Al Comandante Franco le vi por vez primera en
Valdemoro, habíamos ido allí a un curso de tiro; me nombraron entre
todos los compañeros encargado de hacer la Memoria y busqué, entre
los que allí había, quiénes me habían de ayudar en tan ardua
labor, y entre ellos y por natural impulso, por simpatía personal tan
sólo, invité, entre otros, a Franco, de aquí nace nuestra amistad y
el alto concepto que tengo de este Jefe.
Cuando hube de organizar la Legión, pensé cómo
habían de ser mis legionarios, y habían de ser lo que hoy son; después
pensé quiénes serían los Jefes que me ayudasen en esta empresa y
designé a Franco el primero, le telegrafié ofreciéndole el puesto
de lugarteniente, aceptó en seguida y henos aquí trabajando para
crear la Legión; los Oficiales los elegí en la misma forma y así
llegaron Arredondo, el primer Capitán, Olavide, el primer Teniente y
todos los demás.
El Comandante Franco es conocido de España y
del mundo entero por sus propios méritos y las características que
ha de reunir todo buen militar, que son: valor, inteligencia, espíritu
militar, entusiasmo, amor al trabajo, espíritu de sacrificio y vida
virtuosa, las reúne por completo el Comandante Franco. Pasad a leer
su libro y aunque él con sentida modestia no se nombra a sí mismo,
ni hace del libro coro de interesadas alabanzas de sus compañeros, de
la lectura iréis obteniendo quién es Franco y quiénes son los
legionarios y los Oficiales de la Legión.
El Teniente Coronel Primer Jefe de la Legión
Extranjera,
JOSÉ MILLÁN-ASTRAY