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Hoy
miércoles, primero de agosto del año 2001, he
escuchado algo asombroso e inesperado. Nada más y nada
menos que la noticia del posible descubrimiento de organismos
extraterrestres en las capas altas de la atmósfera...
¡terrestre!
Confieso
que esta noticia me ha sorprendido, al igual que debe haberle
pasado al mundo entero...
¿Cómo
se interpreta este asunto?
De
confirmarse la veracidad de tal noticia (cosa que desearía
sea así) algo pasaría en el mundo. Por supuesto,
quiero decir en el mundo humano, ya que el universo seguirá
siendo el mismo, y de seguro (absolutamente de seguro) ya
conoce la noticia hace millones de años. Resultaría
ahora que los extraterrestres siempre han estado con nosotros;
y no solo eso, sino que los destruímos con los escapes
de motores cohete, de aviación, y con aerosoles. Resulta
paradójico que, a estas alturas de la "civilización
humana", el hombre no haya podido darse cuenta (con todo
su avance y tecnología) que los extraterrestes estaban
allí arriba, no lejos en el espacio, sino sobre nuestras
cabezas.
¿POR
QUÉ NO PUDIMOS DARNOS CUENTA DE ESTO MUCHO ANTES?
La
ceguera es un mal arraigado en la humanidad. La sordera está
enraizada hasta tal punto que preferimos morir sin escuchar
los gritos de la naturaleza terrestre que está muriendo.
Y la comunidad científica no es la excepción.
¡Cuantos años discutiendo la posibilidad de vida
en el universo (y las "muy pocas posibilidades para que
esta surja") para que ahora, de buenas a primeras, aparezcamos
como un planeta rodeado de organismos terrestres (o no)!
Sería
extremadamente interesante ver cómo reacciona la comunidad
mundial al "notición". Tal vez sucedan muchas
cosas, pero lo que en mi humilde opinión sucederá,
es que no pasará nada. No vamos a dejar de usar aerosoles,
ni petróleo, ni vamos a dejar de militarizarnos, ni
mucho menos a dejar de ser ecológicamente estúpidos.
Simplemente, será una noticia más que le dará
la vuelta al mundo, y en unos días, será historia.
Por eso, llamo a todos aquellos que la conocen, y aún
más, a los aficionados al tema, a no perderle el rastro,
y en caso de que se confirme la noticia, divulgarla exageradamente.
Porque si hay algo importante en este mundo (al menos para
los que así lo sentimos) es la necesidad de tener hermanos
cósmicos (aunque sean bacterias, hongos o cualquier
otra rareza).
No
podemos darnos el lujo de dejar pasar un hecho de esta magnitud,
porque es quizás la única esperanza de salvar
nuestro mundo del aislamiento humano. Y aquí entramos
nosotros, que estoy seguro podemos autodeclararnos luchadores
por la vida en el universo. No dejemos que esta importante
noticia muera, no dejemos que sea opacada por cosas "humanas"
(o mejor dicho, mundanas) como guerras, muertes o golpes de
estado. Este sería el momento de despertar del sueño
antropocentrista y estúpido de la vida humana, porque
si nuestra raza desaparece, no importa, condiciones habrá
para iniciarla donde quiera que el universo y la naturaleza
quieran.
Y...
¿SI NO LO FUERAN?
Es
verdad que muy bien pudieran no ser organismos realmente extraterrestres,
sino solo el reflejo de toda la actividad humana en la conquista
del espacio, y por supuesto, de toda la basura que hemos dejado
por allá arriba.
Pero,
desde mi punto de vista, lo importante no es si son ET o no,
sino el hecho de encontrar vida a 41 kilómetros de
altura, en condiciones extremas de temperatura, vacío,
altísimas dosis de radiación, etc, etc, etc...
Así
pues, estaríamos ante el glorioso hecho de descubrir
que somos, nada más y nada menos, el primer planeta
donde se comprueba científicamente que anda sembrando
vida por el universo, más allá de sus tierras,
océanos y la supuesta seguridad de su atmósfera.
Bajo
esta óptica y pensando en la posibilidad de que otros
planetas con vida lo hayan hecho, habría que recordar
entonces el famoso caso en el que los científicos más
reconocidos se burlaban de aquellos campesinos que decían
que "caían piedras del cielo". Entonces habría
que preguntarse:
¿No
será que, junto con las piedras que "no existían",
nos estarían cayendo extraterrestres sobre nuestras
cabezas?
Así
las cosas, esto no sería más que el primer caso
en que unas bacterias nos dieran "un mazazo en la cabeza".
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