PREDESTINADOS PARA MATAR(HISTORIA CRIMINAL DE LA BIBLIA)Autor: Victor H. BaskeTexto completo en http://home.coqui.net/vhbaske/ Parte 3(.....................) Con Saúl la historia santa de Israel continúa igual. Un rey extranjero decide atacar a los israelitas y someterlos, pero esta vez el rey enemigo exige que cada uno de los israelitas se saque un ojo. Cuando Saúl se entera del asunto, recibe el Espíritu de Dios, el cual lo obliga a encenderse con una gran ira: "Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera" (1 de Samuel 11:6). Debido a esto, Saúl mata un par de bueyes y los corta en pedazos, y amenaza al pueblo israelita con que va a hacer lo mismo con ellos si no se preparan para luchar contra el rey que atentaba contra la seguridad de Israel. Con la ayuda de Jehová, el pueblo se junta y acude contra Nahás amonita: "Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre" (1 de Samuel 11:7). Saúl lleva al pueblo a una victoria contra los amonitas. Luego de esta victoria, el pueblo escoge a Saúl y lo declara rey: "Y fue todo el pueblo a Gilgal, e invistieron allí a Saúl por rey delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí ofrenda de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho allí Saúl y todos los de Israel" (1 de Samuel 11:15). La despedida de Samuel estuvo llena de mucho dramatismo, puesto que Samuel declara al pueblo que él había sido muy honrado y no le había robado nada a nadie (Ver el capítulo doce del libro de 1 de Samuel). Después que Samuel se despide, no tarda mucho en que Saúl cometa un error. El hijo de Saúl, Jonatán, ataca a los filisteos y los provoca a una guerra. Los filisteos se preparan a atacar a Israel con un gran ejército que hace que ellos teman en gran manera. A sólo dos años de su reinado, Saúl comete un grave pecado: decide hacer sacrificios a Jehová por cuenta propia sin que intervengan los sacerdotes para que Jehová lo bendiga. Este pequeño "error" le cuesta a Saúl su reinado. Samuel interpreta esto como que Dios había desechado a Saúl. No son pocas las personas en el día de hoy que se creen que si alguien no hace las cosas como ellos las quieren hacer, no son ellos los ofendidos, sino Dios. Estos "representantes" de Dios piensan que quienes los contradicen merecen la pena de muerte. La semilla para esta actitud está sembrada en pasajes bíblicos como estos, en donde supuestamente Dios está de parte de personas que se comportan de esta manera. Una ética cristiana de amor y de bondad no tiene cabida para rechazos hacia nadie de parte de Dios. En la ética cristiana basada en el amor, Dios perdona mucho más de lo que nosotros los humanos somos capaces de perdonar. El verdadero Dios, desde el punto de vista de una ética avanzada, hubiera tenido misericordia del pequeño error que comete Saúl. Pero ante los ojos de Samuel, que tal vez estaba resentido contra Saúl porque el pueblo lo había escogido a él como monarca, y probablemente tenía una envidia oculta, Samuel estaba pendiente a que Saúl cometiera cualquier pequeño desliz en contra de las leyes de los sacerdotes. Samuel, que era muy listo, faltó a su palabra de que dentro de siete días él iría a bendecir a los ejércitos y a ministrar. No acude a tiempo, y esto hace que el pueblo comience a asustarse. Viendo esto, Saúl trata de controlar la situación haciendo él mismo los sacrificios a Jehová. En este momento, oportunamente, se aparece Samuel lleno de una ira santa. Samuel insulta a Saúl y le dice que Jehová lo desecha como rey. Bueno, si Saúl era medio falto de entendimiento y medio demente, no era difícil predecir que no duraría muchos años como rey. Esto es lo que ve Samuel, porque aunque Saúl es desechado, su caída como rey no se produce en el instante en que Samuel lo maldice. La interpretación para tal contingencia estaba ya pronunciada en las palabras de Samuel. Ahora sólo faltaba esperar con paciencia a que Saúl cayera algún día. Inmediatamente Samuel le atraviesa a Saúl en su camino la espina de poner a otro hombre como rey en su lugar, para que Saúl no estuviera tranquilo durante todo el tiempo que le quedara como rey: "Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó (1 de Samuel 13:14)." A pesar de la maldición de Samuel contra Saúl, el pueblo israelita vence en la batalla contra los filisteos. Y a pesar del "anatema" cometido por Saúl, Saúl tiene muchas victorias y logra consolidar su reino. En 1 de Samuel siguen los relatos de las victorias de Saúl después de que recibe la reprimenda por parte de Samuel. Fueron muchas sus victorias contra los enemigos de Israel. Pero esto no concuerda con la lógica que la Biblia presenta mucho más adelante, en donde muchos reyes eran maldecidos inmediatamente a causa de sus pecados. Un día se le aparece Samuel al rey Saúl para instigarlo a vengarse contra el pueblo de Amalec. Samuel le recuerda a Saúl que Amalec le impidió el paso a Israel cuando ellos salieron de Egipto. Acude entonces el profeta ante su rey para recordarle que debería de ir con sus ejércitos a matar a la gente de Amalec, porque Jehová estaba exigiendo la venganza. Por instigación de Jehová, Samuel obliga a Saúl a que vaya a cometer genocidio. Una cita directa de las palabras de Samuel lo confirman: "Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He decidido castigar lo que hizo Amalec a Israel, cortándole el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos (1 de Samuel 15: 2-3)." Nuevamente podemos observar que se esta diciendo que Dios mismo es el que está enviando a una persona para que esta cometa asesinatos. Pero de la forma en que se dice en este pasaje es muy cruel, porque hasta se dice que no se debe tener misericordia de los niños de pecho. Aquí se están sembrando la injusticia y la intolerancia esencial. La injusticia cuando se envía a matar un poblado completo incluyendo hasta los niños de pecho; la intolerancia esencial porque se está enviando a matar a una gente que sólo le impidieron el paso al pueblo cuando salía de Egipto. Si no se le permite a nadie ni siquiera hacer críticas contra Jehová, ¿Cómo menos no se mandaría a matar a la gente que le impidieran el paso por algún lugar? Pero esto no es todo lo que sucede en esta ocasión. El desdichado de Saúl acude a la guerra contra Amalec, pero hace las cosas a su manera: Perdona a Agag, coge lo mejor de las ovejas del ganado, y no destruye todas las cosas. Samuel se entera de esto, y recibe la palabra de Jehová que le comunica: "Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras (1 de Samuel 15:11)". Las palabras que pronuncia Samuel delante de Saúl son muy significativas, pues a mucha gente le gusta citarlas contra las personas que según ellos den muestras de desobediencia: "Pero Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de brujería es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey (1 de Samuel 15:22-23)." Cuando Saúl oye las palabras de rechazo, él decide arrepentirse. Pero ya no hay remedio, Saúl es desechado. No hubo perdón para él, el perdón que mucho más adelante veremos que se le va a otorgar a otros reyes que se van a comportar peor que él, pero aquí vemos cómo se prepara el escenario para las contingencias que suceden en la historia de Israel. Hay tantas cosas en esta historia que suceden de una manera tan arbitraria que es muy difícil de predecir cuál va a ser la actitud de Jehová en determinado momento. Pero estamos seguros que esto se debe a que la historia aquí está siendo interpretada y se está escribiendo de manera posterior a los sucesos desde el punto de vista de los sacerdotes. Ellos son los que reinterpretaban la historia dándole un matiz teológico y teocrático. En cuanto a Saúl, lo vemos pidiendo misericordia al profeta santo de Dios, pero todo es imposible ya, Saúl ha sido desechado, a pesar de todas sus palabras de arrepentimiento que vemos en estos versículos: "Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta (1 de Samuel 15: 24-29)." Y como si todo esto fuera poco, Samuel, el santo y ungido profeta de Dios, decide cumplir con la voluntad de Dios, y delante del pueblo pide que le traigan a Agag, rey de Amalec, el cual Saúl había dejado que viviera. Trae a Agag ante su presencia, y este hombre santo cumple con la voluntad de Dios él mismo, pues corta en pedazos a Agag rey de Amalec: "Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal (1 de Samuel 15: 33)". Luego de este incidente Samuel y Saúl nunca más volvieron a verse en sus vidas. ¡Tremenda santidad la del Samuel este! Lo triste del caso es que la gente que lee esto tiene que aceptar que era justo que el santo profeta matara al infeliz rey y esto se consideró como un acto de obediencia a Jehová, pues el profeta "cortó en pedazos a Agag delante de Jehová" . Un incidente como este demuestra la falta de amor que había entre los "santos" del Antiguo Testamento. Es sorprendente ver que todavía hay mucha gente que se levanta temprano por las mañanas para tener devoción religiosa leyendo cosas como estas todos los días. Que difícil es creer que un creyente pueda mejorar su vida espiritual leyendo que un "santo" profeta regañe a un rey para rechazarlo a nombre de Dios. Y menos cabe que tal profeta mate a una persona y después los creyentes tengan que considerar esta basura como algo digno de servir de edificación espiritual. Lo único que esto puede edificar es el fanatismo y la intolerancia, si acaso la persona que lea eso resista y no se vuelva loca. Mucha gente lee cosas como estas y nunca se dan cuenta de los errores que contienen. Pero si la gente sigue leyendo cosas como estas y nunca llegan a despertar, se está abriendo el camino para que la gente apoye crímenes y barbaridades a nombre de Dios. Estas cosas corrompen las mentes de una manera muy enfermiza. Posteriormente a los incidentes anteriores, Samuel recibe palabra de Jehová para ungir a otro por rey sobre el pueblo de Israel. Se escoge a David por encima de Saúl para ser rey sobre Israel, y es cuando aparece por primera vez en escena David en las narraciones bíblicas. La situación de Saúl se torna deplorable, pues éste recibe hasta malos espíritus de parte de Jehová: "El Espíritu de Jehová se había apartado de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová (1 de Samuel 16: 14)". Mientras la situación de Saúl empeoraba, David iba tomando auge en Israel. Ahora toda la atención se estaba concentrando en David. Estudiaremos la historia de David. David fue el rey que Samuel declaró que Jehová iba a buscar de acuerdo a su corazón: "Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón" (1 de Samuel 13:14). Fue escogido debido a la rebelión de Saúl. Y fue escogido mientras Saúl aún era rey sobre Israel. Este asunto, el de escoger a un rey mientras ya hay otro, es un asunto que siempre trae conflictos políticos muy graves. Esto en parte explica la actitud que asumió Saúl con David, que trató de quitarle la vida a David en varias ocasiones. El libro de Samuel nos narra las hazañas de David desde mucho antes de llegar a ser rey sobre Israel. Pero sus hechos, ¿serán tan santos como los de otros personajes de la Biblia? Eso lo veremos. Nos cuenta la historia que cada vez que Saúl se volvía loco, David acudía con su arpa para tocarle música y tranquilizarlo. David era muy joven cuando esto sucedió. Luego ocurre una situación en la que David comienza a hacerse notorio con el pueblo de Israel. Los filisteos, que siempre estaban en guerra contra Israel, fueron a atacar a Judá. Cuando ellos estaban acampando frente a los ejércitos de Saúl, salió un paladín de ellos a retar a los hebreos. Era un hombre gigantesco, cuyo nombre era Goliat. El retó a los Israelitas diciéndoles que si alguno le ganaba a él en una batalla ellos, los filisteos, servirían a los israelitas; de ser lo contrario, los israelitas servirían a los filisteos. Como Goliat estaba haciendo un gran reto e insultaba muy fuerte a los israelitas, David se infla de ira santa y pronuncia estas palabras: "¿quién es este filisteo incircunciso, para injuriar a las huestes del Dios viviente?" (1 de Samuel 17:26). Enojado por las palabras del filisteo, David acude ante Saúl para pedirle que le permita guerrear contra Goliat. David le relata a Saúl cómo él mataba a los leones cuando estaba sirviendo de pastor de ovejas, y debido a que nadie se atrevía ir a luchar contra el gigante Goliat, Saúl permite que David vaya a la guerra contra Goliat. Cuando Goliat ve venir hacia él el espectáculo de un niño con palos y sin un uniforme de guerra, lo maldice por sus dioses y se burla de él. Las palabras que David le responde a Goliat son las siguientes: "Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; pero yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tu has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos (1 de Samuel 17:45-47)". Lo que había inflado la ira de David había sido que Goliat estaba insultando a Jehová frente a todos los ejércitos sagrados de Israel. Recordemos que en los pueblos antiguos sus dioses estaban muy ligados a su sociedad. Un insulto de Goliat contra los dioses israelitas era considerado como una grave afrenta. Esto era como si Goliat estuviera insultando la bandera de los israelitas. David, que era muy patriota, siente en su corazón que el insulto le pega muy duro. Siente también lo que se llama "celo" religioso por su Dios. A través de la historia de los israelitas este celo santo es el que le ha costado muchas vidas a los pueblos que le rodeaban. No menos de esto ha sucedido en la historia del cristianismo, donde se ha visto que en innumerables ocasiones los creyentes lucharon y pelearon invadidos por el "celo" de Dios. Alguna gente se ha tornado tan intolerante por esto, que el amor cristiano se ha desaparecido por siglos enteros de la faz de la tierra. Somos de la opinión que mucha gente, al leer historias como las de David contra Goliat, y toman estas cosas como ejemplo, sienten el mismo deseo de tener "celo" por la causa de Dios. En las posteriores historias que seguirán en la Biblia, veremos muchos casos de este celo y el costo que tuvo para la gente que han sido el objeto de ellas. El primero que muestra un celo inmenso por Jehová es David. Por eso no nos extraña que se nos dice que él andaba "conforme al corazón de Jehová". En las iglesias cristianas se utiliza mucho la historia de David y Goliat como ejemplo para las clases bíblicas de los niños. Un análisis profundo de la historia de David y Goliat, nos hace entender sin lugar a dudas que ésta es una historia llena de violencia. Se está hablando de una historia en la que un niño mata a un hombre en una batalla de guerra por causa de que insultaron a su Dios. Aquí, como en muchas otras historias de la Biblia, no hay nada de santo ni bueno en esto. Pero hay líderes religiosos cristianos que están manipulando a los creyentes para que ellos no vean las injusticias que están escritas en la Biblia. Hasta hay dentro del cristianismo personas que se estiman a sí mismas como "pacifistas" . En todo lo que hemos estudiado hasta ahora, no hay nada que nos sirva de evidencia para considerar a los israelitas como pacifistas. Desde Moisés hasta este momento, todo lo que vemos son historias de muerte y destrucción. Hay una intolerancia tan crasa, que hasta sentimos repugnancia al leer estas historias. En ellas se persigue y se mata a la gente por causas banales. Uno que maldice a Dios paga por ello con su vida. El que es malcriado contra sus padres también lo paga con su vida. Hay tantas cosas, que es imposible enumerarlas todas aquí. Todos estos castigos son demasiado injustos y desproporcionados para la clase de ofensa que se está castigando. El lector mismo las puede leer en la Biblia y en este escrito. El propósito de este libro no es destruir el cristianismo. Estaremos conformes con el propósito principal que nos motivó a escribir este libro: que la gente reconozca que en la Biblia existe violencia y que hay que eliminar la violencia del cristianismo. Ya es tiempo de abrir los ojos y apartarse de la manipulación de que otros. Más adelante veremos que la gente que nos manipula y nos siembra la injusticia y la irracionalidad esencial, tienen un propósito oculto cuando lo hacen. La historia de cómo David acaba con Goliat es muy macabra. Considere usted mismo si la historia es apta para ser ejemplo para los niños o no. Lea esto: "Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. Entonces corrió David y se detuvo sobre el filisteo; y sacando la propia espada de él de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella su cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaráyim hasta Gat y Ecrón. Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda (1 de Samuel 17:48-54)." Esto nos demuestra que la historia de David no comienza siendo tan espiritual que digamos. Lo que le sigue a esta historia es el crecimiento de David en popularidad y la envidia que tenía Saúl por esto. Al principio David lleva una vida normal dentro de la corte de Saúl, pero llegado el momento, David tiene que huir, porque su vida llegó a peligrar demasiado como para continuar viviendo dentro del palacio. En una ocasión, David deseaba casarse con una de las hijas de Saúl, llamada Mical. David se declara no merecedor del honor de ser yerno del rey, pero el rey le impone una condición: el rey le exige cien prepucios de filisteos a cambio de su hija. Esto significaba en palabras claras que el rey quería que David matara a cien personas de los filisteos, varones, y les cortara la parte de afuera del pene, para entregárselos a Saúl. Saúl pensaba que David no iba a poder hacer esta hazaña. Pensaba que enviándolo a cometer esta indecencia se iba a librar de él. Pero David, mucho más asesino de lo que pudiera Saúl pensar, va y mata no a cien, sino a doscientos filisteos: "...se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer" (1 de Samuel 18:27). Por esta causa, y por el hecho de que Saúl vio que David era favorecido por Dios, Saúl odió a David durante toda su vida: "y fue Saúl enemigo de David todos los días" (1 de Samuel 18:29). A pesar de la enemistad de Saúl, Jonatán, hijo de Saúl, tiene una amistad muy íntima con David. Pero al fin llega el día, y David tiene que huir de la presencia de Saúl. Su vida corría peligro si se quedaba donde Saúl lo pudiera atrapar. Estando David presto para huir, pasó por la tierra de Nob y fue a la casa de Dios. El sacerdote le da de comer de los panes sagrados y le entrega la espada que él había conquistado del gigante Goliat cuando lo mató. Puede decirse que para David comienza una vida de guerrillero desde el momento en que huye hasta el momento en que toma el poder como rey. Muchos de los modernos creyentes no estarían muy de acuerdo con una persona que hiciera cosas como las que hacía David, porque dentro del cristianismo hay mucha gente que es conservadora políticamente. Los creyentes de hoy en día no aceptan ningún tipo de rebelión contra los gobiernos cristianos del "in God We Trust" , y verían con malos ojos a una persona que se va al clandestinaje como lo hizo David. Nosotros tampoco justificamos la violencia por nada del mundo, pero en este caso entendemos que la gente lee estos pasajes y no protestan porque David fuera rebelde. Vemos quienes constituyeron su pandilla: "Y se juntaron con él todos los oprimidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres (1 de Samuel 22: 2)." Pero aún cuando David estaba llevando una vida de guerrillero, Dios le hablaba a él para que fuera a hacer sus hazañas de violencia. Nos cuenta el relato bíblico que Jehová lo aconsejaba en las batallas: "Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré a atacar a esos filisteos? Y Jehová respondió a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keilá (1 de Samuel 23:2)." La comunión de David con Jehová era una especie de consulta para guerrear. Jehová lo estaba aconsejando en todo momento para que él no perdiera en las batallas y para que sus hazañas militares nunca fallaran. A pesar de que David era un guerrero implacable, tenía un temor inmenso de matar a Saúl. En varias ocasiones la vida de Saúl estuvo en sus manos y tuvo ocasión de matarlo, pero no lo quiso hacer. Decía: "No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová" (1 de Samuel 24:10). Hubo una ocasión en que un hombre llamado Nabal, no quiso prestarle su ayuda a David y esto hizo que David quisiera matarlo. David se encendió en ira santa contra este hombre porque no lo había querido abastecer de provisiones. Debido a que no quiso alimentar a David, el pasaje bíblico declara que este hombre era un hombre impío y malo, "pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb" (1 de Samuel 25:3). Esta es una de esas raras ocasiones en que en la Biblia una persona no guardaba relación con su linaje, pues acerca de Caleb se dijo que él había sido "perfecto en pos de Jehová" (Ver Números 32:12). Cuando David sale a matarlo, la esposa de Nabal se le adelanta en el camino y le pide que no mate a su esposo, porque eso sería una venganza. David decide no matarlo pero a pesar de ello, Nabal es matado por Dios: "Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió" (1 de Samuel 25:38). Esto parece confirmar que Jehová le estaba dando la razón a David cuando deseaba matar a Nabal. El asunto aquí era quién le iba a dar muerte a Nabal. Si David lo mataba, era una venganza, pero si dejaba las cosas a Jehová, era un acto de justicia. Pero en ambos casos, Nabal estaba condenado a muerte sólo por no haber querido abastecer a los guerrilleros de David. Aquí el deseo de matar de David no es considerado como pecado alguno, aunque a los creyentes mucho más tarde se les prohíba hacer cosas como estas. David podía abrigar en su corazón pensamientos como éstos y no se le tomaban en cuenta como pecado: "Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que sea suyo no he de dejar con vida ni a un varón (1 de Samuel 25:22)." Saúl quiso matar a David muchas veces, pero David sigue pensando que es un acto de misericordia de él perdonarle la vida al "ungido de Jehová". Pero el momento de David de ser rey se estaba acercando, y mientras el final de Saúl estaba cerca, David continuaba con sus hazañas poco santas entre los filisteos: "Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquís" (1 de Samuel 27:9). Aquí, en esta situación, ¿qué diremos acerca del mandamiento de la ley de "no matarás" ? ¿Acaso cuando el asunto se convierte en uno político el mandamiento ya no tiene valor alguno? Ciertamente David estaba matando, ¡y de que manera lo hacía!, pues mataba a toda la gente que se le ponía de frente. Pero estas interrogantes se las dejamos para la persona que esta abriendo los ojos al leer este libro. Por lo pronto, seguimos con el recuento histórico. No queremos ser demasiado cansones. En la ocasión en que los filisteos quisieron atacar a Israel para destruirlo, Saúl quería que Dios le hablara para guiarlo, pero no encontraba palabra de Jehová por ninguna parte. Esto lo hace acudir a donde una mujer profetisa. Pide que ella le invoque a Samuel, porque él siempre pensaba que Samuel era un verdadero profeta. En lo que parece ser que Samuel retorna de entre los muertos para dar el último regaño a Saúl, Samuel se le aparece a Saúl en la casa de la mujer profetisa, volviendo a repetir las palabras de rechazo que Dios le había dado años atrás. Mientras tanto, los filisteos desconfían de David y lo echan de sus tierras, porque pensaban que como era un hebreo, podía conspirar contra ellos. David había habitado entre ellos durante años, por causa de ser un fugitivo del rey Saúl. David entonces se va a Amalec y libra unas batallas allí. Mientras tanto, Saúl encuentra su muerte. Después que hubo consultado a la mujer profetiza, Saúl pelea contra los filisteos y pierde la guerra y su vida. El esperado fin de Saúl por fin acontece. El mismo sucedió así: "Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y fue muy herido por ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan esos incircuncisos y hagan mofa de mí. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella... Aconteció al siguiente día, que viniendo los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. Y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas noticias al templo de sus ídolos y al pueblo. Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán (1 de Samuel 31: 1-10)." Con esto termina la trágica historia del primer rey de los hebreos. El turno de reinar le tocará ahora a David. El Rey David En la historia de David veremos cosas muy parecidas a las que hemos estado analizando hasta el momento. Aquél muchacho rubio y pequeño que vimos matando a un gigante, ahora es todo un guerrero valeroso y un hombre apto para dirigir un reino entero. Después de la muerte de Saúl, David se encuentra en su campamento, en donde recibe la noticia que Saúl había muerto. Un extranjero amalecita le viene a David con el cuento de que él había dado muerte personalmente a Saúl (lo cual no era cierto). Al parecer el amalecita pensaba que si él declaraba que él había matado personalmente a Saúl iba a ser tratado como un héroe. Parece que éste no ignoraba la enemistad que había entre David y Saúl. Pero el asunto no le sale bien, ya que David, enseguida, lo manda a ejecutar por esto. Sus palabras fueron: "Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió" (2 de Samuel 1:14). Luego de esto David compone un poema para cantar la muerte de Saúl y sus hijos (Vea 2 de Samuel 1:17-27). Ya el obstáculo había sido eliminado, ahora David sería coronado rey. Esta vez no hubo profeta que lo coronara o lo ungiera. Ya él había sido ungido por Samuel, que ahora se encontraba muerto desde varios años. Pero el reinado de David no fue tan completo, pues un hijo de Saúl llamado Isboset, toma el reinado de Israel luego que muere su padre (Ver 2 de Samuel 2:8-11). Una gran enemistad entre Judá e Israel surge desde ese momento. Pero la balanza de la victoria se iba inclinando cada día más hacia David, "...pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando " (2 Samuel 3:1). Un suceso muy interesante pasó en los días en que David comenzó a reinar sobre Judá. David se acuerda de la mujer que él se había ganado cuando consiguió los prepucios de los filisteos. Pide que se la restituyan, o sea, que se la devuelvan. Ella se había casado con otro hombre. Parece que cuando David se tuvo que ir huyendo de la presencia de Saúl, dejó a esta mujer abandonada. Al pasar los años ella fue tomada por esposa por otro hombre. Y ahora David la estaba reclamando, sin importar que ella se había casado. Vino entonces el reclamo: "Restitúyeme a mi mujer Mical, la cual desposé por cien prepucios de filisteos" (2 Samuel 3:14). El hombre que reinaba "según el corazón de Jehová", no tuvo compasión de que ya ella había estado casada con otro hombre, y que éste la amaba demasiado. Su marido, viendo que la perdía, se fue tras ella llorando. Nosotros sabemos que los reyes de los pueblos gobernaban sin hacer caso de los sentimientos de la gente. Cuando ellos se antojaban de un capricho no les importaba quien se viera perjudicado, ellos hacían cumplir su voluntad. El asunto no es nada diferente aquí, en la nación escogida y santa. Su rey, por un capricho, toma la mujer que ya estaba con otro hombre. Y no nos dice la Biblia que había habido adulterio en esta ocasión. Su marido fue despedido de ella, lo votaron, y todo quedó resuelto. Aún así, Abner, que había sido el esposo de Mical, fue asesinado después, y se dice que David lo tenía en gran estima. Otro de los hijos de Saúl es asesinado mientras David era rey. Se trataba de Is-boset. Nuevamente, cuando David se entera del asunto, envía a que maten al asesino. Su asesino muere de esta forma cruel: "Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron en el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-bosest, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón (2 de Samuel 4: 12)." |