuerza y del objeto de las palabras; "De la
gracia habéis caído". El apóstol está colocando en
contraste la justificación por la fe en Cristo, con la
observancia de la Ley, y arguye que las dos cosas se oponen
mutuamente, de modo que la una, necesariamente, excluye a la
otra.
* Nunca insistiremos demasiado acerca de la importancia de
estudiar cuidadosamente el contexto, el objeto y el plan. Será
del todo imposible la comprensión de muchos pasajes de la Biblia
sin la ayuda del contexto, pues muchas sentencias derivan toda su
expresión y fuerza de la conexión en que se hallan.
* A algunos les gusta emplear textos bíblicos como epígrafes
sin preocuparse de su verdadera conexión. Así acontece que con
demasiada frecuencia adaptan los textos impartiéndoles un
sentido ficticio enteramente extraño a su verdadero objeto y
significado. Alienta la costumbre de interpretar la Biblia en una
forma arbitraria y fantástica, con lo cual se ponen armas
poderosas en manos de los que enseñan el error.
* Pero también debemos recordar que las Escrituras del Antiguo y
Nuevo Testamentos son un mundo en sí mismas. Aunque escritas en
gran variedad de épocas y consagradas a muchos temas diversos,
tomadas en conjunto constituyen un libro que se interpreta a sí
mismo.
* Por consiguiente, la antigua regla de que "las Escrituras
deben interpretarse por las Escrituras" es un principio
importantísimo de la hermenéutica sagrada.
* Una comparación cuidadosa de la parábola de los talentos
(Mat.25:14-30) y la de las minas (Luc.19:11-27) demostrará que
ambas tienen mucho que les es común, junto con no pocas cosas
que son diferentes. Fueron pronunciadas en diversos tiempos, en
sitios distintos y en oídos de personas diferentes. La parábola
de los talentos ¡trata únicamente de los siervos de un señor
que se fue a un país lejano; la de las minas trata, también, de
sus súbditos y enemigos que no querían que él reinara sobre
ellos. ¡Sin embargo, la gran lección de la necesidad de una
actividad diligente en el servicio del Señor, durante su
ausencia, es la misma en ambas parábolas.
Se hace necesaria la comparación de pasajes paralelos para
determinar el sentido de la palabra aborrecer, en Lucas 14:26,
"Si alguien viene a mí y no aborrece al su padre..."
Esta declaración, a primera vista, parece ser un desacato del
quinto mandamiento del Decálogo. Parece opuesta a la doctrina
evangélica del amor. Pero volviéndonos a Mateo 10:37 hallamos
la misma declaración en forma más suave y entretejida en un
contexto que sirve para revelar toda su fuerza e intento:
"El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de
mí; y el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno del
mí". Tal significado peculiar de la palabra aborrecer, se
halla, además. Confirmado por su uso en Mateo 6:24; "Nadie
puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará
al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro. No
podéis servir a Dios y a Mammón". Dos señores tan
opuestos en naturaleza como Dios y Mammón no pueden ser amados y
servidos al mismo tiempo por una misma persona. El amor de uno
necesariamente excluye el de otro; y ni uno ni otro acepta el
servicio de un corazón dividido. En el caso de oposiciones tan
esenciales, la falta de amor por el uno importa una enemistad
desleal, -la raíz de todo aborrecimiento.
CAPÍTULO IV
Al
interpretar un documento es de primordial importancia descubrir
quien fue su autor y determinar la época, el lugar y los
acontecimientos cuando escribió. El estudiante debe tratar de
olvidar el momento y circunstancias actuales y trasladarse a la
posición histórica del autor, mirar a través de sus ojos,
darse cuenta del ambiente en que actuó, sentir con su corazón y
atrapar sus emociones. Aquí notamos el alcance del término
"interpretación histórico-gramatical". Tenemos que
apropiarnos no sólo de la tendencia gramatical de las palabras y
frases sino, también, sentir la fuerza y la situación de las
circunstancias históricas que, en alguna forma, pudieron afectar
al escritor. La individualidad del escritor, su medio ambiente,
sus necesidades y deseos, su relación para con aquellos para
quienes escribió, su nacionalidad y la de ellos, el carácter de
la época en que escribió, -todas estas cosas son asuntos de la
mayor importancia para una perfecta interpretación de los libros
de la Biblia.
No es tarea fácil el despojarse del instante actual y
transportarse a una época pasada. Arrancarse uno a sí mismo de
estas cosas y volver, con el espíritu, a las épocas de Moisés,
David, Isaías, Esdras, Mateo y Pablo, y colocarse en el punto de
vista histórico de esos escritores a fin de ver y de sentir como
ellos, -seguramente no es tarea fácil. Sin embargo, si
verdaderamente asimos el espíritu y sentimos la fuerza viva de
la palabra de Dios, tenemos que recibirlos con una sensación
parecida a la que experimentaron los corazones de aquellos a
quienes fueron dados de inmediato.
No pocos devotos lectores de la Biblia están tan impresionados
con ideas exaltadas acerca de la gloria y santidad de sus
antiguos personajes, que se hallan expuestos a contemplar el
registro de sus vidas en una luz falsa. Para algunos es difícil
creer que un Moisés y un Pablo no conociesen los acontecimientos
de épocas modernas. Hay quienes se imaginan que la sabiduría de
Salomón debió abarcar todo lo que el hombre puede saber en el
futuro. Piensan que Isaías y Daniel deben haber discernido todos
los acontecimientos futuros tan claramente como si ya hubieran
ocurrido y que los escritores del Nuevo Testamento deben haber
sabido qué historia e influencia había de tener en épocas
posteriores la obra de sus vidas. En la mente de tales personas,
los nombres de Abraham, Jacob, Josué, Jefté y Sansón, están
tan asociados con pensamientos santos y revelaciones
sobrenaturales, que medio se olvidan de que fueron hombres
sujetos a las mismas pasiones que nosotros. Una indebida
exaltación de la santidad de los santos bíblicos es posible que
perjudique la correcta exposición histórica.
La vocación e inspiración divina de los profetas y apóstoles
no anuló o hizo a un lado sus potencias humanas naturales; y el
intérprete bíblico no debe cometer el error de consentir que su
visión sea de tal manera deslumbrada por la gloria de la misión
divina de aquellos hombres que lo cieguen acerca de los hechos de
la historia. La astucia y engaño de Abraham, así como de Isaac
y Jacob; las pasiones temerarias de Moisés y la brutalidad
bestial de muchos de los jueces y reyes de Israel, no son cosas
que deban quererse esconder o disimular. Son hechos que el
intérprete debe reconocer debidamente; y cuanto más plena y
vívida mente se da uno cuenta de esos hechos y los coloque en su
verdadera luz y su aspecto real, tanto más exactamente
entenderemos el verdadero intento de las Escrituras.
En la exposición de los Salmos, la interpretación de su poesía
depende más de la simpatía con los sentimientos del autor, el
conocimiento de sus circunstancias y atención al objeto y
dirección de sus declaraciones. Hay que colocarse uno mismo en
su condición, adoptar sus sentimientos, dejarse llevar a flote
con la corriente de sus sentimientos, ser consolado con sus
consolaciones, o agitado por la tormenta de sus emociones.
Al estudiar debemos tomar muy en consideración la persona y las
circunstancias del autor, la época y el sitio en qué escribió
y la ocasión y los motivos que le movieron a escribir. No
debemos descartar el hacer investigaciones semejantes acerca del
carácter, condiciones e historia de aquellos para quienes se
escribió el libro que estudiamos y de aquellos a quienes el
libro menciona.
Por Alfredo F. Espindola correo: alfredo@ciudad.org o aquiobera@ciuad.org
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