Quedan algunos, a pesar de lo que piensan muchos
del Sabbat. Los vestigios del clan se han dispersado y no mantienen conexión
real entre ellos. La mayoría se encuentra en el sur de Europa y
el norte de Africa. Temen a los esfuerzos del Sabbat por eliminarles. El
Sabbat, en realidad, no tiene planes de hacerlo, aunque si descubren a
uno, declararán una Partida de Guerra. Sin embargo, estos vampiros
ajenos al Sabbat no suponen ningún riesgo real para la seguridad
del Sabbat. Aunque no son muchos, a los Lasombra del Sabbat les gustaría
hacer que los demás clanes creyesen que aún existen menos
que en la realidad. Los Lasombra se pavonean como el clan que se purificó
y alimentó de todos sus antiguos, y la verdad de cuantos escaparon
a la destrucción sería una terrible mancha en su reputación.
En Santa Fe una vez al año se reúnen 6 Lasombra Antitribu
para hablar. No quieren unirse a la Camarilla sino influir ellos a la población
vampírica de Tucson y Phoenix.