La Ley y el Castigo de Caín
Es muy duro, hijos míos,
Condenaros al castigo
De la quema,
de la sangría,
De la decapitación,
De la tortura,
De la parálisis,
De la muerte por el sol.
Vosotros sois mis Chiquillos: sólo vosotros
Entre el resto de los seres
Sois mi única compañía,
Siempre estaremos atados
Como los padres están vinculados a sus
hijos,
Y los hijos a sus padres.
Y aún así, arrancaré las
malas
semillas,
Arrancaré los peores de todos vosotros,
Podaré mi oscuro árbol,
Tal y como
Adán, mi Padre, me enseñó.