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consecuencia del desarrollo, los CD empezaron a también
almacenar todos los datos contenidos en catálogos astronómicos,
independientemente de cómo el dato fue publicado. En
1982 había un banco de datos que incluyó trescientos
catálogos astronómicos en una forma homogénea,
y permitía la distribución fácil y comparación
por astrónomos.
Un
salto metodológico ocurre en la última década
del siglo 20 con la misión espacial HIPPARCOS, (HIgh-Precision
PARallax COllecting Satellite) cuya meta era determinar la
posición, movimiento, y paralaje para más de
cien mil estrellas, y simultáneamente medir la posición
y fotometría para más de un millón de
objetos. La precisión en la determinación de
la posición eran de 0.001 segundos de arco, y a la
vez este proyecto inauguró la astrometría desde
el espacio. Éste era un cambio del época en
la manera que estábamos observando el cielo, las medidas
de HIPPARCOS eran completamente independientes y representó
un nuevo trabajo que tenía que ser incorporado al anterior.
También aumentó grandemente nuestra perspectiva
sobre la posición de nuestro planeta dentro del sistema
complejo de nuestra galaxia.
Para
apoyar una misión espacial igualmente importante, el
Telescopio Espacial Hubble, un telescopio en órbita
de la Tierra para un periodo de 15 años, se creó
el primer Catálogo de Estrella de Guía. Este
se obtuvo de 900 placas fotográficas de telescopios
Schmidt y contenía las posiciones y las magnitudes
de aproximadamente quince millones de estrellas y tres millones
de objetos estelares. Siendo este un inmenso censo del cielo,
también se ha usado para estudiar la galaxia directamente
y en conjunción con otros catálogos durante
los últimos 15 años.
Sin embargo, siempre necesitados de datos, y con más
de 700 placas fotográficas disponibles obtenidas durante
muchas décadas, se emprendió la producción
del Segundo Catálogo de Estrellas Guía, GSC
II. Esto producirá un aumento de 100-200 veces por
encima de la primera versión, también proporcionará
los colores y los movimientos apropiados. Como una herramienta
por entender nuestra galaxia y descubrimientos de raros e
interesantes objetos, será insuperable durante muchos
años. Éste es el último catálogo
producido en el siglo 20, también fatídicamente
dedicado a la vida de quien lo creó, Barry Lasker,
que falleció en 1999. Sin embargo nosotros podemos
decir que cierra el siglo y la vida de trabajo de Barry en
cierto modo digno de la mejor tradición astronómica.
Sin
embargo, el futuro del trabajo de catalogar está en
el espacio, y un sucesor de HIPPARCOS ya está siendo
planificado. Este tendrá tantos objetos como el segundo
catálogo de estrella de guía pero será
10,000 veces más preciso, proporcionando además
de la posición, movimiento, color, la velocidad radial
y distancia a más de mil millones de objetos, un censo
de aproximadamente 1% de la galaxia y proporcionando distancia
a los objetos en el otro lado de la galaxia. Además
de resolver muchos enigmas sobre la evolución de la
galaxia que también ayudará en la comprensión
de la relatividad general, la búsqueda de planetas
extrasolares y mejorar el entendimiento básico de la
evolución estelar.
GSC
II resalta una peculiaridad de esta disciplina científica
mucho menos presente en otras ciencias naturales, como la
Química, la Biología, o la Física. Muy
raramente éstas acuden al material histórico
de más de una década. La astronomía,
sin embargo, es sirviente de una memoria histórica
que ha pasado los siglos y ahora el milenio. Los catálogos
estelares de la antigüedad siguen siendo el punto de
partida, y las observaciones astronómicas, como un
buen vino, se mejoran mientras más envejecen. BAjo
esta luz los astrónomos del futuro disfrutarán
las medidas del GSC II.
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