Tan característica de las regiones esteparias como las avutardas,
en primavera la codorniz añade su voz al canto de las perdices en
los trigales y praderías. La mayoría de las que crían
en la península Ibérica proceden de tierras africanas, mientras
que muchas otras van a hacerlo en el corazón de Europa. A primera
vista no es nada sorprendente que las codornices realicen vuelos migratorios,
pues éste es un fenómeno frecuente entre las aves. Pero se
da la particular circunstancia que las codornices pertenecen a un orden
de aves, las galliformes, cuyos representantes, como las perdices, son
marcadamente sedentarios y no realizan nunca grandes viajes. De los dos
grandes grupos de codornices del viejo mundo, uno de ellos, asentado en
la mitad sur de Africa, es muy sedentario, mientras que en el núcleo
nordafricano-eurasiático, las que crían más al norte
son migradoras y las del sur son sedentarias.
La codorniz posee una longitud de 18 cm, puede
poner de siete a doce huevos y el período de incubación es
de 21 días. |