Música que describe
un tema no musical, como puede ser un relato,
un objeto o una escena, mediante el uso de efectos
musicales. La intención de utilizar la música
con propósitos descriptivos se pierde en la
noche de los tiempos. La pregunta de si la música
por sí sola es capaz de describir algo también
es antigua y nunca ha recibido una respuesta
definitiva. Por ello, es cuestionable si los
oyentes reconocen lo que se está describiendo
con la música sin la ayuda de títulos, sinopsis,
notas de programa, citas literales o citas de
melodías conocidas que se asocien a temas muy
determinados, como las marchas militares, los
himnos, las canciones de amor tradicionales,
las canciones de caza o las patrióticas. Las
imitaciones obvias de sonidos reales, como los
efectos de tormenta de los timbales o las aproximaciones
al canto de un pájaro en la flauta, son ejemplos
que posiblemente hayan sido utilizados por los
compositores durante siglos. Los oyentes tal
vez puedan reconocer, sin que se les aclare
nada, el significado de la pieza para teclado
La poule (La gallina, 1706) del compositor francés
Jean Philippe Rameau. El violinista italiano
Niccolò Paganini podía reproducir en su instrumento
unos sonidos que sus oyentes reconocían inmediatamente
como los del corral o el del tañido de las campanas
de la iglesia. No obstante, a excepción de estas
posibilidades literales o efectistas de la descripción
musical, el elemento de la imaginación es esencial
para el oyente, incluso si el compositor ha
dado explicaciones extramusicales o literarias.
En algunos casos, como en el así llamado tema
del destino al comienzo de la Quinta sinfonía
de Ludwig van Beethoven, el público ha dado
un significado no anunciado por el compositor
a esa música, al menos con palabras.
