PLATAFORMA DE DEFENSA DE LA SALUD MENTAL

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MALOS LIBROS, MALAS PORTADAS, ESCASAS SENSIBILIDADES "CREADORAS"

Hace poco apareció en el mercado un nuevo libro: "Mujeres letales".

Copiando el título de un reciente título policíaco de Cèline Germann, unos periodistas "analizan casos" de mujeres inmersas en episodios de cierta truculencia, desde una perspectiva que por morbosa atrae a veces a cierto público.

La portada del libro muestra una foto de Noelia ( una persona enferma con la que tampoco funcionó el sistema sanitario para detectar su situación. Una persona que por la agudización de su enfermedad, no atendida, a pesar de trabajar en un entorno sanitario, tuvo para ella y para otros un desenlace funesto. Una persona con la que morbosamente se especuló en ciertos medios ).

La portada del libro nos muestra a Noelia, un cuchillo y una ficha administrativa al parecer policíaca. Esquemáticamente la insinuante relación se hace clara: mujer-histeria-policía-criminal.

Ya sabemos que el mercado utiliza los sentimientos y la especulación con lo morboso. Ya sabemos que las técnicas mercadotécnicas, usan y abusan de estimular estos resortes, reconducirlos y sacarles beneficio comercial. Igual que se utiliza la búsqueda de notoriedad y publicidad gratuita mediante el escándalo.

Pero a los que nos preocupa e intentamos contrarestar el absurdo estigma de las personas con enfermedad mental, este tipo de cosas nos tira encima muchos cubos de agua fría. Nos hace retroceder mucho en lo que poco a poco se va consiguiendo.

Este libro, que es de dos periodistas de Interviu (Manuel Marlasca y Luis Rendueles), está siendo uno de los temas de morbo cotidiano en tertulias y programas de los medios que se irrigan con esas fuentes. Los mismos autores ya han sacado fruto comercial de casos como las niñas de Alcacer y otros semejantes.

Es difícil buscar antídotos efectivos para este caso y más si se pretende no contribuir a incentivar los beneficios que se diseñan en base a estos ganchos comerciales. Lo sabemos.

La libertad de creación es algo a defender. Sin embargo, este libro no podría calificarse de pieza literaria. Quizá tampoco podría ser tratado como un ejemplo de rigor en cuanto a periodismo de investigación. A los profesionales, también de dicho campo, les es exigible que sean capaces de controlar todos los aspectos de lo que de ellos sale. Si no lo hacen, es porque flaquean en su autoridad profesional o creadora, o bien porque prefieren derivar sus apetencias desde lo profesional hacia lo estrictamente comercial. Y así, en estos casos, se está obviando la libertad del creador para dirigirse hacia otras apetencias. A veces hacia el puro beneficio comercial. Y en el campo comercial, rigen otras reglas. Tanto para el que quiere vender como para el que quiere comprar. Tanto para el que fuerza la venta, como para el que se resiste a comprar lo que no le gusta.

Se debe considerar así mismo que la libertad de creación, es un principio (un valor que dirían otras personas) a mantener y defender. Cosa con tanto énfasis defendido desde aquí, como dice defenderlo Elvira Lindo, la prologuista del texto. Un principio, el de la libertad del creador, necesitado de tanta defensa como la libertad de decisión y de pensamiento de los ciudadanos todos. Defensa de la libertad de creación que también de lo anterior se nutre.

Y por esa libertad de decisión que nos queda, que aún nos dejan, podemos pensar en utilizarla enfocándola hacia lo único que a veces nos da cierta fuerza. Decidir desde nuestro papel de consumidores, no comprar ni considerar esa obra. Decidir hacer correr la voz para que esta obra no se compre. No comprarla porque los "creadores" también con su portada, no están contribuyendo precisamente a superar el estigma que pesa sobre las personas con enfermedad mental.

Y este mensaje que también se dirige a las personas de la  comunicación, de las publicaciones y de los medios, será sin duda entendido por todas ellas. Y así también se les pide que reflexionen y piensen un rato con nosotros. Y que con nosotros ingenien formas para que nuestras personas amigas que están o han estado enfermas, empiecen a no tener que ocultarse. Para que les subamos de nuevo la moral, que también la tienen y de los dos tipos -ánimo y ética-, y para que ayuden a buscar soluciones para ellas ...

Es duro oír a compañeras, madres de personas enfermas, lo que sus propios hijos  les pueden decir cuando ven ese libro y su portada: "Madre, si ves que no me tomo las pastillas, enciérrame en algún sitio. Que yo no quiero terminar como Noelia". Es elocuente oír ante programas televisivos que se recrean en el morbo, de nuevo viejos comentarios de personas que se quedan en lo superficial, en lo anecdótico del caso: "¡ Es que deben estar encerrados de por vida !". Triste sino para avanzar.

Todo el empeño en conseguir superar los estigmas, se desmorona un poco más  por el deseo mercantil de querer atraer unos cuantos compradores más ...

¡ Hay tanto por hacer y tanto en contra !

Sin embargo, la puerta de la solidaridad y del trabajo común para cambiar las cosas está siempre abierta. Atrévete tu también a cruzarla. ¡ Vale la pena seguir intentándolo ! ¡ Siempre valdrá la pena buscar un poco de alegría para los otros !