NUTRICION

 
MALNUTRICIÓN EN EL ANCIANO

 
 

SIGNOS FACILES DE DETECTAR

Los problemas de nutrición de los ancianos pueden ser prevenidos, controlados o tratados, pero los signos de alarma de la malnutrición son, a menudo, pasados por alto. La malnutrición no tratada puede llevar a una espiral de infecciones, mayor desnutrición y muerte. Hay instrumentos de valoración sencillos que pueden ser utilizados durante la consulta para identificar los factores de riesgo de un mal estado nutricional. 

Estos factores comprenden edad avanzada, depresión, aislamiento social, deterioro físico o cognitivo (memoria) y nivel bajo de ingresos. Los pacientes identificados como de alto riesgo requieren una intervención inmediata que incluye la evaluación médica y psicológica. A menudo, un anciano sin deterioro cognitivo puede asumir una actividad independiente cuando se proporciona un soporte adecuado para corregir las causas de malnutrición.

VALORACION NUTRICIONAL 

Cuestionario:

  • He tenido una enfermedad o afección que me ha hecho cambiar el tipo y/o cantidad de alimento que como (2) 
  • Hago menos de dos comidas al día (3) 
  • Como poca fruta, vegetales o productos lácteos (2) 
  • Tomo más de tres vasos de cerveza, licor o vino, casi a diario (2) 
  • Tengo problemas dentales que me hacen difícil comer (2) 
  • No siempre tengo suficiente dinero para comprar la comida que necesito (4) 
  • Como solo la mayoría de las veces (1) 
  • Tomo a diario tres o más fármacos recetados o por mi cuenta (1) 
  • Sin quererlo, he perdido o ganado 5 kg de peso en los últimos seis meses (2) 
  • No siempre puedo comprar, cocinar y/o comer por mí mismo por problemas físicos (2) 
Si la puntuación total es:

0 a 2: Bueno. Reevaluar la puntuación nutricional en seis meses. 
3 a 5: Riesgo nutricional moderado. Tomar medidas para mejorar los hábitos alimentarios y el estilo de vida. Reevaluar en tres meses. 
6 o más: Riesgo nutricional alto. Lleve el cuestionario a su médico, especialista en dietética u otros profesionales de servicios sociales o de salud cualificados y pida ayuda para mejorar su estado nutricional . 

Valores normales, utilizados para valorar el estado nutricional:

HOMBRES

Percentil     55-65 años   65-75 años

Circunferencia media del brazo (cm)

10            27,3        26,3

50            31,7        30,7

95            36,9        35,5
 
 

Circunferencia muscular media del brazo (cm)

10            24,5        23,5

50            27,8        26,8

95            32,0        10,6
 
 

Pliegue cutáneo tricipital (mm)

10             6           6

50            11          11

95            22          22

MUJERES

Percentil     55-65 años  65-75 años

Circunferencia media del brazo (cm)

10            25,7        25,2

50            31,7        29,9

95            38,5        37,3
 

Circunferencia muscular media del brazo (cm)

10            19,6        19,5

50            22,5        22,5

95            28,0        27,9

Pliegue cutáneo tricipital (mm)

10            16          14

50            25          24

95            38         36

INDICADORES DE MALNUTRICION

Indicadores mayores:
 

  • Pérdida de peso de más de 5 kg. 
  • Bajo peso/sobrepeso. 
  • Albúmina sérica menor de 3,5 g/dl. 
  • Cambio en el estado funcional. 
  • Ingesta alimentaria inadecuada. 
  • Circunferencia muscular del brazo menor del 10° percentil. 
  • Pliegue cutáneo tricipital menor del 10° percentil o mayor del 95° percentil. 
  • Obesidad. 
Enfermedades relacionadas con la nutrición: 
  • Osteoporosis. 
  • Osteomalacia. 
  • Déficit de folato. 
  • Déficit de vitamina B12. 
Indicadores menores:
  • Alcoholismo. 
  • Deterioro cognitivo. 
  • Insuficiencia renal crónica. 
  • Polimedicación. 
  • Síndromes de malabsorción. 
  • Anorexia, náuseas, disfagia. 
  • Cambios en el hábito intestinal. 
  • Fatiga, apatía, pérdida de memoria. 
  • Mal estado oral o dental. 
  • Deshidratación. 
  • Mala cicatrización de las heridas. 
  • Pérdida de grasa subcutánea o de masa muscular. 
  • Retención de líquidos. 
  • Disminución de hierro, ácido ascórbico o zinc. 
 

ORIGEN Y CONSECUENCIAS

El deterioro cognitivo puede ser causado por tantos factores no nutricionales que es fácil pasar por alto causas nutricionales potenciales, como deshidratación, desequilibrio del potasio, anemia ferropénica y déficit de muchas de las vitaminas hidrosolubles. 

La depresión puede llevar en el anciano a la anorexia, causando una espiral de malnutrición y mayor deterioro cognitivo. Los déficits de folato, vitamina B12, tiamina y vitamina C han sido todos ellos relacionados con la pérdida de la capacidad funcional cognitiva que ocurre en el envejecimiento .

Los niveles disminuidos de vitamina B12 en las personas muy ancianas son frecuentemente secundarios a la malabsorción provocada por una anemia perniciosa o una gastritis atrófica, ambas frecuentes en este grupo de edad. También, por falta de ingesta de frutas y vegetales en la dieta del anciano, se puede producir un déficit de vitamina C, debido a que las reservas de este nutriente son muy limitadas.

TRATAMIENTO

Se suele aconsejar una pauta con suplementos de minerales y vitaminas, además de una dieta alta en proteínas y nutrientes, incluyendo tres tomas entre comidas de suplementos alimentarios comerciales. Se puede evaluar la mejoría tanto por los análisis como por la mejora en la memoria y funciones motrices alteradas previamente.

PLAN DE ALTA

La persona encargada del alta contactará con los servicios de asistencia social, si es necesario. Se establecerán contactos periódicos para proporcionar al paciente una ayuda a domicilio a tiempo parcial. Mediante esta atención se puede controlar y dirigir un programa de comidas con las recomendaciones dietéticas diarias instruidas por el médico. Los aportes vitamínicos y minerales están disponibles en las farmacias.
 

 

 

                     ESTADO NUTRICIONAL

 
Es frecuente encontrarnos con pacientes afectados por Alzheimer en estado de desnutrición; salvo que se detecte y se corrija la deficiencia nutricional, ésta conlleva consecuencias perjudiciales para la salud y el bienestar. Una dieta bien equilibrada es imprescindible para prevenir infecciones, lesiones cutáneas y debilitación progresiva con pérdida de peso.

Debemos recordar, ya que ellos lo olvidan, que han de beber aproximadamente dos litros de agua al día. Un déficit podría producir un estado de deshidratación de devastadoras consecuencias.

Los aspectos generales de consejo y orientación a la familia en las fases tempranas de la enfermedad incluyen:

a. Ofrecer al enfermo menos alimentos en cada comida, dar raciones pequeñas pero mas frecuentes. A menudo olvidan que acaban de comer y, cuando han terminado, piden que les sirvan de nuevo. Las comidas principales (desayuno, comida y cena) han de mantenerse mientras sea posible, ya que en cierta manera ayudan al paciente a mantenerse orientado temporalmente (si desayuno es por la mañana, si ceno es por la noche).

b. Disminuir la estimulación y las distracciones a la hora de las comidas, como sería mirar la televisión, hay que intentar centrar la atención en el alimento.

c. Llegado el momento, dar apoyo complementario con productos nutritivos entéricos. 

d. En etapas mas avanzadas puede ser que se requiera una alimentación mediante sonda nasogástrica o por vía parenteral. Esta práctica debe tomarse en consideración y en muchas ocasiones puede alargarse el momento de su utilización gracias a una inmensa paciencia por parte del cuidador/a .

Un problema frecuente con el que nos encontramos habitualmente es el estreñimiento. Si en general, con el envejecimiento normal, se reduce la actividad física, este problema se ve acentuado en este tipo de pacientes, al olvidar la periodicidad de sus deposiciones, al consumir alimentos preferentemente muy elaborados, fáciles de preparar y pobres en fibras (que estimulan la actividad intestinal).

Una mala dentadura, un mal ajuste de la misma, también contribuyen al estreñimiento.

Todo ello contribuye a que el paciente sienta dolor, malestar o confusión. Por ello, cuando vea que el enfermo sienta dolor de cabeza, lo vea enojado, cansado, que no duerma por la noche o cualquier otra molestia, no deberíamos olvidar que el estreñimiento puede ser una causa. Y con una correcta dieta, nos facilitaría tanto al cuidador como al paciente una mejor calidad de vida.

Una recomendación:  no administremos laxantes, purgantes o enemas sin consultar al médico

 

 


 



 

Si eres un cuidador de un enfermo de EA, dejate ayudar, busca apoyo, no te encierres nunca ¡¡¡¡