Pasa, siéntate. ¿Sorprendido
de ver un moro? No todos los Lasombra son latinos, como no todos los Cainitas
de Italia son Giovanni, nosotros estuvimos allí hasta que los Capadocios
y sus usurpadores entraron en Venecia. Hay moros entre nosotros, respetados,
excepto por los que guardan rencores de la época de Isabel y Fernando.
Tu propio aspecto es del misterioso este. Hace 40 años no te habríamos
Abrazado, pero 40 años cambian a cualquiera. Tú eres el futuro,
pero no has venido para oírme vagar sino para oír las turbias
y polvorientas historias que ten contar Monseñor Alfonso.
Ponte cómodo para escuchar la historia de nuestro linaje. Los hechos
no importan porque lo que vas a oír no es la verdad, sino lo que
creo que debe ser verdad. ¿Qué por donde comienzo? Las historias
de los plebeyos comienzan por el principio, nuestros cuentos comienzan
donde queramos. Cierra los ojos, escucha y conoce tu sangre. Escucha. ¿Puedes
oír las pisadas de la sandalias y los gritos en latín? Son
las legiones de Roma marchando bajo nuestras órdenes. Si, Roma fue
nuestra ciudad, al menos por un rato. Escipión, Pompeyo, Tiberio,
Trajano, esos eran los nombres de nuestros sirvientes. Por supuesto no
fue siempre nuestra. Antes era de los Toreador, pero en esos días
era una chabola en una colina, rodeada de ciénagas y cubierta por
la cultura de la Oh- Grecia!. Cuando llegamos rápidamente la
hicimos una plaza de poder. Los gloriosos días de la República,
cuando nuestros territorios se expandieron. Los Ventrue vinieron a nosotros
y los locos Malkav y la ciudad creció y prosperó. Te veo
confuso ante nuestro apadrinamiento de la República. Eso es porque
no piensas en los términos de la época. Considera un lugar
donde sólo los más finos hombres podían ir a la guerra.
"Vuelve a casa con tu escudo, o sobre él". Un hombre necesitaba
enseñar sus heridas en el Foro para progresar. Era una república
de mérito no de aburridos políticos. Dime ¿en qué
se diferencia de nuestro credo actual? Esa República, ay, se debilitó.
Nos sobreextendimos y permitimos a nuestros invitados Ventrue sustituirnos
en el conflicto con los Brujah de Cartago. Los campos de Cartago fueron
rociados con sal, la ciudad asolada y Escipión el Africano consiguió
un triunfo hueco. Nuestras legiones siguieron avanzando, a las tierras
Assamitas, de los brutos Brujah, de los retorcidos Tzimisce. Destruimos
sus castillos y nuestras falanges bronceadas les vieron arder al sol. Tomamos
las tierras y las guardamos, ahora deberían ser nuestras. Desafortunadamente
dejamos a los Ventrue administrarlas y así las perdimos. Su ineficacia
nos costó provincia tras provincia. Su laxitud dejó nuestras
fronteras indefensas y así cuando los Demonios recuperaron la suficiente
fuerza para incitar a las tribus bárbaras, la única oposición
que encontraron los Hunos y Visigodos fueron viejos e imberbes. Mientras
tanto, nosotros habíamos confiado la administración de nuestra
ciudad a los llamados Sangre Azul y ¿cuál fue el resultado?
Pan y circo. Un emperador tan cambiante como una túnica. ¿Sabes
cómo cambiaban los Ventrue y Malkavian de emperadores? Uno tras
otro... El Año de los Cuatro Emperadores se llamó. Por supuesto,
el juego lo ganaron los Ventrue mientras permanecían en sus casas
protegidos por la Guardia Pretoriana. Las tropas, nuestras tropas que habían
hecho a Roma grande, fueron licenciados y enviados a granjas esparcidas
por todo el Imperio para no ser una amenaza para los incompetentes Ventrue.
Cuando Roma cayó nosotros la habíamos abandonado hacía
tiempo esparciéndonos por las provincias. Cuando la Guardia Pretoriana
empezó a subastar al Emperador la dejamos del todo. Tratamos de
arreglarlo, pero los Locos y Ventrue se nos opusieron. "Esperad", dijeron,
"es temporal. Una corrección. Un ajuste. Pronto todo estará
bien de nuevo y retomaremos Africa, Partia y Britania". Mentiras, los siglos
lo demostraron. En Iberia, en Galia, en otros sitios, la verdadera cultura
romana persistió mucho después de que Roma declinara de la
Matrona de Ciudades a una puta abandonada. En sus mejores partes vivimos
nosotros, a mil millas o más del Tiber. Montano, uno de los más
grandes hijos de Lasombra, hizo un último intento de salvar nuestro
tesoro. Trajo la Cristiandad, no porque creyéramos en ello, sino
para unificar e inspirar. Falló. El Imperio Cristiano se partió
en dos. La Fe unificadora se convirtió en un duelo de herejes y
Montano volvió al servicio de su Sire. El propio Lasombra viajó
a Sicilia con sus más cercanos hijos. En Siracusa construyó
un castillo que aún existe, pero es otra historia. Ahora quiero
oírte que has aprendido de la historia de Roma. Si, lo primero es
no delegar en otros lo que no quieres que se destruya. Segundo, no te fíes
de otros para unificar a nadie ¨y lo tercero? Exacto, no te fíes
de un Ventrue.
La fortaleza de Siracusa fue más una tumba
que un castillo. He visto sus ruinas, veneradas por los más tontos
de nuestro clan y tiemblo. Fue creado más bien para mantener a los
no deseados (unwilling) dentro que a los no buscados (unwanted) fuera.
Eventualmente, no hizo nada. Compréndelo, Lasombra se equivocó,
tuvo muchos errores, pero hubo uno en particular que le llevó a
su fin. Se demostró indigno, no importa cuanto poder tuviera, de
acompañarnos en nuestro viaje a la grandeza. Permitiendo al Arzobispo
Graciano vivir e ignorando los avisos de Montano, Lasombra tuvo un grave
error de juicio. Se supone que hay que mantener a los amigos cerca y los
enemigos más cerca aún. Graciano estaba demasiado cerca para
unos y demasiado lejos para otros. Así, Lasombra murió. Otras
consecuencias lo siguieron, pero las oirás a su debido tiempo. El
cuento de la caída de Lasombra es simple. Arrogancia e ignorancia
en iguales proporciones, mezclado con un toque de oír lo que uno
desea oír. Una tragedia, parece el Rey Lear. El hijo bueno despreciado
por el malo. Imagina el ruinoso castillo de Siracusa en las noches en las
que la oscura piedra vivía. Mira sus torres recortándose
contra el cielo. Siéntete en los oscuros corredores, cubiertos por
ricos tapices y llegas donde Lasombra descansa. Aquí comenzaron
las turbaciones en una construcción de madera y sobre un colchón
relleno de las plumas de los gansos sagrados de Hera. Aquí descansaba
nuestro progenitor, y en su sueño, su mente vagaba por el mundo.
No dormía siempre, ni siquiera en sus últimos noches. Aunque
sus horas despiertas eran pocas, si eran frecuentes y prestaba viva atención
a lo que hacía su progenie. Los observaba incluso en su sueño
y constantemente buscaba nuevos hijos e hijas. Quiz estaba aburrido
de los viejos. Por eso, quiz, no hizo caso de las advertencias de Montano.
Fue en esta búsqueda donde se fijó en Graciano, que había
sido llevado por los romanos a combatir a los teutones y él volvió
a estos contra los romanos. Lasombra se vio atraído por él
y le preparo una trampa, cuya única salida era el Abrazo. En aquellos
días solo se Abrazaba a quien se quería, éramos más
selectivos. Graciano regateó con Lasombra los términos de
su Abrazo, que arrogante. Y Lasombra no vio el peligro. Graciano fue con
su Sire a Siracusa donde tomo su lugar en la infinita jerarquía
de progenie. Por dos siglos y más estuvo paciente, pero con su ambición,
debió de ser una tortura. Prevenido de adquirir lo que podrían
ser accidentes de nacimiento o Abrazo, se irritó bajo las restricciones
impuestas. Es tonto, creo, suponer que un hombre que traiciona una vez
a su sangre, no lo volverá hacer. Los primeros rumores sobre que
la llamada "Revuelta Anarca" viajaba hacia Sicilia, fueron oídos
por los receptivos oídos de Graciano. Habló con los Anarcas,
hizo planes y contactos. En sus encuentros y cambios con un Demonio llamado
Lugoj descubrió como romper el Vínculo y el poder de la Vaulderie.
Montano, ocupado, observaba a su hermano con preocupación. Habló
con su adormecido padre, pero fue ignorado. Modestamente, preveyendo la
maldición que acechaba a Lasombra, hizo todos los preparativos para
la noche que fuera necesario huir. Graciano fue observado más atentamente,
pero este no hizo nada que pudiera enojar a su padre. Prevenido de la vigilancia,
e impotencia, de Montano, Graciano se reía. Con la ayuda de un aliado
Assamita, hizo sacrificios entre las filas anarcas e implantó falsos
recuerdos en sus mentes. Memorias que hablaban de encuentros con Montano
y planes para matar al más grande y poderosos de los Lasombra en
sus propios salones. La pelea comenzó de inmediato y no finalizó
hasta dos lunas después, cuando el suelo estaba cubierto de sangre
y cenizas. Montano permaneció apartado. Su fuerza podría
haber detenido la matanza, pero su honor se lo impedía. Graciano
conocía bien a su enemigo. Cuando la marea de sangre descendió
y se pudo volver a caminar por los pasillos, Graciano y sus aliados golpearon.
Entraron escondidos en la isla en barcos que venían del puerto de
Ostia. Mataron a todos lo que encontraron. Montano, ante la traición
y la muerte, decidió escapar. Ni siquiera Graciano, con su cara
cubierta de sangre, pudo detenerle. Lasombra había muerto antes
de que Montano huyera, por eso huyó. Él es el antitribu,
más potente y peligroso que el mismo Tepes. ¨Puedes imaginarle,
un héroe de tal tamaño? Pues perdió. Y nosotros no
cantamos alabanzas a los derrotados. Hay una leyenda entre ciertos de nuestros
antiguos. La leyenda dice que al final Lasombra abrió los ojos y
vio su destino. Y se rió porque había Abrazado a Graciano
para eso. Contento porque había dado su esencia al hijo más
fuerte para cogerla y se fue a la noche sin final con la sonrisa en sus
labios. Era la bendición del padre al hijo prodigo que, al final,
vuelve a casa. No sé si creerme la leyenda. Explicaría muchas
cosas, pero no estoy seguro de que sea una explicación satisfactoria.
Ese momento, por supuesto, fue el verdadero nacimiento del Sabbat. La caída
del más grande de los Antediluvianos dio esperanzas a los Anarcas
y metió el miedo en el cuerpo de los antiguos. Los Tzimisce pronto
se unieron a la guerra con ardor, liderados por el discípulo del
Arzobispo Graciano, Lugoj. Los Lasombra que habían sido capturados
se encontraron entre los fundadores de nuestra secta. El destino de Lasombra
corrió como la pólvora. Muchos tenían nuestro respeto
por su fuerza interior y tratamos de atraerlos al Sabbat. Uno fue el Arzobispo
Moncada, que, consultando a Graciano, creó el Sabbat tal como es
conocido hoy. Hay más que burla en nuestra serie de obispos y arzobispos.
Hay profundo respeto. Algunos amaban demasiado a nuestro Antediluviano
y temían seguir el nuevo camino. Se convirtieron en antitribu. Muchos
fueron a Granada. La mayoría han sido destruidos al día de
hoy, pero Montano sigue vivo. Incluso los faltos de voluntad vampiros de
la Camarilla consideran desafortunado seguirle. Sus correrías contra
su clan tienden a darle la victoria. Las lecciones que has aprendido. Una,
Abraza sólo a quien se lo merezca y no permitas que nada altere
tus planes. Segundo, nunca le des a un Tzimisce más conocimiento,
o crédito, del absolutamente necesario. Incluso hoy, alrededor de
sus fuegos en los Carpatos claman que ellos crearon el Sabbat. Evita como
la plaga cualquier sentimentalismo excesivo. Lo más probable es
que te mate, en el mejor de los casos serás cazado. No tienes el
poder y la fuerza de Montano, así que no trates de emularle. Finalmente,
recuerda que el héroe trágico siempre muere al final. No
trates de imitarle y no tengas simpatía por su condición.
Es contraproductivo, ineficiente y dejarías en mal lugar a tu humilde
maestro.
Ahora la lección de la guerra. Luchamos
sin cesar contra la Camarilla y sus amos. Si los Antediluvianos no formaran
parte de la ecuación, estoy seguro de que sería más
difícil un conflicto entre el Sabbat y los siete clanes, pero las
circunstancias ordenan otras cosas. Un oponente desarmado es menor peligroso,
¿no estás de acuerdo?, por tanto, tomamos las herramientas
de las manos de los Antediluvianos. Suena simple. En realidad, es una guerra,
una guerra que no ha cesado desde que los simplones Anarcas firmaron la
Convención de Thorns. Claro, la Camarilla dice que las Guerras Sabbat
acabaron hace cuatro siglos.
Esos idiotas obviamente no han visitado Filadelfia, Toronto,
Baltimore o Tenochtitlán recientemente ¿Eh?, Ah si, he usado
la forma antigua. Mexico DF se llama ahora. La guerra continua. Yihad,
Cruzada o como la llames, continúa noche tras noche. Es sólo
la fase más evidente que los estudiosos de la Camarilla llaman "Las
Guerras". Ellos eligieron un momento, en el que arbitrariamente declararon
el fin, con su supuesta victoria. Y como sabes, las cosas no son tan sencillas
y esa gran victoria no fue el triunfo absoluto que los Ventrue deseaban.
Ves que los carniceros de la Camarilla nos hicieron huir, pero nosotros
obtuvimos un importante éxito. Los antitribu fueron extinguidos
a finales del siglo XVI. La "Guerra" fue poco mencionada, excepto por los
estudiosos de las tácticas. El memorándum que me llegó
anunciando tu visita decía que era un, ehem, "experto en telecomunicaciones",
así que no te aburriré con detalles. Las historias de como
el imbécil Hardestadt fue cazado en su propio castillo de Schwarzwald
y como sojuzgamos a Zutphen y Naarden en Holanda, pero dejémoslo
parar otra vez. Sólo decir que las tácticas superiores y
habilidades son sólo una cuestión de números hasta
cierto punto. En esa fase conseguimos un triunfo aplastante. Donde lo obtuvimos
fue en Granada. Fue aquí donde muchos antitribu se habían
refugiado, especialmente todo los moriscos (musulmanes españoles
que quedaron en territorio cristiano tras la reconquista). Incluso mientras
luchábamos contra la Camarilla, peleábamos y destruíamos
a los traidores de nuestra sangre. Es cuestión de debate. Muchos
de nuestros más nobles vástagos no quisieron dar independencia
a sus feudos, valorando más el orgullo de su herencia viva a las
demandas de su sangre. Aragón, Castilla, Sevilla. Maldición
¿piensas que es fácil alcanzar el consenso? Sólo el
orgullo nos salvó después de la humillación. Fue el
orgullo el que hizo que esos reinos permanecieran independientes, pero
había un orgullo mayor en la sangre de los Lasombra que demandaba
que esos insultos andantes fueran destruidos. Estuvimos de acuerdo que
debíamos tomar todas las medidas necesarias para acabar con esos
traidores, antitribu, aunque fuera a costa de perder Barcelona o Castilla.
La noche siguiente empezamos a mover tropas y arreglar matrimonios. Fernando
e Isabel... Hubo en su reinado algo más que el viaje de Colón,
1492 fue un año de grandes hechos. Los judíos, muchos de
ellos aliados de los Ventrue, fueron expulsados de España. Colón
partió por orden del Arzobispo Moncada. Y finalmente fueron expulsados
los moros. Fue hecho un país cristiano, es más, cualquier
elemento no-cristiano fue expulsado. Muchos de los hermanos moros que nos
habían traicionado se habían ocultado en las comunidades
que les vieron nacer. Se mantenían en Granada o en el norte de Africa.
Cuando todos los asentamientos de los moriscos Lasombra estaban controlados,
empezamos a expulsar a los moros de Iberia. En 1492 finalmente lo conseguimos.
No fue fácil. Eran tan ricos y poderosos que consiguieron apoyo
de los Assamitas, nuestros antitribu lucharon como se podía esperar.
Algunos de sus peones mortales fueron tan extraordinarios que los Abrazamos
y los lanzamos contra sus maestros. Pero la situación estaba clara.
Habíamos aprendido sus secretos del acero y nuestro deseo era de
hierro.
Tuvieron que huir y entonces volvimos, de nuevo, nuestra atención a los siete clanes. No fue hasta 1566 cuando la amenaza, aunque extinguida, levantó de nuevo su cabeza. Los rumores corrieron como el fuego, "Montano ha sido visto" susurraban los chismosos, "Montano ha vuelto" juraban los soldados. "Montano ha venido a Granada para levantar a los antitribu" nos informaban los espías. Al final lo creímos y actuamos. No estabamos a que nuestros errores nos cazaran. Fue Felipe II, quien en otras cosas se mostró como una herramienta inútil, el que nos sirvió bien. Llevando a la Inquisición a Granada, quemó a los antitribu al sol y forzó a los mahometanos ocultos a irse de España. Hubo dos años de sangrienta revuelta y conflicto y 40 años más de piratería, pero cuando todo acabó, Montano había sido machacado. En solo dos años, todos los que apoyaban a Montano tuvieron que huir a Tánger. Admito que nos llevó 4 décadas acabar con ellos, pero lo hicimos del todo. Recuerdo aquellas noches de lucha de barco contra barco bajo una luna henchida. Imagínatelo, cuchillos brillando, el resplandor de los disparos de cañón, los imbornales echando sangre al mar, nunca he vuelto a ver un tiempo así. Los gritos de los derrotados mientras el ardiente casco de sus barcos se consumía - era música dulce para nuestros oídos. La mirada de terror en sus ojos al ver la bandera negra de los Lasombra arriarse sobre la de la calavera y las tibias – más precioso que la sangre. No, nunca he visto noches así después. Los antitribu se han ido, excepto Montano y algunos de su progenie. Las noches navegando en busca de sangre bajo una luna roja, también se han ido. Ahora las lecciones. Fáciles esta vez. Sirve a los Lasombra antes que a la ciudad, antes que al hogar, antes que la manada. Si no entiendes esto eres un detrimento para el clan. Por supuesto siempre puedes servir al clan con tus triunfos, así que no estrangules tu ambición con una mal entendida lealtad. Segunda, erradica tus errores, cueste lo que cueste. De este modo no pueden volver para cazarte. Y por último, esta permitido ser un poco nostálgico, pero sólo con las victorias. Las derrotas sólo se recuerdan para aprender de ellas. Una vez aprendida la lección la derrota debe ser olvidada para siempre.
¿Mis cuentas no te han satisfecho del todo?
¿Sientes que hay cosas que preguntar? Pues pregunta, estudiante.
¿La Armada? No vamos a hablar de ella aquí, excepto para
decir que la derrota no fue tan desastrosa como los tuberculosos historiadores
ingleses quieren hacer ver. Hemos aprendido todas las lecciones que podríamos
aprender, y no hablamos de ello más.
¿Escandinavia?, Obviamente la mentira ha crecido
por sí sola y la Camarilla son un grupo de tontos que se la creen
a pies juntillas. Si, ellos creen que huimos allí tras las "Guerras".
Siempre hemos sido amantes del calor. Incluso cuando no podemos mirar al
sol, nos gusta sentir su cuidado sobre nuestros jardines por la noche.
España, Italia, Marruecos, esas han sido desde siempre las tierras
que nos socorren y en las que nacemos. ¿Puedes imaginarte a Don
Ibrahim de Marrakech mezclándose en la tierra de los gigantes rubios
de ojos azules? Incluso si uno no sigue la despreciable Mascarada, necesita
una cantidad razonable de precaución. No, enviamos a los antitribu
de los 7 clanes al norte. Se adaptaron bien los Gangrel y los sirvientes
domados Ventrue. De ahí viene la leyenda de que el Sabbat se rompió
y huyó al norte. Nosotros somos Lasombra, no tendríamos estómago
para hacerlo. España es nuestra y siempre lo ser. Si, hay mucha
fe en el clan y siempre la ha habido. Muchos Lasombras siguen Comulgando
frecuentemente, y es un gran honor que te confiese el mismo Arzobispo Moncada.
Yo mismo he tenido el placer un par de veces. Por supuesto, algunas cosas
deben ser cambiadas en la ceremonia, el vino y la agua son reemplazados,
obligatoriamente. Creo que no hay mucho de pecado. ¡Basta de preguntas!
Vas a volverme loco, preguntando sobre esto o lo otro cuando queda tanto
por ser contado. Ahora calla, chiquillo, y escucha como vinimos a este
continente.
Fue una idea del Arzobispo, por supuesto. Él
controlaba tantos confesores reales y abades que le fue fácil convencer
a reyes y príncipes que la exploración era la llave a la
riqueza. Nosotros no buscábamos riquezas cuando equipamos a De Gama
o Magallanes. ¿Quién las deseaba?. Tierra, libre de la problemática
Camarilla. Un lugar donde el Sabbat pudiera crecer y hacerlo fuerte, donde
pudiéramos demostrar la superioridad de nuestras ideas. Un lugar
donde nuestros ideales pudieran desarrollarse sin combate. Nunca huimos
de la Camarilla cuando vinimos al oeste. Nunca lo creas. Usamos, como no,
a los españoles. Un italiano, apoyado por dinero español,
fue todo lo que necesitamos para establecer nuestro imperio en el Nuevo
Mundo. Uno a uno, nuestros antiguos se movieron por el mar. Primero a las
posesiones portuguesas y españolas, luego a las inglesas y francesas.
Había muchos de los nuestros en Holanda cuando se fundó Nuevo
Amsterdam, y vinieron con los primeros patrones. ¿Nunca te preguntaste
porque los suecos, de todas las razas, fundaron una colonia en lo que ahora
se llama Delaware? Fue una idea de nuestros seguidores de Escandinavia.
Y una vez fundada y los nuestros transportados fuera de ella, retiramos
nuestro apoyo y las tierras las tomaron los ingleses. Lo mismo ocurrió
con los alemanes, portugueses e incluso franceses. Es cuestión de
sentido común, un gobierno es más fácil de dirigir
que cinco. La redundancia es ruinosa. Había poderes locales con
los que tratar, por supuesto. Los Incas, los conquistadores les esclavizaron
sin falta de incentivos nuestros. A veces una herramienta bien creada funciona
automáticamente. Como las colonias Británicas empezaban a
dominar el continente, nos movimos. El plan fue dividir las Américas
entre ingleses al este y españoles al oeste y sur, con los franceses
al norte y el centro para ser expulsados lo más rápido posible.
Las cosas no salieron como pensábamos, pero ha habido compensaciones.
Cuando los británicos llegaron a las Américas, nos fijamos
en sus ciudades que parecían ser ciudadelas contra lo salvaje. Filadelfia
fue m s importante que Nueva Amsterdam, y por buenas razones.
Baltimore, Charleston y Boston con sus aguas polucionadas,
fueron objetivos secundarios. Antes que repartir y desperdiciar nuestros
recursos, nos concentramos en lo que parecía ser nuestra llave para
las nuevas tierras. Nos empleamos con fuerza y las mantuvimos, incluso
hasta hoy. No hubo ciudad inglesa o francesa que se estableciera libre
de nosotros. Muchos vampiros de la Camarilla que venían con la esperanza
de establecerse como "Príncipes" se convirtieron, a nuestra causa,
en prisci viendo nuestra fuerza en esta tierra de sangre y miel. En el
sur tomamos Tenochtitlán, sigo con mis anacronismos, y lo hicimos
nuestro. No hay en la Tierra concentración m s grande de Lasombra.
Hay una leyenda que dice que los aztecas la fundaron cuando vieron a un
guila devorando una serpiente sobre un cactus. Lo tomaron como una señal.
Nosotros también. Somos el águila, libre de las reglas
de nuestros antiguos. Tzimisce está muerto y Lasombra ha sido
devorado ¿Quién recorta nuestras alas? La Camarilla, arrastrados
sumisos de los Antediluvianos. Como Dios condenó a la serpiente
a arrastrarse entre el polvo tras la Caída, así arrastra
la Camarilla su vientre interminablemente. Con tales potentes augurios,
hicimos de México DC, ¿ves? Ya también aprendo, nuestra
fortaleza. Nos reunimos con los otros clanes del Sabbat. Aquí habitaron
muchos de nuestros más potentes guerreros y sabios estrategas, yo
digo que incluso Medina Sidonia estuvo aquí. Entramos en la ciudad
con Cortés y nunca la abandonamos. Las pieles de los Garou que vivieron
y protegieron a los aztecas son ahora alfombras de nuestros grandes líderes,
y poseer una es símbolo de gran estatus. Ciertamente, México
entero es nuestro, y aunque nuestro gran sueño de hacer de toda
Norte América de un lugar donde el Sabbat crezca no se ha cumplido,
si lo ha hecho en México. Por supuesto, podríamos tener el
resto del continente si no hubiera sido por los cortos de mira Tzimisce.
Pero eso es otra historia. ¿Qué lecciones se pueden aprender
de esto? Sólo una: Siempre hay otro juego que puede ser jugado.
Si te dan a elegir entre un juego con estacas en el que puedes perder y
otro con estacas en el que sólo puedes ganar, la elección
es sencilla. Siempre hay una mosca cojonera y la nuestra tenía acento
transilvano. Los Ventrue habían echado a los Toreador y sus sirvientes
franceses de Canadá e incitaron la Revolución Americana.
Fue fácil convencer a los franceses y a sus amos a ayudarnos en
nuestra lucha y pronto los mercaderes de los Ventrue fueron acosados en
dos frentes. Sabiamente, escogieron el blanco m s fácil: los Toreador.
Nosotros y nuestros nobles sirvientes, ganamos libertad y el futuro parecía
dorado. Pero los Tzimisces vieron América como otros Cárpatos,
para ser dividida en minúsculos dominios sobre los que gobernar.
Cada casa un castillo donde criar, cada montaña otra Valaquia en
miniatura. Cogieron a nuestros infantes en América y pronto los
destrozaron. Léete los originales Artículos de la Confederación.
Ellos podrían haber hecho a tu América un colectivo feudal,
que pronto sería dividido en cada vez más pequeños
estados. La primera capital del país fue Filadelfia, nuestra segunda
fortaleza más poderosa en el hemisferio. Así que les golpeamos
a ellos y a todos los
antitribu que fueron tan crédulos de seguirles.
Fue algo pequeño, aunque ellos lo llamaron Rebelión, no fue
m s que una nota a pie de página en los libros de historia. Pero
las cosas cambiaron. El conflicto fue oscuro y sangriento y se extendió
también a Europa, sobre aquellos de nuestra secta que aún
quedaban allí. Cuando el conflicto llegó a Estocolmo y Castilla,
las cosas habían cambiado. Lo que era una guerra de ideales en el
Nuevo Mundo, fue un libertad-para-todos en el Viejo. Las Diableríes
sin sentido llegaron a proporciones epidémicas. Tener Progenie era
una garantía de la propia muerte. Riendo, creyendo que nos destruiríamos
a nosotros mismos, la Camarilla se sentó a observar. Así,
perdieron su mejor oportunidad de destruir el Sabbat. En las Américas,
los bandos permanecían claros e inexorablemente los Tzimisce iban
siendo vencidos. Pero esto tuvo un coste, porque las tropas enviadas contra
los Demonios no podían preveer la intrusión de los siete
clanes. Toda
América estaba creciendo y nosotros no teníamos
recursos para explotarlos todos porque estabamos ocupados en una guerra
sobre aquellos que deberían habernos seguido en nuestro destino
manifiesto. Los desastres en el conflicto nos hicieron perder territorio
frente a los Tzimisce. Florida en 1819, después California, Texas,
y en 1855 la mayoría de lo que se convertiría en el Oeste
Americano. ¿El Oeste Americano?, No, mejor dicho la Camarilla del
Oeste. Eventualmente, los Demonios y sus seguidores fueron convencidos
de los beneficios de una organización central. Pero cuando sucedió
el Sabbat estaba cerca de la ruina. Podíamos haber sido destruidos.
Un golpe de la Camarilla nos habría expulsado de Europa, otro nos
podría borrar del mapa. Pero no actuaron pensando que habíamos
cavado nuestra propia tumba. Fue un error, un error doble. Primero, no
acabaron con el Sabbat cuando tuvieron la oportunidad. Aunque lo hubieran
hecho los Lasombra habrían sobrevivido e incluso prosperado. En
todo caso, nos dejaron nuestra mayor herramienta. Creo, a veces, que no
hicieron nada para tener un enemigo al que conjurar para crear crisis y
consensos. No importa, dejaron al Sabbat vivo. El segundo error fue no
tomar lo que era nuestro. Al no esforzarse en tomar Baltimore y Filadelfia,
dejaron nuestra daga apuntando a la capital de América. No expulsándonos
de Montreal y de las ciudades del Golfo de San Lorenzo, nos permitieron
controlar el tráfico en los Grandes Lagos. Nos dejaron puntos vitales
estratégicos y cuando la guerra acabó, el reunificado Sabbat
tuvo ciudades en las que defenderse. Nos llevó menos de lo que te
imaginas en reconstruir nuestra fuerza. ¿Así fue la temible
Guerra Civil Sabbat? En el Viejo Mundo fue una revuelta machaca inteligentemente
disfrazada como una pelea política. No había bandos, sólo
apetitos. En el Nuevo Mundo fue un cambio filosófico envuelto en
un gasto inútil de recursos. Ningún bando tuvo gloria. Y
la temible Mano Negra, los más fieros guerreros de nuestra secta.
¿Sabes lo que hicieron durante nuestra Guerra Civil?. Nada, no hicieron
nada. Se sentaron y esperaron ver quien vencía. Luego volvieron
a sus negocios habituales, seguro que tienen algo mal en su departamento
de iniciativa. Dales un objetivo y no encontrar s mejores aliados, pregúntales
sobre una decisión política y caerán las estrellas
antes de contestar. El fanatismo tiene sus limitaciones. Podríamos
sacar una lección de esto. Una podría ser que una desavenencia
interna es peor que un enemigo externo. Otra es que el Sababt va donde
los Lasombra quieren. El resto te lo dejo como ejercicio. ¿Dónde
lo hemos dejado? M s o menos en el presente. ¿Qué son 150
años para nosotros? Poco, te lo aseguro, además la pregunta
trataba de ser retórica. Hoy somos más fuertes de lo que
hemos sido en siglos. Controlamos nuestra España, como siempre ha
sido, y mi casa de Milan es también nuestra. Aquí en América
controlamos todo México, desde donde drenamos dinero a los Ventrue
con cuidadosas catástrofes económicas. La región del
Medio Atlántico est en nuestras manos y controlamos la puerta
de los Grandes Lagos al mar. Nueva Inglaterra, con sus recursos, pronto
será nuestra, Boston quizás en meses. También tenemos
Detroit. Hemos tenido atrasos en el infestado de droga Miami, pero como
creo que pronto recuperaremos la Cuba del bufón Castro, acepto el
cambio. Es buena época para ser Lasombra, m s aún, es buena
época para ser Lasombra y mala para ser enemigo nuestro. ¿Tienes
alguna pregunta antes de guarecerse del amanecer? Vamos, pregunta. ¿El
principio?
Quieres saber los principios del clan. Respeto tu curiosidad
y por eso no te contesto "A quien le importa". Lasombra es ceniza en el
viento mediterráneo. Podría decirte que es una mentira o
una leyenda. Ambos sabemos que las leyendas son mentiras con un manto de
antigüedad. Pero si quieres, habla con los miembros de otros clanes.
Escucha sus fábulas auto-engrandecidas y compara tus notas con los
cuentos, lee el Libro de Nod y llegaras a la misma conclusión que
llegué yo hace tiempo. Sabiendo que existen los Antediluvianos,
para que preocuparse de disputas de niños enterradas hace siglos.
Rara vez se puede aprender algo de valor estratégico de las leyendas.
Simplemente siéntete orgulloso de que la sangre Lasombra fluya por
tus venas, eso es suficiente. Buenas noches, te hablaré m s de tu
Sire, si nuestros caminos vuelven a cruzarse.
Una noche a los pies de Don Miguel.
Buenas noches, clase. Siéntense.
Tenemos mucho que tratar esta noche y quedan menos horas de oscuridad de
lo que me gustaría. ¿Est n cómodos? Bien. Hoy empezaremos
su educación en lo que realmente significa ser un miembro del Clan
Lasombra. Con vuestras acciones en el campo de batalla, habéis demostrado
ser merecedores de ser entrenados para avanzar dentro del clan. No aprenderéis
todos los secretos esta noche, sólo las primeras insinuaciones de
unos pocos. Con el tiempo llegar m s conocimiento, y la paciencia
es algo que cultivamos en nuestros Chiquillos. Debéis aprender muchas
cosas que espero que retengais. Os recomiendo que presteis atención
a mis palabras y tomar notas no sería impropio. Quizás un
antiguo del clan os pida que repitais algo que habeis oído esta
noche y si no recibe una respuesta perfecta hablaría mal de mi como
profesor y no me gustaría parecer poco profesional. ¿Vais
a tomar notar después de todo? Espléndido. Permitidme comenzar.
Ser Lasombra. Como los vampiros somos nobles entre los mortales, nosotros
lo somos entre nuestros hermanos. Ninguno puede compararse a nosotros.
Cada uno de los otros clanes puede verse como uno de los aspectos de nuestra
gloria. Hemos derribado al mismo Lasombra. Hemos luchado contra las hordas
de la Camarilla durante siglos y les hemos arrancado ciudades. Hemos peleado
contra los Ventrue desde hace ni se sabe, y siempre hemos salido victoriosos.
Aprendereis que ser confundido con un Ventrue es un insulto mortal. Pero
estoy divagando. Somos la epítome de nuestra raza. Eso por eso que
hemos liderado siempre el Sabbat incuestionablemente, mientras los simplones
Ventrue luchan por mantener unida su preciosa Camarilla. Si tuviéramos
la ventaja numérica que ellos tienen sobre nosotros, el sol podría
salir sobre un mundo libre de Camarilla. Ah, la Camarilla, descaminada,
equivocada y frecuentemente mal pronunciada ¿que prueba m s se necesita
para demostrar su bufonada que la de sus lenguas cuando destrozan nuestro
precioso español? Patético. La diferencia entre la Camarilla
y el Sabbat es simple. Su organización existe para oprimir, no para
exaltar. Examinad sus dogmas. La Mascarada, qué es sino algo que
somete la exaltada naturaleza vampírica a las delicadas sensibilidades
humanas. Los jactanciosos
consensos de sus Cónclaves no son m s que el deseo
de los líderes de ser alentados por las menos talentosas masas.
Y est el secreto oscuro tras Arcontes, Justicars y Tradiciones, el
show completo es una farsa, un camino para que los Antediluvianos refuercen
sus anticuados deseos sobre un mundo que ya no los necesita. Somete y somete
de nuevo, y déjanos decirte cuando te llegará la hora de
morir para el placer de nuestros amos. Eso es lo que predica la Camarilla.
Nuestro Sabbat, y he dicho nuestro deliberadamente, está dedicado
a la noción de exaltación. Nos dedicamos a llenar nuestro
potencial como intelectos superiores en cuerpos superiores, alcanzando
el máximo que podamos. Librarse de las cadenas impuestas por la
preconcepción y las reglas salvas las del propio frío universo,
es por esto por lo que lucha el Sabbat bajo nuestro tutelaje. Los m s jóvenes
de nuestra secta no comprenden esto y creen que luchar por la libertad
total es arrasar las calles. Permitimos esto porque incluso estos rebeldes
en su salvajismo hacen algo por rasgar las estructuras de la sociedad producidos
por los febriles sueños de los Antediluvianos. Aquellos de nosotros
que est n iluminados, saben que el Sabbat está dedicado a algo infinitamente
m s noble que el derecho de arrancar piedras de la calle. Si ¿cuál
es la pregunta? ¿Porqué mantienen tal ventaja numérica
sobre nosotros, preguntas, si se supone que somos especímenes sublimes?
Mi querida Srta. Sforza, reflexione sobre esto: calidad contra cantidad.
Ellos son lo último.
El mundo y lo que lo sostiene.
Seremos inherentes a la tierra, no lo dudes. Cuando el último Garou sea un felpudo sobre el que tumbarse ante la chimenea; cuando el último mago haya sido quemado vivo, sus grimorios servirán para encenderla; cuando el último fantasma este descansando en su tumba, entonces la tierra será de nuestra raza. No tengo duda de que esa noche está cerca, pero mientras debe tratar con esos otros. Hay muchos peligros caminando por el mundo y es mejor que sepas de ellos.
Mírate. Considera lo que eres. Después mira a los demás y ver s que tu has alcanzado un control, una perfección de la psique a la que los otros sólo pueden aspirar. Eres la cumbre por la que pelean ciegamente, la meta que sólo pueden ver oscuramente. Es nuestro deber asistir a aquellos cuyo potencial promete frente a los que no; es por lo que nos hemos ganado el sobrenombre de Guardianes. No te dejes engañar por la ilusión de la competencia mediante el progreso físico. Ellos nunca alcanzar n la claridad mental necesaria para planear estrategias que permiten nuestra supervivencia incluso ante los enemigos más ancianos y terribles. Sólo con claridad de mente y propósito podremos llevar a nuestra raza a las estrellas y más allá. Me entiendes correctamente. Deja a los mansos heredar la tierra; la mantenemos como un gigantesco rancho o una reserva de razas. A nosotros nos pertenecen los cielos. Una vez que hallamos unido a nuestra especie y ayudado a alcanzar su total potencial como señores, por derecho, de la humanidad; una vez que hayamos limpiado la tierra de los otros que desafían nuestra supremacía, una vez que hayamos establecido al vasto número de humanos como un rebaño, entonces subiremos a las eternas sombras más allá de las estrellas y, riéndonos, existir allí para siempre.
Ciertos Lasombra especialmente notables.
Montano y Graciano.
Como Caín y Abel o Rómulo y Remo, estos dos hermanos son conocidos por su antagonismo.
Don Medina Sidonia.
Fue Abrazado más para darle una lección al rey Felipe II que por sus talentos. El almirante que estuvo a cargo de la Armada, Sidonia es un Lasombra atípico porque fallo en vida. En realidad, la Armada fracasó porque Felipe II insistió en atacar prematuramente, olvidando que la flota no estaba preparada.
Arzobispo Ambrosio Luis Moncada de Madrid.
Lisette Vizquel.
Alfonso López.
Contrario a la propaganda de los líderes
del clan, algunos Lasombra antitribu escaparon a la purga del siglo XV.
Unos pocos escaparon al norte, a Escandinavia. Muchos se refugiaron entre
los Moriscos de Granada, acosados por los gobiernos católicos bajo
el mando del Arzobispo Moncada. Después, cuando Felipe II expulsó
a los moros de España, muchos se dedicaron a la piratería.
Alfonso fue uno de estos. Un osado y cruel hombre cuya devoción
por el Profeta(...). Sus depredaciones alcanzaron proporciones legendarias
y incluso empezó a poner en peligro el flujo de tesoros del Nuevo
Mundo. En este punto los Lasombra creyeron que ya bastaba. Sus intentos
de enviar peones a capturarlo hizo que muchos barcos españoles fueran
hundidos.
LOS LASOMBRA ANTITRIBU.
Quedan algunos, a pesar de lo que piensan muchos
del Sabbat. Los vestigios del clan se han dispersado y no mantienen conexión
real entre ellos. La mayoría se encuentra en el sur de Europa y
el norte de Africa. Temen a los esfuerzos del Sabbat por eliminarles. El
Sabbat, en realidad, no tiene planes de hacerlo, aunque si descubren a
uno, declararán una Partida de Guerra. Sin embargo, estos vampiros
ajenos al Sabbat no suponen ningún riesgo real para la seguridad
del Sabbat. Aunque no son muchos, a los Lasombra del Sabbat les gustaría
hacer que los demás clanes creyesen que aún existen menos
que en la realidad. Los Lasombra se pavonean como el clan que se purificó
y alimentó de todos sus antiguos, y la verdad de cuantos escaparon
a la destrucción sería una terrible mancha en su reputación.
En Santa Fe una vez al año se reúnen 6 Lasombra Antitribu
para hablar. No quieren unirse a la Camarilla sino influir ellos a la población
vampírica de Tucson y Phoenix.