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Vive en la estepa euroasiática, donde irrumpen después de
invernar en las regiones meridionales de la India y Arabia, de la fosa
del Rift y las llanuras herbosas de Africa Oriental. Como todas las grullas
vuelan formando una V en el cielo, aunque casi siempre, una de las rayas
de la V sea más larga que otra. No es frecuente que ojos humanos
puedan admirar estas formaciones, y mucho menos distinguir la delicada
belleza de sus integrantes durante el vuelo migratorio, pues siempre tienen
lugar a gran altura, y muchas veces sólo el sonido, el trompeteo
de los pájaros viajeros, revela el secreto derrotero de su alta
ruta. durante el paso primaveral las formaciones son reducidas, y no es
rara la llegada de solitarias parejas que, indefectiblemente, van a ocupar
los nidos dejados el año anterior, ya que, consortes monógamos
y muy fieles, las grullas damiselas se mantienen unidas durantetodo el
año.
Casi inmediatamente después de tomar contacto con sus viejas y conocidas áreas de cría, se reúnen en un campo, al borde de un marjal, o cualquier otro lugar plano y cubierto de hierba para llevar a cabo allí su exhibición, la famosa "danza de las grullas". Todos los individuos, al amanecer o al crepúsculo, se disponen en círculo, formado a veces por dos o tres hileras, dejando el centro vacío. Varios pájaros se lanzan a la arena, podríamos decir, y comienzan allí a dar saltos y trompeteos, moviendo el cuello y abriendo las alas, al mismo tiempo que lucen las desplegadas plumas que cubren la cola, se agachan o hacen reverencias en un alarde de belleza y elegancia que constituye un auténtico desafío a la agilidad y a la gracia de los más celebrados bailarines humanos. Cuando los pájaros danzantes se fatigan, otros vienen a sustituirlos y toman su lugar en el círculo, dándose el caso notable de que, mientras unas veces son sólo los machos los que actúan, en tanto las hembras los miran, otras la danza incluye a los enardecidos y enamorados pájaros de los dos sexos. Terminada la exhibición, las grullas damiselas alzan el vuelo pero mantienen aún la formación circular en el aire, dando vueltas durante algún tiempo. Luego cada pareja irá por su lado hasta la próxima reunión. La puesta tiene lugar en una pequeña depresión del suelo, bien en un pastizal, en un perdido o en un campo de cultivo, pero siempre cerca del agua. Es raro que dos parejas establezcan sus nidos a distancias inferiores a los tres o cuatro kilómetros, aunque la gran densidad de grullas de la región del río Manych les obliga, a veces, a separarse tan sólo doscientos o trescientos metros. Casi siempre la puesta consta de dos huevos de color oliváceo con manchas pardas o grises, y es la hembra quien lleva el mayor peso de la incubación, aunque también el macho se tumbe a veces sobre la puesta. Generalmente la función del macho es la de vigía y protector. La incubación dura aproximadamente un mes, de manera que al comenzar el verano nacen los pollitos. Los padres aportan al nido muchos insectos y animalitos; sin embargo, la base de la alimentación de las grullas damiselas la constituyen los vegetales, de los que devoran hierbas, bulbos, pequeños frutos y tallos y, sobre todo, en los terrenos cultivados, granos de cereal, por lo que a veces han sido consideradas aves perjudiciales. Al comenzar Agosto han crecido los retoños y se producen viajes en pequeños grupos familiares y sin rumbo fijo, hasta que, mediado el mes, comienza el auténtico peregrinar otoñal. entonces se reúnen bandadas de hasta cuatrocientos o más individuos que, rumbo sur, despiden a la pradera con su trompetear hasta la cita de la próxima primavera. Escasos ejemplares se reproducen en Argelia, Marruecos e incluso en el sur de España, en tanto una subespecie distinta lo hace en Africa del Sur. |