Muy pocos saben que los antiguos mexicanos practicaban
un deporte parecido al frontenis que consistía en hacer rebotar
una pelota de hule de 10 a 12 centímetros de diámetro, utilizando
una pala o un garrote. Entre los mayas y los aztecas, al igual que otros
pueblos de origen nahuatl, existía gran afición al juego
de la pelota. Se jugaba en un espacio oblongo de grandes dimensiones, limitados
por muros y paredes de piedra que en su parte superior solían tener
templetes de bella arquitectura, decorados con relieves y esculturas como
los que se admiran actualmente en las famosas ruinas de Chi Chen Itza.
El frontenis es el único deporte de la pelota vasca de origen mexicano, y llegó tal y como lo conocemos en la década de los años treinta. No existe evidencia, pero sí muchos testimonios que narran como los trabajadores del Frontón México utilizaban raquetas y pelotas de tenis en aquel espacio de más de 60 metros de largo. Fue necesario fabricar una esférica más pequeña y utilizar un escenario más corto. Así, pues, nació el frontenis con su raqueta de doble encordado y su pelota rellena de gas comprimido.
Los campeones han sido siempre mexicanos, a excepción del XI Campeonato Mundial de Pelota Vasca que se llevó a cabo en La Habana, Cuba, 1990. Ahí el delantero Rafael Hernández en una semifinal contra España se lesionó por las imperfecciones de la cancha de 30 metros. Su compañero Eduardo Villegas no pudo solo y fue derrotado por los ibéricos José Luis Roig y Ricardo Font de Mora, los que al final resultaron ganadores del oro. A pesar de ello el dominio de los mexicanos ha sido abismal, como lo reconocieron los mismos campeones del mundo de 1990 luego de calificar su triunfo de "accidente". Dos años después, en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, los dos españoles fueron derrotados en la final de frontenis por los hermanos regiomontanos Jaime y Edgar Salazar.
El máximo campeón mundial y también considerado el mejor jugador de todos los tiempos, es el tapatío José Becerra, mejor conocido en el medio como "Veneno", porque según sus rivales a cada jugada agregaba una dosis mortal. Su récord, hasta la fecha, no ha sido igualado por ningún frontenista, y aunque pasa de los 50 años de edad, Becerra sigue practicando el frontenis en su natal Guadalajara, Jalisco (México) y recordando esos bellos momentos que lo han hecho único.
El frontenis se juega en cancha de 30 metros y según datos de la Secretaría de Educación Pública, no hay municipio que no tenga menos de cuatro escenarios, mientras que en la capital mexicana, delegación que no tenga menos de 15 instalaciones. Es sin duda el deporte de la pelota vasca que más se practica en México de forma organizada.
Esta especialidad también lo juegan las mujeres. Las campeonas del mundo, desde que los de la internacional permitieron competir a las féminas en 1988, han sido las mexicanas Rosa María Flores Buendía y Miriam Muñoz Cadena. Este binomio ha ganado, incluso, todas las preseas internacionales de diez años a la fecha: juegos olímpicos, centroamericanos, panamericanos y mundiales. No han conocido jamás la derrota.