
El uso que se le da en su día es del templo dedicado al culto religioso, autorizando a los judios a construir esta nueva sinagoga, ya que hasta esa fecha solo se les permitía reparar las ya existentes.
Destacando en su interior los elementos más clásicos del mudejar (las yeserias, la madera tallada y la cerámica vitrificada) destacando todas ellas por su belleza dentro de este conjunto tan expectacular como es la Sinagoga del Tránsito.
Situada en el Paseo del Transito cercano a la Sinagoga de Santa María la Blanca y la Casa Museo del Greco.