
"Conduces a toda velocidad por el camino que te lleva a la cima de la montaña. Mientras subes puedes ver al resto de compañeros que están volando en la ladera. Llevan allí todo el día, disfrutando de una suave brisa que los mantiene flotando en el aire. Un piedrolo del camino rebota, abollando los bajos de tu coche mientras, al intentar esquivarlo, arañas con los arbustos el lateral... Pero no te importa, porque en pocos minutos tú también saborearás las mieles del vuelo libre. Por fin llegas al despegue, preparas apresuradamente tu equipo, te pones el casco, tomas los elevadores... ¡listo para despegue!. En ese preciso instante la manga de viento cae inerte y a los pocos segundos gira 180º... el viento de atrás te impide volar, y tú pareces un carretero asiendo las riendas de un caballo en lugar de un intrépido piloto, y todos se descojonan de la cara de pollo que se te queda."
¿A quién no le ha ocurrido algo así alguna vez?. El viento es capaz de darnos las mayores satisfacciones... y los mayores disgustos: Sus caprichos pueden arruinar el vuelo, la tarde o el fin de semana de cualquiera.
En estas páginas encontrarás los relatos de aquellos que sufrimos los caprichos de Eolo.
Si deseas contarnos aquella historia ridícula y frustrante que te ocurrió volando no lo dudes... envía tu relato y escribe un nuevo capítulo de "El Viento y su puta madre". Pronto será un best seller...