DIARIO DE UNA BANDERA
SEGUNDA PARTE.- El Territorio de Melilla.
Ras Tikermin
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Ha sido
proyectada la operación sobre Ras Tikermin, y el día 21 vivaquean las
dos columnas próximas a la posición del Hianen. Dirigirá el General
Berenguer (Federico) y son Jefes de columna los Coroneles Saro y Fernández
Pérez. Los
poblados inmediatos al puente del Kert combatirán a nuestro lado y han
entregado los explosivos y mechas con que el enemigo pretendía volar el
puente. La Policía y harca amiga ocuparán antes del amanecer Calcul,
defendiéndose hasta la llegada de la columna. Al
amanecer del día 22 salen las Banderas de la Legión en cabeza de la
columna Fernández, para abordar de frente las posiciones enemigas,
mientras por la izquierda la columna Saro irá a ocupar Tlemsalen. Cruzamos
el Kert por el soberbio puente de piedra, obra de nuestros ingenieros, y
llegamos a Calcul, ocupado por la Policía; allí queda por orden
superior una compañía de legionarios en espera de la columna. Este es
el lugar señalado para la concentración antes de dar el salto a Ras
Tikermin, donde los policías y gente del pueblo se han establecido
antes de amanecer. Llegan
noticias de que el fuego es muy grande y de que en Ras Tikermin las
municiones escasean. Con
gemelos se distinguen los grupos enemigos, ocultos en los espacios
desenfilados de la posición. Varios aeroplanos, volando sobre ellos,
nos dejan escuchar el tableteo de sus ametralladoras. Se les ve trazar
pequeños círculos sobre las barrancadas, ametrallando a los grupos
enemigos. Vuelan tan bajo, que tememos que puedan alcanzarles los
disparos Otro aparato deja caer bombas que levantan negras humaredas.
Todo el fuego se concentra en el pequeño espacio desenfilado delante de
la posición. Hay que ir en seguida, sin esperar la concentración de la
columna. Rápidamente
van los legionarios ocupando las alturas de los flancos y llegamos a Ras
Tikermin, adonde ha ido al galope la caballería. Relevamos a los
jinetes, que encontramos en la loma anterior a la posición, y entramos
en la misma los primeros legionarios. La posición
se compone de un alto muro de piedra con unos pequeños tambores; en
ella se agrupan los moros del poblado y los policías con un oficial;
parece escasearles las municiones Y el enemigo hostiliza desde las próximas
lomas. Por los barrancos del Mauro y posición de Sidi Salen se acercan,
a su vez, numerosos cabileños. La
entrada de la posición y rampa de acceso están tan enfiladas, que los
proyectiles del enemigo levantan en ellas un hervidero de polvo es
necesario alejarlo para que puedan avanzar los ingenieros y empiecen los
trabajos de fortificación. Las únicas
fuerzas de que disponemos son dos compañías de legionarios, menos una
sección, y una compañía de ametralladoras; el resto de las Banderas
se encuentran ocupando las lomas del flanco izquierdo y posiciones
anteriores, y la columna está todavía en Calcul. Apoyados por el fuego
de nuestras ametralladoras salen de la posición a batir al enemigo las
compañías 2.0 y 13.0, mientras que por la loma de la izquierda, otra
compañía de la Legión rebasa el flanco enemigo. Ante el avance de los
legionarios, los moros parecen declararse en huida, y con poca
resistencia las guerrillas ocupan el frente y flanco derecho en las
lomas, delante de la posición; pero en estos momentos el enemigo
reacciona y el combate se empeña a pocos pasos; en los fusiles de los
legionarios brillan los machetes, los vivas e interjecciones se suceden:
(perros!, (cobardes!, (toma!..., (ay! Al banderín de la 13.0 compañía,
enarbolando su bandera, se le ve gritar. Cae a tierra; es el célebre
cuentista de la compañía citada; el que en los días de fiesta nos
entretiene con sus cuentos y canciones. Las
secciones de sostén acuden al sitio del ataque, pero, rechazadas en
este lado, tienen que retirarse y acudir al otro, Nadie piensa en
recoger las bajas; ya se hará luego; nuestros ordenanzas y agentes de
enlace intervienen también en la lucha. Un
oficial cae herido o muerto; sobre él muere un legionario; los moros
ruedan la ladera, pero el fuego sigue muy intenso. Es preciso resolver
el combate alejando al enemigo con la maniobra; pero no nos quedan
tropas; los acemileros y conductores de ametralladoras se encuentran ya
formando un sostén en el frente. Entonces echamos mano de los policías
y moros adictos, enviándoles a ocupar por la derecha unas lomitas que
baten la ladera de revés. La empresa no les agrada mucho, las disculpas
se repiten; Ano tener cartás@ (municiones); se los entregamos, y por un
barranquito de la derecha les hacemos aparecer en su puesto sin ser
vistos. En estos momentos, el enemigo al verse amenazado por
retaguardia, se declara en huida y las ametralladoras y fusiles se
encargan de perseguirle con sus fuegos por las múltiples barrancadas. La calma
renace en nuestro frente y llega el momento de retirar las bajas. Dos
oficiales, el Teniente Infantes y el Alférez Marquina, han muerto
gloriosamente; el Teniente Hidalgo, que manda la segunda compañía, es
herido de gravedad, y son muchos las clases y soldados caídos en la
lucha. En la
extensa loma de la izquierda, el combate sigue duro durante todo el día,
y la primera compañía, que se ha establecido enlazando las dos lomas,
ocupa un pequeño collado donde el enemigo ataca constantemente. Los
aeroplanos siguen incansables su tarea, y delante de las guerrillas
colocan sus bombas, prestándonos importante ayuda. Los
trabajos de fortificación adelantan, y pronto se emprenderá la
retirada. Un cañón enemigo nos dirige sus disparos; los proyectiles
caen delante y detrás de las guerrillas, algunos dentro de la posición,
pero son muy contados los que explosionan y causan bajas. Recibida
la orden de repliegue, el enemigo está tan cerca, que en algunos puntos
del frente hay que falsear la retirada. A la
primera compañía, que ocupa el collado, en los momentos que intenta el
repliegue, le aparece el enemigo coronando la loma; por esto avanza
nuevamente, matando a varios de los harqueños; pone al resto en huida y
aprovecha este momento para retirarse a su vez. Un rato después los
moros reaparecen en el collado. Una batería
de montaña y las ametralladoras protegen el repliegue de las tropas,
manteniendo a raya al enemigo. El
combate nos ha costado a la Legión seis muertos y cuarenta y un
heridos; han sido heridos los Tenientes Virgilio García y Toribio
Marcos; pero los legionarios regresan satisfechos; las bajas enemigas
han sido muy crecidas. Al día
siguiente, la Legión regresa al campamento de Segangan. EN MI
VISITA al hospital pregunto por el cuentista. Le operaron de su herida
del vientre sin resultado. (Ha muerto! En sus últimos momentos había
echado su discurso. Le iban a dar el cloroformo y presenciaba la operación
un hijo del General Sanjurjo, que estudia Medicina. Toma, Sanjurjo le
dice el médico al hijo del General, entregándole la mascarilla del
cloroformo. -)Sanjurjo?
-dice el legionario- )Será usted pariente de mi General? -Sí,
hijo. -(Cuánto
lo celebro!, yo a su papá le quiero mucho, bueno, como todos los
legionarios, (ése sí que es un hombre... ! (más valiente!, es un
General estupendo, es el General que acompaña a los soldados. Si nos
encuentra en el campamento, nos habla como un camarada, y nosotros le
queremos mucho... Y así
sigue un buen rato hablando al chico de su padre. El médico tiene que
imponer su autoridad: Vamos, calla; ya hablarás luego. Le dan el
cloroformo y le operan. No había de volver a la vida... (Hermoso
ejemplo de soldado que dedica sus últimas palabras a cantar las glorias
de su General!
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