EL NILO


En Egipto hacia el año 3600 antes de nuestra era, las copiosas lluvias de invierno originaron el paisaje de sabana. Durante la estación de las lluvias por lo menos los hombres se instalaban en un afluente del Nilo. Además de practicar la caza y la recolección, se dedicaron a la cría de animales como cabras, corderos, asnos y cerdos. Y cultivaron el trigo, la cebada, el lino y las legumbres.

Más tarde, durante la época de los faraones, las lluvias se hicieron más escasas, el clima se volvió seco y el desierto ganó terreno. Tan sólo se pudo cultivar las orillas del Nilo gracias a la irrigación, una técnica muy antigua: durante las crecidas, el agua del río se distribuia por los campos de cultivo mediante una red de canales.



 

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