Divulgación de la Astronomía amateur de Cuba
25 de julio 2005
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Saturno en mi cámara, por primera vez
Carlos Alberto Heredero Gracia
tve (arroba) ispejv.rimed.cu
Artículo publicado en la Revista
"Tribuna de Astronomía y Universo"
( número 36, junio del 2002)
 
Una de las imágenes obtenidas con una cámara de video de 8 milímetros y un telescopio aficionado.

 

Todo aficionado a la astronomía ha soñado alguna vez con tener un gran observatorio. Generalmente desde el comienzo se piensa en telescopios de gran apertura, con seguimiento automático e instrumentos de calidad. Pero no siempre es posible esto. Basta con echar una ojeada a las revistas para ver el costo de los telescopios de mayor tamaño. Además, siempre se recomienda comenzar con equipos de pequeña o mediana abertura (lo que no todos hacen), para ir aumentándola con el avance de nuestros conocimientos. Por último, también existen casos de aficionados que no tienen fácil acceso a las tiendas de productos astronómicos.

Cuando algo de esto nos sucede, y queremos aún así trabajar la astronomía, hay que recurrir a la inventiva. En mi caso, por suerte, cuento con un telescopio de 114 mm (Meade Polaris, reflector newton, modelo 114 EQ-D, f/8) con el que he podido realizar algunas actividades junto al pequeño grupo de aficionados que integro. Por otro lado, como miembro de una sociedad moderna, siempre he estado interesado en las tecnologías de avanzada (soy técnico en electrónica y radioaficionado) y por ende me llamaba mucho la atención el uso y las posibilidades de los CCD. Pero a eso sí que no han llegado mis posibilidades.

No obstante, por azares del destino, a mis manos llegó una cámara Sony de aficionado, más concretamente de vídeo de 8 mm. Como era de esperarse, acto seguido pensé en su uso en mi afición principal.

 
  Detalle del montaje. Se observa como se introduce el ocular del telescopio en el objetivo de la cámara. En el caso de la handycam, el objetivo cuenta con unos bordes en los que se puede trabar el ocular.

El 20 de febrero de este año los habaneros tuvimos la posibilidad de observar una ocultación de Saturno. Como tantos otros aficionados, me sentí atraído por la importancia del fenómeno, y más que todo, por su incomparable belleza. Con anterioridad ya había tenido la posibilidad de seguir un evento similar, por lo que en esta ocasión, armado con mi nueva herramienta, me decidí a tratar de obtener un registro en vídeo de la ocultación.

La primera experiencia

Montaje de la cámara y el telescopio. Puede notarse que no hay acoplamiento mecánico entre ambos. El acoplamiento óptico se lograba únicamente por la alineación manual de los ejes de la cámara y el telescopio. En este caso se ha sustituido la cámara de vídeo que se menciona en el artículo por una fotográfica, método que también he aplicado para obtener algunas fotos astronómicas.

Como de costumbre en las primeras ocasiones, la improvisación fue la palabra de orden en la observación. Varios inconvenientes conspiraban contra mi objetivo. En primer lugar, la montura y el trípode del telescopio no eran la mejor opción para agregar elementos pesados al instrumento. De hecho, la observación visual con el mismo en condiciones de un poco de viento es ya difícil. Pero, como he escuchado decir a veces, la terquedad en una mala causa puede ser perseverancia en una buena. Y yo suelo ser algo terco en ocasiones. Así que en esta no me di por vencido.

 
 
 
 
 
 
 
Imágenes logradas de los contactos entre el planeta
y el disco lunar, el cual no es observable por ocurrir el evento en la zona oscura de la Luna.
 

El telescopio no cuenta con seguimiento automático, teniendo que contentarme con accionarlo manualmente. Sabía los problemas que pudiera traerme esto, pero había algo peor. La cámara que usaría (una Sony Handycam TR416) me resultaba imposible de adaptar mecánicamente al ocular, principalmente por su gran peso. Esto transformaba aquella empresa en todo un reto para mí. Tenía que lograr alinear y enfocar el telescopio, y después, usando un trípode de cámara fotográfica, situar la cámara de tal modo que quedara acoplada ópticamente al ocular. Todo esto sin desviar el instrumento, sin afectar su enfoque (aunque me era factible retocarlo a través del visor de la handycam) y, por si fuera poco, tenía que ingeniármelas para evitar dañar el lente de la cámara con el ocular del telescopio.

Además, y para aumentar mi tortura, debía lograr colocar la cámara de tal forma que el movimiento del telescopio durante el seguimiento del evento se viera obstaculizado lo menos posible, cosa difícil, porque el ocular debía quedar dentro de los bordes físicos del objetivo de la cámara, y en ocasiones ambos se enganchaban de forma tal que era sumamente difícil su separación. En las fotos incluidas se puede observar el "invento" necesario para lograr mi objetivo.

Como ya dije, lo más difícil iba a ser colocar la cámara de tal forma que me permitiera seguir Saturno durante todo el tiempo, pues al ir desplazando el instrumento, arrastraba la cámara tras de sí. Para minimizar el efecto, cambié la posición del telescopio en la montura, corriéndolo de tal forma que el brazo que quedaba del lado del ocular describiera un movimiento angular mínimo.

Con todo esto podía seguir manualmente al planeta, pero durante la espera del comienzo de la ocultación debía ir corriendo la cámara con su trípode, pues el movimiento del telescopio ya era considerable. Esto me obligaba a largos reajustes de todo el artefacto. Para colmo de males, el evento ocurriría casi en el cenit, por lo que se dificultaba grandemente la alineación del instrumento, debiendo retirar la cámara cada vez que Saturno se me iba del campo. Esto ocurría a menudo, pues con tantas cosas por mover, más la larga espera y seguimiento del objeto, cualquier pequeño error mío llevaba aparejado la pérdida del planeta de mi campo de visión. Debo aclarar que este montaje limita mucho el campo visual observable, aunque permite jugar un poco con el zoom de la cámara.

Para complicar aún más el asunto, tenía muy poca película, por lo que debía ahorrarla si quería filmar el evento completo. Se agregó en este caso, que la entrada de Saturno al disco lunar fue por el lado oscuro, impidiéndome medir la cercanía al disco. El momento de comenzar a grabar se transformó para mí en una adivinanza. Se imaginarán la tensión nerviosa que me creó este intento.

Aunque parezca increíble, incluso para mí mismo, no perdí el momento del primer contacto. Uno a uno fui registrando los contactos luchando contra la rotación terrestre, que me obligaba a ajustar todo el invento continuamente. Esto a pesar de haber usado el aumento menor de que disponía, un ocular de 25 mm. Desgraciadamente, casi justo al finalizar el evento, todo el engendro resultó trabado entre la cámara y el ocular del telescopio, impidiéndome registrar el final de la entrada.

La Salida

A la hora de grabar la emersión del disco lunar, las dificultades eran aún mayores. A pesar de contar con un diagrama de la ocultación, la limitación extrema del campo, creada por la combinación cámara- telescopio, junto a la gran diferencia de brillo entre ambos cuerpos, me impidió localizar exactamente el punto por el cual emergería, por lo que no pude registrar la salida.

Pero puedo decir que al menos, la imagen de Saturno cercano al disco lunar bien valía la pena. La grabé con diferentes valores de brillo y contraste con la finalidad de pasarlas a formato digital, cosa que logré mediante una computadora que contaba con tarjeta de captura de vídeo.

Los resultados

 
Saturno después de la salida, junto a la zona iluminada del disco de la Luna (debajo, en blanco).  

A pesar de no obtener todo lo que deseaba, creo que para mí ha sido un gran logro (para las condiciones con que se realizó el trabajo) el haber grabado esta película. Es indudable que de haber contado con un poco más de condiciones, habría registrado todo el evento. Debo subrayar que, hasta donde sé, es primera vez que se realiza en nuestro país una grabación en vídeo de este tipo de evento astronómico.

La experiencia es fundamental en estos asuntos, y por lo menos puedo decir que para la próxima ocasión ya cuento con la suficiente como para intentarlo de nuevo. De esta forma le reafirmo que lo importante no es el equipamiento, sino el interés y la inventiva de aquel que los use. Puedo asegurarle a usted, amigo lector, que si ha entendido las dificultades que enfrenté, sabrá también el enorme placer que me dio el lograrlo.

Agradecimientos

Alfonso López Borgoñoz, por su interés y ayuda en la publicación de este trabajo.

ProAstronomía es una sección del grupo de cultura ambiental Dr. Jorge Ramón Cuevas de la Sociedad Cubana para la Protección del Medio Ambiente
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