OTROS METODOS:
El
análisis radiactivo
tiene su fundamento en la detección de las partículas generadas en la
descomposición radiactiva de un isótopo de un elemento. En general todo
proceso radiactivo produce electrones, positrones, partículas alfa, neutrones y
ocasionalmente fotones. La detección de estas radiaciones, que se lleva a cabo
mediante contadores de centelleo, ionización de un gas, desplazamiento de
electrones en un semiconductor o fotográficamente, permite obtener resultados
relacionables con el tipo de isótopo que se descompone.
La absorción de partículas alfa se utiliza para el análisis de mezclas binarias de gases.
La absorción de partículas beta por efecto de las colisiones interelectrónicas se utiliza como
detector de hidrógeno.
La espectroscopia Mössbauer o de resonancia gamma nuclear se basa en el efecto Mössbauer. Los fotones gamma
producidos por un núcleo son extraordinariamente monocromáticos y sólo son
absorbidos por un núcleo igual al anterior. Pero como las diferencias energéticas
son muy pequeñas, se puede lograr absorción dotando de movimiento al emisor o
al receptor (efecto Doppler). Se ha aplicado con éxito a determinaciones de
estructura trabajando siempre en estado sólido.
El análisis por activación radiactiva se emplea para la determinación de núcleos radiactivos procedentes
de los de la muestra después de que estos últimos han sido bombardeados con
partículas alfa o con neutrones.
La dilución isotópica
se utiliza para el análisis cuantitativo de un constituyente en una mezcla
cuando puede separarse en forma pura de la misma, pero con rendimiento bajo. Se
basa en añadir a la mezcla el mismo constituyente radiactivo, proceder después
a la separación y observar su actividad radiactiva.
El análisis radiométrico
usado en la detección cuantitativa de trazas es una valoración simple entre el
constituyente problema precipitado y una disolución radiactiva. La disminución
de la radiactividad una vez separadas las fases da como resultado el análisis
cuantitativo de la traza.
La espectrometría de masas
es un potente método analítico que tiene su principal aplicación en análisis
orgánico cualitativo y cuantitativo. El principio de la misma reside en el
bombardeo de las sustancias bajo análisis, en forma gaseosa, por un haz de
electrones rápidos que provocan la fragmentación de sus moléculas en
iones generalmente
positivos. Éstos
son acelerados
antes de entrar en
el
analizador propiamente dicho, consistente en un campo magnético que provoca la reflexión de los fragmentos cargados proporcionalmente a la raíz cuadrada de su relación masa/carga. Por la fragmentación se puede deducir el tipo de compuesto bajo análisis. Actualmente es frecuente utilizar un espectrómetro de masas como detector de un cromatógrafo de gases, lo que da al método una aplicación amplísima.
La resonancia magnética nuclear, utilizada ampliamente en el análisis estructural de química orgánica,
se basa en la absorción de radiación electromagnética en el campo de la
radiofrecuencia por ciertos núcleos a los que se han inducido niveles energéticos
por aplicación de un fuerte campo magnético. Se aplica a la mayoría de
compuestos orgánicos.
La resonancia paramagnética electrónica, o de espín electrónico, tiene aplicación como técnica analítica en
compuestos que presentan en su molécula uno o varios electrones desapareados;
por ello es especialmente adecuada en la observación de radicales libres. En
principio del método consiste en someter la muestra a un campo magnético
fuerte e inducir transiciones electrónicas entre los niveles así generados,
por absorción de radiación electromagnética.
La resonancia de cuadrupolo nuclear se basa en la absorción de radiofrecuencia por ciertos núcleos a los
que se ha inducido, mediante un gradiente eléctrico, una distribución en
niveles energéticos de su momento eléctrico cuadrupolar. Se emplea en sólidos
que contienen algunos isótopos específicos, como son, por ejemplo, 14N,
35A , 37Cl , 79Br, 81Br y 127I.