Si en vez de por Salamanca venimos desde Zamora nos habremos de dirigir, por la carretera C-527, hacia Fermoselle si bien justo antes de llegar podremos tomar dos alternativas: la primera es la que une el propio Fermoselle con Trabanca, a través de la C-525, en cuyo caso estaremos preparados para atravesar el valle del Tormes por un puerto bastante malo en cuanto a la conducción, pero realmente espléndido en lo referente a paisajes. La segunda opción pasa por desviarnos cerca de Cibanal, por la ZA-334, hasta Almendra para lo que habremos de pasar por encima de la presa homónima y cuyo mirador no tiene desperdicio. Desde allí, nos dirigiremos hacia Trabanca desde donde, atravesando Villarino, llegaremos a Pereña.
Otra tercera posibilidad es nuestra llegada desde el sur, en cuyo caso podemos seleccionar entre ir recorriendo todas Las Arribes de Sur a Norte, vía Ciudad Rodrigo, o bien hacerlo siguiendo el curso del río Duero en cuyo caso nuestro lugar de salida habrá de ser Fuente de San Esteban, desde donde nos dirigiremos, por la SA-313, hacia Vitigudino y desde allí, y siguiendo la SA-314, llegaremos, en dirección a Aldeadávila, hasta un cruce anterior a Masueco donde nos desviaremos.
En fin, que después
de tanto rollo viene el mapa de carreteras, que es mucho más sencillo
de seguir que mil explicaciones mal dadas (como éstas de arriba).
Si alguien tiene algún tipo de duda que no dude en contactar para
su resolución.

(Que no se me cabree
nadie si no he mencionado su pueblo, o algún sitio de interés,
pero considero que lo mejor que tiene esta zona es su gente, con lo que
el viajero únicamente habrá de preguntar a los lugareños.
Y creo haber dicho bien al señalar al viajero, que no al turista,
pues mientras el primero lo que hace es disfrutar de lo que tiene a su
alcance: el paisaje, los entornos, la cultura, etc. y se para a entablar
conversación con los lugareños; el turista únicamente
se interesará por los lugares que le viene señalados en la
guía de turno, se bajará de su coche únicamente sino
tiene que andar demasiado y, por supuesto, jamás se le verá
acercarse a ningún habitante sino es para mirar lo "pintoresco
del ente", cuando no es para reirse con sus allegados. En fin, si alguien
se da por aludido, por situarlo en la categoría de turista, le recomiendo
que cambie de actitud y empiece a disfrutar de los viajes, pero de verdad).
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