¿Cómo era La Carolina a principios de siglo?

    La minería se mantiene pujante y recibe la segunda colonización procedente de otras cuencas mineras: Las Alpujarras, Almería y La Unión.

    La Carolina se extiende desbordando el proyecto de Olavide por el cuadrante N.O. Se ha embellecido con un paseo de 441 metros frente a la calle de Linares. Sus arboledas se incrementan con acacias y álamos negros de Lérida, que hermosean calles y paseos o acompañan  a la carretera entre La Carolina y Navas de Tolosa. En un nuevo hospital reciben asistencia una media anual de 200 personas. Hay dos teatros de invierno y uno de verano. Los manantiales dan 36 litros de agua diaria por persona y hay 995 niños escolarizados.
    Junto a estos signos de riqueza, se observa: hacinamiento de familias, alcoholismo, alto índice de mortalidad, siendo los más afectados los niños hasta los 2 años; aumentan las enfermedades mineras, la criminalidad y la vagancia; el analfabetismo llega al 70% y se contabilizan mil pobres.
    Se comprueba el elevado precio de los comestibles, resultando ser  el mercado más caro de España, hay serios problemas con la falta de alcantarillado de algunas calles; las aguas estancadas de los 4 tejares (balsas de agua reliquias de antiguas canteras de extracción de arcilla) son causantes de una epidemia de paludismo.
 
 
 

 
Calle Madrid, hacia 1905
Concluida la calle Real, que era por donde entraba el camino real, se continuó en dirección a Madrid,
de ahí el nombre de calle Madrid
 
Ayuntamiento y Plaza, hacia 1905
Al vender el Palacio de Olavide, que continuaba siendo donde se celebraban las sesiones, se decidió 
construirlo junto a la cárcel hacia 1868. Luego se pensó mejorar su plaza, donde quedaban restos de 
las gradas de 1768. Se proyectó un paseo rodeado de una verja y en 1883 se trasladaron las torres de 
adorno al paseo del Molino de Viento.
 
Plaza y Torres de la Aduana
Son un simple adorno a la entrada de nuestra ciudad, según se viene de Madrid. Se construyen otras 
dos torres más una a cada extremo de las avenidas Juan Carlos I y de Las Huertas.
Conjunto Iglesia-Palacio, hacia 1905
Se levantó en el convento. Olavide se refería a él como la casa grande y en la Guerra de la 
Independencia los franceses lo llamaron “El Castillo”.
Residencia de los intendentes, en 1835 fue requisado por el Gobierno Civil e Jaén que lo destinó a 
varios usos, oficinas, escuelas y el portal, lo más indecoroso del edificio, a Salas Capitulares. En él 
se celebró la sesión para la constitución del primer Ayuntamiento tras el cese del Fuero.
 
Monumento Batalla Navas de Tolosa
En la plaza de España se levantó el primitivo monumento de la Batalla de las navas de Tolosa por 
suscripción popular y ayuda municipal en 1912, coincidiendo con el VII centenario de la efemérides. 
Era un sencillo y airoso obelisco que sustituyó a una artística fuente. En 1918 se trasladó a la Plaza 
de las Delicias.
    Se desmontó en el decenio de 1960 para darle un nuevo emplazamiento, sin que se llegara a 
reconstruir. Se conservan su lápida y las placas alegóricas de bronce en el descanso de la escalera del Ayuntamiento.
Paseo del Molino de Viento
Para conmemorar el VII Centenario de la Batalla e las navas de Tolosa, en 1911 se construyó una 
explanada al final del paseo Molino de Viento, con un Pabellón de Música. Su acceso se hacía 
mediante una amplia y artística escalinata de piedra. Era sitio de recreo y esparcimiento de los 
mayores que rememoraban recuerdos a la sombra de la arboleda de viejos álamos negros.
Calle Jardines Calle Jardines, hacia 1905
Después de la plaza de la Iglesia, la calle Jardines fue la primera construida; estaba acabada en 1768. Se 
llamó así por los jardines delanteros de sus casas. En algunos momentos sus aceras estaban adornadas 
con árboles.
 
Plaza de Arcos
Era la antigua Plaza de Toros, que fue uno de los monumentos más importantes. Su forma poligonal 
es típica de las colonias de Sierra Morena. Tenía dos arcadas superpuestas delante de las fachadas de las 
casas, de ahí su otro nombre, Plaza de Arcos. Entre los arcos altos y las fachadas corría un pasillo 
utilizado por los propietarios de las casas, pero que ocupaba el público en las corridas o novilladas.
Como a lo largo del siglo XIX los pilares, arcos, pasillos y bóvedas amenazaban ruina y eran objeto de 
continuos arreglos, el Ayuntamiento acordó el 7 de Abril de 1912 derribarlos y ofrecer a los dueños 
que avanzaran sus casas hasta la línea exterior de los arcos.
 
Descargadero del Centenillo
En 1909 una máquina de vapor unió La Carolina y Linares con una vía de un metro de ancho y 
28.6 Kms. de longitud . En nuestro término contaba con el apartadero de El Centenillo (Km. 25), 
cargaderos de las minas “El Guindo” y “Rafaelito”, Kms. 28 y 28.4, y con la estación de La Carolina.
Establecimiento "La Aliseda"

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