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        La actual falta de un status legal que proteja a este superdepredador, es la responsable de las múltiples amenazas que debe soportar el lobo. En algunas de las Comunidades Autónomas de la población lobera del norte peninsular, el lobo sigue siendo una especie cinegética y con fama de "alimaña", lo cual, junto con la permisibilidad demostrada por las administraciones regionales, facilita todo tipo de abusos y matanzas por parte de algunos ganaderos y cazadores. En Sierra Morena la problemática es mayor, ya que en las grandes fincas privadas de banqueros y grandes empresarios es frecuente que ni siquiera los agentes forestales se atrevan a entrar. Ello permite que en su interior se utilicen todo tipo de métodos ilegales de caza como cepos, lazos y venenos, y que en las cacerías se dispare contra los lobos como si de ciervos se tratase.

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                                                                                                           PAREJA DE LOBOS EN CELO

          Ante esta situación es imprescindible el establecimiento de un status legal de                          protección, razón por la que desde el movimiento ecologista (coincidiendo con los técnicos y científicos especializados en la conservación del Lobo), se solicite la inclusión de esta especie en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

        Pero la protección del lobo, debe ir acompañada de otra serie de medidas encaminadas a hacer compatible la conservación de esta especie con otros intereses tales como la ganadería. Ello exige el pago inmediato y generoso de todos los posibles daños causados por los lobos. Ya que evidentemente la conservación del lobo no debe ser soportada por los ganaderos. Otro factor de primer orden cuando hablamos de la protección de una especie tan mítica y controvertida como el lobo es la relacionada con la negativa imagen que tiene para buena parte de la población que comparte con el su hábitat.

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        Es hora ya de que se inicien campañas para dar a conocer la auténtica imagen del Lobo.

        Precisamente estas fueron algunas de las decisiones tomadas en las I Jornadas Ecologistas sobre el Lobo Ibérico, organizadas por la CODA y realizadas en Benavente (Zamora) los pasados días 19 y 20 de Diciembre. En ellas las organizaciones ecologistas presentes decidieron poner en marcha el PROYECTO LOBO tendiente a conseguir la protección de esta especie, el pago de las indemnizaciones por las administraciones y el inicio de una campaña de educación ambiental que cambia la negativa imagen que tiene el lobo en ciertas zonas.

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                                                                LOBO AULLANDO

        Ante la falta de interés demostrada por las administraciones públicas en iniciar este camino, es el movimiento ecologista el que ha decidido asumir su realización.

        Una vez más deberemos hacer nosotros lo que corresponde a las administraciones, demostrando así su manifiesta incapacidad.

Aunque es lógico pensar que debe de existir una equivalencia entre el número de lobos y                   daños producidos, esto no es siempre así, siendo el régimen de explotación del ganado y la vigilancia dispensada, los factores más influyentes.

                Pese a que cualquier sistema que adoptemos no va a contentar siempre a la totalidad de los ganaderos afectados, nosotros sugerimos el pago directo y total de los daños.

        Además, sería oportuno sobretasar el valor de las reses muertas por las molestias que los                  ganaderos han padecido durante y después del ataque o pagar después de una tasación, los daños emergentes.

Para evitar los posibles casos de fraude, solamente deberían de pagarse los daños confirmados, estando presentes los restos de las reses afectadas.

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Se podría estudiar la puesta en práctica un sistema de pago escalonado dependiendo de la frecuencia de los ataques en un año, pudiendo ser este un factor indicativo del nivel de vigilancia con que cuenta el ganado, aunque no siempre es así. Creemos que esta medida puede reducir en gran parte el número de siniestros pues los ganaderos afectados tratarán de evitar en la medida de lo posible la reiteración de los ataques.

 

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