Mochuelo Excabador

     Habitante de la pradera americana, instala su nido en el suelo y , aunque está perfectamente dotado para excavar, prefiere aprovechar una madriguera abandonada. El agujero abierto por un tejón, un zorro, una mofeta, un lobo, un armadillo o, incluso, una tortuga sirve perfectamente para albergar un nido de un mochuelo excavador que, en la porción sudamericana de su área de distribución, aprovecha también los de las vizcachas. Pero ningún animal le puede proporcionar mejor hogar que el perrito de la pradera, en cuyas ciudades simepre abundan las galerías en desuso. Es en la entrada de una de tales galerías donde resulta más fácil descubrir a una pareja, en compañía, tal vez, de unos cuantos polluelos, redondos como pelotas encaramados sobre un par de patas largas. La frecuencia con que se les encuentra activos durante el día induce a pensar que su agudeza para ver en las tinieblas debe ser muy inferior a los restantes miembros de su orden, los estrigiformes, casi todos los cuales son especializados cazadores de la noche. El mochuelo excavador cubre un amplio espectro alimenticio y en su dieta entran desde los insectos a las ardillas de tierra, pasando por peces, ranas, lagartos, serpientes, escorpiones, ratas, ratones, algunos pájaros durante la estación reproductora, gazapos, musarañas y jóvenes perritos de la pradera. 
     En algunos puntos donde abunda el alimento se reúnen pequeñas colonias de diez o doce parejas concentradas sobre una hectárea de terreno. La hembra deposita de seis a once huevos en un nido situado en el extremo de un túnel de metro y medio  de largo, donde son incubados por ambos padres durante un mes. Un número tan elevado de huevos son una adaptación a la intensa predación a que están expuestos los jóvenes, cazados en el interior del túnel por muchos de los pequeños predadores terrestres, a los que hay que unir los perritos de la pradera, devoradores ocasionales de huevos y pollos. Para defenderse frente a sus enemigos, los jóvenes mochuelos disponen del mejor sistema que pueda adoptar un indefenso en la pradera. Tan pronto como detectan un peligro, emiten una serie de sonidos que imitan perfectamente los producidos por los animales más temibles de la pradera, las serpientes de cascabel.