A unos cuatro kilómetros hacia el oriente de Graneros está el "Cerro Grande", el mayor de todos, cubierto por péumos, espinos y litres, es el último en despedir el sol poniente. Abajo crecen arbustos que adornan las campiñas. En el pequeño flanco, casi en la cima del monte, existe una cueva, cuya entrada tiene la forma de una "T". Aquí entran los viernes, cientos de "chonchones" que se conocen también con el nombre de "Tué - Tué", por ser éste el grito característico de esta ave nocturna, parecida a la lechuza, que encarna a los brujos. La abertura de la caverna, que antes permanecía abierta, ahora está cerrada. Tiene a su alrededor una pequeña partidura redonda, especie de timbre, que tocan los brujos cuando llegan para abrir la puerta. Han tomado esta precaución, según ellos, porque la gente de hoy es más intrusa y novedosa que la antigua. Los Tué - Tué, convertidos en brujos entran uno por uno y se van descolgando por la cavidad subterránea hasta llegar al "salón" donde se reúnen y tratan los acontecimientos últimos de la secta provincial. Concurren a la cueva de "Cerro Grande", brujos de Machalí, Doñihue, Larmahue, Graneros, Rengo, Rancagua, Almahue Viejo, Rinconada, Cerrillos, Quinta, Coltauco y Tagua Tagua, los que al despuntar el alba empiezan a salir. Su griterío se escucha a lo largo y ancho de la comarca; entonces los pobladores, para que no se acerquen dicen: "Martes hoy, Martes mañana, Martes toda la semana". Si alguien los siente y les ofrece alimentos o prendas de vestir, vuelven al día siguiente convertidos en seres humanos a cobrar lo ofrecido y en caso de que no se acceda, la burla es castigada con males o enfermedades que solo curan las "machis".
Los antiguos contaban que la virgen purisima que estaba en el altar no era la milagrosa que sacan año a año en procesion a dar una vuelta con los peregrinos el 8 de diciembre.
La verdadera virgen esta guardada y es desarmable. Lo curioso es que solamente hay una señora que sabe como se arma y viste. Esta señora vive en Stgo., y sin que le pidan llega el 8 de diciembre a cumplir su cometido. Un año la señora no llego y los misioneros estaban preocupados. No esperaron más y sacaron a otra y le pusieron un manto, nada paso, pasearon a la virgen hasta que llegaron al puente que une el santuario con el camino, cuando llegaron ahí los ultimos hombres se levanto un vendabal de viento, las nubes taparon el sol y la lluvia se puso a caer sobre todos ellos y el superior ordeno a todos a orar en la capilla.