Leopardo

     La belleza de su piel, la armonía de sus formas, la elegancia de sus movimientos y la límpida mirada de sus ojos hacen del leopardo uno de los animales más bellos del planeta, síntesis viviente de un cúmulo de perfecciones al servicio de la caza y la supervivencia. La longitud de la cabeza es de 150 cm, la longitud de la cola es de 90 cm. Se alimenta desde peces y ranas hasta grandes antílopes, su especialidad son los primates. Su período de gestación es de 93 a 103 días pueden tener camadas de 2 a 3 cachorros y en ocasiones, hasta 6. Pueden vivir hasta 23 años. Es capaz de habitar en la selva húmeda tropical o en el desierto abrasado, en los bajos manglares o en lo alto del monte Kenya o Kilimanjaro, por encima de los cuatro mil metros. Puede encontrarse además de en casi toda Africa, desde el mediterráneo a Africa del Sur y desde el Indico al Atlántico, en Arabia, Siria, Mesopotamia, Turquía, parte de Rusia, India, Malasia, China y Manchuria. Muchas veces se le confunde con el guepardo, sin embargo, el leopardo es mucho más vigoroso y macizo. Sus manchas son más o menos oceladas, su cabeza más grande, su cuello más fuerte, sus miembros más cortos y sus costumbre forestales, ya que nunca se aleja demasiado de sus refugios en los árboles y en la espesura.
     El leopardo pasa la mayor parte del día encaramado en las altas ramas, fuera del alcance de otros animales que, como el león, podrían atacarlo. Allí descansa con esa indolencia relajada, a la vez que vigilante, típica de los felinos. El leopardo bebe con frecuencia, bien a la mitad de la comida si mató cerca del agua, o una vez satisfecha su hambre si la matanza tuvo lugar lejos de una charca o arroyo. Es un animal de costumbres solitarias, los leopardos adultos sólo se reúnen durante la reproducción y la primera parte de la crianza, cuando el macho caza para su pareja y los cachorros. Más tarde es la hembra la encargada del cuidado y de la enseñanza de los jóvenes hasta el año o año y medio de edad, en que éstos abandonan definitivamente la tutela materna.
     Perfectamente adaptadas para la caza al acecho, el leopardo actúa desde muy cerca, saltando como un relámpago sobre la presa. Para matarla, después de haberla sujetado perfectamente con las garras, le da un poderoso mordisco en la garganta. Inmediatamente después de capturar a sus presas, las encaraman en la rama de un árbol, donde permaneces fuera del alcance de chacales, hienas y leones.