Ponferrada: estafa en el Hotel Del Temple

El motivo de esta página web no es otro que el de informar a futuros visitantes de Ponferrada sobre la estafa de la que fui objeto en el hotel Del Temple de esa localidad, durante una estancia de una noche (días 10 y 11 de abril de 1999).

Los hechos sucedieron más o menos como sigue: el sábado 10, sobre las 21:30 horas de la noche, solicité información al recepcionista del hotel sobre el servicio de garaje. Lo que me dijo fue que siempre que quisiésemos guardar el coche debíamos avisar en recepción y ellos nos abrían. En ningún momento se nos informó de que dicho servicio tenía un coste (en las habitaciones figura al lado de servicios gratuitos como la televisión), ni se nos preguntó si queríamos formalizar una reserva de plaza.

La cosa quedó ahí, pues finalmente decidimos no guardar el coche en el garaje. Pero, al ir a pagar el día siguiente, nos encontramos con que se nos había facturado dicho servicio (1.350 pesetas). Tras informar de ello a los recepcionistas que había en ese momento (no estaba el que nos atendió la noche anterior) se nos dijo, para nuestra sorpresa, que habíamos efectuado una reserva. Fue inútil tratar de convencerlos de lo contrario, ¡aun cuando ellos sabían que no lo habíamos usado -es imposible sin avisar en recepción!

Por si fuera poco, cuando, con toda educación, solicitamos la hoja de reclamaciones, la recepcionista nos contestó de muy malas maneras, lo que ya hizo que tuviéramos que abandonar el hotel con un sentimiento de estafa y humillación.

Tras lo ocurrido, le envié una carta al director del hotel en la que le hacía constar dicho sentimiento, para que tuviera constancia de los hechos ocurridos y pudiera restablecer el mal trato sufrido... Aún estoy esperando por el dinero y las disculpas merecidas.

Por cierto: no hay más lista de precios en el hotel que la del restaurante, en el ascensor. En las habitaciones, no figuran precios ni del servicio de minibar, ni dicho servicio de garaje... Por esa regla de tres, podrían habernos cobrado 1000 millones en concepto de televisión, ¿no? "¡No haberla puesto!", diría la recepcionista con su extrema delicadeza.

En fin, espero que esta página sea un aviso a todos esos hosteleros y empresarios en general que piensan que se puede competir en el mundo actual considerando a los clientes como el enemigo a batir, unos protestones siempre insatisfechos y tal y tal. La capacidad de protesta del consumidor es cada día más grande, y poco a poco, el consumidor inteligente sabrá elegir aquellos establecimientos que se destaquen por una adecuada política de calidad.

César F. Acebal (uov01490@correo.uniovi.es)