- El edificio catedralicio se
asienta sobre la Cripta -Capilla del Cristo-, el monumento más antiguo de
la ciudad, ubicado a su vez sobre estructuras romanas aún parcialmente
visibles. Su construcción data de comienzos del siglo XIII. Se trata de
un espacio rectangular, de reducidas proporciones y escasa altura, con
cubierta abovedada, y organizado en tres naves, la central ligeramente más
ancha, cuatro tramos y ábsides.
- A finales del siglo XIII se inició
la construcción de la iglesia superior, la cual se prolongó durante todo
el siglo XIV. La iglesia primitiva, notablemente modificada, tuvo tres
naves -la central más alta y ancha-, cinco tramos y los correspondientes
ábsides. Como elementos sustentantes destacan los altos pilares de ocho
columnas que acaban en capiteles con figuras zoomorfas, vegetales y
humanas.
-
Sobre
este núcleo, el tiempo y las necesidades fueron complicando la planta y
el alzado. Así, en los siglos XVI y XVII se llevaron a cabo
significativas reformas. En la nave del evangelio se abre una comunicación
con el Palacio del Abad, se construye el pórtico del muro norte que
protege la entrada a la Cripta, y se edifica la capilla del Rosario
-1618-. En la nave de la epístola se abren capillas renacentistas y
barrocas en el muro sur -capilla barroca del siglo XVII de D. Antonio Azoños,
capilla de Santa Catalina fundada por D. Fernando Herrera (1624-26), y
capilla de D. Juan de Alvarado (1604) con retablo del siglo XVIII dedicado
a Nuestra Sra. Bien Aparecida. Finalmente, en 1697, el abad Navarrete
decide, en la cabecera del templo, modificar el antiguo crucero y el
presbiterio, formando un ábside único, recto, que perduró hasta la
reconstrucción del siglo XX.
- Con motivo del incendio que asoló
Santander en 1941, se llevó a cabo la última y más amplia reforma, que
dirigió el arquitecto Bringas. Toda la cabecera actual lleva un crucero
en cuyo centro se alza una cúpula octogonal sobre trompas gallonadas. Las
naves laterales se prolongan en una girola al estilo gótico que rodea el
presbiterio y el altar, y que incluye en su grueso muro de cierre dos
capillas dedicadas a la Virgen de las Batallas y a San Matías.
- En el interior destacan el
retablo mayor, de estilo barroco churrigueresco y procedente de Tamariz de
Campos (Valladolid), el sepulcro de D. Marcelino Menéndez y Pelayo, obra
del escultor Victorio Macho, y una pila árabe de procedencia desconocida
en mármol blanco.
- A la iglesia se accede por una
portada gótica con añadidos barrocos, desde el claustro de los siglos
XIV y XV. Este se adosa al muro sur, y en cada una de las cuatro alas
presenta cinco tramos cubiertos por bóvedas de ojivas. En ellas, a modo
de exposición, aparecen algunas esculturas y sepulcros.
- El edificio es Catedral desde
1754, siendo antes Colegiata. Esta fue erigida con el apoyo del rey
Fernando III, dentro de su política de potenciación de las villas
marineras norteñas.