Extracto del Informe Starr en español

Hay información sustancial y fidedigna de que el Presidente Clinton cometió actos que pueden ser constitutivos de un proceso de destitución.

C. Contactos sexuales

1. Las declaraciones del Presidente

a)Testimonio Jones

Durante su declaración en el caso Jones el 17 de enero de 1998, el presidente negó haber tenido "una aventura sexual", "relaciones sexuales", o una "relación de contenido sexual" con la señorita Lewinsky. Dijo que "No hay cortinas en el Despacho Oval, no hay cortinas en mi despacho privado, no hay cortinas ni persianas que se echen y tapen las ventanas de mi comedor privado", y añadió: "He hecho todo lo posible para evitar la clase de preguntas que me están haciendo hoy..."

Durante la declaración, el abogado del presidente, Robert Bennett, intentó limitar las preguntas sobre la señorita Lewinsky. El señor Bennett dijo a la juez Susan Webber Wright que la señorita Lewinsky había realizado "una declaración jurada en posesión de la cual están [los abogados de la señorita Jones], diciendo que no tuvo relaciones sexuales de ninguna clase ni de ninguna manera, modo o forma con el presidente Clinton". En un coloquio posterior con la juez Wright, el señor Bennett declaró que, como consecuencia de la "preparación del [presidente Clinton] para esta declaración, el testigo es plenamente consciente de la declaración jurada de la señorita Lewinsky". El presidente no contradijo la afirmación de su representante legal cuando dijo que el presidente y la señorita Lewinsky no habían tenido "absolutamente ninguna relación sexual de ninguna clase ni de ninguna manera, modo o forma", ni contradijo la implicación de que la declaración jurada de la señorita Lewinsky, al negar "una relación sexual", quería decir que no habían tenido "absolutamente ninguna relación sexual de ninguna clase ni de ninguna manera, modo o forma". Cuando posteriormente le interrogó su abogado, el presidente Clinton declaró bajo juramento que la declaración jurada de la señorita Lewinsky era "absolutamente cierta".

b) Testimonio del jurado de acusación

Cuando declaró ante el jurado de acusación, el 17 de agosto de 1998, siete meses después de su declaración en el caso Jones, el presidente reconoció haber tenido "contactos íntimos inapropiados" con la señorita Lewinsky, pero sostuvo que su declaración de enero había sido exacta. Según relató, "lo que empezó como una amistad [con la señorita Lewinsky] llegó hasta esta conducta". Dijo que recordaba "haberla conocido, o haber tenido mi primera conversación de verdad con ella durante el cierre del gobierno en noviembre de 1995". Según el presidente, los contactos inapropiados tuvieron lugar más tarde (una vez que había terminado el trabajo en prácticas de la señorita Lewinsky), "a principios de 1996 y una vez a principios de 1997".

El presidente se negó a responder preguntas sobre la naturaleza exacta de sus contactos íntimos con la señorita Lewinsky, pero explicó sus negaciones anteriores. En relación con su negación en la declaración Jones de que él y la señorita Lewinsky habían mantenido una "relación de contenido sexual", el presidente sostuvo que no podía haber relación de contenido sexual sin penetración, independientemente de qué otras actividades sexuales pudieran haber tenido lugar. Afirmó que "la mayoría de los norteamericanos de a pie" harían esta distinción.

El presidente también sostuvo que ninguno de sus contactos sexuales con la señorita Lewinsky constituían "relaciones sexuales" dentro de la definición específica utilizada en la declaración del caso Jones. Según dicha definición: Una persona tiene "relaciones sexuales" cuando la persona conscientemente tiene o provoca contacto con los genitales, el ano, la ingle, el pecho, la parte interior de los muslos, o con las nalgas de cualquier persona con intención de despertar o de satisfacer los deseos sexuales de cualquier persona... "Contacto" quiere decir tocar intencionadamente, directamente o a través de la ropa.

De acuerdo con lo que el presidente entendía, según declaró, esta definición "engloba el contacto realizado por la persona sobre la que se atestigua en las zonas enumeradas, siempre que el contacto se haga con intención de despertar o de dar placer", pero no engloba el sexo oral con la persona sobre la que se atestigua. Declaró: "Si el declarante es la persona a la que se le ha practicado el sexo oral, entonces el contacto no se realiza con nada que esté en esa lista, sino con los labios de otra persona. Parece evidente que esto es así... Permítame recordárselo, señor, lo interpreto con meticulosidad."

Desde el punto de vista del presidente, "cualquier persona, cualquier persona razonable" admitiría que el sexo oral realizado al declarante está fuera de la definición. Si la señorita Lewinsky practicó sexo oral al presidente, entonces —según esta interpretación— ella tuvo relaciones sexuales, pero él no. El presidente se negó a responder si, de hecho, la señorita Lewinsky le había practicado el sexo oral. Declaró que el contacto directo con los pechos o con los genitales de la señorita Lewinsky entrarían dentro de la definición, y negó haber tenido tales contactos.

c) Relato de la señorita Lewinsky

En su testimonio ante el jurado de acusación, el presidente se basó en gran medida en una interpretación particular de "relaciones sexuales" tal como se definían en la declaración del caso Jones. Además de insistir en que su conducta no entraba dentro de la definición hecha en el caso Jones, se negó a responder preguntas sobre la naturaleza de sus contactos físicos con la señorita Lewinsky, obligando por consiguiente al jurado de acusación a tener que aceptar su conclusión sin poder estudiar los hechos subyacentes. Esta estrategia —un intento evidente de explicar posibles restos de semen del presidente en la ropa de la señorita Lewinsky sin socavar su postura de que no mintió en la declaración en el caso Jones— evidencia que esta Referencia es una prueba de una naturaleza explícita que de otro modo se había omitido.

A la luz del testimonio del presidente, las declaraciones de la señorita Lewinsky sobre sus encuentros sexuales son indispensables por dos motivos. En primer lugar, el detalle y la coherencia de estas declaraciones tienden a reforzar la credibilidad de la señorita Lewinsky. En segundo lugar, y de forma especialmente importante, la señorita Lewinsky contradice al presidente en una cuestión clave. Según la señorita Lewinsky, el presidente le tocó los senos y los genitales, lo cual implica que su conducta entraba dentro de la definición del caso Jones de relaciones sexuales incluso bajo esta teoría. En lo que se refiere a estos asuntos, no se pueden presentar pruebas de perjurio por parte del presidente sin descripciones específicas, explícitas y posiblemente ofensivas de los encuentros sexuales.

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente tuvieron diez encuentros sexuales, ocho mientras ella trabajaba en la Casa Blanca y dos después. Los encuentros sexuales tenían lugar por lo general en o cerca del estudio privado situado junto al Despacho Oval, la mayoría de las veces en el vestíbulo sin ventanas que hay fuera del estudio. Durante muchos de sus encuentros sexuales, el presidente estaba en pie, apoyado en la puerta del cuarto de baño que hay al otro lado del estudio, lo que, según dijo a la señorita Lewinsky, le aliviaba el dolor de espalda.

La señorita Lewinsky declaró que su relación física con el presidente incluyó el sexo oral, pero no la penetración sexual. Según la señorita Lewinsky, ella practicó el sexo oral al presidente, pero él nunca lo practicó con ella. Al principio, según la señorita Lewinsky, el presidente no le dejaba llegar hasta el final cuando le practicaba el sexo oral. La señorita Lewinsky creía que su negativa tenía que ver con "la confianza y con que no me conocía lo suficientemente bien". En sus dos últimos encuentros señales, ambos en 1997, sí eyaculó.

Según la señorita Lewinsky, practicó sexo oral al presidente en nueve ocasiones. En todas y cada una de estas nueve ocasiones, el presidente acarició y besó sus senos desnudos. Le tocó los genitales, tanto a través de su ropa interior como directamente, haciéndola llegar al orgasmo en dos ocasiones. En una ocasión, el presidente le introdujo un puro por la vagina. En otra ocasión, ella y el presidente tuvieron un breve contacto genital.

Considerando que el presidente testificó que "lo que empezó como una amistad llegó a incluir [contactos íntimos]", la señorita Lewinsky explicó que la relación recorrió el camino inverso: "Los aspectos emocionales y de amistad... se desarrollaron después del comienzo de nuestra relación sexual".

D. Afecto emocional

Conforme la relación se fue desarrollando, la señorita Lewinsky se sentía cada vez más unida emocionalmente al presidente Clinton. Declaró: "Nunca pensé que me enamoraría del Presidente. Me sorprendió que sí me enamorase". La señorita Lewinsky le contó sus sentimientos. A veces, creía que él también estaba enamorado de ella. Sentían afecto físico: "Muchos abrazos, a veces nos dábamos la mano. Solía apartarme el pelo de la cara". Ella le llamaba "guapo", a veces él la llamaba "cariño", "nena", o en algunas ocasiones "querida". Le dijo que le gustaba hablar con ella; ella recordó que le dijo que los dos eran "sensibles y estaban llenos de fuego", y que ella le hacía sentirse joven. Le dijo que le gustaría poder pasar más tiempo con ella.

La señorita Lewinsky contó a personas de su confianza las bases emocionales de la relación a medida que ésta fue evolucionando. Según su madre, Marcia Lewis, el presidente le dijo en una ocasión a la señorita Lewinsky que "ella se había sentido herida o algo así por hombres diferentes y que él sería su amigo o que le ayudaría, que no le haría daño". Según una amiga de la señorita Lewinsky, Neysa Erbland, el presidente Clinton confesó en una ocasión a la señorita Lewinsky que no estaba seguro de si seguiría casado cuando dejara la Casa Blanca. Vino a decir: "¿Quién sabe lo que pasará dentro de cuatro años, cuando ya no esté en el cargo?" La señorita Lewinsky pensó, según la señorita Erbland, que "quizá ella sería su esposa".

E. Conversaciones y mensajes telefónicos

La señorita Lewinsky declaró que a ella y al presidente "les gustaba hablar y estar juntos". Recordó: "Contábamos chistes. Hablábamos de nuestra infancia, de acontecimientos de la actualidad. Yo siempre le daba mis tontas ideas acerca de lo que pensaba que se debía hacer en la administración o puntos de vista diferentes sobre las cosas". Una de las amigas de la señorita Lewinsky declaró que, a su modo de entender, "[El presidente] le hablaba sobre su infancia y su adolescencia y [la señorita Lewinsky] le contaba historias sobre su infancia y su adolescencia. Me imagino que las conversaciones normales que se tienen cuando estás empezando a conocer a alguien".

Las conversaciones más largas a menudo tenían lugar después de sus contactos sexuales. La señorita Lewinsky declaró: "Cuando yo trabajaba allí [en la Casa Blanca]... empezábamos en la parte de atrás [en o cerca del estudio privado] y hablábamos, era allí donde teníamos una intimidad física, y normalmente acabábamos, me imagino que como si estuviéramos compartiendo la misma almohada,... sentados en el Despacho Oval". Durante las varias reuniones en las que no tuvieron intimidad sexual, hablaban en el Despacho Oval o en la zona del estudio.

Según la señorita Lewinsky, además de las reuniones cara a cara, habló por teléfono con el presidente aproximadamente 50 veces, a menudo después de las diez de la noche y a veces bien entrada la madrugada. El presidente hacía personalmente las llamadas o, en horario de trabajo, le encargaba a su secretaria, Betty Currie, que lo hiciera; la señorita Lewinsky no podía llamarle por teléfono directamente, pero a veces consiguió hablar con él a través de la señora Currie. La señorita Lewinsky declaró: "Nos pasábamos horas hablando por teléfono". Sus conversaciones telefónicas eran "parecidas a las que teníamos en persona, sólo sobre cómo estábamos. Hablábamos mucho de mi trabajo cuando yo estaba intentando volver a la Casa Blanca y, luego, cuando decidí irme a Nueva York... Hablábamos de todo lo que pasa bajo el sol". De 10 a 15 ocasiones, ella y el presidente tuvieron conversaciones telefónicas eróticas. Después de mantener una conversación erótica por teléfono una noche, bastante tarde, el presidente se durmió en medio de la conversación.

En cuatro ocasiones, el presidente dejó mensajes muy breves en el contestador de la señorita Lewinsky, aunque le dijo que no le gustaba hacerlo porque (según recordaba ella ) "le parecía un poco inseguro". Ella guardó los mensajes e hizo oír las cintas a varias personas de su confianza, que dijeron que creían que se trataba de la voz del presidente".

Tanto por teléfono como en persona, según la señorita Lewinsky, ella y el presidente tuvieron algunas discusiones. En 1997, en varias ocasiones, ella se quejó de que él no la había sacado del Pentágono para que volviera a trabajar en la Casa Blanca, tal como le había prometido que haría después de las elecciones. En una reunión cara a cara, el 4 de julio de 1997, el presidente la regañó por una carta que ella le había enviado amenazándole de forma indirecta con revelar su relación. Durante una discusión que tuvieron el 6 de diciembre de 1997, según la señorita Lewinsky, el presidente dijo que "nadie le había tratado tan mal como yo le trataba", y añadió que "pasaba más tiempo conmigo que con nadie del mundo, aparte de su familia, sus amigos y sus colaboradores, con lo que no sé exactamente en qué categoría me ponía a mí".

Cuando testificó ante el jurado de acusación, el presidente confirmó que él y la señorita Lewinsky habían mantenido conversaciones personales y reconoció que sus conversaciones telefónicas a veces incluían "bromas sexuales inapropiadas". El presidente dijo que la señorita Lewinsky le había contado cosas sobre "su vida personal", "su educación" y "sus ambiciones laborales". Después de poner fin a su relación íntima, en 1997, dijo que intentó "ser amigo de la señorita Lewinsky, ser un consejero para ella, darle buenos consejos y ayudarla".

F. Regalos

La señorita Lewinsky y el presidente intercambiaron numerosos regalos. Según los cálculos de la primera, ella le dio cerca de 30 objetos, y el le dio unos 18. El primer regalo que le dio la señorita Lewinsky fue un poema enmarcado presentado por ella y otros becarios de la Casa Blanca para celebrar el "Día Nacional del Jefe", el 24 de octubre de 1995. Éste fue el único objeto reflejado en el registro de la Casa Blanca que la señorita Lewinsky dio al presidente antes de que comenzara su relación sexual (según su relato), y el único objeto que él envió al registro en lugar de guardarlo. El 20 de noviembre —cinco días antes de que comenzara la relación íntima, según la señorita Lewinsky— le dio una corbata, que él decidió guardar en lugar de enviarla a los archivos. Según la señorita Lewinsky, el presidente le telefoneó la noche en que ella le dio la corbata, y luego le envió una foto suya con ella puesta. La corbata quedó registrada conforme al procedimiento seguido en la Casa Blanca para los regalos que se hacen al presidente. (...)

La señorita Lewinsky interpretó como una señal de afecto el que el presidente se pusiera una corbata o cualquier otra prenda que ella le hubiese regalado. (La señorita Lewinsky) declaró: "Solía decirle que "me gusta que te pongas mis corbatas porque sé que estoy cerca de tu corazón’. Así que, literal y figurativamente hablando". El presidente era consciente de la reacción de ella, según la señorita Lewinsky, y a veces se ponía una de las prendas para que ella se sintiera segura, de vez en cuando el día en que estaba previsto que se reunieran o el día después de que se hubieran visto en persona o hablado por teléfono. El presidente le decía a veces: "¿Viste que llevaba puesta tu corbata el otro día?". (...)

G. Mensajes

Según la señorita Lewinsky, envió al presidente varias tarjetas y cartas. En algunas, expresaba su enfado porque "no le prestaba suficiente atención"; en otras, le decía que le echaba de menos; y en otras, se limitaba a enviarle "una tarjeta divertida que había visto". A principios de enero de 1998, le envió, además de un libro antiguo sobre presidentes norteamericanos, "una nota vergonzosa nota sentimentaloide". Declaró que el presidente nunca le envió ninguna tarjeta ni notas aparte de cartas de agradecimiento formales.

El presidente, durante su testimonio ante el jurado de acusación, reconoció que había recibido cartas y notas de la señorita Lewinsky que eran "algo íntimas" y "bastante cariñosas", incluso después de que concluyera la relación íntima.

H. Secreto

1. Entendimiento mutuo

Tanto la señorita Lewinsky como el presidente declararon que tomaron medidas para mantener en secreto su relación. Según la señorita Lewinsky, el presidente resaltó desde el principio la importancia de mantener en secreto la relación. En la declaración escrita presentada a esta Oficina, la señorita Lewinsky escribió que "el presidente dijo a la señorita Lewinsky que negara que mantenían una relación en el caso de que le preguntaran alguna vez sobre ello. También dijo algo respecto a que si las dos personas que están implicadas dicen que no pasó, no pasó". Según la señorita Lewinsky, el presidente le preguntaba algunas veces si le había contado a alguien su relación sexual o si había dicho algo de los regalos que habían intercambiado; ella le tranquilizaba (falsamente) y le decía que no. Ella le decía que "siempre lo negaría, siempre le protegería" y el respondía aprobatoriamente. Entre los dos había, en palabras de ella, "un entendimiento mutuo" de que "lo mantendrían en secreto, así que eso significaba negarlo y... tomar las medidas apropiadas que hubiera que tomar". Cuando ella y el presidente recibieron una citación para declarar como testigos en el caso Jones, la señorita Lewinsky le anticipó que "como habíamos hecho en todas las demás ocasiones y en todos los demás momentos de esta relación, lo negaríamos".

En su testimonio ante el jurado de acusación, el presidente confirmó sus esfuerzos para mantener sus relaciones en secreto (...)

2. Pretextos

Según la señorita Lewinsky, para sus visitas al presidente, "Siempre había alguna especie de tapadera". Cuando visitaba al presidente mientras trabajaba en la Casa Blanca, por lo general planeaba decir a cualquiera que preguntara (incluidos los oficiales y agentes del Servicio Secreto) que iba a entregar documentos al presidente. La señorita Lewinsky explicó que este artificio pudo tener su origen en que "Entraba allí como diciendo, ‘Oh, vaya, aquí tiene sus cartas’, guiño, guiño, guiño, y el respondía, ‘Vale, qué bien". Para respaldar sus embustes, por lo general llevaba una carpeta cuando hacía esas visitas. (Lo cierto es que, según la señorita Lewinsky, su trabajo nunca requería que llevara documentos al presidente.) En unas cuantas ocasiones mientras trabajó en la Casa Blanca, la señorita Lewisnky y el presidente planearon encontrarse como por casualidad en el vestíbulo; él la invitaba entonces a que le acompañara hasta el Despacho Oval. Más tarde, cuando ella dejó la Casa Blanca y empezó a trabajar en el Pentágono, la señorita Lewinsky dependía de la señorita Currie para que encontrara momentos en los que pudiera verse con el presidente. El pretexto para esas visitas era que la señorita Lewinsky iba a ver a la señorita Currie, no al presidente.

Aunque el presidente no le dio instrucciones expresas de que mintiera, según la señorita Lewinsky, sí le sugirió algún pretexto engañoso. Y cuando ella le tranquilizaba diciéndole que tenía intención de mentir acerca de la relación, él respondía aprobatoriamente. En las frecuentes ocasiones en que la señorita Lewinsky prometía que "siempre negaría" la relación y "siempre le protegería", el presidente respondía, por ejemplo, según recuerda ella, "Eso está bien", o algo afirmativo... pero no "No lo niegues" (...)

En su testimonio ante el jurado de acusación, el presidente reconoció que era posible que él y la señorita Lewinsky "hubieran hablado de qué hacer en un contexto no legal" para ocultar su relación, y que "era muy posible que hubiera dicho" que la señorita Lewisnky debía decir a la gente que iba a llevarle cartas o a visitar a la señorita Currie. Pero también afirmó: "Nunca le pedí a la señorita Lewinsky que mintiera".

3. Medidas para evitar ser vistos u oídos

Después de los dos primeros encuentros sexuales que mantuvieron durante el cierre del gobierno en 1995, según la señorita Lewinsky, sus encuentros con el presidente por lo general se producían durante los fines de semana, cuando había menos gente en el Ala Oeste.

La señorita Lewinsky declaró:

"Me había dicho que solía estar los fines de semana y que estaba bien que fuera a verle durante los fines de semana. Así que solía llamarme y planeábamos o bien encontrarnos como por casualidad en el vestíbulo o que le llevara documentos a la oficina (...)"

Debido a la preocupación por que pudieran ser vistos, los encuentros sexuales tenían lugar la mayoría de las veces en el vestíbulo sin ventanas situado fuera del estudio. Según la señorita Lewinsky, al presidente le preocupaba que pudieran verle a través de una ventana de la Casa Blanca. Cuando estaban en el estudio juntos por las noches, él apagaba a veces las luces. Una vez, cuando ella vio desde la ventana del estudio a un jardinero que estaba fuera, abandonaron la sala. La señorita Lewinsky declaró que, el 28 de diciembre de 1997, "cuando me estaba dando mi beso de Navidad" en la puerta del estudio, el presidente estaba "mirando por la ventana con los ojos completamente abiertos mientras me besaba y yo me enfadé porque no era muy romántico". Él respondió: "Sólo estaba mirando para asegurarme de que no había nadie ahí fuera".

El miedo a ser descubiertos limitaba sus encuentros sexuales en varios sentidos, según la señorita Lewinsky. El presidente por lo general mantenía la puerta que separa el vestíbulo privado y el Despacho oval entreabierta varios centímetros durante sus encuentros, tanto para poder oír si alguien se aproximaba como para que si alguien en efecto se aproximaba hubiera menos probabilidades de que sospechara que ocurría algo impropio. Durante sus encuentros sexuales, según declaró la señorita Lewinsky: "Los dos éramos conscientes del volumen y a veces... me mordía la mano para no hacer ningún ruido". En una ocasión, según la señorita Lewinsky, el presidente le tapó la boca con la mano durante un encuentro sexual para que no dijera nada. Según la señorita Lewinsky, ninguno de los dos se desvestía nunca del todo, por miedo a que pudieran ser interrumpidos repentinamente.

A la vez que señaló que "la puerta que daba al vestíbulo estaba siempre algo abierta", el presidente declaró que procuró en efecto mantener la relación íntima en secreto: "Hice lo que hace la gente cuando hace algo que no debe. Intentaba hacerlo cuando nadie miraba" (...)

II. 1995: Primeros encuentros sexuales

Monica Lewinsky empezó a trabajar en la Casa Blanca como becaria en la oficina del jefe de personal de la Casa Blanca en julio de 1995. En los meses siguientes, en el transcurso de diversos actos que tuvieron lugar en la Casa Blanca, estableció contacto visual con el presidente. Durante el cierre del gobierno en 1995, el presidente la invitó a su estudio privado, donde se besaron. Más tarde aquella noche, tuvieron un encuentro sexual más íntimo. Dos días más tarde tuvieron otro encuentro sexual y un tercero en Nochevieja (...)

A. Resumen del trabajo de Monica Lewinsky
en la Casa Blanca

Monica Lewinsky trabajó en la Casa Blanca, primero como becaria y luego como empleada, desde julio de 1995 hasta abril de 1966. Con la ayuda de una amigo de la familia, Walter Kaye, un destacado contribuyente a las causas políticas, obtuvo un trabajo en prácticas que empezó a principios de julio, cuando tenía 21 años. Le fue asignada la correspondencia en la oficina del jefe de personal de la Casa Blanca, Leon Panetta, en el Viejo Edificio del Despacho Ejecutivo.

Cuando su trabajo en prácticas estaba a punto de terminar, la señorita Lewinsky solicitó un trabajo remunerado como empleada de la Casa Blanca. Mantuvo una entrevista con Timothy Keating, asesor especial del presidente y director de personal para Asuntos Legales. La señorita Lewinsky aceptó un puesto relacionado con la correspondencia en la oficina de Asuntos Legales el 13 de noviembre de 1995, pero no empezó a trabajar (y, por consiguiente, siguió trabajando en prácticas) hasta el 26 de noviembre. Siguió como empleada de la Casa Blanca hasta abril de 1996, cuando —en su opinión, debido a su relación íntima con el presidente— fue despedida de la Casa Blanca y trasladada al Pentágono (…)

C. Noviembre 15. encuentro sexual

La señorita Lewinsky testificó que el miércoles 15 de noviembre de 1995 —el segundo día del cierre del gobierno— marcó el principio de su relación sexual con el presidente (...)

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente cruzaron sus miradas cuando él se dirigió al Ala Oeste a ver al señor Panetta y al jefe adjunto de personal, Harold Ickes, y se vieron de nuevo posteriormente en la fiesta informal de cumpleaños de Jennifer Palmieri, asesora especial del jefe de personal. En un determinado momento, la señorita Lewinsky y el presidente hablaron a solas en el despacho del jefe de personal. Mientras flirteaba con él, ella se levantó la chaqueta por detrás, enseñándole las tiras de su liguero, que llegaban más arriba de sus pantalones.

Hacia las ocho de la tarde, cuando se dirigía al cuarto de baño, pasó por delante del despacho de George Stephanopoulos. El presidente se encontraba dentro a solas, y le hizo señas de que entrara. Ella le dijo que estaba loca perdida por él. El se rió y le preguntó si le gustaría ver su despacho privado. A través de una puerta que comunicaba el despacho del señor Stephanopoulos con el salón comedor privado del presidente, cruzaron éste para dirigirse al estudio que daba al Despacho Oval. La señorita Lewinsky testificó: "Hablamos un poco y reconocimos de alguna manera que se había dado una química y que nos sentíamos atraídos el uno por el otro, y a continuación me preguntó si podía besarme". La señorita Lewinsky dijo que sí. En el vestíbulo adyacente al estudio, en el que no hay ventanas, se besaron. Antes de volver a su mesa de trabajo, la señorita Lewinsky le apuntó al presidente su nombre y número de teléfono.

Aproximadamente a las diez de la noche, según recuerda la señorita Lewinsky, se encontraba sola en el despacho del jefe de personal, y el presidente se acercó hasta allí. La invitó a mantener otro encuentro en unos minutos en el despacho del señor Stephanopoulos, a lo que ella accedió. (A la pregunta de si sabía por qué el presidente quería verla, la señorita Lewinsky contestó: "Tenía una ligera idea". Se reunieron en el despacho del señor Stephanopoulos y se dirigieron de nuevo a la zona del estudio privado. En esa ocasión, las luces del estudio estaban apagadas.

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente se besaron. Ella se desabotonó la chaqueta, y o bien ella se desabrochó el sujetador o él se lo subió; entonces él le tocó los senos con las manos y la boca. La señorita Lewinsky declaró: "Creo que contestó a una llamada telefónica... y entonces pasamos del vestíbulo al despacho de atrás... Él me metió la mano por los pantalones y me estimuló manualmente la zona genital". Mientras que el presidente continuaba hablando por teléfono (la señorita Lewinsky entendió que la llamada era de un miembro del congreso o de un senador), ella le practicó el sexo oral. Él finalizó su llamada, y a los pocos momentos, le dijo a la señorita Lewinsky que parara. Según recuerda: "Le dije que quería acabar. Y él dijo... que necesitaba esperar hasta que confiara más en mí. Entonces creo que hizo un chiste... que no había hecho eso en mucho tiempo".

Antes y después de haber tenido ese contacto sexual durante aquel encuentro, la señorita Lewinsky y el presidente estuvieron hablando. En algún momento de esa conversación, el presidente tiró del pase rosa para becarios que colgaba del cuello de la señorita Lewinsky y dijo que eso podía ser un problema. La señorita Lewinsky creyó que se refería a un problema de acceso —se supone que los becarios no deben estar en el Ala Oeste sin alguien que les escolte—, y que además, él podía estar considerando que era un tanto "impropio" tener una relación sexual con una becaria de la Casa Blanca (...)

D. Encuentro sexual del 17 de noviembre

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente tuvieron un segundo encuentro sexual dos días más tarde (todavía durante el cierre del gobierno), el viernes 17 de noviembre (...)

La señorita Lewinsky testificó: "Nos quedamos de nuevo trabajando hasta tarde, porque fue durante el cierre, y Jennifer Palmieri... había encargado una pizza junto con las señoritas Currie y Hernreich. Cuando llegó la pizza, bajé para avisarlas de que ya estaba, y fue entonces, al entrar en el despacho de la señorita Currie, cuando vi que el presidente estaba allí de pie, conversando con más gente sobre algo."

Todos volvieron al despacho y el señor —creo que fue el señor Toiv—, bueno, alguien, tiró sin querer un trozo de pizza sobre mi chaqueta, así que fui al cuarto de baño para limpiar la mancha, y cuando salía del baño, el presidente estaba en la puerta de la señorita Currie y dijo: "Puedes salir por aquí".

La señorita Lewinsky y el presidente se dirigieron hacia el área del estudio privado, según ella. Una vez allí, bien en el vestíbulo, bien en el cuarto de baño, ella y el presidente se besaron. Después de unos minutos, según recuerda la señorita Lewinsky, ella le dijo que tenía que regresar a su mesa. El presidente le sugirió que le trajera unos cuantos trozos de pizza. Unos minutos más tarde, ella volvió a la zona del Despacho Oval con la pizza y le dijo a la señora Currie que el presidente se la había pedido. La señorita Lewinsky declaró: "[La señora Currie] abrió la puerta y dijo, ‘Señor, aquí está la chica con la pizza’ (...).

La señorita Lewinsky testificó que ella y el presidente tuvieron un encuentro sexual durante esa visita. Se besaron, y el presidente tocó los senos desnudos de la señorita Lewinsky con las manos y la boca. En determinado momento, la señora Currie se acercó a la puerta que da al vestíbulo, que estaba entreabierta, y dijo que el presidente tenía una llamada. La señorita Lewinsky recordaba que el que llamó era un miembro del Congreso con un apodo. Según la señorita Lewinsky, cuando el presidente estaba hablando por teléfono, "se desabrochó los pantalones, mostrando sus genitales", y ella le practicó sexo oral. Una vez más, él le hizo parar antes de eyacular.

Según la señorita Lewinsky, durante esa visita, el presidente le dijo que le gustaban su sonrisa y su energía. También dijo: "Acostumbro a estar por aquí los fines de semana, y no suele haber nadie más, así que puedes venir a verme" (...)

En su declaración en el caso Jones el 17 de enero de 1998, el presidente Clinton —que dijo ser incapaz de recordar muchos de sus encuentros con la señorita Lewinsky— sí se acordaba de que ella "había vuelto con una pizza" durante el cierre del gobierno. Dijo, sin embargo, que no creía que los dos hubiesen estado a solas. Al testificar ante el jurado de acusación el 17 de agosto de 1998, el presidente dijo que su primera "conversación de verdad" con la señorita Lewinsky tuvo lugar durante el cierre de noviembre de 1995. Declaró: "Una noche me trajo un poco de pizza e intercambiamos algunos comentarios".

E. Encuentro sexual del 31 de diciembre

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente tuvieron su tercer encuentro sexual la noche de fin de año (...)

En algún momento entre las doce y la una de la madrugada, según recuerda la señorita Lewinsky, ella se encontraba en la zona de la cocina del comedor privado del presidente, hablando con un camarero de la Casa Blanca, Bayani Nelvis. Le dijo al señor Nelvis que se había fumado hacía poco su primer puro, y él se ofreció a darle uno de los cigarros del presidente. Justo entonces, el presidente venía por el vestíbulo desde el Despacho Oval y vio a la señorita Lewinsky. El presidente envió al señor Nelvis a que le entregara algo al señor Panetta.

Según la señorita Lewinsky, ella le dijo al presidente que el señor Nelvis le había prometido un puro, y el presidente le dio uno. Ella le dijo su nombre —le dio la impresión de que se le había olvidado en esas seis semanas desde sus encuentros durante el cierre, porque al pasar junto a ella en el vestíbulo, él la había llamado "Chiquilla"—. El presidente le contestó que sabía su nombre; de hecho, añadió, como había perdido el número de teléfono que le había dado, había tratado de buscarlo en la guía telefónica".

Según la señorita Lewinsky, se fueron al estudio. "Y entonces..., estábamos besándonos y me levantó el suéter, dejando mis senos al descubierto, y los acarició con las manos y la boca". Ella le practicó el sexo oral. De nuevo, él la hizo parar antes de eyacular ya que, como testificó la señorita Lewinsky, "no me conocía lo suficiente o todavía no confiaba en mí" (...)

III. Enero-Marzo de 1996: encuentros sexuales continuos

El presidente Clinton y la señorita Lewinsky tuvieron más encuentros sexuales cerca del Despacho Oval en 1996. Después de su sexto encuentro sexual, el presidente y la señorita Lewinsky mantuvieron su primera conversación larga. El 19 de febrero, en el día del Presidente, éste puso fin a su relación sexual, que reinició el 31 de marzo.

A. Encuentro sexual del 7 de enero

Según la señorita Lewinsky, ella y el presidente tuvieron otro encuentro sexual el domingo 7 de enero de 1996. A pesar de que en los registros de la Casa Blanca no figura que la señorita Lewinsky estuviera allí ese día, su testimonio y otras pruebas indican que sí lo estuvo. El presidente, según los registros de la Casa Blanca, pasó en el Despacho Oval gran parte de la tarde, desde las 14.13 horas hasta las 17.49 horas.

Según la señorita Lewinsky, el presidente la llamó por teléfono a primeras horas de la tarde. Era la primera vez que la llamaba a casa. Por lo que recuerda: "Le pregunté qué estaba haciendo y me contestó que pronto se iría al despacho. Yo le pregunté si quería compañía, y él dijo que eso sería fantástico". La señorita Lewinsky fue a su despacho y el presidente la llamó para concertar la cita.

Acordamos que... él dejaría abierta la puerta de su despacho, y que yo pasaría por delante llevando unos papeles y que entonces... me medio pararía e invitaría a entrar. Eso fue exactamente lo que pasó. Pasé por delante y entonces fue cuando vi a Lew Fox [oficial de paisano del Servicio Secreto], que estaba de servicio fuera del Despacho Oval, y entonces me paré a hablar con Lew unos minutos, y el presidente salió y dijo, vaya, Mónica... pasa... Así que estuvimos hablando durante unos 10 minutos en el Despacho [Oval]. Nos sentamos en el sofá y después fuimos al estudio de atrás y tuvimos relaciones íntimas en el baño.

La señorita Lewinsky declaró que durante su encuentro en el baño, ella y el presidente se besaron. Según la señorita Lewinsky, el presidente "habló de practicarle el sexo oral". Pero ella le detuvo porque tenía el período, así que no lo hizo. La señorita Lewinsky sí le practicó el sexo oral a él.

Después, ella y el presidente se trasladaron al Despacho Oval, donde estuvieron hablando. Según la señorita Lewinsky: "Él estaba mascando un puro. Y luego, tenía el cigarro en la mano y lo miraba de una manera un poco... picarona. Así que yo... miré el cigarro, le miré a él y le dije, también podemos hacer eso alguna vez" (...)

Sigue

El informe Starr en inglés