Lo Importante Es Lo Que No Se Ve
Más allá de sus elementos técnicos elaborados y de los resultados visibles que se obtengan en el tratamiento de una planta, se podría decir que, lo más importante de un bonsai, es su contexto filosófico, que se basa en un origen religioso. Este origen, o por lo menos lo más antiguo que se conoce del bonsai, parece centrado en China, en relación con la Religión Taoísta, con su mensaje de comunión con la Naturaleza, porque todo el Universo está gobernado por el Tao, que es como el sentido de la vida, la armonía interna de todo lo que existe, su razón de ser. Para los taoístas, además, las miniaturas son capaces de condensar la energía natural y, por lo tanto, guardan una especie de poderes especiales, sobre todo si están contorsionadas o con figuradas por condiciones adversas.
El paso de esta práctica de China al Japón motivó que se le aportasen nuevos enfoques, tanto técnicos como filosóficos y religiosos, pues pronto fue adoptada por el Budhismo Zen. Los monjes zen se convirtieron en grandes maestros del bonsai y, desde el principio, le confirieron una mayor ritualización y jerarquía. A pesar de su popularización, todavía sigue siendo un arte que se aprende de una relación práctica entre maestro y discípulo, un poco al estilo de los talleres de los artistas del Renacimiento en Europa. El respeto y veneración por un maestro bonsai es tal, que un árbol tratado por uno de ellos alcanza altísimas cifras cuando es puesto a la venta. Se cuenta, por ejemplo, que a alguien que ya tenía jerarquía de maestro, se le ocurrió una vez poner en un bosque un árbol muerto, cosa que ninguno había hecho antes. Hizo varios con ese elemento, pero en secreto, y sólo los expuso a la vista de la gente cuando su propio maestro le dio permiso para ello.
En la actualidad, esta rigidez normativa ha dado paso a una mayor elasticidad, a lo que sin duda contribuye el hecho de que el bonsai haya pasado de los monasterios zen a las modernas terrazas de los apartamentos occidentales.
Cuando en 1909 se realizaba por primera vez en Europa, concretamente en Londres, una exposición de bonsais, se abría una nueva etapa para este árbol oriental, cuyos primeros testimonios datan del siglo XIV en China. En todos estos siglos, numerosos estilos se han sucedido en la práctica de un arte que, más allá de una simple afición de jardinería, busca expresar estados de ánimo, ideas y formas, además de estar en comunicación con la Naturaleza.
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