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Revista Taurina Virtual de BARCELONA |
LA FICHA
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6 erales de Agustínez Novillada sin picadores para los alumnos de la Escuela Taurina de Cataluña Raúl Cuadrado: Una oreja
Presidente: Antonio Carrafa
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LAS CRONICAS
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| Cuándo sale?", preguntaban en los tendidos.
"El ruso sale el último", respondían. Fue a las ocho de la
tarde, ayer, en la Monumental, en la novillada de la Escola Taurina de
Cataluña. A las ocho de la tarde, Finito de Moscú, nombre
de guerra de Roman Karpoukhine, el ex aviador ruso de 32 años afincado
en Terrassa y enamorado del mundo de los toros, saltó al ruedo y
cumplió su sueño. Justo entonces, mala señal, se puso
a llover y a partir de aquello casi nada saldría bien. La banda
de música se desbandó y se puso a cubierto, donde intentó
salvar lo insalvable con los acordes entusiásticos del célebre
pasodoble "Marcial".
En los tendidos aparecieron los paraguas y un escepticismo que crecería hasta convertirse en mueca poco agraciada. "Finito está pálido", se fijó una espectadora. El novillero resoplaba. Había seguido las faenas de sus cinco compañeros yendo de aquí para allá, saludando a los aficionados. Nadie sabía si se encomendó a algún santo o alguna virgen, pero en el paseíllo, Finito se santiguó y se acordó, seguro, de su bebé, que habían bautizado por la mañana. Y se abrieron los toriles. Y el ruso se irguió al ver salir a "Torrecillo", de 315 kilos, del hierro de Agustínez. El ex oficial le dio dos pases sin arrimarse mucho y desde los tendidos ya se supo que las buenas faenas de Serafín Marín, Raúl Quadrado y Omar Guerra, (una oreja cada uno) no iban a tener buen colofón. "Yo lo he visto por la tele dar unos capotazos y æno té
traça', No tiene maneras", decía el señor Font, con
40 años de experiencia en esto de los toros. "Malo, es malo. Se
mueve mucho", terciaba Josep Leon, presidente de la peña taurina
de Manresa. "¡Bombero!", "olééé"~, le chillaban
algunos a modo de chascarrillo en los peores momentos del de Moscú.
A media faena, parte del público ya desfilaba para casa, no hacía
falta ver el final. "Torrecillo" parecía un cangrejo: iba hacia
atrás en vez de embestir. Finito no hacía honor a su nombre.
Mató como pudo, en la primera estocada, clavó el acero lejos
de donde mandan los cánones. "No ha ællegao' al rabo de milagro",
se oyó en el tendido. A la tercera estocada lo consiguió.
Muchos pitos, algunas palmas y mucha lluvia, de la de verdad y de la de
almohadillas.
ANTONI GONZÁLEZ
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| En la red:
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| Nunca un novillero gozó de tanta publicidad
en los medios españoles y extranjeros. Finito de Moscú se
había hecho popular sin hacer nada. Sólo por su pasión
por la fiesta, semejante a la de Alban, el protagonista de la novela Los
bestiarios , de Henri de Montherlandt, que se enamoró de la fiesta
en Albacete, como Finito de Moscú.
La lluvia caída a las cinco de la tarde pudo provocar la suspensión de la novillada inaugural de la temporada de Barcelona con seis alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Catalunya, en cuyo beneficio se hizo. Por fortuna, amainó y se dió el festejo, que tuvo en Finito de Moscú a su más eficaz propagandista durante las dos últimas semanas. El novillero ruso, que lidió el sexto novillo, anduvo sin sitio, dio mantazos sobre las piernas y mató malamente. El exmatador Andrés Moreno dijo: "Tiene mucho mérito que un ruso mate un toro; pero no me pregunte cómo ha estado". En el sorteo y apartado matinal se vivió un ambiente inusual. Mucha gente acudió a la Monumental y por la tarde, los corredores y el patio de caballos de la plaza eran un puro hervidero, como en una corrida de verano. Los empresarios María José y Pedro Balañá expresaron a este diario su satisfacción por la favorable acogida que había tenido la novillada de la escuela. "Nos parece muy bien y valoramos mucho la asistencia de tanto público en una tarde tan desapacible", señalaron. Otro de los abonados de la Monumental, el editor alemán Meinolf Lüdenbach, celebró también la creación de la escuela y su presentación "en una plaza de primera categoría". El primer espada en llegar fue Omar Guerra, hijo del exmatador Aurelio Sáa, El Colombiano . Preguntado qué opinaba por el interés que mostraban los medios por Finito, dijo que le parecía muy mal. "Aquí todos somos iguales. Ya veremos qué pasa cuando salga el toro", sentenció sin paliativos. La aficionada María Puche, apurando su cigarro puro, deseaba suerte a los principiantes: "Animo, chiquillos". Benjamín Marín señaló: "Las entrevistas hay que hacerlas después de una buena faena, nunca antes", refiriéndose también a Finito. Los otros matadores y cuadrillas esperaban en solitario a que se abriera el portón. Más de 2.000 personas acudieron a la Monumental, con entusiasmo y flores, lo cual es un éxito para un festival benéfico. Y se inició la novillada sin picadores con reses de Agustínez, de Salamanca, bien presentadas y manejables en general. Era el momento de la verdad. A modo de resumen destacamos a Raul Cuadrado, Omar Guerra y Serafín Marín: cada uno cortó una oreja. Raúl, sólido, cuajado y artista; Omar Guerra, esforzado, sobrado y largo; Serafín Marín, que conquistó el capote de paseo otorgado al triunfador, sorprendió al público por el duende apaulado de su toreo, su verticalidad y su temple. Menos afortunados, aunque voluntariosos, López Díaz y Juan de Lucía. JUAN SOTO VIÑOLO |
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