Ducha escocesa 2008 (coautor) - Certeza Editorial Relatos |
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El 23 de abril, día de la muerte de Cervantes o Shakespeare, del 2007 falleció en Zaragoza el escritor surrealista José Antonio Román Ledo tras dar las prensas un puñado de libros inclasificables por su originalidad, entre ellos la trilogía formada por Gaseosas de papel, Yogur griego y la proyectada Ducha Escocesa. Pocos meses después veinticinco escritores y amigos decidieron concluir la tarea iniciada por aquel llevados por la admiración y burlar el Destino escribiendo cada uno cuatro microrrelatos. Así nació Ducha Escocesa. Luis del Val, Antón Castro, Javier Barreiro, Amadeo Cobas, Miguel Carcasona, José de Uña Zugasti, Angélica Morales, Javier Aguirre, José Verón, Luis Bazán, Ricardo Vázquez-Prada, Carmen Bandrés o José Luis Gracia Mosteo con los relatos La Nostalgia del Infinito, La Vida Silenciosa, El Enigma del Presente y Limosna para Napoleón, fueron algunos de ellos. He aquí una muestra: |
LIMOSNA PARA NAPOLEÓN
08/05/2008 ROBERTO MIRANDA. ZARAGOZA Antes de morir el 23 de abril del 2007, José Antonio Román Ledo dejó a su amigo el escritor Francisco Javier Aguirre el encargo de completar la trilogía que había iniciado con las novelas Gaseosa de papel y Yogur griego. Román tenía pensado hasta el título y de él habló tanto que casi lo dejó escrito en el espíritu de sus amigos. Ducha escocesa acaba de ser editado por Certeza. Veinticinco autores han intentado reproducir su voz en este libro y fundirla con la propia, movidos por la admiración y el afecto. Ayer, en la Institución Fernando el Católico, rindieron un homenaje al amigo desaparecido que se declaraba a sí mismo "un letraherido que no escribe libros sensatos" y se presentaban dos relatos suyos en un pequeño volumen: Micología aplicada y La serpiente multicolor, éste último, ganador del Premio Isabel de Portugal 1998. La diputada Cristina Palacín evocó a Román Ledo como coordinador de programas culturales de la DPZ desde 1986, que dejó huella en la provincias como impulsor de la Educación de Adultos y en toda la comunidad con su proyecto de Circuitos de Artes Escénicas: "Era un técnico cercano, amable, que engrandecía los proyectos municipales", declaró Palacín. Pero Román era también un hombre "mordido por el veneno de la escritura". José Vicente Zalaya, de la Editorial Certeza le declaró narrador, poeta, viajero, autor... "es un bienaventurado", dijo, poniendo el acento en el presente del verbo. Citó palabras de Román: "Me gusta provocar y a la vez normalizar las relaciones cotidianas", y añadió después: "Ahora que se nos ha ido a su Barataria, en el bosque sagrado de Beratón, lo que él no pudo escribir lo han escrito sus amigos". Los profesores Juan María Martín y Fernando Villacampa, prologuistas del libro reeditado, recordaron cómo hace 40 años escribieron al alimón el prólogo a una antología poética de la generación del 65, inmediatamente secuestrada. "Aquella edición fue un acto de amistad, la excusa para estar en muchos escenarios y en casa de Román". María Elena Sanjuán, la viuda: "Me lo decía él: Si supieras los amigos que yo tengo...", celebraba ayer su memoria: "se ve que tenía razón". Y reveló que aún dejó inédita gran parte de su obra, El enciclopedión, en el garaje. Roberto Miranda, 2008 |
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