Todos estos colectivos humanos dejaron aquí a lo largo de la historia sus vestigios arqueológicos, escritos y monumentales, legado de incalculable valor que los mureros aman y conservan.

HISTORIA

El origen de su poblamiento se remonta a 35.000 años antes del presente. Prueba de ello son los restos prehistóricos hallados en sus cercanías como los de la Cova Beneito pertenecientes al Paleolítico. Ocupación humana continuada durante el Neolítico en las terrazas del Serpis o en el poblado de la Edad del Bronce del Flare d'Agres.
Desde entonces Muro ha vivido plenamente los avatares históricos del sudeste peninsular; romanos y árabes fijaron aquí su residencia. Conquistada esta zona por el rey D. Jaume I, Muro fue donado a dos de sus caballeros en el S. XIII en franco y libre alodío.
En la época medieval y moderna perteneció al condado de Cocentaina; en este periodo su población, exclusivamente mudéjar, más tarde morisca, tuvo que sufrir una fuerte presión señorial hasta su expulsión en 1609. Repoblada de nuevo oficialmente en 1611, Muro y sus habitantes protagonizaron a finales del siglo XVII una de las más significativas revueltas campesinas, la Segunda Germania.