TURANDOT


DRAMA LÍRICA EN TRES ACTOS



Después de "Il Trittico" Puccini buscó, en vano, el argumento para su nueva ópera durante dos años. Había pensado en varios projectos, incluso compuso música para"Christopher Sly" de Giovacchino Forzano, pero lo dejo. Esta situación desesperada cambió cuando surgió el tema de Turandot en una comida con Giuseppe Adami, el libretista de "La Rondine" y "Il Tabarro", y Renato Simoni, que había adaptado esta historia para una obra del Teatro. Puccini empezó a trabajar con sus libretistas, creando papeles con carácter humano y profundidad psicológica, manteniendo la "Commedia dell'Arte" con los tres papeles de Ping, Pang, Pong. El compositor empezó a escribir el primer acto en 1 de Enero de 1921 y terminó la orquestación del primer acto en Noviembre de 1922. Mientras trabajaba en la orquestación del segundo acto en el final de 1923, el dolor de garganta y la tos persistente empezaron a darle problemas. Sin embargo, el maestro decidió ignorarlo. En Febrero de 1924 completó el segundo acto. Durante los siguientes meses, Puccini trabajó rápidamente en la orquestación del tercer acto hasta la muerte de Liù. Con un dolor cada vez más intenso, Puccini decidió consultar al médico. Al principio le diagnosticaron una inflamación reumática de la garganta. En el otoño de 1924, Puccini empezó a trabajar con Toscanini, que iba a ser el director en el estreno. Sin embargo, faltaban dos escenas después de la muerte de Liù, porque el maestro quiso esperar al texto definitivo del duo de Turandot y Calaf para escribir la transformación en la personalidad de la princesa. Puccini aceptó, por fin, la cuarta versión del texto de duo del libretista Adami en 8 de Octubre de 1924, 2 días antes de que le diagnosticaran un cancer de garganta, la enfermedad que le mató unas semanas después. El compositor fue ingresado a una clinica en Bruselas, pero seguía trabajando. Al morir el maestro en 29 de Noviembre de 1924, dejó 36 páginas de bocetos de duo y la última escena. Después de la muerte de Puccini, Toscanini quiso queRiccardo Zandonai terminara la ópera, pero el hijo de Puccini, Antonio opinó que Zandonai era demasiado conocido. Al final, dejaron este encargo a Franco Alfano. Alfano tardó seis meses para completar la ópera. En el día del estreno en La Scala, cuando muere Liu y el coro canta "Liù, bontà perdona! Liù, docezza, dormi! Oblia! Liù! Poesia!" Tiscanini se volvió al público desde el podio dejando la batuta, y con voz queda y emocionada mientras lentamente se bajaba el telón, pronunció las siguientes palablas: "Aquí finaliza la ópera, porque en este lugar murió el Maestro". La versión que completó Alfano se presentó en la segunda noche. A la muerte de Puccini la pregunta de si la incompleta Turandot debía llevarse a escena pronto, estaba todavía en el aire.

LIBRETO de Giuseppe Adami y Renato Simoni, basado en la obra teatral de Carlo Gozzi 'Turandot (1762)'

La historia se desarrolla en Peking (Beijing) en la época legendaria



PERSONAJES

Turandot, la Princesa China (soprano)
Calaf, un Príncipe tartaro (tenor)
Liù, una joven esclava (soprano)
Timur, padre de Calaf, rey destronado (bajo)
Altoum, el Emperador Chino (tenor)
Ping, gran canciller (barítono)
Pang, intendente general (tenor)
Pong, jefe de cocina (tenor)
Un Mandarín (barítono)

Gente del pueblo, Oficiales, el príncipe de Persia, el verdugo, guardias imperiales, sacerdotes, niños, los ocho sabios, doncellas de Turandot, soldados, músicos, ....

ESTRENO

Teatro alla Scala, Milan, 25 de Abril de 1926
Turandot: Rosa Raisa
Calaf: Miguel Fleta
Liù: Maria Zamboni
Timur: Carlo Walter
Ping: Giacomo Pimini
Pang: Emilio Venturini
Pong: Giuseppe Nessi
Director: Arturo Toscanini

Cuando la noche del 25 de abril de 1926 de extrena la ópera, llegado el punto tras la muerte de Liù que es en el punto en el que el maestro dejó la ópera inconclusa, Toscanini dejó la batuta en el atril y dijo "Señores a quí se acaba la representación, porque en este punto murió el maestro"...


ESTRENO DE LA VERSIÓN FINALIZADA POR ALFANO
Teatro alla Scala, Milan, 26 de Abril de 1926


INSTRUMENTACIÓN

3 Flautas, 1 Picolo, 2 Oboes, 2 Clarinetes, Clarinete Bajo, 2 Fagotes, Fagot Bajo, 4 Trompas, 3 Trompetas, 3 Trombones, Trombón Bajo, Timbales, Batería, Triángulo, Tambor, Tam-Tam, Gongos Chinos, Plato, Cymbales, Campanas, Xylofono, Xylpfono Bajo, Corneta, Celesta, 2 Arpa, Organo, Cuerdas

En el escenario: 2 Saxofones (A), 6 Trompetas, 3 Trombones, Trombón Bajo, Percusión de (tambor de madera), Gong Bajo (Tam-Tam).

CORO

De grandes dimensiones



SINOPSIS

1er acto: Ante el muro de la ciudad prohibida. Liù y su amo Timur, un rey destronado, reencuentran con el príncipe Calaf. Un mandarín anuncia el trágico edicto de la Princesa Turandot. Todo hombre de sangre real que pida su mano en matrimonio será llevado al patíbulo, siguiendo un voto de venganza de su antepasados, si no aciertan las tres adivinanzas. Estas adivinazas han causado muchas muertes. Ahora su nueva víctima es el joven príncipe de Persia. Aparece Turandot dando la señal para la ejecución. Calaf queda prendado de su belleza, quiere pedir su mano. Ni la súplicas de Liù, que en secreto está enamorada del él, ni las advertencias de los tres ministros, Ping, Pang y Pong, consiguen disuadirlo.

2o acto: En un pabellón los ministros hablan preocupados por el cruel juego de Turandot. La multitud se ha congregado en la gran plaza. El emperador Altoum presencia las adivinanzas, y milagrosamente Calaf las adivina todas. El pueblo vibra de alegría, pero la princesa asedia a su padre para que esta vez no se cumpla el reglamento. Finalmente Calaf desiste, porque no quiere recurrir a la fuerza, sino al amor verdadero y generoso de Turandot, le propone que si al día siguiente por la mañana ha descubierto su nombre, morirá derrotado. Turandot acepta.

3er acto: Por orden de la princesa, todo el pueblo tiene que encargarse de descubrir el nombre del príncipe extranjero. Timur y Liù son interrogados porque se les vio hablar con Calaf. Para que el viejo Timur no sufre la tortura, Liù dice que ella es la única persona que sabe su nombre. Turandot ordena torturar a Liù, pero la joven esclava dice a la princesa que el amor que él siente le da valor para morir antes de traicionar a su amado, se apuñala con una daga. Turandot se conmuere, Calaf la abraza, y la besa, y él mismo le dice su nombre. A la mañana siguiente. ante el emperador y todo el pueblo, Turandot dice que el nombre del extranjero es Amor.



Turandot es una auténtica joya, pero compleja, y por ello el éxito de una grabación discográfica reside en una buena conjunción de todos sus elementos. No sólo las voces protagonistas importan, sino la teatralidad, la capacidad del director de recrear el ambiente de fábula de la ópera, el coro, los personajes secundarios... hay muchos elementos a tener en cuenta en Turandot como para dejar descuidado cualquiera de ellos.

Respecto a las voces principales, es corriente que el papel de la Princesa de Hielo sea encomendado a una soprano dramática y potente que se imponga por encima de orquesta y demás voces. El acierto de las intérpretes de Turandot está en recrear algo más que una señora histérica y cruel. Para Calaf se precisa un tenor de empuje. Y es curioso cómo en Liù, el personaje bombón de esta ópera y que en principio necesita de una soprano con voz bella y emotiva, hayan pinchado tantas y tan buenas cantantes.



En 1937 está registrada la primera versión completa, en directo, con Gina Cigna, Francesco Merli y Magda Olivero (FONIT CETRA). El sonido es pobre y perjudica a los cantantes, potentes y eficaces, aunque lastrando un excesivo estilo verista, en especial la Olivero con su obsesivo vibrato.

De ese mismo año hay recogidos por EMI unos fragmentos de otra gran e impresionante Turandot de la época, Eva Turner, acompañada por Giovanni Martinelli y dirigidos por Barbirolli.

La primera grabación en estudio (DECCA,1953) está encomendada a un insulso Alberto Erede que no sabe manejar las riendas de lo que tiene entre manos y se le acaba yendo, pese a los buenos ingredientes. Inge Borkh es una princesa algo blanda y poco inteligible. La voz de Renata Tebaldi no acaba de cuajar como Liù y queda Mario del Monaco como lo mejor de la grabación. Los ministros y el coro, muy mediocres.

Maria Callas (EMI,1957), intérprete en principio ideal para el papel, deja una grabación sosa y poco matizada, por debajo de lo que cabría esperar de esta gran cantante. A su lado tiene una orquesta floja, un tenor -Eugenio Fernandi- justito y una Liù totalmente descolocada por estilo, idioma y actuación, Elisabeth Schwarzkopf.

Con Birgit Nilsson se llega a otro nivel. La soprano sueca ha dejado, aparte de algunos directos, dos grabaciones en las que está antológica. Ella es la Turandot más fiera, impositiva y autoritaria que haya existido.

Su primera grabación (RCA,1959) hubiera necesitado de una batuta con una visión más global que la de Erich Leinsdorf. El director no sabe agrupar sus elementos y parece más bien una sucesión de recitales aislados de la Nilsson, Björling (bella voz, pero un pelín blando) y Tebaldi (un poco justa y con una voz demasiado madura para Liù).

Seis años más tarde (EMI,1965) se graba una de las mejores versiones de Turandot existentes y la más satisfactoria en el terreno vocal. Nilsson matiza y mejora su anterior encarnación y queda como la Princesa de referencia. Franco Corelli le da la réplica en su mejor momento, heroico, sólido, potente. Renata Scotto realiza una creación antológica de Liù. Francesco Molinari-Pradelli combina perfectamente orquesta, coros y solistas y el sonido es muy bueno.

En 1973 llega otra versión de referencia (DECCA). De la mano de un magistral Zubin Mehta al mando de unos elementos de excepción, Joan Sutherland, una teórica anti-Turandot, compone la princesa más completa y profunda que se haya grabado. Si bien su vocalidad está alejada de lo que se espera de este papel, Sutherland consigue profundizar en el personaje y derretir el hielo que lo rodea. Es la primera vez que se deja ver la mujer que hay detrás de la cruel princesa y le da cierto sentido a su absurdo comportamiento. A su lado, Pavarotti pleno de voz y Caballé en total delirio extático como Liù (quizás no nos hayamos dado cuenta de que la pobre esclava en realidad vive en las nubes y Caballé es la que mejor nos lo hace notar. Excelentes secundarios completan esta estupenda grabación.



Y a Caballé, después de cantar Liù, le dio por encarnar a la princesa. Su grabación para EMI en 1977 es muy decepcionante: ella está perdida, no le encuentra el punto al personaje y queda ampliamente sobrepasada. José Carreras canta al límite y compone un Calaf con arrojo y valentía, pero al que le falta seguridad. Mirella Freni es la única que está en su sitio como Liú. La orquesta, dirigida por Lombard, de pena, y el coro, con acento francés y totalmente desubicado, de juzgado de guardia.

Sin embargo, de ese mismo 1977 nos llegó una grabación en directo (LEGATO CLASSICS), difícil de encontrar, que es una auténtica perla, bajo la batuta "a toda caña" de Riccardo Chailly. Caballé canta una Turandot magistral, llegando sin problema alguno a los agudos y consiguiendo ser princesa autoritaria cuando se precisa y mujer enamorada y débil cuando se desmorona. El que una soprano lírica se atreva con este papel ya es mérito, pero es que en esta ocasión Montserrat Caballé aprueba con sobresaliente, todo lo contrario que en su grabación de estudio. A su lado, Leona Mitchell y un sorprendente y valiente Luciano Pavarotti. El disco se completa además con fragmentos de La Bohème.

Von Karajan dirige la grabación más decepcionante de todas. Empeñado en encontrar siempre el matiz musical jamás escuchado, una sonoridad única y particular, deja una versión lenta y pesada (DG, 1981). Katia Ricciarelli es inaceptable como Turandot, sencillamente no puede con este papel. Su escena de los enigmas es como para desesperarse. Barbara Hendricks y Ruggiero Raimondi tampoco dan la talla en Liù y Timur. Haber contado con el buen Calaf de Plácido Domingo en esta grabación es haberlo desperdiciado.

Ghena Dimitrova, imponente Turandot en escena, protagoniza una menos que discreta versión (ARTS,1989) de penoso sonido y mediocre orquesta y coros. Le acompañan Cecilia Gasdia y Nicola Martinucci, siendo los resultados bastante pobretones.

Y Eva Marton, la otra gran Turandot de los últimos tiempos, grabó demasiado tarde el papel (RCA, 1993). Chillona y calando los agudos, es preferible buscarla en vídeos o grabaciones en directo de la década anterior. Lo mismo si hubiera encontrado un director con algo más de garra que Roberto Abbado y que le hubiera dado emoción escénica a la ópera las carencias vocales se hubieran suplido con la teatralidad de esta gran profesional, pero no es así. Ben Heppner es toda una agradable sorpresa como Calaf y Margaret Price una elegante y sentida Liù, pero la versión global no acaba de cuajar.



Ya en vídeo, es muy destacable la grabación desde a Arena de Verona a cargo de Murizio Arena, con Ghena Dimitrova, Gasdia y Martinucci, el mismo elenco que en le disco de Ars, pero con mucho mejores resultados.

La fastuosa representación de Zubin Mehta desde la Ciudad Prohibida de Pekín (RCA,1998, en vídeo, también en CD), tiene como aliciente la localización y la recreación histórica a cargo del director de cine chino Zhang Yimou, pero los resultados musicales no llegan a satisfacer del todo. Giovanna Casolla tiene una voz potente, pero estridente y fea. Sergej Larin es demasiado tosco y Barbara Frittoli se limita a cumplir como Liù.

Puestos a hacer un resumen, recomendaría la segunda versión de Nilsson, con Corelli y Scotto junto a la de Mehta/Sutherland/Pavarotti/Caballé como referencias, cada una en su estilo. Y como joya rara y para quien tenga ganas de buscar joyas raras, el de Chailly/Caballé/Pavarotti/Mitchell.





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