Como Asociación para la Salud
Integral del Enfermo Mental, perteneciente a la
Plataforma de Entidades del Voluntariado Social, se nos
convocó a una presentación por parte de los principales
partidos de la Comunidad Valenciana, de las
directrices de sus respectivos programas y sus diferentes
visiones respecto a los problemas que nos afectan.
A la vista de los olvidos o
carencias que detectamos en dicha presentación y también
convencidos de que la democracia debe ser participativa,
queremos hacer llegar, a los que van a ser nuestros
representantes en el Parlamento Autonómico, aquellas
cuestiones que nos preocupan y que nos gustaría, si fuera
posible, debatir con los responsables de la elaboración y
posterior defensa de su programa electoral.
La relación de carencias
que como familiares queremos señalar son, entre otras, éstas:
+ Centros
de Rehabilitación : Imprescindible como la medicación
para la recuperación de los enfermos. Las plazas existentes
están muy por debajo en cantidad de cubrir las
necesidades de la población. Además, en lugar
de ser un servicio asumido por la
Conselleria de Sanidad como ocurre con la
rehabilitación de otras enfermedades lo cubre indirecta
e insuficientemente la Conselleria de Bienestar Social
.
Insistimos en que la rehabilitación es una parte de la terapia
y por tanto un Servicio Sanitario al que deben
tener acceso todas las personas con una enfermedad mental.
+
Hospitales Públicos con plazas de media y larga estancia que
permita la continuidad del tratamiento y el seguimiento de
enfermos atendidos previamente en unidades de agudos, con un
trato digno.
Es necesario un seguimiento y control del paciente, con
posterioridad al alta en la Unidad de Agudos, coordinado con un
psiquiatra, a fin de evitar las frecuentes recaídas.
+ Centros
de Salud Mental con un número suficiente de Profesionales :
Actualmente son insuficientes y por lo tanto las
citas son mucho mas dilatadas en el tiempo de lo que debieran
para hacer un buen seguimiento del paciente y dedicarle el
tiempo necesario en cada una de sus citas.
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La
atención psiquiátrica no puede reducirse, por falta de
profesionales, a un simple tratamiento farmacológico.
Se debe
posibilitar el conocimiento profundo de la problemática
que presenta el enfermo, así como la de su entorno (
familiar y social ). |
+ Debe
contemplarse una dotación suficiente en las Unidades de Agudos
que permita
dar a las
personas con una enfermedad mental, si fuera necesario, un
servicio equivalente al que recibe otro tipo de enfermos en las
Unidades de Cuidados Intensivos(UCI).
+
Residencias, Centros de Día , Pisos tutelados y asistidos, de
Gestión pública : En la actualidad son muy escasos
estos servicios para cubrir las necesidades que existen. Además
hay Residencias y Centros de día en las que se da este servicio
conjuntamente a ancianos y enfermos, lo cual
no beneficia ni a unos y ni a otros .
+ Terapias
de orientación y ayuda a la familia ya que ésta es el nexo
de unión del enfermo con la sociedad y para poder realizar este
papel con garantía, debe estar orientada y apoyada por
profesionales. Estas terapias son muy escasas, y las pocas que
existen no se dan a conocer a las familias, llegando a su
conocimiento, en la mayoría de los casos, por casualidad.
+ Trabajos
protegidos que den continuidad a las terapias de
rehabilitación y permitan la adecuada inserción social.
Actualmente este tipo de trabajo no existe y un paciente en
rehabilitación, si no ve un futuro puesto de trabajo, no se
siente estimulado. La Administración debería favorecer la
contratación de las personas que padecen una enfermedad mental
por medio de deducciones o subvenciones a las empresas y dar
ejemplo a su vez cubriendo algunos puestos de trabajo público,
porque ¡¡ ¿Qué mejor empresa que la propia Administración
!! ( Bedeles, Conserjes, puestos de Información, jardineros, etc).
Disponer de
trabajo es una necesidad vital que hace que las personas se
sientan útiles a la sociedad en la que viven y que forman parte
de ella. Su carencia es capaz de hundir incluso a personas sanas
y fuertes; con más razón a quienes por su enfermedad son
extremadamente frágiles. El enfermo prestaría un servicio a la
sociedad al tiempo que le serviría de terapia.
+ Apoyo
laboral que permita mantener el empleo :
Servicio que no existe. El comportamiento de las personas
con una enfermedad mental no es estable. Cambios apenas
perceptibles para cualquier otra persona aumentan su sensación
de inseguridad y modifican su comportamiento. Es necesario que
las crisis sean lo más cortas y menos numerosas posibles por que
eso redundará en el mantenimiento del empleo. Un seguimiento
permanente del enfermo que haya conseguido estar en condiciones
de ocupar un puesto de trabajo, es necesario.
+
Servicio de Urgencias
específico donde se sustituya la policía por ATS´s
especializados
:
No es de
recibo que la policía dispare sus armas para reducir a un
enfermo, antes incluso de que haya llegado el S.A.M.U. (Sept./2002
) o que , ante una llamada urgente por un intento de suicidio de
una joven enferma por ingestión masiva de medicamentos, venga la
policía, muy amable en este caso, pero incapaz de solucionar el
problema, y que a continuación aparezca una ambulancia, donde la
enferma perdió la consciencia, con la única dotación de un
conductor (Enero/2003)*. Es urgente modificar este protocolo de
actuación del S.A.M.U. y dejar de dar a la sociedad la
sensación de que las personas con una enfermedad mental son
delincuentes. El enfermo tampoco debe percibir que ante una
crisis, es la policía quien aparece, para “curarle”.
(*)Sólo hemos
citado dos hechos puntuales pero lamentablemente se dan casos
similares con bastante frecuencia.
+
Valoración de las minusvalías
con presencia de un psiquiatra así como del especialista
que atiende al enfermo.
En la
actualidad el criterio de asistentes sociales y psicólogos, no
especializados en la mayoría de los casos, prevalecen sobre el
informe de su psiquiatra, sin tener en cuenta que la persona con
una enfermedad mental no está en una crisis permanente.
¿Como es posible con una entrevista de unos minutos valorar la
capacidad de una persona, con un comportamiento tan complejo,
para incorporarse al mundo laboral ?. En muchos de los casos
dicha valoración no es coherente con la realidad de cada
individuo, ya que son capaces de comportarse como una persona
sana en ciertos momentos, pero no de desarrollar un trabajo en
las condiciones de competitividad que la sociedad en que vivimos
nos impone.
+ Programas
de prevención de cronicidad.
La enfermedad
mental aparece con frecuencia en personas jóvenes. Está
demostrado que una atención especializada de las personas
afectadas consigue reducir las crisis. Cada nuevo brote
significa un mayor deterioro de la persona. La medicina
preventiva, como con cualquier enfermedad, es necesaria.
+ Campañas
informativo-educativas que consigan eliminar poco a poco en la
sociedad, el estigma que supone la enfermedad.
Esto tendría
que ir acompañado de un uso cuidadoso del lenguaje en los medios
de comunicación. El maltrato mediático de estos enfermos ha
llevado a que un esquizofrénico sea, para la mayoría, una
persona violenta, agresiva y con instintos criminales cuando por
el contrario son ellos los que sufren con mucha frecuencia la
violencia y la agresión, tanto física como psicológica, de una
sociedad que rechaza lo diferente, especialmente si es débil.
Deberían
promoverse campañas encaminadas a conseguir un cambio de actitud
en la sociedad como se ha conseguido con otros colectivos
estigmatizados (disminuidos psíquicos, drogadictos, enfermos de
Sida, etc). La sociedad les comprendería mejor y no los
discriminaría como viene ocurriendo por desconocimiento, ya
que el desconocimiento produce miedo.
+ Coordinación entre las
diversas administraciones que gestionan los recursos.
Delimitando claramente cuales son las funciones que competen a
cada una de ellas, para que no puedan evadir responsabilidades
que les son propias jugando con la ignorancia del usuario.
+ Puesta
en marcha Ya del nuevo Plan de Salud
Mental, del que parece haberse olvidado la
administración.
+ La
reinversión del patrimonio de Salud Mental procedente de centros
que se cierren o servicios que se dejen de impartir,
creando nuevos recursos .Y con más razón si son
donaciones particulares. Exigimos que este criterio comience a
aplicarse ya mismo con el patrimonio procedente de los
Psiquiátricos de Jesús y Bétera