DIARIO DE UNA BANDERA
SEGUNDA PARTE.- El Territorio de Melilla.
Los primeros días
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Al
amanecer, un automóvil se adelanta por la carretera; el servicio no
puede detenerlo; en él va el General Sanjurjo. En la Segunda Caseta
conferencia con los moros de los poblados, a los cuales sorprende la
inesperada visita. A su regreso, se detiene breves momentos en el
campamento y marcha a conferenciar con el General Berenguer para la
operación de aquel día. Al
mediodía, una columna compuesta de Legionarios y Regulares asciende por
las laderas de Taguel Manin y Ait Aisa. Con ella marchan los indígenas
de los poblados próximos a la Plaza. Mientras establecen las
posiciones, los moros esperan recelosos; sus mujeres y ganados han sido
internados en el Gurugú, pero antes de retirar nos les vemos regresar a
los aduares. Las posiciones se establecieron muy rápidas y en ellas
quedan dos compañías de la Legión. Al
mismo tiempo que se ocupan estas posiciones, una sección avanza
cautelosa por la cuneta de la carretera y ocupa, sin ser vista, el
fortín de Sidi Musa. Al
regresar esta noche, cruzamos por la población Regulares y Legionarios;
los Jefes en cabe za juntos y los soldados uniendo sus filas han
constituido una gran columna de a ocho. Así des filan ante el pueblo
los que hermanados combaten. EN LOS
PRIMEROS días han llegado a la Plaza algunos batallones; el de la
Corona y un tabor de Regulares se encuentran desde el primer día en el
Zoco del Had; el fiel Abd el-Kader había pedido el auxilio de tropas
para evitar el levantamiento de sus gentes. Todos sentimos gratitud
hacia el noble caid, nuestro enemigo leal el año 9, que en momentos
difíciles ha confirmado su fidelidad. EL DIA 26
AVANZAMOS LA columna de Regulares y Legionarios, ya mermada con los
destacamentos, en dirección a Sidi-Hamed-el Hach y el Atalayón.
Rápidamente y sin disparar un tiro, la columna se posesiona de las
antiguas posiciones. Los legionarios ocupan la loma que de Sidi-Hamed se
extiende hacia Nador y los Regulares, en el flanco derecho, dan vista al
Gurugú. Recibimos
la orden terminante de no alejarnos y de permanecer en esta loma
cubriendo el servicio mientras se fortifica Sidi-Hamed. Desde ella se ve
perfectamente el poblado de Nador. Numerosos grupos rodean la Iglesia;
el pueblo arde; de la Fábrica de tabacos y Estación se levantan densas
columnas de humo; otras casas han sido pasto de las llamas, y por los
caminos del llano se alejan con el botín los mulos cargados. En una
casa, algo más alta y próxima al mar, vemos brillar un heliógrafo.
Avanzamos hasta el extremo de la loma. La orden de no alejarnos nos
detiene, (pero estamos tan cerca! Pediremos irnos repiten la orden de no
avanzar más, de aguantarnos mientras se termina la fortificación. En la
posición hablamos con el General. Con él está nuestro Teniente
Coronel, le pedimos ir al poblado, llevar un socorro a los que se
defienden, El General participa de nuestra emoción; también él desea
ir a Nador, pero hace falta guardar la Plaza, defenderla y estamos
solos. ( En la guerra hay que sacrificar el corazón! El
Teniente Coronel me lleva a un lado: -He
pedido -me dice-, ya que no podemos ir a Nador, mandar una Compañía;
una Sección; algo que les dé ánimos y no puede ser; tengo esperanzas
de que permitan enviarles ocho hombres con unos moros del vecino poblado
a llevarles víveres y medicamentos. )Habrá muchos voluntarios para la
empresa? -Desde
luego, muchísimos -le contesto- Preguntaremos a los que están aquí
sin desplegar. Nos acercamos a los sostenes, se aproximan los soldados y
el Teniente Coronel les habla: -Allí
están sitiados los defensores de Nador; hemos pedido ir en su socorro,
pero las necesidades de la campaña no lo permiten; he pedido, sin
resultado, mandar una Compañía; una Seccion, algo de que les dé
ánimos y olivio. Lo único que nos conceden es que vayan unos cuantos
soldados con dos moros a llevarles víveres y quedarse allí; la empresa
es arriesgada; los que vayan seguramente no llegarán; tal vez mueran
todos; si hay algunos de vosotros que desee ser de la empresa, que dé
un paso al frente. No
terminó la frase. Los soldados han dado todos un paso hacia adelante...
-(
Gracias! ( Gracias!... -El Teniente Coronel se abraza al más próximo;
sentimos honda emoción-. ( Así queremos a los legionarios! La
empresa, por fin, no se lleva a cabo; los moros del poblado no se
atreven a ir, creen que no podrán llegar, y a los legionarios solos no
les dejan. En Sidi-Hamed
ha quedado destacada la quinta Compañía; las fuerzas de la Legión se
reducen esta noche a una Compañía de Infantería, otra de
ametralladoras y la Compañía de Depósito. EL DIA
28, SE lleva el convoy a Ait Aisa, y Taguel Manin, sosteniendo fuego con
el enemigo, y son relevadas las compañías que guarnecen es tas
posiciones. En este
día, ha sido atacada la posición de Sidi-Hamed por el enemigo, y han
sido heridos muy graves el teniente Marcos, de ametralladoras, el
sargento alemán Heine y un soldado. Un convoy con dos escuadras, que
había bajado a la plaza desde la posición, fue atacado igualmente por
el enemigo causándole varias bajas. Al día
siguiente sale de nuevo la columna a Sidi-Hamed, para la colocación de
unos blocaos y evacuar los heridos. Los
puestos ocupados son los mismos que los del día de la toma de la
posición; nuestras guerrillas se extienden hacia Nador, entablando
combate con el enemigo En lo
alto de las lomas de Nador se ve movimiento de moros; de allí se
destaca un núcleo de jinetes que, en correcta formación, parecen venir
hacia el combate; nuestras ametralladoras, preparadas, esperan en
silencio, y cuando han entrado en la zona eficaz de tiro, rompen el
fuego sobre ellos y en pocos minutos el fantasioso escuadrón se deshace
y huye a la desbandada en dirección a los barrancos, El fuego continúa
y nuestra Compañía de Depósito se porta bravamente. |