De los Seres Salvajes
De los seres locos, los seres
salvajes,
Os digo, en primer lugar: ¡no bebáis
su
sangre!
Pero vigiladlos,
Pues son seres hermosos en su estado
salvaje,
Son seres encantadores en su propio
misterio,
Son seres mortales en sus pericias de
guerra.
Tan sólo ellos de entre las criaturas
de
la noche
Me acompañaron en la tierra,
Me dieron de beber cuando
estaba sediento
Y aún podía respirar.
Como a Mí, los expulsaron,
Como mis Chiquillos, no tienen
hogar,
Como los Hijos de mis Hijos,
Vagabundean,
Como mi Padre y mi Madre,
Ellos saben demasiado,
Pero se guardan sus consejos,
Y, de ellos, os digo:
Hacedme caso: ¡guardad silencio!
No digáis nada.
Observad, y aprended.