Aqui Obera Actualizado el 17/07/02

Hermenéutica.

Índice:

Primera parte:
1. Cualidades del intérprete
2.
Métodos de interpretación
3.
La hermenéutica en general
4.
El punto de vista histórico
Segunda parte:
1. Hermenéuticas especiales
2.
Lenguaje figurado
4.
Símiles y metáforas
5.
Interpretación de parábolas
6.
Interpretación de alegorías
7.
Los proverbios y la poesía gnómica
8.
Interpretación de tipos
9.
Interpretación de símbolos

 

Introducción:

La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. Dicho nombre se aplica, generalmente, a la explicación de documentos escritos y, por este motivo, puede definirse más particularmente a la hermenéutica como la ciencia de interpretación del lenguaje de los autores. La hermenéutica tiene por oficio hacer desaparecer las probables diferencias que puedan existir entre un escritor y sus lectores, de modo que el lector pueda comprender con exactitud lo que lee.
La hermenéutica bíblica, o sagrada, en la ciencia de interpretación del Antiguo y Nuevo Testamento. Es muy importante tener en cuenta que, desde el punto de vista cristiano, el Antiguo Testamento no puede ser plenamente comprendido sin la ayuda del Nuevo Testamento. Por otra parte, también es cierto que sin un amplio conocimiento del Antiguo Testamento es difícil interpretar equilibradamente el Nuevo Testamento.
En fin, la Biblia, en su conjunto, es una unidad de hechura divina y existe el peligro de que al estudiar una parte de ella descuidando, relativamente, otra parte, caigamos en métodos equivocados de interpretación. Las Santas Escrituras deben estudiarse como un conjunto, porque sus diversas partes nos fueron dadas de muchas maneras (Heb. 1:1) y, tomadas en conjunto constituyen un volumen que, se interpreta a sí mismo.
La hermenéutica tiende a establecer los principios, métodos y reglas que son necesarios para revelar el sentido de lo que ha escrito. Su objeto es aclarar todo lo que está oscuro para interpretar, de manera que todo lector pueda entender exactamente lo escrito por el autor.
El mismo apóstol Pedro halló en las epístolas de Pablo cosas difíciles de entender (2 Pedro 3:16). La interpretación y aplicación de las escrituras puede lograrse en mayor modo con la ayuda de la hermenéutica.

Capítulo 1

Cualidades del Intérprete

· -En primer lugar, el Estudiante de las escrituras debe poseer una mente sana y bien equilibrada, esta es una condición indispensable, pues la dificultad de comprensión, el razonamiento defectuoso y la extravagancia de la imaginación, son cosas que pervierten la mente y conducen a ideas vanas y necias. Todos estos defectos inutiliza al que los sufre para ser intérprete de la palabra de Dios.
· -Un requisito especial del Estudiante es la rapidez de percepción. A esa rapidez de percepción debe ir unida una amplitud de vistas y claridad de entendimiento para comprender las escrituras.
· -El Estudiante debe ser capaz de percibir rápidamente lo que un pasaje no enseña, así como de entender lo que enseña.
· -Pero, sobre toda otra cosa, un Estudiante de las escrituras necesita un criterio sano y sobrio. No debe jamás dar por sentado lo que sea de carácter dudoso o esté en tela de juicio.
· -El Estudiante debe ser apto para enseñar (2 Tim.2:24). No sólo debe ser capaz de entender las escrituras sino también de exponer a otros en forma viva y clara lo que él entiende.

Cualidades Espirituales:

· -Ante todo, el Estudiante necesita una disposición para buscar y conocer la verdad. Nadie puede emprender correctamente el estudio y exposición de lo que pretende ser la relación de Dios, estando su corazón cargado de pensamientos contrarios a la Palabra de Dios.
· -El Estudiante debe tener un deseo sincero de alcanzar el conocimiento de la verdad y de aceptarla cordialmente una vez alcanzada.
· -El amor a la verdad debe ser ferviente y ardiente, de modo que engendre en el alma entusiasmo por la palabra de Dios.
· -El estudiante hábil y profundo es aquel cuyo espíritu Dios ha tocado y cuya alma está avivada por las revelaciones del cielo.
· -El fervor santificado debe ser disciplinado y controlado por una verdadera reverencia (Proverbios 1:7).
· -Tiene que existir un estado de devoción de la mente al mismo tiempo que el puro deseo de conocer la verdad
· -Finalmente el estudiante necesita gozar de una comunión viva con el espíritu santo. De modo que quien quiera conocer y explicar a otros "los misterios del reino de los cielos" (Mateos 13:11) debe entrar en bendita comunión con el Espíritu Santo.
· -El estudiante nunca debe dejar de orar (Efesios 1:17-18).

Capítulo 2:

Métodos de Interpretación:

La mayor parte de los métodos de explicación erróneos y absurdos tienen su origen en falsas ideas acerca de la Biblia misma. Los prejuicios y suposiciones hostiles a las escrituras han engendrado métodos de interpretación que pervierten, y a menudo contradicen, las declaraciones más claras de las escrituras.
Veremos algunos métodos de estudio o interpretación que pueden ser muy útiles y a veces también pueden ser abusados y algunos muchas veces no adecuados.
1- El Método Alegórico (Representativo):
El Método Alegórico de interpretación fue muy usado, desde temprano, entre los judíos de Alejandría. Se basa en una profunda reverencia por las escrituras y en un deseo de vivir las profundidades de su sabiduría. Se puede usar este método para bien, aún que no abusando de el. Pero se notará inmediatamente que su costumbre es desatender el significado común de las palabras y dar alas, muchas veces, a toda clase de ideas fantásticas. No extrae el significado legítimo de la escritura sino que introduce en el todo lo que el lector interpreta. Por ejemplo: en la antigüedad, Clemente de Alejandría comentando sobre la prohibición mosaica de comer cerdo, el halcón, el águila y el cuervo, hace la siguiente observación: "el cerdo es el emblema de la codicia voluptuosa y sucia, de alimentos... el águila indica el hábito de robar, el halcón injusticia y el cuervo voracidad".
2- El Método Místico:
Según el Método Místico deben buscarse significados distintos en una misma frase o palabra en la Biblia, y se cae, a menudo, en opiniones teóricas que carecen de firmeza. Por ejemplo: Emmanuel Swedenborg, quien sostenía la existencia de un triple sentido de las escrituras explicaba el mandamiento: "No matarás" (Éxodo 20:13), primeramente en sentido natural, como prohibiendo el asesinato y también el acariciar pensamientos de odio y de venganza; el segundo lugar, en sentido espiritual, como prohibiendo "portarse como diablo y destruir el alma de un hombre"; y, en tercer lugar, en el sentido celestial Los Ángeles entienden por matar, el aborrecer al Señor y la Palabra.
3- El método Pietista:
Según el Método Pietista el estudiante pretende ser guiado por "una luz interna", recibida como "una unción del Santo" (1 Juan 2:20), cuando está siendo guiado por una mente carnal o por espíritus de error. Las reglas de la gramática, el significado y el uso común se abandonan, sosteniéndose que la luz interna del espíritu es el revelador permanente e infalible. Pero cuando en verdad el guía es el Espíritu Santo, la interpretación de un versículo no contradice al resto de la Biblia.
4- El Método del Acomodamiento:
J. S. Semler fue su fundador. Según el método del acomodamiento las enseñanzas bíblicas acerca de los milagros, el sacrificio vicario y expiatorio, la resurrección, el juicio eterno y la existencia de ángeles y demonios, deben considerarse como acomodamientos a inventos supersticiosos, a las preocupaciones y a la ignorancia de la época. De esta manera se engendra incredulidad en el poder de Dios para realizar milagros, pretendiendo modificar lo que no parezca creíble en la Palabra de Dios.
5- El método de interpretación moral:
Debe su origen al célebre filósofo Kant. Según el cual son importantes los pasajes bíblicos que contengan alguna enseñanza o lección moral, desechando como poco importantes lo restante de Las Escrituras.
6- El Método Naturalista:
El Método Naturalista acepta la verdad histórica de las narraciones de los evangelios pero sostiene que la manera de explicarlas es asunto de opinión. Por ejemplo: en el Comentario del Nuevo Testamento, por Paulus, el camino de Jesús sobre las aguas, era simplemente una caminata por la playa; el bote estuvo todo el tiempo tan cerca de la orilla, que cuando Pedro saltó al agua, Jesús pudo alcanzarle y salvarle desde la playa. La emoción fue tan grande, que les pareció que Jesús, milagrosamente, había caminado sobre las aguas e ido en su auxilio.
La falla del método consiste en tratar de explicar un milagro como si fuese un hecho natural y normal.
7- El método Mítico (mito, fábula):
La Teoría Mítica, tal como Strauss la desarrolló y la aplicó, pregona que la idea de Dios y del absoluto no brota milagrosamente ni se revela en el individuo, sino que se desarrolla en la conciencia de la humanidad, dando lugar a la fábula. Por ejemplo: las profecías del antiguo testamento que predecían la venida del Mesías eran invento humano que reflejaban el anhelo humano de un salvador. Cuando nació Jesús demostró su belleza y fuerza de carácter. Luego de su muerte, decía Strauss, la devoción popular le atribuyó falsamente el cumplimiento de las profecías.
8- El método Apologético (Defensa):
Se propone defender, a toda costa, la autenticidad, genuinidad, y credibilidad del sagrado canon. La correcta apología defiende los libros sagrados contra la crítica desenfrenada y mal intencionada y presenta sus derechos a ser considerados como la relación de Dios. La apología es mal aplicada cuando se pretende defender una herejía basándose en versículos fuera de su contexto. Por ejemplo: defender la poligamia tomando el ejemplo de Abraham (Génesis 16:2).
9- El Método Recomendado: Histórico-Gramático:
Distinguiéndose de todos los métodos de interpretación mencionados podemos referirnos al Histórico-Gramático como el método que más se recomienda al criterio y a la conciencia de los estudiantes cristianos. Su principio fundamental consiste en conseguir de las escrituras mismas el significado preciso que los escritores quisieron dar. El estudiante aceptará las demandas de la Biblia sin prejuicios o prevenciones; se posesionará del idioma del escritor, averiguará las circunstancias en que escribió, las maneras y costumbres de su época y el motivo un objeto que tuvo en vista al escribir. Ninguna estudiante en su sano juicio será irresponsable en lo que aprende y también en lo que enseña.

 

CAPÍTULO III

LA HERMENÉUTICA EN GENERAL

* Las palabras tienen su significado y uso definido; por consiguiente, si uno entiende los pensamientos escritos de otros, debe conocer el significado y uso de sus palabras. (Usar el Diccionario).
* Una comparación amplia de todos los libros que tratan un tema determinado, es de sumo valor; de ahí que, con frecuencia, la comparación de un pasaje con otro sea suficiente para aclararlo todo. (Contexto).
* Debemos trasladarnos mentalmente a la época de un escritor antiguo, estudiar las circunstancias que le rodeaban al escribir y, entonces, mirar al mundo desde el punto de vista del escritor. (Manual de Usos y Costumbres).
* La aceptación de un falso principio es suficiente para pervertir todo su proceso explicativo. (Mateo 4:6).
* Cuando en la interpretación de ciertas partes de las Escrituras no hay dos intérpretes que concuerden, algún error fatal anda escondido en el método de estudio. (Esto causa herejías).
* No se preparó un lenguaje nuevo para los autores de las Escrituras; ellos se conformaron al lenguaje corriente del país y de la época. De otra manera no se podría entender el significado de las escrituras. (Hebreo, Griego, Arameo).
* El sujeto, el predicado y todos los elementos deben analizarse cuidadosamente y todo el documento, libro o epístola, tiene que ser considerado, en cuanto sea posible, desde el punto de vista histórico del autor. (Gramática).
* Las palabras o no pueden tener más que un solo significado en una misma frase. Aquel significado de una frase que más pronta y naturalmente se le ocurra al que lee o escucha, es el que debe recibirse como el verdadero significado, -ese y ningún otro. Por ejemplo, Daniel capítulo, el niño más sencillo entiende fácilmente el significado. Deben ser aceptadas como un registro de hechos digno de confianza. (Literalmente).
* Los milagros de la Biblia se registran como hechos, acontecimientos reales, presenciados por pocos o muchos testigos, en Josué 5: 13, es posible que aquello pudo ocurrir en un sueño, o visión sin estar dormido Josué; pero la interpretación más sencilla de este pasaje es que el ángel de Jehová apareció realmente a Josué y que las narraciones son hechos externos y reales, y no son visiones o ensueños.
* Los relatos de la resurrección de Jesús son un hecho verídico: Jesús predijo su propia muerte y resurrección, pero sus discípulos no le entendían, no aceptaron sus declaraciones. Después de la crucifixión los discípulos estaban dominados por el abatimiento y el temor; pero después del tercer día todos habían visto al Señor y daban minuciosos detalles de sus apariciones. Le vieron ascender al cielo y poco después se les encuentra predicando a "Jesús y la resurrección" en las calles de Jerusalén, en toda la Palestina y otras regiones más allá. Muchos años más tarde, Pablo declara que Jesús apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayor parte de los cuales aún vivían cuando él escribió. (1 Cor. 15:6).
* El sentido histórico-gramatical se desarrolla por el estudio del contexto y el tema del autor. La palabra "contexto" (en latín "con" significa junto y "textus" quiere decir tejido) denota algo que está tejido.
* El contexto inmediato es el que inmediatamente precede o sigue a una palabra o sentencia dadas, (Juan 3:16 = amor. Contexto remoto es aquel cuya conexión no es tan cercana y puede abarcar todo un párrafo o sección, (Génesis = comienzos). Por otra parte, el objeto (tema) es el fin o propósito que el autor tiene en vista.
* Por consiguiente, el contexto, el objeto y el plan de un escrito deben estudiarse juntos; y, quizá, en orden lógico el objeto debiera ser lo primero a determinarse.
* El objeto o tema de varios de los libros de la Biblia ha sido declarado por sus autores. El objeto de Proverbios está anunciado en los primeros seis versículos de su primer capítulo. Eclesiastés se indica en sus primeras palabras "Vanidad de vanidades". En San Juan 20, "Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo... Judas en los versículos 3 y 4.
* El objeto de algunos libros tiene que determinarse por un examen diligente de su contenido. Así, por ejemplo, hallamos que el libro del Génesis consta de diez secciones, cada una de las cuales comienza con el encabezamiento "Estas son las generaciones..." Esta décuple historia de generaciones está precedida e introducida por el registro de la creación, en los capítulos 1: 1 a 2: 3. (cap. 2:4). (4:25-26) (6:9); (10:1); (11:10-26) (11:27, (25:12), (25:19), (36:1) (37:2).
* Un rápido examen del libro del Éxodo nos demuestra que su gran objeto es el de recordar la historia del éxodo de Egipto y la legislación del Monte Sinaí y que con toda facilidad se divide en dos partes (1) caps. 1-18 (2) 19-40, las que corresponden a estos dos grandes acontecimientos. Estas diversas secciones del Éxodo no se hallan designadas por encabezamientos especiales como los del Génesis, pero las distingue fácilmente como tantas otras porciones subsidiarias del conjunto, al cual cada una contribuye su parte y en la luz del cual se ve que cada una tiene especial significado.
* Muchos se han propuesto poner en orden el curso de pensamiento de la Epístola a los Romanos. Para los que han estudiado cuidadosamente esta epístola, no cabe duda que, después de su salutación introductoria y palabras personales, el apóstol anuncia su gran tema en el verso 16 de su primer capítulo. Este es: el Evangelio considerado como poder de Dios para salvación, a todo aquel que cree; al judío primeramente pero también al griego. Esto no está anunciado formalmente como la tesis; pero manifiestamente expresa, de una manera personal feliz, el objeto de toda la epístola.
* El contexto, como ya hemos dicho, puede ser inmediato o remoto, según que busquemos su conexión inmediata o una más lejana, con la palabra o frase que nos ocupe. Puede extenderse por unos cuantos versos o por toda una sección. Los últimos veintisiete capítulos de Isaías exhiben una notable unidad de pensamiento y de estilo; sin embargo, son susceptibles de varias divisiones. La célebre profecía mesiánica en los capítulos 52:13 al 53:12 es un período completo en sí, aunque truncado de la manera más desgraciada por la división de los capítulos. Pero aunque por sí mismos estos quince versículos forman una sección claramente definida, no debe separárseles del contexto o tratárseles como si no tuviesen conexión vital con lo que les precede y lo que les sigue.
* El libro de Isaías tiene sus divisiones más o menos claramente definidas, pero se adhieren unas a otras y están entretejidas entre sí, formando un todo viviente. Hermosamente, "los capítulos 49-57 son como una guirnalda de gloriosas flores entrelazadas con cinta negra. O como un cántico de triunfo por cuyos tonos amortiguados corre la melodía de una endecha, pero esto en una forma tal que, gradualmente, las cuerdas lúgubres se funden en la melodía del cántico triunfal y al mismo tiempo, el discurso del profeta está arreglado con tanto arte que la cinta enlutada viene a formar exactamente en su centro un gran moño, pues el capítulo 53 constituye el centro de todo el ciclo profético de los capítulos 40-56".
* Es necesario estudiar el contexto de Gálatas 5:4, para darse cuenta de la fuerza y del objeto de las palabras; "De la gracia habéis caído". El apóstol está colocando en contraste la justificación por la fe en Cristo, con la observancia de la Ley, y arguye que las dos cosas se oponen mutuamente, de modo que la una, necesariamente, excluye a la otra.
* Nunca insistiremos demasiado acerca de la importancia de estudiar cuidadosamente el contexto, el objeto y el plan. Será del todo imposible la comprensión de muchos pasajes de la Biblia sin la ayuda del contexto, pues muchas sentencias derivan toda su expresión y fuerza de la conexión en que se hallan.
* A algunos les gusta emplear textos bíblicos como epígrafes sin preocuparse de su verdadera conexión. Así acontece que con demasiada frecuencia adaptan los textos impartiéndoles un sentido ficticio enteramente extraño a su verdadero objeto y significado. Alienta la costumbre de interpretar la Biblia en una forma arbitraria y fantástica, con lo cual se ponen armas poderosas en manos de los que enseñan el error.
* Pero también debemos recordar que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos son un mundo en sí mismas. Aunque escritas en gran variedad de épocas y consagradas a muchos temas diversos, tomadas en conjunto constituyen un libro que se interpreta a sí mismo.
* Por consiguiente, la antigua regla de que "las Escrituras deben interpretarse por las Escrituras" es un principio importantísimo de la hermenéutica sagrada.
* Una comparación cuidadosa de la parábola de los talentos (Mat.25:14-30) y la de las minas (Luc.19:11-27) demostrará que ambas tienen mucho que les es común, junto con no pocas cosas que son diferentes. Fueron pronunciadas en diversos tiempos, en sitios distintos y en oídos de personas diferentes. La parábola de los talentos ¡trata únicamente de los siervos de un señor que se fue a un país lejano; la de las minas trata, también, de sus súbditos y enemigos que no querían que él reinara sobre ellos. ¡Sin embargo, la gran lección de la necesidad de una actividad diligente en el servicio del Señor, durante su ausencia, es la misma en ambas parábolas.
Se hace necesaria la comparación de pasajes paralelos para determinar el sentido de la palabra aborrecer, en Lucas 14:26, "Si alguien viene a mí y no aborrece al su padre..." Esta declaración, a primera vista, parece ser un desacato del quinto mandamiento del Decálogo. Parece opuesta a la doctrina evangélica del amor. Pero volviéndonos a Mateo 10:37 hallamos la misma declaración en forma más suave y entretejida en un contexto que sirve para revelar toda su fuerza e intento: "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno del mí". Tal significado peculiar de la palabra aborrecer, se halla, además. Confirmado por su uso en Mateo 6:24; "Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammón". Dos señores tan opuestos en naturaleza como Dios y Mammón no pueden ser amados y servidos al mismo tiempo por una misma persona. El amor de uno necesariamente excluye el de otro; y ni uno ni otro acepta el servicio de un corazón dividido. En el caso de oposiciones tan esenciales, la falta de amor por el uno importa una enemistad desleal, -la raíz de todo aborrecimiento.

CAPÍTULO IV

EL PUNTO DE VISTA HISTORICO

Al interpretar un documento es de primordial importancia descubrir quien fue su autor y determinar la época, el lugar y los acontecimientos cuando escribió. El estudiante debe tratar de olvidar el momento y circunstancias actuales y trasladarse a la posición histórica del autor, mirar a través de sus ojos, darse cuenta del ambiente en que actuó, sentir con su corazón y atrapar sus emociones. Aquí notamos el alcance del término "interpretación histórico-gramatical". Tenemos que apropiarnos no sólo de la tendencia gramatical de las palabras y frases sino, también, sentir la fuerza y la situación de las circunstancias históricas que, en alguna forma, pudieron afectar al escritor. La individualidad del escritor, su medio ambiente, sus necesidades y deseos, su relación para con aquellos para quienes escribió, su nacionalidad y la de ellos, el carácter de la época en que escribió, -todas estas cosas son asuntos de la mayor importancia para una perfecta interpretación de los libros de la Biblia.
No es tarea fácil el despojarse del instante actual y transportarse a una época pasada. Arrancarse uno a sí mismo de estas cosas y volver, con el espíritu, a las épocas de Moisés, David, Isaías, Esdras, Mateo y Pablo, y colocarse en el punto de vista histórico de esos escritores a fin de ver y de sentir como ellos, -seguramente no es tarea fácil. Sin embargo, si verdaderamente asimos el espíritu y sentimos la fuerza viva de la palabra de Dios, tenemos que recibirlos con una sensación parecida a la que experimentaron los corazones de aquellos a quienes fueron dados de inmediato.
No pocos devotos lectores de la Biblia están tan impresionados con ideas exaltadas acerca de la gloria y santidad de sus antiguos personajes, que se hallan expuestos a contemplar el registro de sus vidas en una luz falsa. Para algunos es difícil creer que un Moisés y un Pablo no conociesen los acontecimientos de épocas modernas. Hay quienes se imaginan que la sabiduría de Salomón debió abarcar todo lo que el hombre puede saber en el futuro. Piensan que Isaías y Daniel deben haber discernido todos los acontecimientos futuros tan claramente como si ya hubieran ocurrido y que los escritores del Nuevo Testamento deben haber sabido qué historia e influencia había de tener en épocas posteriores la obra de sus vidas. En la mente de tales personas, los nombres de Abraham, Jacob, Josué, Jefté y Sansón, están tan asociados con pensamientos santos y revelaciones sobrenaturales, que medio se olvidan de que fueron hombres sujetos a las mismas pasiones que nosotros. Una indebida exaltación de la santidad de los santos bíblicos es posible que perjudique la correcta exposición histórica.
La vocación e inspiración divina de los profetas y apóstoles no anuló o hizo a un lado sus potencias humanas naturales; y el intérprete bíblico no debe cometer el error de consentir que su visión sea de tal manera deslumbrada por la gloria de la misión divina de aquellos hombres que lo cieguen acerca de los hechos de la historia. La astucia y engaño de Abraham, así como de Isaac y Jacob; las pasiones temerarias de Moisés y la brutalidad bestial de muchos de los jueces y reyes de Israel, no son cosas que deban quererse esconder o disimular. Son hechos que el intérprete debe reconocer debidamente; y cuanto más plena y vívida mente se da uno cuenta de esos hechos y los coloque en su verdadera luz y su aspecto real, tanto más exactamente entenderemos el verdadero intento de las Escrituras.
En la exposición de los Salmos, la interpretación de su poesía depende más de la simpatía con los sentimientos del autor, el conocimiento de sus circunstancias y atención al objeto y dirección de sus declaraciones. Hay que colocarse uno mismo en su condición, adoptar sus sentimientos, dejarse llevar a flote con la corriente de sus sentimientos, ser consolado con sus consolaciones, o agitado por la tormenta de sus emociones.
Al estudiar debemos tomar muy en consideración la persona y las circunstancias del autor, la época y el sitio en qué escribió y la ocasión y los motivos que le movieron a escribir. No debemos descartar el hacer investigaciones semejantes acerca del carácter, condiciones e historia de aquellos para quienes se escribió el libro que estudiamos y de aquellos a quienes el libro menciona.

Por Alfredo F. Espindola correo: alfredo@ciudad.org o aquiobera@ciuad.org

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