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El ave martllo, conserva cierto prestigio entre los indígenas de
Africa Tropical, que aún le adoran con el fin de atraer la lluvia,
una pesca abundante o una buena cosecha, aunque en ocasiones su paso por
el poblado sea considerado como un mal presagio. Tales supersticiones no
dejan de tener cierta justificación, ya que las aves martillo son
de las más extrañas del planeta. Viven en las densas espesuras
de cañaverales y carrizos, siempre cerca de zonas donde haya abundante
agua. Allí permanecen la mayor parte del día quietos y solitarios,
apoyando la cabeza sobre la espalda, con apariencia adormilada, aunque
en realidad están prontos a escapar al más pequeño
síntoma de peligro; de ahí el nombre de centinelas con que
también se les conoce. Tiene hábitos crepusculares; al caer
la noche se adentra en el agua, muy activo, para buscar su alimento, que
consiste en todo tipo de pequeños peces, anfibios, crustáceos,
etc. El tamaño de estas aves excede de los cincuenta centímetros
de longitud. El perfil de la cabeza, que presenta un prominente copete
sobre la nuca y está rematado en un pico en forma de escoplo, recuerda
a un martillo; de ahí deriva el nombre vulgar de esta ave, que por
otra parte tiene, como las garzas, un dedo medio pectinado. Su colorido
a base de tonos marrones con reflejos broncíneos o dorados es bastante
discreto. El pico, hendido a cada lado a lo largo de su parte media es,
como sus patas, de color negro.
El nido de estas aves, insospechadamente voluminoso y muy visible en la horquilla de algunos de los grandes árboles que crecen junto a los ríos, llama inmediatamente la atención. su construcción es laboriosa y requiere no poco tiempo; como materiales son empleados pajas, hojas y ramas de respetable diámetro, y termina por ser cementado con barro. El resultado es una colosal mole globosa de más de dos metros de diámetro que puede soportar ochenta kilos de peso. el interior de esta enorme estructura está dividido en tres cámaras. En primer lugar se abre un vestíbulo que sirve como puesto de vigilancia, sobre todo utilizado por el macho; luego aparece una especie de sala en donde son depositados los excrementos y restos de alimento, que al pudrirse dan un olor nauseabundo que delata el nido a una buena distancia. Por último, hay una tercera cámara que sirve como dormitorio y lugar de incubación. La entrada en el nido se abre mediante un pequeño agujero en la parte lateral. Las aves maritllo entran en su nido de un modo muy peculiar: cuando llegan volando, se precipitan por la abertura de la entrada sin disminuir la velocidad, plegando en último momento las alas e introduciéndose en su casa como verdaderos proyectiles. La hembra, muy parecida al macho, pone de tres a seis huevos dos veces por año, una en Febrero y otra en Octubre, en conexión con la época de lluvia. Ambos cónyuges se turnan en la incubación de los huevos y la vigilancia de los pollos. Es conocida la fidelidad que se guardan los consortes de las parejas de esta especie, que se mantienen unidos durante toda la vida. |