Historia
de China
De acuerdo con la tradición,
el pueblo chino se originó en el valle del Huang He o
río Amarillo. Las leyendas hablan de un creador, P'an
Ku, al que sucedieron una serie de soberanos celestiales, terrestres
y humanos. Las pruebas arqueológicas son escasas, aunque
fueron encontrados restos de Homo erectus, cerca de Pekín,
que datan de hace 460.000 años, y que recibieron el nombre
de Sinanthropus pekinensis. Se cultivaba arroz en la China oriental
aproximadamente en el 5500 a.C. y unos cinco siglos después
se desarrolló una sociedad agrícola en el valle
del Huang He. Hay pruebas fehacientes de la existencia de dos
culturas con cerámica, la cultura de Yangshao (c. 3950-c.
1700 a.C.) y la cultura de Longshan (c. 2000-c. 1850 a.C.)
Las dinastías primitivas
La tradición dice que los Xia (1994-1766 a.C.) fueron
la primera dinastía china hereditaria, que sólo
desapareció cuando fue expulsado su último gobernante
debido al poder tiránico que ejerció sobre su pueblo.
Sin embargo, no hay restos arqueológicos que confirmen
esta historia; la primera dinastía de la cual hay evidencias
históricas es la Shang.
INICIO
La dinastía Shang (1766-1027 a.C.)
La dinastía Shang gobernó en el territorio que
ocupan las actuales provincias de Henan, Hubei, Shandong y la
parte septentrional de Anhui, en el centro y norte de China.
La capital, desde alrededor del 1384 a.C. en adelante, estaba
situada en Anyang cerca de la frontera norte de Henan. La economía
estaba basada en la agricultura; se cultivaba mijo, trigo, cebada
y posiblemente arroz. También se cuidaban gusanos de seda,
y se criaban cerdos, perros, ovejas y bueyes. Se han encontrado
recipientes de bronce, armas y otras herramientas, lo cual indica
el conocimiento de la metalurgia y la existencia de artesanía.
La sociedad creada por los Shang era aristocrática. Al
frente estaba el rey, que presidía una nobleza militar
y elegía a los gobernantes territoriales, que estaban
obligados a ayudarle en sus empresas militares. Entre esta clase
aristocrática y los plebeyos había un estrato sacerdotal
culto que se ocupaba de los documentos de gobierno y era responsable
de la adivinación. Los Shang adoraban a sus antepasados
y a una multitud de dioses, el principal de los cuales era conocido
como Shang Ti, 'el Señor en lo Alto'.
El relato de la caída de la dinastía Shang que
aparece en las historias tradicionales chinas sigue el modelo
legendario de la defección de los Xia. El último
monarca Shang, un tirano cruel y libertino, fue expulsado por
un enérgico Zhou de un estado en el valle del río
Wei. Situada en las franjas noroccidentales del dominio Shang,
la cultura de los Zhou era una síntesis de los elementos
básicos de la civilización Shang y ciertas tradiciones
marciales características de los pueblos no chinos del
norte y del oeste.
INICIO
La dinastía Zhou (1122-256 a.C.)
Durante este periodo la civilización china se fue extendiendo
gradualmente hacia el norte, ocupando el valle del río
Yangzi Jiang. La amplia expansión por este territorio
y el primitivo estado de las comunicaciones terrestres hicieron
imposible que los Zhou ejercieran un control directo sobre toda
la región; por lo tanto delegaron la autoridad en vasallos,
cada uno de los cuales gobernaba por lo general sobre una ciudad
amurallada y su territorio circundante. La jerarquía de
estos estados de tipo feudal estaba encabezada por el señor,
cargo que era hereditario; por debajo de él estaba la
clase guerrera y en la base social se encontraban los campesinos
y esclavos domésticos. Con el tiempo, estos estados vasallos
se fueron haciendo cada vez más autónomos.
La sociedad Zhou estaba organizada alrededor de la producción
agrícola. La tierra estaba dividida idealmente en extensiones
cuadradas, cada una de las cuales se subdividía en nueve
parcelas que formaban un espacio con forma de triángulo
equilátero. Las ocho parcelas exteriores estaban asignadas
a ocho familias campesinas, quienes unían sus esfuerzos
y recursos para cultivar la parcela central propiedad de la clase
dirigente. No está claro hasta qué extremo se utilizaba
este sistema de distribución de tierras, pero las dinastías
posteriores pensaron que era la manera más equitativa
de dividir la tierra.
Las prácticas religiosas se correspondían con el
sistema social jerárquico. Los Zhou creían en el
poder que emanaba del Cielo, que autorizaba el poder de los reyes;
éstos hacían sacrificios al Señor en lo
Alto, ahora llamado Tian ('Cielo') y a sus antepasados. El señor
de los estados hacía sacrificios a la naturaleza local
y a deidades agrícolas, así como a sus antepasados.
Las familias individuales también ofrecían sacrificios
a sus antepasados para evitar infortunios y calamidades.
INICIO
Los
Zhou del este
Los reyes Zhou fueron capaces de mantener un control efectivo
sobre sus dominios hasta que finalmente, en el 770 a.C., algunos
de los estados se rebelaron y junto con invasores nómadas
del norte expulsaron a los Zhou de su capital, cerca de la actual
Xi'an. Con posterioridad, los Zhou establecieron una nueva capital
hacia el este, en Luoyang. Aunque ahora estaban más a
salvo de los ataques de los bárbaros, los Zhou del este
no podían ya ejercer una gran autoridad política
o militar sobre los estados vasallos, muchos de los cuales habían
crecido hasta ser más poderosos que el poder central Zhou.
Sin embargo, como guardianes del mandato celestial, los Zhou
continuaron la práctica de confirmar el derecho de los
nuevos señores a gobernar sobre sus tierras y por lo tanto
permanecieron como jefes supremos hasta el siglo III a.C. Desde
el siglo VIII al III a.C. tuvo lugar un rápido crecimiento
económico y un profundo cambio social en el marco de una
inestabilidad política extrema y un estado de guerra casi
incesante. Durante estos años China entró en la
edad del hierro; el arado de hierro tirado por bueyes, junto
con más perfeccionadas técnicas de regadío,
llevaron a conseguir mejores cosechas, que a su vez, mantuvieron
el constante crecimiento demográfico, el cual estuvo acompañado
por la aparición de una nueva clase de mercaderes y comerciantes.
Se mejoraron las comunicaciones por el progresivo uso del caballo
como animal de transporte.
La integración económica permitió a los
gobernantes ejercer el control sobre mayores extensiones de territorio.
Los estados situados en las fronteras exteriores de la zona cultural
china se expandieron a costa de sus vecinos no chinos, menos
avanzados, y al expandirse se estimuló y diversificó
su propia cultura al adquirirse elementos culturales de las civilizaciones
exteriores. Por ejemplo, por aculturación de las culturas
no chinas del noroeste, los chinos de las regiones fronterizas
adoptaron por primera vez el uso de unidades de caballería
montada. Para los estados de la llanura del norte de China, la
expansión significó una agresión contra
otras organizaciones políticas que compartían la
misma civilización básica, y la uniformidad cultural
entre los estados tendía a promocionar el estancamiento
cultural. Hacia el siglo VI a.C. siete poderosos estados sitiaron
a los más pequeños y relativamente débiles
de la llanura del norte de China.
Con la caída de la autoridad política de la dinastía
Zhou y la aparición de poderosos estados periféricos,
las relaciones interestatales se volvieron cada vez más
inestables. Durante los siglos VII y VI a.C., se consiguieron
breves periodos de estabilidad al organizarse alianzas interestatales
bajo la hegemonía del miembro más fuerte. Sin embargo,
hacia el siglo V a.C. el sistema de alianzas era insostenible
y la China de los Zhou desembocó en el denominado periodo
de los Reinos Combatientes (481-221 a.C.), caracterizado por
la anarquía.
INICIO
La
edad dorada de la filosofía china
La respuesta intelectual a la extrema inestabilidad e inseguridad
política produjo las fórmulas filosóficas
que moldearon el crecimiento del Estado y la civilización
china durante los dos milenios siguientes. El más antiguo
y más influyente de los filósofos del periodo fue
Kongfuci o Confucio. En esencia, las propuestas de Confucio representaban
la restauración de las instituciones políticas
y sociales de comienzos de la dinastía Zhou. Creía
que los sabios gobernantes de ese periodo habían trabajado
para crear una sociedad ideal, por lo que intentó crear
una clase de caballeros virtuosos y cultivados que pudieran desempeñar
los altos cargos del gobierno y guiar al pueblo a través
de su ejemplo personal.
Las doctrinas del taoísmo, la segunda gran escuela filosófica
existente durante el periodo de los Reinos Combatientes, se exponen
en el Tao Te-king, que se atribuye a la figura semihistórica
de Laozi, y a los trabajos de Zhuangzi. Los taoístas desdeñaban
el sistema estructurado que preconizaban los confucianos para
el cultivo de la virtud humana y el establecimiento del orden
social. En al aspecto político, el taoísmo abogaba
por un retorno a las comunidades agrícolas primitivas,
en las cuales la vida podía seguir un curso más
natural.
Una tercera escuela de pensamiento que floreció durante
el mismo periodo y posteriormente ejerció una influencia
duradera en la civilización china fue el legalismo. Razonando
que los grandes desórdenes de su momento exigían
nuevas y drásticas medidas, los legalistas abogaban por
el establecimiento de un orden social basado en leyes estrictas
e impersonales, que rigieran cada aspecto de la actividad humana.
Para reforzar este sistema propugnaban el establecimiento de
un Estado rico y poderoso, en el cual el soberano tendría
una autoridad incontestable. Los legalistas instaban a la socialización
del capital, el establecimiento del monopolio gubernamental y
otras medidas económicas designadas para enriquecer al
Estado, reforzar su poder militar y centralizar el control administrativo.
INICIO
La creación del Imperio
Durante el siglo IV a.C., el reino de Qin, uno de los estados
periféricos emergentes del noroeste, se embarcó
en un programa de reformas administrativas, económicas
y militares, siguiendo las doctrinas legalistas. Al mismo tiempo,
el poder de los Zhou pasó a ser cada vez más débil
hasta que el régimen se colapsó en el 256 a.C.
Una generación después, los Qin habían sojuzgado
a los demás estados.
INICIO
La dinastía Qin (221-206 a.C.)
En el 221 a.C., el rey de Qin
se autoproclamó Qin Shi Huangdi, o primer emperador de
la dinastía Qin. El nombre China deriva de esta dinastía.
Con la ayuda de un ministro legalista, Li Si, el emperador unificó
el mosaico de estados feudales en un imperio administrativamente
centralizado y culturalmente unificado. Se abolieron las aristocracias
hereditarias y sus territorios se dividieron en provincias gobernadas
por burócratas nombrados por el emperador. La capital
de Qin, cerca de la actual ciudad de Xi'an, se convirtió
en la primera sede de la China imperial. Se adoptó un
sistema de escritura y su uso se hizo obligatorio en todo el
Imperio. Para promocionar el comercio interno y la integración
económica, los Qin unificaron los pesos y medidas, la
acuñación de moneda y las medidas de las hachas.
Se adoptó la propiedad privada de la tierra y se aplicaron
leyes e impuestos con igualdad. La búsqueda de la uniformidad
cultural llevó a los Qin a ilegalizar muchas escuelas
filosóficas que habían florecido a finales del
último periodo Zhou. Sólo se dio la aprobación
oficial a los legalistas y en el 213 a.C. se quemaron los libros
de todas las otras escuelas, a excepción de los ejemplares
que se guardaban en la biblioteca imperial Qin.
El primer emperador también intentó extender las
fronteras exteriores de China. En el sur sus ejércitos
marcharon hacia el delta del río Rojo, lo que en la actualidad
es Vietnam. En el suroeste su dominio se extendió para
englobar la mayor parte de las actuales provincias de Yunnan,
Guizhou y Sichuan. En el noroeste sus conquistas alcanzaron Lanzhou,
en la actual provincia de Gansu y el noreste, un sector de lo
que hoy es Corea, reconoció la superioridad de los Qin.
El centro de la civilización china, sin embargo, permaneció
en el valle del Huang He. Aparte de la unificación y expansión
del Imperio, el logro más conocido de la dinastía
Qin fue la terminación de la Gran Muralla china.
El coste económico y humano de las conquistas extranjeras
de los Qin y la construcción de la Gran Muralla y otras
obras públicas fue enorme. El peso siempre creciente de
los impuestos, el servicio militar y los trabajos forzados crearon
un hondo resentimiento contra la dinastía Qin entre las
clases populares del Imperio. Además, las clases intelectuales
estaban ofendidas por la política gubernamental de control
del pensamiento, en especial la quema de libros. El sucesor de
Qin Shi Huangdi cayó bajo la influencia de un astuto eunuco
de palacio. Siguió una lucha por el poder, mutilando la
administración central y el pueblo indignado se levantó
en una rebelión.
INICIO
Los Han anteriores u occidentales (206 a.C.-9
d.C.)
De los tumultos y estado de guerra que marcaron los últimos
años de la dinastía Qin, destacó un dirigente
de origen humilde, Liu Bang (véase Gaozu). Aplastó
a otros pretendientes al trono y se proclamó a sí
mismo emperador en el 206 a.C. La dinastía Han por él
fundada sería la más duradera de la era imperial.
Los Han se constituyeron sobre la base unificada que habían
dejado los Qin, modificando la política que había
conducido a su derrocamiento. Las leyes onerosas fueron suspendidas,
los impuestos se redujeron sensiblemente y se adoptó una
política favorecedora del comercio que permitió
la recuperación económica. En principio Liu Bang
concedió reinos hereditarios a algunos de sus aliados
y familiares, pero hacia mediados del siglo II a.C. la mayor
parte de estos reinos habían sido reintegrados y casi
todo el territorio chino estaba bajo la jurisdicción del
Imperio de los Han.
Una de las contribuciones más importantes de esta dinastía
fue el establecimiento del confucionismo como ideología
oficial; sin embargo, en un intento por proporcionar una ideología
completa al Imperio, los Han incorporaron al confucionismo ideas
de otras muchas escuelas filosóficas y emplearon supersticiones
populares para incrementar las enseñanzas de Confucio.
En el funcionamiento administrativo heredado de los Qin, los
emperadores Han siguieron el principio confuciano de elegir a
los hombres sobre la base del mérito más que por
su nacimiento, siendo elegidos los más cualificados mediante
exámenes escritos. A finales del siglo II a.C. se fundó
una universidad imperial en la cual se formaban los futuros funcionarios
en los cinco clásicos de la escuela confuciana.
Los primitivos Han alcanzaron el cenit de su poder bajo el emperador
Wudi (reinó desde el 140 al 87 a.C.). Casi todo el territorio
que hoy engloba China pasó a estar bajo poder imperial,
aunque muchas regiones, en especial al sur del río Yangzi
Jiang, no estaban totalmente asimiladas. La autoridad china se
estableció en el sur de Manchuria y norte de Corea. En
el oeste, los ejércitos Han lucharon con una tribu conocida
como los xiongnu, que probablemente estaban emparentados con
los hunos y penetraron en el actual territorio de Kazajstán.
En el sur, la isla de Hainan pasó a estar bajo control
Han y se establecieron colonias alrededor del delta del Xi Jiang,
en Annam y en Corea.
Las políticas expansionistas del emperador Wudi consumieron
los excedentes económicos que se habían ido acumulando
durante las administraciones de sus predecesores y fue necesaria
la restauración de políticas legalistas para reponer
las arcas del estado. Se subieron los impuestos, reaparecieron
los monopolios estatales y la moneda se devaluó. Las penurias
que sufrían los campesinos se vieron agravadas por el
crecimiento demográfico, lo cual provocó la reducción
del tamaño de las parcelas individuales en un momento
en que los impuestos se incrementaban. Durante el siglo I a.C.,
las condiciones empeoraron aún más. En varias ocasiones
el trono fue heredado por príncipes en edad infantil,
cuyas madres a menudo completaban las responsabilidades del gobierno
con miembros no cualificados de su propia familia. Las facciones
y la incompetencia debilitaron el gobierno imperial. Grandes
familias terratenientes de la provincia desafiaron a las autoridades
que recaudaban los impuestos del gobierno central y adquirieron
una especie de privilegio para la exención de impuestos,
lo que redujo los ingresos del gobierno y gravó duramente
a los campesinos. Los levantamientos agrarios y el bandolerismo
reflejaron el descontento popular.
INICIO
La dinastía Xin (9 d.C.-23 d.C.)
Durante este periodo de desórdenes, un ministro ambicioso,
Wang Mang, envenenó al emperador Pingdi, aún niño
y para el que había estado actuando como regente, estableciendo
la efímera dinastía Xin. Wang Mang intentó
revitalizar el gobierno imperial y mitigar la situación
de los campesinos. Actuó contra los grandes estados exentos
de impuestos al nacionalizar toda la tierra y redistribuirla
entre los verdaderos cultivadores; se abolió la esclavitud,
se reforzaron los monopolios imperiales sobre la sal, el hierro
y la acuñación de moneda y se crearon otros nuevos.
El Estado fijaba los precios para proteger a los campesinos de
los comerciantes sin escrúpulos y proporcionó préstamos
a bajo interés a los que necesitaban capital para comenzar
empresas productivas. La resistencia de las poderosas clases
propietarias de la tierra fue tan dura que Wang Mang fue obligado
a revocar su legislación sobre la tierra. La crisis agraria
se intensificó y la situación empeoró con
la ruptura de los grandes sistemas de control del agua del norte
de China, que habían sido descuidados por un gobierno
debilitado fiscalmente. En el norte estalló una rebelión
campesina a gran escala bajo el protagonismo de un grupo conocido
como 'Cejas Rojas'. Muy pronto las grandes familias terratenientes
se unieron a ellos y al final consiguieron matar a Wang Mang
y reinstaurar la dinastía Han.
INICIO
Los
Han posteriores u orientales (25-220)
La debilidad administrativa y la ineficacia lastraron la última
dinastía Han u oriental desde sus inicios. Al igual que
bajo los Han anteriores u occidentales, el gobierno central entró
en decadencia al ser elegidos familiares maternos incompetentes
en representación de los emperadores infantiles. Con la
ayuda de los eunucos de la corte, los emperadores posteriores
consiguieron deshacerse de ellos, pero sólo a costa de
conceder una responsabilidad igualmente grande a los eunucos
cortesanos. Como resultado de ello, el gobierno de nuevo estuvo
dividido en facciones. Entre el 168 y el 170 surgió el
conflicto entre los eunucos y los burócratas, que sentían
que los primeros habían usurpado su legítima posición
de influencia en el gobierno. Hacia el 184 se produjeron dos
grandes rebeliones, encabezadas por un grupo taoísta denominado
Turbantes Amarillos, que saquearon Shandong y las áreas
adyacentes. En el 215 fue sofocada otra rebelión taoísta
dirigida por la Sociedad de los Cinco Montones de Arroz de Sichuan.
INICIO
Periodo
de desunión
La dinastía Han comenzó a desmembrarse cuando las
grandes familias terratenientes, aprovechándose de la
debilidad del gobierno imperial, establecieron sus propios ejércitos
privados. Finalmente, en el 220, Cao Pei fundó la dinastía
y reino Wei (220-265) en las provincias del norte. La dinastía
Shu Han (221-263) se estableció en el suroeste y la dinastía
Wu (222-280) en el sureste. Los tres reinos libraron incesantes
guerras entre sí. En el 265, Sima Yang, un poderoso general
de la dinastía Wei, usurpó el trono y estableció
la dinastía Xi Jin (265-317) en el norte de China. Hacia
el 280 había reunificado el norte y el sur bajo su mandato.
Sin embargo, poco después de su muerte en el 290, el Imperio
empezó a derrumbarse. Una importante razón para
esta inestabilidad interna era la influencia de las principales
familias terratenientes. Hicieron que su poder se sintiera a
través de un sistema de nueve grados de funcionarios,
mediante el cual se dio a individuos destacados en cada zona
administrativa la autoridad para jerarquizar a las familias locales,
de acuerdo con su potencial de servicio al gobierno. A causa
de la arbitrariedad con que algunas personas importantes decidieron
la clasificación, a menudo reflejaba más los deseos
de las familias dirigentes en el territorio que el mérito
de aquéllos que habían sido elegidos.
Las tribus no chinas del norte, a las que los Han habían
combatido hasta conseguir detenerlos a lo largo de la frontera,
aprovecharon la oportunidad que les ofrecía la debilidad
del gobierno para extender su ansia de tierras de pastos dentro
de la fértil llanura del norte de China. Las invasiones
comenzaron en el 304, y hacia el 317 los xiongnu habían
arrebatado a la dinastía Xi Jin el norte de China. Durante
casi tres siglos este territorio estuvo gobernado por varias
dinastías no chinas, mientras en el sur lo hacían
una sucesión de cuatro dinastías chinas, todas
ellas centradas en el área de la actual ciudad de Nanjing.
Ninguna de las dinastías invasoras fue capaz de extender
su control sobre la totalidad de la llanura del norte hasta el
420, año en que lo hizo la dinastía Bei Wei (o
Bei del Norte, 386-534).
Durante la segunda mitad del siglo V los Bei del Norte adoptaron
una política de unificación. Se administró
burocráticamente la región agrícola del
norte de China, como había ocurrido con dinastías
chinas anteriores, y se impuso el servicio militar obligatorio
a los miembros de las tribus. Se adoptaron las ropas y costumbres
chinas y el chino se convirtió en el idioma oficial de
la corte. Los jefes tribales, presionados por esta política
unificadora, se rebelaron y en el 534 derrocaron a la dinastía.
Durante los siguientes 50 años, el norte de China fue
gobernado nuevamente por dinastías no chinas.
INICIO
El restablecimiento del Imperio
China fue reunificada bajo la dinastía Sui (581-618).
El primer emperador fue Yang Chien, un militar que en el 581
usurpó el trono del norte. Durante los siguientes ocho
años terminó la conquista del sur de China y estableció
su capital en Chang'a (hoy Xi'an). Los Sui restablecieron el
sistema administrativo centralizado de los Han y reinstauraron
los exámenes para la selección de funcionarios.
Aunque el confucionismo fue instaurado oficialmente, también
el taoísmo y el budismo fueron admitidos en la formulación
de la nueva ideología imperial. Floreció el budismo,
introducido en China desde la India durante la última
dinastía Han y el periodo subsiguiente de desunión.
El breve reinado de la dinastía Sui fue una etapa de gran
actividad: se reparó la Gran Muralla con un gran coste
en vidas humanas, se construyó un sistema de canales,
que posteriormente daría lugar al Gran Canal, para transportar
los ricos productos agrícolas del delta del Yangzi Jiang
hasta Luoyang y el norte, y se reasentó el control chino
sobre el norte de Vietnam y, en menor medida, sobre las tribus
de Asia central. Sin embargo, una larga y costosa campaña
militar en el norte de Corea terminó en derrota. Con su
prestigio seriamente empañado por el empobrecimiento de
su población, la dinastía Sui cayó en el
617 ante el levantamiento dirigido por Li Yuan.
INICIO
La dinastía Tang (618-907)
Fundada por Li Yuan, la dinastía Tang supuso una época
de fuerza y brillantez sin precedentes en la historia de la civilización
china. El sistema de exámenes para reclutar a los funcionarios
públicos de la administración era tan refinado
para su momento que, en su forma básica, ha sobrevivido
hasta el siglo XX. Se reestructuraron los órganos del
gobierno imperial y local, que se ampliaron para proporcionar
una administración centralizada, y se decretó un
elaborado código de leyes administrativas y penales. Chang'an,
capital de los Tang, fue un centro de tolerancia cultural y religiosa.
Se practicaban muchas religiones, incluso el cristianismo nestoriano.
Se desarrolló un importante comercio exterior con Asia
central y Occidente, desarrollándose las rutas de las
caravanas, y mercaderes de Oriente Próximo comerciaban
a través del puerto de Cantón. Bajo los Tang, la
influencia china se extendió sobre Corea, sur de Manchuria
y norte de Vietnam; en el oeste, por medio de alianzas con tribus
de Asia central, los Tang controlaron la depresión de
Tarim y al final hicieron que su influencia llegara hasta lo
que hoy es Afganistán.
INICIO
Sistema
administrativo
La fuerza económica y militar del Imperio Tang se basaba
en un sistema de reparto equitativo de la tierra para la población
adulta masculina. El impuesto agrícola per cápita
que pagaban los propietarios por cada parcela de tierra era la
fuente principal de ingresos para el gobierno y el servicio militar
periódico que se les exigía era la base del poder
militar Tang. Sin embargo, surgieron dificultades porque el gobierno
seguía exonerando a los estados libres de impuestos y
hacía grandes concesiones de tierra a aquéllos
que les eran favorables. Como resultado del crecimiento de la
población hacia el siglo VIII, los propietarios de parcelas
individuales heredaban unos terrenos de tierra muy reducidos,
pero el impuesto anual mantenía su cuantía, por
lo que los campesinos abandonaban sus parcelas, reduciendo de
ese modo los ingresos del Estado y mermando la eficiencia de
las fuerzas armadas. Las áreas fronterizas ya no podían
estar protegidas por las fuerzas militares, por lo que se encargó
su defensa a tropas no chinas dirigidas por un sistema en el
que tenían grandes privilegios los jefes militares.
INICIO
Rebelión
de An Lushan
Los primeros gobernantes Tang, también la emperatriz Wu
Zetian (reinó desde el 683 hasta el 705), una antigua
concubina imperial, por lo general fueron gobernantes capaces.
Sin embargo, el brillante emperador Xuanzong, se enamoró
de la cortesana Yang Guifei, una mujer mucho más joven
que él y descuidó sus deberes permitiéndole
situar a sus amigos y familiares en cargos importantes del gobierno.
Uno de los favoritos de Yang era el competente general An Lushan,
quién luchó con el hermano de Yang por el control
del gobierno, de manera que precipitó una revuelta en
el 755; no se restableció la paz hasta el 763 y aún
entonces sólo por medio de alianzas que los Tang habían
formado con tribus de Asia central. Tras la rebelión de
An Lushan, el gobierno central nunca más fue capaz de
controlar a los comandantes militares de las fronteras, algunos
de los cuales convirtieron sus puestos en reinos hereditarios
y retuvieron con regularidad los impuestos destinados al gobierno
central. Esta situación se expandió a otras regiones
de la propia China y hacia el siglo IX la zona que se encontraba
bajo el control efectivo del gobierno central estaba limitada
a la provincia de Shaanxi.
Durante los últimos años de los Tang tuvo lugar
un gran florecimiento cultural; los poetas Li Bo, Du Fu y el
maestro de la prosa Han Yu aparecieron en un momento en que ya
había comenzado el proceso de declive político.
La impresión de libros promovió la unidad cultural.
INICIO
Persecución
religiosa y desunión
La decadencia del budismo y la reaparición del confucionismo
a finales de la era Tang dieron lugar a la aparición de
una nueva y vigorosa ideología, que proporcionó
la base para el crecimiento de una civilización perdurable
en los siglos siguientes. Aunque el budismo había alcanzado
el punto más alto de su popularidad durante los años
de paz y prosperidad de los primeros Tang, se había desarrollado
una clase oficial culta, principalmente de creencias confucianas
hacia mediados de la dinastía que consideraba al budismo
una fuerza perjudicial para la sociedad china. En el 845, el
emperador comenzó una dura persecución contra los
budistas; más de 4.600 monasterios y 40.000 templos y
santuarios fueron destruidos, y más de 260.000 monjes
budistas se vieron obligados a volver a la vida secular. También
otros grupos religiosos pasaron a estar bajo control estatal.
El crecimiento social y económico tendía a preservar
la unidad durante los años de fragmentación política.
Durante el periodo de gobierno de los últimos Tang se
desarrollaron los gremios de artesanos, el uso de papel moneda
y la centralización comercial.
La dispersión del poder político y económico
que marcó la disolución de la dinastía Tang
dio lugar al llamado periodo de las Cinco Dinastías (907-960).
No sólo se sucedieron cinco cortas dinastías en
el valle del Huang He del norte de China, sino que se establecieron
diez estados independientes, la mayor parte de ellos en el sur
del país. A pesar de ello, los invasores extranjeros no
asolaron China durante este periodo; la dinastía Liao
(907-1125) de los mongoles Khitan, con base en Manchuria y Mongolia,
fue capaz de extender su influencia sobre las provincias de Hebei
y Shaanxi. Pekín se convirtió en la capital del
sur del imperio conjunto chino-khitan.
INICIO
Maduración
cultural y gobierno extranjero
El periodo de las Cinco Dinastías terminó en el
960, cuando un jefe militar, Zhao Guangyin, accedió al
trono y proclamó el establecimiento de la dinastía
Song (960-1279). Hacia el 978 los Song controlaban la mayor parte
de China, de la que quedaban excluidos tan sólo aquellos
territorios en el norte de las provincias de Hebei y Shaanxi
en poder de la dinastía Liao de los mongoles Khitan. El
periodo suele subdividirse en la etapa de los Song del Norte
(960-1126), cuando la capital estaba situada en Kaifeng, y la
de los Song del Sur (1127-1279), cuya capital se encontraba en
Hangzhou y la dinastía tan sólo controlaba el sur
de China.
Los Song del norte
Los primeros Song limitaron en gran manera el poder de los militares
de las provincias y subordinaron el ejército al gobierno
civil, por miedo a dispersar el poder militar hacia las fronteras,
un desarrollo que había debilitado a los Tang. Así,
los funcionarios (burócratas) civiles dominaban cada aspecto
del gobierno y la sociedad. El sistema Tang de realizar exámenes
o pruebas para los funcionarios públicos se expandió
para proporcionar a la dinastía un constante flujo de
talentos. Los Song reorganizaron el gobierno imperial, centralizando
el control efectivo en la capital de una manera mucho mayor que
hasta entonces. La estructura administrativa local permaneció
según el modelo diseñado por los Tang. La literatura,
las artes y la filosofía siguieron su desarrollo a lo
largo de las líneas que se habían establecido en
el último periodo Tang. La educación floreció
y la economía siguió su expansión y diversificación.
Sin embargo, la debilidad militar se convirtió en un problema
crónico.
Después de numerosas derrotas a manos de los Liao, los
Song firmaron un tratado en el 1004, cediendo de forma permanente
el área que los Liao ocupaban a lo largo de la frontera
norte y aceptando pagar un tributo anual. Tras una lucha prolongada
con los Xi Xia, una tribu de la frontera noroccidental, los Song
de nuevo compraron la paz en 1044, aceptando el pago de un tributo.
Hacia mediados del siglo XI, los Song comenzaron a experimentar
dificultades fiscales. El crecimiento demográfico había
sobrepasado las tasas del crecimiento económico y los
gastos militares asociados a la defensa de la frontera norte
al igual que los costes administrativos de una burocracia civil
en constante crecimiento consumían la mayor parte de los
ingresos anuales. Mientras se deterioraba la situación
militar y fiscal, la burocracia civil estaba dividida en grupos
que proponían diferentes medidas reformistas.
En 1069, un joven emperador Song eligió al capaz Wang
Anshi como su consejero principal. Wang concibió una serie
de reformas tajantes destinadas a incrementar los ingresos gubernamentales,
reducir los gastos y reforzar el ejército. Al darse cuenta
de que los ingresos del gobierno estaban relacionados con la
prosperidad de los campesinos individuales que pagaban impuestos,
propuso una reforma agraria que daría terrenos iguales
a todos, préstamos para ayudar a los agricultores en la
siembra y cosecha, la eliminación de trabajo obligatorio
para los campesinos, un impuesto gradual sobre la riqueza y la
compra por parte del Estado de los excedentes de bienes para
su redistribución en tiempos de hambre. Se adoptaron algunos
de estos programas de Wang, pero pronto se abandonaron a causa
de la oposición de la burocracia.
INICIO
Los
Song del sur
Incitados por la propia debilidad militar y fiscal, los Song
se aliaron, a comienzos del año 1120 con la dinastía
Jin (1122-1234) del norte de Manchuria en contra de los Liao.
Después de la derrota de éstos, los Jin se volvieron
contra los Song y marcharon hacia el norte de China, tomando
la capital, Kaifeng, en 1126. Los Song se retiraron y en 1135
restablecieron su capital en Hangzhou, en la provincia de Zhejiang.
Bajo los Song del sur, la China meridional siguió desarrollándose
con rapidez. La prosperidad económica y los logros intelectuales
sobrepasaron a los de sus hermanos conquistados del norte; el
rápido desarrollo económico permitió al
gobierno reforzar sus defensas en mayor grado que lo que habían
conseguido los Song del norte; el confucionismo, sintetizado
en su forma final por Zhu Xi, siguió como un sistema de
pensamiento centrado en el hombre, aunque tomó prestadas
doctrinas metafísicas del budismo para presentar una filosofía
del universo más equilibrada y duradera. Aunque el deterioro
administrativo fue en aumento, los Song del Sur no mostraban
signos de inestabilidad interna; sin embargo la dinastía
fue sometida por una fuerza militar claramente superior tras
algunos años de duros enfrentamientos.
En 1206, una asamblea de todas las tribus turcomongolas se reunió
en Karakorum, en Mongolia exterior, para confirmar el establecimiento
de la unidad mongola bajo la jefatura de Gengis Kan. Los mongoles
iniciaron inmediatamente una serie de conquistas que dieron como
resultado el establecimiento del mayor imperio conocido hasta
entonces. En China fue la dinastía extranjera Jin la que
primero cayó ante los ejércitos mongoles. Gengis
Kan conquistó Pekín en 1215 y por tanto extendió
su poder sobre el resto del norte de China. La conquista de los
Song del Sur no se completó hasta el 1279, después
de que Kublai Kan, nieto de Gengis Kan, heredara la dirección
de las fuerzas mongolas.
INICIO
Mandato mongol
Kublai trasladó la capital mongola desde Karakorum hasta
un lugar cercano a Pekín, desde donde gobernó un
imperio que se extendía desde la Europa oriental hasta
Corea y desde el norte de Siberia al sur de la frontera norte
de la India. Kublai y sus sucesores adoptaron gran parte de la
maquinaria administrativa que había existido bajo los
Song. Gobernaron como emperadores de China con el título
dinástico de Yuan (1279-1368) y así son considerados
por los chinos. El reinado de Kublai Kan fue el punto más
alto del poder mongol. Se
mejoraron mucho las
comunicaciones y las rutas de comercio de Asia central, bajo
control mongol, eran ahora más seguras que nunca, favoreciendo
el tráfico comercial desde Occidente a Oriente. Llegaron
a China misioneros y comerciantes, y con ellos aparecieron nuevas
ideas, técnicas, alimentos y medicinas. El más
conocido de los extranjeros que llegaron a China fue el mercader
veneciano Marco Polo, cuyos escritos describieron muy vivamente
el esplendor del Imperio mongol.
Mientras tanto, existía un creciente descontento dentro
de China. La clase oficial confuciana estaba resentida por las
prohibiciones mongolas para que los chinos ocuparan puestos importantes.
La inflación y los impuestos oprimían a los campesinos
chinos. Las décadas de 1330 y 1340 estuvieron marcadas
por las malas cosechas y el hambre en el norte de China, y por
fuertes inundaciones del Huang He. Durante la década de
1340 tuvieron lugar levantamientos en casi todas las provincias.
En la siguiente década aparecieron destacados dirigentes
rebeldes y en la década de 1360 Chu Yuanziang, un antiguo
monje budista, fue capaz de extender su poder a través
del valle del Yangzi Jiang. En 1371, mientras los mongoles estaban
paralizados por rivalidades internas, marchó hacia el
norte y tomó Pekín. Finalmente los mongoles se
retiraron a su territorio de Mongolia, desde donde continuaron
hostigando a los chinos.
INICIO
Poder
imperial
Dos grandes dinastías dominaron la historia china tras
la llegada al poder de los Chu.
La dinastía
Ming (1368-1644)
Fundada por Chu, los Ming establecieron su capital en principio
en Nanjing y revitalizaron la civilización china de los
Tang y los Song. Su poder se asentó firmemente en China
y a lo largo de Asia oriental, se restableció el gobierno
civil, se fomentó la literatura, se fundaron escuelas
y se reformó la administración de justicia; se
amplió la Gran Muralla y se mejoró el Gran Canal.
El imperio se dividió en 15 provincias, la mayor parte
de las cuales aún mantienen sus nombres originales. Cada
provincia estaba supervisada por tres comisionados -uno para
las finanzas, otro para los temas militares y un tercero para
los temas judiciales. El comisionado financiero, que encabezaba
la administración, fue sustituido en los últimos
años de la dinastía por un gobernador.
Los primeros Ming también restablecieron el sistema de
relaciones tributarias mediante las cuales los estados no chinos
de Asia oriental reconocieron la supremacía cultural y
moral de China y enviaron periódicamente tributos a la
corte china. Durante el primer cuarto del siglo XV, las tribus
de Mongolia fueron derrotadas definitivamente y la capital volvió
a ubicarse en Pekín. Las expediciones navales chinas extendieron
el poder del imperio Ming a lo largo de todo el sureste de Asia,
la India y Madagascar. Sin embargo, desde mediados
del siglo XV, el poder Ming comenzó a declinar. El protagonismo
imperial se había deteriorado y los eunucos de la corte
llegaron a ejercer un gran control sobre el emperador, alentando
el descontento y la creación de grupos disidentes en el
gobierno. El tesoro imperial se había reducido a causa
del coste de la defensa contra las repetidas incursiones mongolas
y las incursiones de los piratas japoneses que habían
asolado la costa sureste durante todo el siglo XVI. Una campaña
de siete años contra las tropas japonesas en Corea a finales
del siglo XVI dejó a los Ming exhaustos.
Durante el periodo de decadencia de los Ming, se iniciaron las
relaciones marítimas entre Occidente y China. Los primeros
en llegar fueron los portugueses, en 1514, y hacia 1557 habían
adquirido una factoría comercial en Macao. Después
de 1570 comenzó el comercio entre China y los asentamientos
españoles en Filipinas. En 1619 los holandeses se asentaron
en Taiwan y tomaron posesión de las cercanas islas Pescadores.
Mientras tanto, en la última mitad del siglo XVI, habían
llegado a China desde Europa misioneros jesuitas y comenzaron
a predicar el cristianismo. La sabiduría y los conocimientos
de los jesuitas pronto les dieron acceso a la corte Ming, ante
la oposición de los sabios neoconfucianos que permanecían
preocupados con problemas de orden social. Los jesuitas fueron
incapaces de implantar el cristianismo y de arraigar en China
el pensamiento científico occidental.
La caída de los Ming se ocasionó por una rebelión
que estalló en la provincia de Shaanxi como resultado
de la incapacidad gubernamental para proporcionar ayudas en momentos
de hambre y desempleo. Cuando los rebeldes llegaron a Pekín
en 1664, las tropas Ming estaban desplegadas en la Gran Muralla,
procurando frenar la invasión de los manchúes,
una tribu tungúsica que había obtenido recientemente
el poder en Manchuria. Los Ming decidieron aceptar la ayuda manchú
para expulsar a los rebeldes de la capital, pero tras prestar
esa colaboración, los manchúes se negaron
a abandonar Pekín, lo que forzó a los Ming a retirarse
al Sur de China, donde intentaron, sin éxito, restablecer
su régimen.
La
dinastía Manchú o Qing (1644-1912)
Bajo la dinastía
Qing, los manchúes siguieron absorbiendo la cultura de
China. Su organización política se basaba en la
de los Ming, aunque estaba más centralizada; el máximo
organismo administrativo fue una nueva institución, el
Gran Consejo, que tramitaba los asuntos militares y políticos
del Estado bajo la supervisión directa del emperador.
Los funcionarios (burócratas) principales en la capital
tenían tanto un jefe chino como manchú. Desaparecieron
tanto la burocracia tradicional como los exámenes para
funcionarios públicos, que eran elegidos por su conocimiento
del confucionismo.
Hacia finales del siglo XVII, los Qing habían eliminado
toda la oposición Ming y sofocado una rebelión
encabezada por generales chinos, quienes en principio habían
ayudado a los manchúes y a los que se habían otorgado
dominios semiautónomos en el sur. A mediados del siglo
XVIII, durante el reinado del emperador Qianlong, la dinastía
Qing llegó al apogeo de su poder. Manchuria, Mongolia,
Xinjiang y el Tíbet se encontraban bajo el control Qing,
hasta Nepal notó la influencia china; Birmania enviaba
periódicamente tributos a la corte Qing, al igual que
las islas Ryukyu; Corea y Vietnam del Norte reconocieron ambos
la soberanía china y Taiwan fue anexionada.
El orden interno que los manchúes implantaron hizo del
siglo XVIII un periodo de paz y prosperidad sin precedentes en
China; la población se duplicó, pero la producción
fue incapaz de expandirse al mismo ritmo. Hacia finales del siglo
XVIII, la situación económica del campesinado chino
había empezado a declinar. Los recursos financieros del
gobierno estaban gravemente mermados por el coste de la expansión
exterior y a finales del reinado de Qianlong estaban casi agotados
por la corrupción oficial. Las tropas manchúes
situadas a lo largo de toda China fueron una causa más
de deterioro de la economía y, debilitadas por su escasa
experiencia bélica al servir como simples guarniciones,
fueron poco capaces de empuñar las armas en su propia
defensa.
A finales del siglo XVIII los manchúes aceptaron con reservas
las relaciones comerciales con Occidente; el comercio estaba
limitado al puerto de Cantón y los comerciantes extranjeros
tenían que llevar a cabo sus intercambios comerciales
a través de un número limitado de comerciantes
chinos (sistema del Cohong). Los países más activos
eran Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, aunque el
comercio británico era el más importante. Inicialmente
el balance comercial era favorable a China, pues Gran Bretaña
compraba té y hacía sus pagos en plata. Para invertir
la balanza comercial, durante la década de 1780, los comerciantes
británicos introdujeron en China opio procedente de la
India. Hacia 1800 el mercado del opio se había desarrollado
muy rápidamente y la balanza comercial se había
inclinado a favor de Gran Bretaña. La pérdida de
la plata china como resultado del creciente comercio del opio
agravó las dificultades fiscales a las que ya se tenía
que enfrentar el gobierno Qing.
INICIO
Presión
extranjera
El siglo XIX estuvo caracterizado por un rápido deterioro
del sistema imperial y un crecimiento continuo de la presión
extranjera desde Occidente y más tarde desde Japón.
El tema de las relaciones comerciales entre China y Gran Bretaña
dio lugar al primer conflicto serio. Los británicos estaban
ansiosos por expandir sus contactos comerciales más allá
de los límites restrictivos impuestos en Cantón.
Para llevar a cabo esta expansión, intentaron establecer
relaciones diplomáticas con el Imperio chino de la misma
forma que existían entre Estados soberanos en Occidente.
China, con su larga historia de autosuficiencia económica,
no estaba interesada en incrementar el comercio; además,
desde el punto de vista chino las relaciones internacionales,
si tenían que existir de alguna manera, debían
ser según un sistema tributario en el que se reconociera
la hegemonía china. Por otra parte, los chinos estaban
ansiosos por detener el comercio del opio, que estaba socavando
las bases fiscal y moral del Imperio. En 1839, oficiales chinos
confiscaron y destrozaron grandes cantidades de opio de barcos
británicos en el puerto de Cantón y aplicaron fuertes
presiones a la comunidad británica de esa ciudad. Los
británicos se negaron a restringir aún más
la importación de opio y las hostilidades surgieron a
finales de 1839.
Guerras comerciales
y tratados desiguales
La primera guerra del
Opio terminó en 1842 con la firma del Tratado de Nanjing.
China había sido vencida y los términos del tratado
garantizaban a Gran Bretaña las prioridades comerciales
que buscaba. Durante los dos años siguientes, tanto Francia
como Estados Unidos obtuvieron tratados similares. China vio
estos tratados como desagradables pues eran concesiones dictadas
por bárbaros ingobernables; sin embargo, su sumisión
a las cláusulas comerciales respecto a la expansión
del comercio estaban muy por debajo de las expectativas de las
potencias occidentales. Tanto Gran Bretaña como Francia
encontraron pronto ocasión para renovar las hostilidades
y durante la segunda guerra del Opio (1856-1860), aplicaron la
presión militar a la capital de la región en el
norte de China. Se firmaron nuevos tratados en Tianjin en 1858,
que extendieron las ventajas occidentales. Cuando el gobierno
de Pekín se negó a ratificarlos, se reabrieron
las hostilidades. Una fuerza expedicionaria franco-británica
penetró hasta Pekín. Después de que el palacio
de Verano fuera incendiado como venganza por las atrocidades
chinas infligidas a los prisioneros occidentales, se firmaron
las Convenciones de Pekín, en las que se ratificaban los
términos de los tratados anteriores.
Estos tratados, conocidos en su conjunto en China como los 'tratados
desiguales', determinaron las relaciones chinas con Occidente
hasta 1943, cambiaron el curso del desarrollo social y económico
chino y obstaculizaron de manera permanente la política
de la dinastía Manchú. De acuerdo con sus disposiciones,
los puertos chinos se volvieron a abrir al comercio internacional,
se permitió la instalación de colonias de residentes
extranjeros, y se cedieron de forma permanente a Gran Bretaña
los territorios de Hong Kong y Kowloon. Además se garantizó
a los súbditos de los Estados firmantes de los tratados
la extraterritorialidad, de modo que casi todos los extranjeros
en China quedaban bajo la única jurisdicción de
sus consulados y sólo estaban sujetos a las leyes de sus
países de origen. Todos los tratados presentaban una cláusula
de nación más favorecida, bajo la cual cualquier
privilegio que extendía China a una nación era
automáticamente extendida a todos los demás Estados
signatarios de los tratados. Con el tiempo se fraguó el
control extranjero sobre toda la economía china. Los tratados
marcaron los aranceles sobre los bienes importados por China
en un máximo de un 5% de su valor; esta disposición
hizo que China fuera incapaz de recaudar suficientes impuestos
sobre las importaciones, lo que impidió proteger a las
industrias nacionales y promover la modernización económica.
INICIO
La
rebelión Taiping
Durante la década de 1850 se agitaron los cimientos del
imperio por la rebelión Taiping, una revolución
popular de origen religioso, social y económico. Su dirigente,
Hong Xiuquan se llegó a considerar a sí mismo hermano
pequeño de Jesucristo, al que por mandato divino se le
había ordenado deshacerse del mandato manchú de
China y establecer una dinastía cristiana. La rebelión
surgió en la provincia de Guangxi en 1851; hacia 1853
los Taiping se habían desplazado hacia el norte y establecido
su capital en Nanjing. Aunque no fueron capaces de ocupar Pekín,
hacia 1860 estaban firmemente atrincherados en el valle del Yangzi
Jiang y amenazaban Shanghai.
La dinastía manchú, enfrentada a la realidad de
tener que mantener relaciones con los más poderosos Estados
occidentales y destrozada por una rebelión interna de
proporciones sin precedentes, pretendió reformar su política
para garantizar la supervivencia del imperio. Desde 1860 a 1895
se hicieron intentos para restaurar el gobierno siguiendo principios
confucianos con el fin de solucionar los problemas internos,
sociales y económicos, y permitir la introducción
de tecnología occidental que reforzara el poder del Estado.
Los manchúes eran incapaces de proporcionar las directrices
para tales programas, por lo que los reformistas se dirigieron
hacia los oficiales chinos de las provincias. Gracias al poder
imperial que les había concedido una mayor autoridad financiera,
administrativa y militar, algunos de estos oficiales chinos habían
tenido importantes éxitos al llevar a cabo sus programas.
Durante las décadas de 1860 y 1870, en gran medida a través
de los esfuerzos de los gobernadores Tseng Kuo-Fan y Li Hongzhang,
se sofocó la rebelión Taiping, se restauró
la paz interna, se establecieron arsenales y astilleros, y se
abrieron varias minas. Sin embargo, los objetivos de mantener
un gobierno confuciano y desarrollar un poder militar moderno
eran básicamente incompatibles. La dirección de
este programa de modernizaciones fue desempeñada por los
burócratas neoconfucianos, graduados siguiendo el sistema
de exámenes para funcionarios públicos. Sin embargo,
estos hombres estaban pobremente equipados o estaban encargados
de llevar a cabo programas parciales de modernización
cuyo objetivo era aumentar el poder estatal; en consecuencia,
los esfuerzos de China por fortalecerse desde 1860 a 1895 fueron
inútiles.
INICIO
Esferas de influencia
En principio, los Estados
occidentales tendían a consolidar sus beneficios bajo
la firma de tratados desiguales más que a buscar privilegios
adicionales. Sin embargo, en 1875 Occidente y Japón comenzaron
a desmantelar el sistema chino de estados tributarios, mantenidos
en el sureste de Asia. Desde 1875 las islas Ryukyu cayeron bajo
el control japonés. La Guerra Chino-francesa de 1884 y
1885 puso Tonkín bajo el imperio colonial francés
y al año siguiente Gran Bretaña ocupó Birmania.
En 1860 Rusia obtuvo las provincias marítimas del norte
de Manchuria y los territorios al norte del río Amur.
En 1894 los esfuerzos japoneses por anexionarse Corea originaron
la Guerra Chino-japonesa. China sufrió una derrota decisiva
en 1895 y se vio forzada a reconocer la pérdida de Corea,
pagar una enorme indemnización de guerra y ceder a Japón
la isla de Taiwan y la península de Liaodong, en el sur
de Manchuria.
Rusia, Francia y Alemania reaccionaron de inmediato ante la cesión
de la península de Liaodong, pues suponía otorgar
a Japón una posición prioritaria en la región
más rica de China. Estos tres Estados intervinieron demandando
que Japón devolviera Liaodong a cambio de una mayor indemnización
económica. Una vez que consiguieron esto, las tres potencias
europeas le presentaron a China nuevas demandas. Hacia 1898,
sin poder negarse a las demandas extranjeras, China había
sido dividida en esferas de influencia económica. Se le
concedió a Rusia el derecho a construir el ferrocarril
Transiberiano, la posesión del ferrocarril chino oriental,
que a través de Manchuria llegaba hasta Vladivostok, y
el ferrocarril del sur de Manchuria atravesando el extremo meridional
de la península de Liaodong, así como derechos
económicos adicionales exclusivos en toda Manchuria. Otros
derechos de exclusividad para el desarrollo de ferrocarriles
y la explotación de minas se concedieron a Alemania en
la provincia de Shandong, a Francia en las provincias meridionales,
a Gran Bretaña en las provincias ribereñas del
Yangzi Jiang y a Japón en las provincias costeras del
sureste. Como resultado de la Guerra Ruso-japonesa (1904-1905),
la mayor parte del ferrocarril del sur de Manchuria y los derechos
rusos de esta zona fueron transferidos a Japón. Estados
Unidos, en un intento de mantener sus derechos en China sin competir
por el territorio, inició la política de puertas
abiertas en 1899 y 1900. Esa política, consentida por
las restantes potencias, estipulaba que sus nuevos privilegios
en China no cambiaban en ninguna manera la posición igualitaria
de todos los Estados acogidos a las cláusulas de nación
más favorecida. Estados Unidos acometió la garantía
de la integridad territorial y administrativa de China, aunque
permaneció hasta 1941 sin respaldarla por la fuerza.
INICIO
Movimientos
de reforma y la rebelión de los Bóxer
Hacia 1898 un grupo de
reformadores ilustrados adquirieron gran influencia sobre el
joven y abierto emperador Guangxu. En el verano de ese año,
incitados por la urgencia de la situación creada por el
aumento de las nuevas esferas de influencia extranjera, aplicaron
un profundo programa de reformas diseñado para convertir
a China en una monarquía constitucional y modernizar su
economía y sistema educativo. Este programa enfrentó
a la oposición de la camarilla de oficiales manchúes
elegidos por la emperatriz Cixi, que se había retirado
poco tiempo antes. Cixi y los oficiales manchúes secuestraron
al emperador y con la ayuda de jefes militares leales sofocaron
el movimiento reformista. Se extendió por todo el país
una reacción violenta, que alcanzó su punto álgido
en 1900 con un levantamiento xenófobo de la sociedad secreta
de los Bóxer, un grupo que gozaba del apoyo de la emperatriz
viuda y de numerosos oficiales manchúes. Después
de que una fuerza expedicionaria occidental hubiera aplastado
la rebelión Bóxer en Pekín, el gobierno
manchú se dio cuenta de la inutilidad de su política.
En 1902 adoptó su propio programa de reformas e hizo planes
para establecer un gobierno constitucional limitado, según
el modelo japonés. En 1905 se abandonó el antiguo
sistema de exámenes para los funcionarios.
Era tarde para los manchúes. Poco después de la
Guerra Chino-japonesa, Sun Yat-sen, formado según el modelo
occidental, había iniciado un movimiento revolucionario
dedicado a establecer un gobierno republicano. Durante la primera
década del siglo XX, los revolucionarios atrajeron a estudiantes,
comerciantes chinos con el extranjero y grupos nacionales poco
satisfechos con el gobierno manchú. A mediados de 1911
tuvieron lugar levantamientos como protesta contra el programa
de nacionalización del ferrocarril Qing y en octubre de
ese año estalló la rebelión en Hankou, en
China central, extendiéndose la rebelión a otras
provincias, mientras Sun tomaba el control de la revuelta. Los
ejércitos manchúes, reorganizados por el general
Yuan Shikai, eran claramente superiores a las fuerzas rebeldes,
pero Yuan sólo aplicó una presión militar
limitada y negoció con los dirigentes rebeldes ser designado
presidente de un nuevo gobierno republicano. El 12 de febrero
de 1912 Sun Yat-sen cedió su puesto de presidente provisional
en favor de Yuan y sumisamente los manchúes se retiraron
del poder. El 14 de febrero de 1912 una asamblea revolucionaria
reunida en Nanjing eligió a Yuan primer presidente de
la República de China.
INICIO
La
República de China
La República
de China mantuvo una frágil existencia desde 1912 hasta
1949. Aunque se adoptó una Constitución y se estableció
un Parlamento en 1912, Yuan Shikai nunca permitió que
estas instituciones limitaran su control personal del gobierno.
Cuando el recién fundado Partido Nacionalista, o Guomindang,
encabezado por Sun Yat-sen, intentó reducir el poder de
Yuan, primero mediante tácticas parlamentarias y luego
con la fracasada revolución de 1913, Yuan respondió
con la disolución del Parlamento, la ilegalidad del Guomindang
y el gobierno a través de sus conexiones personales con
los dirigentes militares provinciales. Sun Yat-sen se refugió
en Japón. Yuan, sin embargo, se vio forzado por la oposición
popular a abandonar sus planes de restaurar el imperio y convertirse
en emperador. Murió en 1916, y el poder político
fue ejercido por los jefes militares provinciales. El gobierno
central mantuvo hasta 1927 una existencia precaria y casi ficticia.
Durante la I Guerra Mundial (1914-1918), Japón buscó
obtener una posición de supremacía incuestionable
en China. En 1915 presentó a China las denominadas "Veintiuna
Demandas", cuyos términos habrían reducido
China a un virtual protectorado japonés. China, flexible
ante una versión modificada de las demandas, accedió,
entre otras concesiones, a transferir las posesiones alemanas
en Shandong a Japón. La tardía entrada de China
en la guerra en 1917 estaba destinada a conseguir participar
en el futuro tratado de paz para revisar las ambiciosas peticiones
japonesas. China esperaba que Estados Unidos, de acuerdo con
su política de puertas abiertas, le ofreciera su apoyo.
Sin embargo, en Versalles, el presidente estadounidense Woodrow
Wilson retiró el apoyo de su país a China en el
tema de Shandong, cuando Japón retiró sus demandas
de una cláusula de igualdad racial en el Pacto de la Sociedad
de Naciones, una disposición a la que se oponían
duramente en Estados Unidos a causa de la posibilidad de que
hubiera una afluencia ilimitada de mano de obra desde oriente.
La delegación china, indignada, se negó a firmar
el Tratado de Versalles. Sin embargo, China obtuvo posteriormente
su admisión en la Sociedad de Naciones a partir de la
firma de un tratado de paz por separado con Austria.
Los jóvenes e intelectuales chinos, que en la década
precedente habían vuelto sus ojos cada vez más
hacia Occidente, en busca de modelos e ideales para la reforma
de China, se sintieron traicionados por Wilson en Versalles.
Cuando estas noticias llegaron, se inició en la Universidad
de Pekín una manifestación masiva de protesta en
contra de los japoneses, el llamado 'Movimiento del Cuatro de
Mayo', que se extendió por todo el país en 1919.
INICIO RPCHINA
El
Guomindang y el ascenso del Partido Comunista
Tras ser sofocado, siguió un periodo de examen y reajuste,
desde el cual surgieron dos objetivos claros: deshacerse del
imperialismo que se cernía sobre China y restablecer la
unidad nacional. Los chinos estaban desilusionados por el cínico
interés de los poderes imperialistas occidentales y se
fueron acercando progresivamente al pensamiento marxista-leninista
y a la Unión Soviética. El Partido Comunista chino
se fundó en Shanghai en 1921, contando entre sus primeros
miembros con Mao Zedong. En 1923 Sun Yat-sen aceptó el
consejo soviético para reorganizar un Guomindang en proceso
de desintegración, y fortalecer sus débiles fuerzas
militares. Al mismo tiempo aceptó el ingreso de comunistas
en el Guomindang. Los principios ideológicos de Sun (nacionalismo,
democracia y socialismo) estaban íntimamente relacionados
con un espíritu antiimperialista y la defensa de la unificación
nacional. A pesar de la muerte de Sun en 1925, el rejuvenecido
Guomindang, bajo el mandato del joven general Jiang Jieshi, lanzó
una expedición militar en 1926 desde su base de Cantón.
Jiang buscaba reunificar China bajo el mandato del Guomindang
y liberar al país del imperialismo y de la fuerza de los
jefes militares provinciales (los llamados señores de
la guerra). No obstante, antes de que el Guomindang completara
la reunificación territorial de China ya en 1928, Jiang
llevó a cabo una cruenta purga de los miembros comunistas
del partido, y desde entonces confió en el apoyo de las
clases propietarias y de las potencias extranjeras.
INICIO RPCHINA
Los
problemas de Chiang
El nuevo gobierno nacional que el Guomindang estableció
en Nanjing en 1928 se encontró con tres problemas de gran
magnitud. Primero, Jiang en realidad sólo tenía
bajo su control cinco provincias, pues el resto del país
aún estaba gobernado por jefes militares locales. Segundo,
hacia comienzos de la década de 1930 se encontró
con una rebelión interna comunista. Los comunistas chinos,
después la purga del Guomindang en 1927 se dividieron
en dos facciones y pasaron a la clandestinidad. Uno de los dos
grupos intentó fomentar los levantamientos urbanos; el
otro, dirigido por Mao Zedong, tomó la zona rural de la
China central, donde movilizó a los campesinos, formó
un ejército con ellos y estableció algunas comunas
siguiendo el modelo soviético. La primera facción
se unió finalmente a Mao en la China central. El tercer
problema del nuevo gobierno Jiang fue la agresión japonesa
en Manchuria y el norte de China.
Durante la década de 1920 Japón había moderado
su política respecto a China. En la Conferencia Naval
de Washington de 1922, había aceptado devolver las antiguas
posesiones alemanas en Shandong. Desde 1928, sin embargo, el
nacionalismo militante del Guomindang chocó con los intereses
imperialistas japoneses interesados en el control del ferrocarril
del sur de Manchuria. El 18 de septiembre de 1931, los japoneses
se valieron de un presunto bombardeo nacionalista del ferrocarril
para extender su control militar sobre toda Manchuria. La primavera
siguiente los japoneses transformaron las tres provincias de
Manchuria en el nuevo Estado de Manchukuo y posteriormente convirtieron
a Puyi, el último gobernante de la dinastía manchú,
en su emperador. A comienzos de 1933 la zona oriental de Mongolia
Interior fue incorporada al Manchukuo. Hacia mediados de 1933,
Japón había conseguido de China un acuerdo para
la desmilitarización del noreste de Hebei.
El incidente Sian
Mientras se ocupaba de estos tres problemas durante la década
de 1930, Jiang Jieshi negoció con los jefes militares
locales y contemporizó con los japoneses, dando prioridad
a la supresión de la rebelión comunista. A finales
de 1934, consiguió desalojar al Ejército Rojo de
su base de China central, pero los comunistas se desplazaron
hacia el oeste y después al norte en la denominada Larga
Marcha, que terminó en Yan'an, en la provincia de Shaanxi;
hacia 1936 habían establecido una nueva base en el noroeste.
Mientras se intensificaba la agresión de los japoneses,
aumentó la presión popular para que los chinos
pusieran fin a las luchas internas y se unieran contra Japón.
Sin embargo, Jiang resistió hasta finales de 1936, en
que fue secuestrado por uno de sus propios generales. Durante
su periodo de cautiverio en Xi'an fue visitado por el propio
dirigente comunista, con quien acordó la adopción
de una política común contra Japón. Cuando
fue liberado moderó su postura anticomunista y en 1937
se formó un frente unido del Guomindang y los comunistas
contra los japoneses.
INICIO RPCHINA
La
II Guerra Mundial
En 1937 Japón y China comenzaron una guerra a gran escala
como resultado de una escaramuza en el puente de Marco Polo,
cerca de Pekín. Hacia 1938 Japón controlaba la
mayor parte del noreste de China, interior del valle del Yang-tsê
hasta Hankou, y la zona alrededor de Cantón en la costa
sureste. El Guomindang cambió su capital y desplazó
la mayor parte de su fuerza militar al interior a Chongqing en
la provincia suroccidental de Sichuan.
Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), el gobierno del Guomindang
en Chonqing sufrió un importante debilitamiento militar
y financiero mientras los comunistas, con su cuartel general
en Yan'an, expandían de manera significativa sus bases
territoriales y sus fuerzas militares gracias al aumento de la
militancia en el partido. Después de haber sufrido importantes
pérdidas humanas y materiales durante la batalla por la
China oriental en 1937 y 1938, los mandos del ejército
del Guomindang se reabastecieron con reclutas mal entrenados;
además, el reequipamiento de estos ejércitos hubo
de posponerse hasta 1945, año en que llegaron al gobierno
nacionalista los primeros envíos a gran escala de material
militar estadounidense. No sólo estaban muy debilitadas
las fuerzas militares del gobierno del Guomindang después
de 1938 sino que también la jefatura estaba desgarrada
por las múltiples disidencias en su seno. Estos problemas
se complicaron con unas condiciones de inflación creciente
que comenzó en 1939, cuando el gobierno se desligó
de su mayor fuente de ingresos en la China oriental ocupada por
los japoneses. A pesar de la importante ayuda financiera estadounidense,
la tendencia inflacionista empeoró con el posterior crecimiento
de la corrupción oficial, pérdida de la moral entre
las tropas y entre la población civil.
Por otro lado, los comunistas se habían dispersado desde
Yan'an, ocupando una gran parte del norte de China y se habían
infiltrado en muchas de las regiones rurales por la retaguardia
de las líneas japonesas. Allí organizaron hábilmente
a los campesinos para que ingresaran en las filas del Partido
Comunista y del Ejército Rojo. La unidad y la disciplina
organizativa se mantuvieron a través de una fuerte campaña
de propaganda ideológica. Las fuerzas soviéticas,
que ocuparon Manchuria tras la declaración de guerra a
Japón el 8 de agosto de 1945, entregaron a los comunistas
gran cantidad de armas capturadas a los japoneses. Como resultado
de ello, los comunistas salieron de la II Guerra Mundial con
una fuerza más fuerte, disciplinada y equipada que antes.
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La
lucha por la supremacía entre el Guomindang y el Partido
Comunista
En 1945, poco después
de que Japón capitulara, estalló la lucha entre
los comunistas y las tropas del Guomindang por el control de
Manchuria. Se alcanzó una tregua temporal en 1946 a través
de la mediación del general estadounidense George C. Marshall.
Aunque de inmediato se reanudó la lucha, Marshall continuó
sus esfuerzos para unir a las dos partes. En agosto de 1946,
Estados Unidos intentó reforzar el papel de Marshall como
mediador imparcial al suspender su ayuda militar al gobierno
nacionalista. No obstante, las hostilidades continuaron y en
enero de 1947, convencidos de la inutilidad de proseguir la mediación,
Marshall abandonó China. Muy pronto el conflicto estalló
en una guerra civil a gran escala y desaparecieron todas las
esperanzas de un acercamiento político. En mayo de 1947,
se reanudó la ayuda estadounidense a los nacionalistas.
Sin embargo, las fuerzas gubernamentales estaban agotadas tras
dos décadas de un estado de guerra casi continuo, el mando
estaba dividido por la desunión interna y la economía
estaba paralizada por una espiral inflacionista; además,
los campesinos recelaban de una prometida reforma agraria que
no llegaba nunca, mientras que los liberales en el gobierno eran
sometidos por los sectores más conservadores. En 1947
la iniciativa militar pasó a los comunistas cuyo Ejército
de Liberación Popular (nombre oficial) dirigido por Lin
Biao derrotó a los nacionalistas en Manchuria y en el
verano de 1949, la resistencia nacionalista se derrumbó.
El gobierno, con las fuerzas que pudo recuperar, buscó
refugio en la isla de Taiwan.
En septiembre de 1949 los comunistas reunieron la Conferencia
Consultiva Popular Política China, un cuerpo constituyente
de 662 miembros, que adoptó un grupo de principios y directrices
políticas y una ley orgánica para gobernar el país.
La conferencia eligió al Consejo de Gobierno Central Popular,
que iba a servir de órgano supremo político. Mao
Zedong, nombrado presidente de este organismo, era de hecho el
jefe del Estado. De acuerdo con los poderes que había
delegado en él la conferencia, el Consejo de Gobierno
Central Popular instituyó los diferentes órganos
de gobierno central y local. En el plano nacional, el Consejo
Administrativo de Gobierno, encabezado por Zhou Enlai, llevó
a cabo funciones de gobierno tanto legislativas como ejecutivas.
Subordinados al Consejo se encontraban más de 30 comisiones
y ministerios encargados de tratar diferentes aspectos de los
asuntos estatales. La República Popular China fue oficialmente
proclamada el 1 de octubre de 1949.
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La República
Popular China
En 1953 después de que el control comunista se hubiera
establecido con firmeza en la mayoría de las poblaciones,
el Consejo de Gobierno Central Popular inició la elección
de los congresos populares locales, que a su vez, eligieron los
congresos del ámbito administrativo inmediatamente superior.
En 1954 se completó la red de congresos electos, con la
elección del Congreso Nacional Popular, que aprobó
el borrador de la Constitución que se envió al
Comité Central del Partido Comunista Chino.
La Constitución de 1954, que reemplazó a la Ley
Orgánica de 1949 como la ley fundamental del país,
confirmó la hegemonía del Partido Comunista Chino
e introdujo cambios destinados a centralizar el control del gobierno.
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RPOPULAR
La
transformación de la sociedad
La política básica del régimen comunista
fue transformar China en una sociedad socialista. Para alcanzar
este fin se utilizaron ampliamente la educación en los
principios del marxismo-leninismo y la propaganda política,
en especial hacia los jóvenes. Se aseguró a las
mujeres una posición de igualdad mediante las nuevas leyes
de matrimonio, que pusieron fin a la práctica del concubinato,
la poligamia, la venta de niños y la interferencia en
los nuevos matrimonios de las viudas, y aseguraban derechos iguales
respecto al empleo, propiedad de los bienes y divorcio. Se controló
estrictamente la religión; se obligó a los misioneros
extranjeros a salir del país y se colocó a clérigos
chinos dispuestos a cooperar con los comunistas, al mando de
las iglesias cristianas. Los intelectuales se vieron sujetos
al control gubernativo dirigido a la erradicación de las
ideas anticomunistas.
En los primeros años de la República Popular, el
gobierno también recurrió al terror en sus
esfuerzos por eliminar a toda la oposición y a los enemigos
potenciales; en 1951, las autoridades de Pekín afirmaron
que entre octubre de 1949 y octubre de 1950, se ejecutó
a más de un millón de los denominados elementos
contrarrevolucionarios. Algunas autoridades extranjeras estimaron
que esos datos podrían haberse incrementado a finales
de 1951 a dos millones.
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RPCHINA
Política
económica
La primera acción de los comunistas fue reconstruir la
economía, que se había visto afectada por las consecuencias
de las décadas de guerra continua. Inmediatamente instituyeron
medidas severas para controlar la inflación, restaurar
las comunicaciones y restablecer el orden interno necesario para
el desarrollo económico. Su política económica
potenció la colectivización agrícola para
poder promocionar el ahorro necesario para el establecimiento
de la industria pesada. La industria privada pasó gradualmente
a estar bajo propiedad mixta estatal y privada. El control del
Estado fue ejercido mediante una serie de programas que implicaban
la incautación de los considerados sectores económicos
básicos y la paulatina desaparición de algunos
propietarios mediante pagos compensatorios fijos. La reforma
agraria se inició en 1950 y fue seguida de la creación
de equipos de ayuda mutua, cooperativas y granjas colectivas.
El primer plan quinquenal, que se inició en 1953 y se
llevó a cabo con ayuda soviética, potenció
la industria pesada a costa de los bienes de consumo. La ayuda
económica y el consejo técnico soviético
contribuyeron en gran manera al éxito inmediato del programa.
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RPCHINA
Política
exterior
La política exterior china reflejaba la unidad existente
en el movimiento comunista internacional en la década
de 1950. China y la Unión Soviética firmaron un
tratado de amistad y alianza en 1950 y varios acuerdos complementarios,
que concluyeron en 1952 y 1954, por los que la Unión Soviética
hizo grandes concesiones a China, como la desaparición
de la presencia soviética en Manchuria. China también
pretendió estrechar relaciones con sus vecinos comunistas.
Durante la guerra de Corea las tropas chinas ayudaron al régimen
comunista de Corea del Norte contra las fuerzas de Naciones Unidas,
enfrentándose directamente a las tropas de Estados Unidos.
Cuando este conflicto finalizó en 1953, los chinos aceleraron
el flujo de la ayuda militar a los insurgentes comunistas que
luchaban contra los franceses en Indochina. Zhou Enlai desempeñó
un importante papel en las negociaciones de los Acuerdos de Ginebra
de 1954, que terminaron momentáneamente con las hostilidades
en esta región.
Con su llegada al poder, el régimen comunista también
intentó recuperar los territorios que consideraba dentro
de las fronteras históricas de China. En 1950, las tropas
chinas invadieron Tíbet y obligaron al país a aceptar
el mandato chino. En agosto de 1954, Zhou Enlai declaró
oficialmente que la liberación de Taiwan era uno de sus
principales objetivos, mientras que desde el campo nacionalista
se insistía también en volver a unificar el país.
Los comunistas comenzaron a bombardear a principios de septiembre
la isla de Quemoy, que se encontraba en manos de los nacionalistas,
y posteriormente atacaron otras islas más allá
de la costa de la China continental, entre las que se contaban
Matsu y las Tachens. Los nacionalistas respondieron con ataques
aéreos y navales contra el continente. Cuando en 1955
los comunistas intensificaron su ofensiva contra las islas, los
nacionalistas, con la ayuda de la VII Flota de Estados Unidos,
evacuaron las Tachens. Desde 1958 se ha mantenido de manera general
por ambas partes un alto el fuego en los estrechos, aunque el
régimen comunista nunca ha renunciado a utilizar la fuerza
para conquistar Taiwan.
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RPCHINA
El
Gran Salto adelante
La prudencia y planificación que supuso el primer plan
quinquenal fueron abandonadas en gran medida en el segundo, que
comenzó en 1958. Se impusieron controles más rígidos
sobre la economía para incrementar la producción
agrícola, restringir el consumo y acelerar la industrialización;
se trataba en definitiva de realizar un "gran salto adelante",
como lo llamó la propaganda oficial. Sin embargo, a causa
de una mala dirección e inadecuada planificación,
el programa fracasó: la economía se desorganizó
y la producción industrial descendió entre 1959
y 1962 hasta un 50 por ciento.
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RPCHINA
Creciente
aislamiento
La situación empeoró en 1960 con la retirada de
la ayuda económica y el consejo técnico de los
soviéticos. Mientras la Unión Soviética
avanzaba hacia una coexistencia pacífica con Occidente,
surgieron diferencias ideológicas entre las dos potencias
comunistas hegemónicas. Su alianza se fue deteriorando
con rapidez a comienzos de la década de 1960 y en 1962
China condenó abiertamente a la URSS por retirar sus misiles
de Cuba ante las presiones de Estados Unidos, manteniendo que
la revolución era el único medio para poder lograr
el objetivo máximo del comunismo: poner fin al capitalismo.
En particular, los chinos acusaron al dirigente soviético
Nikita S. Jruschov de revisionismo moderno y de traicionar la
ideología marxista-leninista. Como resultado de ello,
la URSS cortó totalmente su financiación al desarrollo
económico de China. Los chinos comenzaron a competir abiertamente
con la Unión Soviética por la jefatura del bloque
comunista y por la influencia entre los nuevos Estados surgidos
de la descolonización; con este fin Zhou Enlai viajó
a Asia y África en 1963 para obtener el apoyo a China.
Sin embargo, el irredentismo chino y las tácticas subversivas
impidieron los esfuerzos diplomáticos para obtener este
fin. En 1959, tropas chinas penetraron y ocuparon unos 31.000
km2 de territorio que reclamaba la India. Las negociaciones entre
los dos países no fueron concluyentes y de nuevo en 1962
se iniciaron fuertes enfrentamientos, cuando las tropas chinas
avanzaron a lo largo de las fronteras reclamadas por la India.
Aunque posteriormente los chinos retiraron sus tropas a las posiciones
de 1959, la agresión hizo disminuir el prestigio de China
entre los Estados neutrales de Asia y África. En el Sureste
Asiático, China prestó su apoyo moral así
como ayuda técnica y material a los movimientos comunistas
de Laos y Vietnam. Además, en Indonesia, los numerosos
oficiales chinos colaboraron activamente en el fomento de la
fracasada revolución comunista que provocó su expulsión
en 1965, después del triunfo del golpe de Estado militar
que colocó en el poder al general Suharto, y en la que
sufrieron enormes pérdidas de vidas y propiedades. Birmania
y Camboya, aunque mantenían relaciones de amistad con
China, se encontraban más vinculadas con la Unión
Soviética. Tan sólo Albania se mantuvo como un
aliado incondicional de China.
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RPCHINA
La
Revolución Cultural
Mientras los comunistas luchaban por construir la sociedad china,
aparecieron diferencias entre Mao, que favorecía una ideología
comunista pura y los intelectuales, profesionales y burócratas,
que querían un acercamiento más racional y moderado
que animara la eficacia y productividad del país. En mayo
de 1956, los dirigentes del partido preocupados por las críticas
de los moderados, más pragmáticos, lanzaron una
campaña animando a los chinos a "dejar florecer cien
flores, dejar luchar a cien escuelas de pensamiento." Los
intelectuales fueron instados a exponer sus quejas al sistema
para que los problemas pudieran ser identificados y solucionados.
A comienzos de 1957 Mao amplió la campaña de las
"cien flores", invitando a la libre crítica
de la política gubernamental. Se asumió, por supuesto,
que tales críticas se encontrarían dentro del marco
del comunismo. Sin embargo en junio de 1957 se volvieron a imponer
estrictos controles sobre la libertad de expresión, que
pusieron fin a la denominada "primavera de Pekín".
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RPCHINA
Ampliación
de la división
La escisión entre Mao y los moderados se amplió.
En 1959 abandonó la presidencia de la República
y le sucedió el moderado Liu Shaoqi; sin embargo, retuvo
parte de su poder. La influencia de Mao se vio disminuida posteriormente
por el fracaso económico que supuso el Gran salto adelante.
La escisión se convirtió en un conflicto público
en 1966, cuando Mao y sus seguidores lanzaron la Revolución
Cultural proletaria para erradicar lo que perdurara de las ideas
y costumbres burguesas y para recuperar el celo revolucionario
del primitivo comunismo chino. Mao también quería
debilitar la burocracia del partido, ahora atrincherada en los
privilegios y modernizar el sistema educativo para beneficiar
a los trabajadores rurales y manuales.
Estudiantes autoproclamados guardias rojos, a los que se unieron
grupos de trabajadores, campesinos y soldados desmovilizados,
tomaron las calles para manifestarse a favor de Mao, a veces
violentamente, convirtiendo a los intelectuales, funcionarios
estatales y del partido y trabajadores urbanos en sus principales
objetivos. Se desmontó la estructura central del partido
ya que se destituyó a los numerosos altos dignatarios,
entre los que se encontraba el jefe de Estado, Liu, y se los
expulsó del partido. Se cerraron las escuelas y la economía
quedó paralizada.
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RPCHINA
Tensión
internacional
Durante 1967 y 1968 los enfrentamientos entre maoístas
y antimaoístas, así como entre diferentes facciones
de la Guardia Roja, costaron miles de vidas. En algunas zonas
la rebelión condujo a la anarquía. Al final, se
tuvo que recurrir al ejército, dirigido por el ayudante
de Mao, Lin Biao, para restaurar el orden.
La Revolución Cultural tuvo un efecto adverso sobre las
relaciones exteriores. La actitud de la Guardia Roja inspiró
comportamientos similares en Hong Kong que dieron lugar a un
caos económico y social. La propaganda a favor de la Guardia
Roja y la agitación de los chinos residentes en el extranjero
dificultaron las relaciones con muchos Estados, especialmente
con la URSS, y la prueba positiva de una bomba de hidrógeno
china en 1967 no hizo sino agravar la preocupación soviética.
La tensión entre las dos potencias fue aumentando mientras
los chinos acusaban a los dirigentes soviéticos de imperialismo
después de que en 1968 la URSS invadiera Checoslovaquia.
En 1969 los crecientes ataques chinos sobre la policía
soviética en el río Ussuri en Manchuria, crearon
una situación explosiva.
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RPCHINA
Los
últimos años de Mao
Mao emergió victorioso de la Revolución Cultural
y su presencia en la vida diaria china fue absoluta. El IX Congreso
del Partido Comunista Chino celebrado en abril de 1969 intentó
restablecer su organización central. Mao fue reelegido
presidente señalándose que su pensamiento inspiraría
al partido y a toda la nación; el ministro de defensa
Lin Biao, fue nombrado su sucesor eventual, una elección
personal de Mao. Sin embargo, las figuras más destacadas
no fueron los maoístas sino los moderados: altos oficiales
militares seguidores de Lin Biao y personalidades caracterizadas
por su pragmatismo como el primer ministro, Zhou Enlai.
En 1971 la desaparición de Lin Biao (que oficialmente
falleció en un accidente de aviación) y a quien
se acusó posteriormente de planear el asesinato de Mao,
supuso la hegemonía en el partido de Zhou. El X Congreso
del Partido, que tuvo lugar en agosto de 1973, eliminó
la supuesta herencia de Lin como sucesor de Mao y se reafirmaron
las posiciones de Mao y Zhou. El compromiso de Mao para la movilización
de las masas y su arraigada desconfianza en la burocracia fueron
expresadas en 1973 y 1974 en una nueva campaña de reforma
ideológica que atacaba tanto al confucionismo como a Lin
Biao. El pensamiento radical de Mao se reflejó en una
nueva Constitución que, muy simplificada, fue adoptada
por el IV Congreso Nacional Popular en enero de 1975; pero el
moderado Deng Xiaoping, una víctima rehabilitada de la
Revolución Cultural, fue nombrado primer viceprimerministro
y vicepresidente del Partido.
Durante este periodo las relaciones exteriores de China mejoraron
en gran manera, en especial con Estados Unidos, que en 1971 retiró
su veto a la incorporación de la República Popular
China en las Naciones Unidas, tras lo cual fue admitida en sustitución
de la República de China (Taiwan). En 1972 el presidente
estadounidense Richard M. Nixon realizó una visita oficial
a China, durante la cual se planteó la necesidad de establecer
contactos diplomáticos entre ambos países como
paso previo para una eventual retirada de las tropas de Estados
Unidos de Taiwan. Con este fin, se crearon oficinas de enlace
en Pekín y Washington en 1973; anteriormente, en 1972
se establecieron relaciones diplomáticas con Japón.
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RPCHINA
Los
sucesores de Mao
Tanto el primer ministro Zhou como el presidente Mao murieron
en 1976, dejando un vacío de poder. La muerte de Zhou
precipitó la lucha por el mismo entre los dirigentes radicales
y los moderados. Los radicales obtuvieron su primera victoria
al impedir que Deng Xioaoping fuera elegido primer ministro y
al lograr que fuera expulsado de sus cargos en el gobierno y
en el partido. Como solución de compromiso, Hua Guofeng,
un administrador sin lazos cercanos con ninguna de las facciones
enfrentadas, se convirtió en primer ministro. Bajo su
gobierno se impusieron las políticas moderadas. Para consolidar
su posición hizo arrestar y acusó de varios crímenes
a la Banda de los Cuatro -nombre dado por los moderados a la
viuda de Mao Jiang Qing y otros tres dirigentes radicales-. En
ese tiempo fue nombrado sucesor de Mao como presidente del Partido
Comunista Chino.
Hua se centró en desarrollar una política de estabilización,
en ayudas para superar los efectos de los terremotos que habían
devastado Tangshan y otras regiones del norte en julio de 1976
y en favorecer el desarrollo económico. Para llevar a
cabo su programa nombró a dirigentes moderados para ocupar
altos cargos. En 1977 se reinstauró a Deng como primer
sustituto del primer ministro y también en los otros cargos
de los que había sido expulsado, mientras seguidores de
la Banda de los Cuatro fueron depurados. El XXI Congreso del
Partido Comunista Chino, celebrado en agosto de 1977, estuvo
dominado por el presidente Huan, el vicepresidente Deng y Ye
Jianying. Nuevamente la dirección fue ocupada por los
militares y oficiales veteranos del partido.
El énfasis puesto en la moderación política
y en la modernización económica del gobierno se
reflejó en el V Congreso Nacional Popular, que se reunió
en febrero y marzo de 1978. Hua fue reelegido como primer ministro,
con Deng como sustituto del primer ministro. Ye fue nombrado
presidente del Comité Permanente del Congreso Nacional,
un cargo que, según la nueva Constitución, equivalía
a la jefatura del Estado.
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RPCHINA
Relaciones
internacionales
Mientras se realizaban estos reajustes internos, las relaciones
con Vietnam empezaron a ser tensas. Para disgusto de China, la
influencia soviética en Vietnam iba en aumento y la minoría
china se veía obligada a cerrar sus negocios privados
en el sur recién conquistado. El resultado fue un éxodo
de chinos que se establecieron en el sur de China, colapsando
la situación interna de esas regiones; hacia julio de
1978 China cerró sus fronteras. Cuando más adelante
Vietnam invadió Camboya y en enero 1979 derrocó
al gobierno de ese país, que estaba respaldado por los
chinos, China tomó represalias y un mes después
envió tropas a Vietnam.
Por miedo a quedar rodeados por los soviéticos y los vietnamitas,
China aumentó sus contactos exteriores. En enero de 1979
se establecieron relaciones diplomáticas con Estados Unidos
y en julio se realizó un acuerdo comercial. También
se estrecharon los lazos con Japón y Europa occidental.
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La
peculiar 'vía china al capitalismo'
Deng Xiaoping fue la figura
dominante en China a lo largo de la década de 1980 y los
primeros años de la de 1990, manteniendo su influencia
de forma oculta incluso cuando cedía sus títulos
públicos. Favoreció una política que permitía
el desarrollo comercial e industrial, atrayendo inversiones extranjeras.
Deng y la envejecida cúpula dirigente de China tenían
una posición mucho menos dogmática sobre la política
económica que sobre los temas políticos.
En 1980, Hua Guofeng renunció a ser primer ministro y
le sucedió Zhao Ziyang, un seguidor de Deng. A comienzos
de 1981, fueron declarados culpables los miembros de la Banda
de los Cuatro e ingresaron en prisión. En junio, otro
de los aliados de Deng, Hu Yaobang, sustituyó a Hua como
dirigente del partido. En 1982 se adoptaron una nueva Constitución
y una nueva reorganización del Partido Comunista Chino.
La primera restableció el cargo, en gran manera representativo,
de presidente de la República (anteriormente presidente
de Estado), que en 1968 había sido abolido por Mao.
La política desarrollada por Deng generó un rápido
desarrollo económico, pero también desencadenó
una crisis social considerable (las grandes urbes crecieron a
un ritmo mayor que el resto del país, lo que originó
graves desequilibrios entre el campo y la ciudad, así
como dentro de las ciudades) y aspiraciones políticas
entre los grupos sociales más beneficiados por la apertura
de consecuencias imprevisibles, pues enseguida se puso de manifiesto
que los máximos dirigentes del país no tenían
la menor intención de comprometer el poder absoluto del
Partido Comunista.
En enero de 1987, Zhao Ziyang fue nombrado secretario general
del Partido Comunista y Hu Yaobang fue obligado a dimitir, en
tanto que Li Peng fue nombrado primer ministro. Los cambios en
la jefatura llegaron tras una ola de manifestaciones estudiantiles
que reclamaban una mayor democratización y libertad de
expresión. La muerte de Hu en abril de 1989 inició
una nueva ola de manifestaciones a favor de la democracia, que
aumentaron en mayo cuando el dirigente soviético Mijail
Gorbachov visitó Pekín para poner fin a las desavenencias
entre la URSS y China, que ya duraban treinta años. Los
manifestantes ocuparon la plaza de Tiananmen en Pekín
hasta la mañana del 4 de junio, en que las tropas armadas
tomaron al asalto el centro de la ciudad, matando al menos a
cuatrocientos civiles (véase sucesos de Tiananmen). Gran
parte de la comunidad internacional criticó la forma violenta
en que se resolvió el conflicto y la posterior vulneración
de los derechos humanos que tuvo lugar contra aquéllos
que participaron en la protesta. En el posterior periodo de represión
política, Zhao Ziyang fue despojado de sus cargos en el
partido y Jiang Zemin se convirtió en secretario general.
La VIII reunión de la Asamblea Nacional Popular eligió
en marzo de 1993 a Jiang como presidente de China y reeligió
a Li Peng como jefe de gobierno.
Jiang Zemin tuvo que enfrentarse, como máximo dirigente
del país, a graves problemas: pérdida de influencia
del Partido Comunista, incremento de la inflación y del
déficit comercial, aumento de las diferencias económicas
entre las distintas regiones (lo que lleva aparejado diferencias
sociales), corrupción generalizada entre los empleados
públicos y empeoramiento de las relaciones con algunos
países occidentales, debido fundamentalmente al quebrantamiento
de los derechos humanos. En este sentido, la entrega o devolución
(según el punto de vista) de Hong Kong a China es un posible
elemento de tensión entre las potencias occidentales y
el 'gigante asiático'.
Jiang desarrolló grandes esfuerzos para resolver estos
asuntos, realizando una gestión en la que la eficacia
fue el principio básico de actuación. En abril
de 1995 consiguió que el Comité Central destituyera
por el cargo de corrupción al poderoso alcalde de Pekín,
Chen Xitong. La inflación se redujo del 22% en 1994 a
menos del 15% en 1995, gracias a la aplicación de medidas
tales como el control de precios y el incremento de la producción
agrícola. Jiang fortaleció su base de apoyo nombrando
aliados en Shanghai, si bien el respaldo hacia su figura dentro
del estamento militar fue considerado menos firme.
Aunque Jiang ha seguido la línea ideológica marcada
por Deng (que podría resumirse en el principio de 'apertura
económica sin cambio político'), ha procurado,
no obstante, dejar su impronta en la acción de gobierno
y reafirmarse como líder por derecho propio. Así,
en el campo económico, favoreció la liberalización
en la línea establecida por Deng, pero a un ritmo más
moderado, prestando mayor atención a las consecuencias
negativas que el desarrollo económico puede tener entre
la población.
Con la muerte de Deng Xiaoping el 19 de febrero de 1997, Jiang
Zemin, en su condición de presidente de la República
y jefe de las Fuerzas Armadas, se convirtió en la figura
indiscutible de la escena política china.
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